Ay, que historia más bonita y conmovedora... sinceramente, ese amor verdadero se da poco en la realidad. Es una pena porque sólo nos fijamos en el físico, siempre queremos que el otro sea como a nosotros más nos interese y si llega el día en que ya no nos parece "útil" (por decirlo de una forma muy material), entonces nos olvidamos y ya no nos interesa esa persona. La base de un buen amor es aceptar al otro tal y como es, amar sin intereses y no sólo por el contacto, la belleza, el romanticismo... si no porque esa otra persona es la que te hace sonreir, la que te hace vivir feliz y que sueñes con otro día más junto a ella, porque es la esencia de tu vida. Amar, incluso si el otro ya ni siquiera sabes quién eres, porque en el fondo esa persona sigue siendo aquella a la que amaste. Muchas gracias por poner esta historia... es un ejemplo para todos.
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