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Antiguo 26-jun-2007, 19:12   #1 (permalink)
boogie
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boogie no tiene reputación aún
Predeterminado critiquen mi cuento corto por favor

Creo q el nombre debería ser PUENTE

Puente


Se despidieron de los demás y siguieron caminando por la avenida. Quizás hablaban estupideces, pero era tan satisfactoria para ambos la presencia del otro. Ese día hubo un encuentro deportivo, el quipo local se enfrentó con otro capitalino y al parecer el estadio habría estado sumamente lleno, ya que las barras no paraban de salir. Ellos se encontraban afuera, cerca del mismo. Era de noche y salían de la Universidad. Ambos esperaban su carro, frío, mucho frío.

- Sí pues, mi amigo estaba saltando y le metieron una punta acá…

Palabras vanas quizás, pero de un ser divino sonaban muy profundas, una conversación casual quizás, pero con ese sentimiento intermedio era una conversación llena de signos, complejísima. No se hubiera podido estudiar formalmente las intenciones de ambos, es que ni ellos mismo lo sabían, sería un estudio erróneo, talvez ni las palabras serían …. ¡lo tocó!

- (¡Me tocóóóóó!)

Una emergencia física una alerta sensual, desorientación reinante, confusión pasional.

- (¿Por qué lo toqué?)
- (¿Qué hago?)

…RETROSPECCIÓN

Estaban tan cerca, muy cerca, se miraban a los ojos con un interés recalcitrante, nadie daría un paso, sería muy obvio, sería demasiado arriesgado. Palabras vacías. Él no podía con esos ojos tan penetrantes y volteaba. Giraba la cabeza. Ella a veces se sentía frente a una pared, un muro, qué sexy. Palabras con agresividad sensorial, con mucho de ella. Ojitos.

- Sí pues, mi amigo estaba saltando y le metieron una punta acá…

Y lo tocó en el costado del abdomen con el índice, con esa temible uña pintada de negro, con ese dedo precioso y preciso. Tan fino, tan amante, fuerte a la vez, como sin vida, pero parte de una industria tan complicada, la de ambos, la de los sentimientos, pero por fuera no mostraban nada, ningún sobresalto.

- ¿Ah sí?, a su mare, que feo, y, y, qqué hicieron.

No, nada más que un ligero tartamudeo (y, y, qqué hicieron) imperceptible para ella. Pero después, después fue más, mucho más agresivo en el sentimiento digo…

Se acercaba una turba de barristas pacíficos al parecer, pero aun así todo movimiento colectivo causa atención y, en este caso particular, temor, un temor muy humano, inmensamente humano. Y ella como principalmente es humana – y divinamente hermosa por cierto – , temió y le dijo:

- Cuida mi mochila, agárrala.

Oportunidad planeada o casual, alguien decidió que ellos anden por ahí ese día, a esas horas, solos, con un toque previo; quizás. Lo que era cierto es que esa industria tan confusa, llegaría a un pico en sus acciones

- (¿Agarrarla?, Dios mío, ¿qué hago?)
- (Piensa, haz algo¡¡¡)
- Ah¡, sí, sí, sí

Él se acercó extendiendo su brazo a través de su mochila y de su espalda (esa espalda, Dios mío, esa espalda, tan perfecta, delgada, femenina, amable). La abrazó.

- (Me abrazó, qué …)
- (Gracias muchachos, la estoy abra…)

Ni palabras, ni pensamientos, barras, combis, frío, nada; sólo los dos, solos bajo la luna, con ese puente que comunicaba sus cuerpos y sus deseos, su amor.
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