1. Cuando te expulsan en el último partido de su carrera. El mundo recuerda a Zidane despidiéndose del fútbol con un cabezazo a Materazzi en la final del Mundial 2004, pero no todos los grandes futbolistas han tenido el honor de entregar la cuchara en una fecha tan señala, en un escenario tan lujoso. Es el caso de Edgar Davids. El holandés, ganador de la Champions League y de la extinta Copa de la UEFA, de la Eredivisie y en tres ocasiones de la Serie A dijo su última palabra en el fútbol con una expulsión mientras jugaba en el Barnet. En la quinta división inglesa.



2. Cuando el expulsado no es un futbolista, ni siquiera un miembro del cuerpo técnico. Recuerdo leer la historia en The Guardian. “En 2007, la mascota del Reading fue expulsada por el colegiado Mike Dean durante un partido contra el Newcastle. La acusaron de colocarse demasiado cerca del terreno de juego y confundir a los árbitros" La situación es curiosa teniendo en cuenta que Kingsley Royal, la mascota del equipo, es un león sintético dos metros de altura... Más tarde, la federación le investigó por realizar gestos antideportivos, convirtiéndose en la primera mascota del mundo con un expediente sobre la mesa.



3. Cuando te expulsan por agredir a tu propio compañero. Es lo que le ocurrió a Jens Lehmann en su última temporada en el Borussia Dortmund. Al incandescente arquero alemán lo expulsaron cuatro veces durante su carrera pero ninguna vez por algo tan extraño como correr hasta el centro del campo para abroncar a uno de sus defensas. Marcio Amoroso vio como Lehmann le abroncaba mientras se le tiraba al cuello y no daba crédito. El colegiado tampoco y por eso 'el loco' acabó visitando en la ducha antes de tiempo en aquel derbi contra el Schalke.

4. ¿Y si te expulsan por hacer una entrada criminal sobre tu propio hermano? Esto sucedió entre Alex y Miler Bolaños en la final de la Copa Ecuatoriana de 2004. Alex tenía amarilla pero no dudó en entrarle durísimo al tobillo a su hermano. Lo levantó del césped y acabó expulsado con todo merecimiento. Ojo porque en una entrevista posterior trataba de justificarse y explicar su motivos. No tiene desperdicio.



5. Cuando es tu propio cuerpo el que, involuntariamente, provoca la expulsión. Adam Ljungkvist, lateral zurdo del Järna fue expulsado por doble amarilla hace unos pocos meses, en bizarras circunstancias El artista declaró: “andaba mal del estómago y lo dejé salir. Luego me expulsaron, es lo más raro que me ha pasado en el fútbol” El colegiado consideró que la ventosidad la había provocado deliberadamente para humillar a un rival y no tuvo más remedio que castigar su antideportiva conducta.