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5 Horribles Realidades de la Vida Cotidiana en el Pasado que quedan fuera de los Libros de Historia

  1. #1
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    Unhappy 5 Horribles Realidades de la Vida Cotidiana en el Pasado que quedan fuera de los Libros de Historia


    #5: Cagar era un show de horror interminable.

    ¿Qué es la peor cosa que has encontrado en un retrete? ¿Una caca errante en el asiento? ¿Una araña gigante? ¿Fuego?

    ¿Qué, no has hallado fuego? ¡Felicidades! No has soportado los horrores de un retrete romano. Eran húmedos y horribles armarios de piedra que se abrían directamente a horríficas cloacas que estaban abarrotadas con el tipo de vida que disfruta de los ríos de popó (y no es adversa a dar un mordisco ocasional a una suculenta nalga, de uno posicionarse convenientemente).

    También, tu trasero podría literalmente prenderse fuego, con los galopantes vapores de metano que podrían muy bien resultar en llamas estallando sobre tu delicado tacho. Los romanos garabatearon encantamiento mágicos en los muros de los lavatorios para mantener a los demonios de culo a los que culpaban de todo esto a raya, y algunos baños presentaban la imagen de Fortuna, la diosa de la suerte, para reflejar la naturaleza mierda de la defecación antigua. Y después la Edad Media entró, y las cosas se pusieron mucho peor.

    Como las poblaciones medievales crecieron y la gente comenzó a vivir en alojamientos más y más apiñados, lidiar con todo el excremento inevitable comenzó a convertirse en un horrible problema. Porque los chicos medievales estaban equipados con las mismas narices que nosotros y, como tales, no estaban muy dispuestos a pasar sus vidas como Alcaldes Electos de sus Popolandias personales, esto a veces llevó a algo de bricolaje bastante inspirado. Por ejemplo, la gente excavaba sumideros en sus patios, que a menudo se derramaban sobre las propiedades de los vecinos y causaba una pesadilla para el sistema judicial de la era. Una inglesa llamada Alice Wade logró macgyverear un sistema de tuberías de madera que pasaba bajo varias de las casas de sus vecinos y tiraba sus desechos en una calle. Esto era bastante ingenioso a menos que a) usaras la calle, como, siempre, o b) fueses uno de los antes mencionados vecinos cuando la tubería inevitablemente se obstruyera y comenzara a apestar el área entera.

    Claro, también estaban aquellos que ni siquiera se molestaban con los sumideros y los sistemas de tubería improvisados. Algunas personas echaban el ancla donde sea que estuviese paradas… hasta dentro de un edificio. Los pisos eran raramente (si alguna vez) limpiados, así que las heces, la basura y otras delicias se acumularían en masa; un erudito describió los pisos como “albergando expectoraciones, vómitos, las filtraciones de perros y hombres, gotas de cerveza, trozos de pescado y otras abominaciones no aptas para ser mencionadas”. La solución para deshacerse de este coctel de horror era simplemente añadir capas nuevas a las prisas para encubrir la suciedad en el piso, eventualmente creando un material en el piso estratificado no diferente de la lasaña del mismo diablo.

    En teoría, los castillos se desempeñaban algo mejor que los bungalows plebeyos, porque a menudo presentaban cloacas que pasaban bajo las tablas de madera en el suelo del retrete. El único defecto en este diseño era que la madera tiende a pudrirse, y un río de bacterias líquidas directamente bajo las tablas del suelo no retenía exactamente el proceso. Hay reportes de gente cayendo a través del piso y ahogándose en los fosos de mierda líquida debajo.

    Esto era hecho peor por el hecho que si vivías en tiempos medievales, ibas a pasar un montón de tiempo en el retrete. En esos días, los mecanismos que causaban enfermedades eran mayormente desconocidos, y los intentos para mantener las aguas residuales y el agua potables separadas generalmente consistían de un rápido “oh Dios, por favor no dejes que haya una caca real allí está vez” antes de llenar la cubeta. Como tal, la gente tendía o a pasársela enferma o a tener constipación masiva (producto de evitar deliberadamente el agua) la mayoría del tiempo. Las tripas medievales estaban tan obstruidas que hay historias y pinturas de la era dedicadas a describir esta peculiar dificultad.



    #4: Hasta una desfiguración menor podía convertirte en un paria.

    ¿Tuviste acné de adolescente? ¿Tal vez alguien en tu familia tiene psoriasis? Si es así, estás a sólo unos pocos siglos de una vida como un paria deformado, al estilo Efialtes de 300. No importa lo que Game of Thrones y Vikings te contaran, mantener una piel de aspecto saludable es algo que requiere un vergazo de conocimiento moderno. Aun hoy, nuestros sacos de órganos puedes desarrollar abundancia de manchas, imperfecciones y otras características feas, pero al menos podemos tratarlas bastante bien con cremas o, en casos extremos, cirugía plástica. No tanto en esa época. Si nuestros ancestros pescaban una condición que aun temporalmente los orquificaran… ¡boom! ¡Paria social instantáneo!

    Tomen a la psoriasis. Es una condición cutánea de tratamiento relativamente simple en la que no pensamos mucho hoy, pero en el pasado podía ser una sentencia de muerte. Los parches de piel gruesa y escamosa que vienen con la enfermedad eran a menudo atribuidos erróneamente a la lepra. Esto inmediatamente te hundía en un mundo de dolor, pues los leprosos eran aislados forzosamente del resto de la sociedad y se los hacía vivir como parias, llevando campanas alrededor de sus cuellos para advertir de su llegada… asumiendo que los dejaran vivir: en la Francia del siglo XIV, por ejemplo, eran entusiastas de ejecutar a la gente con una piel mala.

    Y después estaba la sífilis. Una enfermedad particularmente desagradable que pudría la carne (de la nariz en particular) y te hacía oler a muerte, la sífilis se esparció tan rápido por los continentes que debe haber parecido como una plaga bíblica. Llevaba el doble bonus de contraerse a través del contacto sexual y compartir ciertos síntomas con enfermedades divertidas tales como la lepra, así que si cogías, siempre había una posibilidad de que pudieses (de nuevo) terminar como un paria social total con una reputación por el libertinaje, sin nariz y rasgos severamente deformados. En ese punto, tu única opción era usar una máscara ninja o hacerte un tratamiento quirúrgico del siglo XVI que involucraba injertar una nueva nariz con músculo de tu brazo, y esperar que ni tu nariz ni tu brazo se cayeran.

    #3: El desempleo arruinaba tu vida (con latigazos).

    No tener trabajo apesta en cualquier periodo de tiempo: el desempleo siempre ha venido con el estigma social (además de, tú sabes, no ser capaz de comprar cosas). ¿Pero si decides viajar en el tiempo unos pocos siglos sin traer algunas habilidades de trabajo apropiadas para el periodo? No tienes idea de lo que le espera a tu culo. Spoiler: involucra latigazos.

    Por ejemplo, en la Inglaterra del siglo XVI estar desempleado prácticamente era una ofensa criminal. Ya que la gente sin trabajos a menudo tenía que vagar de pueblo en pueblo para encontrar empleo, eran vistos como vagabundos. El castigo: serías atado a un carro y azotado hasta sangrar. En 1547, la ley fue cambiada para que en lugar de ser azotado también pudieses… ¿ser marcado como ganado y forzado a la esclavitud? Mierda.

    En el siglo XVII, nuevas leyes fueron aprobadas que realmente concedían recompensas por la captura de vagabundos. En un punto, la recompensa era aproximadamente igual al salario de una semana de un obrero raso, lo que nos sorprende al descubrir que no causó que la sociedad entera no se derrumbara en un montón de Dogs los Cazarrecompensas tacleando a tipos al azar durmiendo en callejones.

    En algunos casos, el gobierno proveía ayuda a los pobres, lo que suena grandioso hasta que te das cuenta que si tomabas la ayuda, eras forzado a llevar una banda con la letra “P” bordada en esta. De ese modo, todos sabrían el pedazo de mierda holgazana sin valor que eras. El rechazo a llevar la banda podía hacer que te multaran por el equivalente del salario de 2 semanas.

    Esto es, salario del trabajo que no tenías, y nunca podrías tener, porque ahora estarías trabajando gratis por 2 malditas semanas.

    Espera un segundo, eso casi suena como que los ricos agarrando los látigos en realidad no querían motivar a los desempleados a comenzar a trabajar, sino que en su lugar sólo querían una excusa para patearlos. Eh, probablemente sólo estamos siendo paranoicos.

    #2: Las peleas en las escuelas se convirtieron en auténticas batallas.

    Todos estamos familiarizados con las payasadas ebrias de los chicos de fraternidad modernos y otros fiesteros. Pero no importa cuán malas se pongan sus payasadas, al menos no atacan activamente a la gente con espadas como solían hacer en el París del siglo XIII. Y no sólo estamos hablando de chicos individuales poniéndose alborotadores en las fiestas: estamos hablando de batallas auténticas que dejaban a docenas muertos.

    Por ejemplo, en 1229, grupos de estudiantes se fueron de farra y, tras emborracharse adecuadamente, comenzaron a discutir con algunos taberneros por el precio del vino. El desacuerdo escaló hasta que los estudiantes y taberneros provocaron una pelea que causó que los lugareños vinieran en ayuda de los taberneros. Los estudiantes no iban a dejar que los avergonzaran un montón de chusma callejera sin educación, así que regresaron al día siguiente con un montón de amigos… todos armados con espadas. Tras destruir las jarras de vino de un tabernero, tomaron las calles y atacaron a cualquier hombre y mujer al azar con el que se cruzaran, cercenando miembros a diestra y siniestra. Y esta es simplemente la suerte de mierda que sucedía de cuando en cuando.

    En la Universidad de Oxford medieval (sí, esa Oxford), estas mini-guerras en realidad eran prácticamente rutina. Facciones de las naciones del Norte y el Sur reñían, los estudiantes individuales peleaban y a veces hasta la facultad se metía en la acción. Básicamente, el lugar era Hogwarts Borracho con Espadas. Uno de los incidentes más famosos sucedió en 1355, cuando un disturbio importante ocurrió unos pocos días antes del Día de San Valentín. De nuevo, el catalizador fue el vino, aunque esta vez la pelea fue por su calidad en lugar del precio. Después que un tabernero los insultó del modo que sólo un tabernero del siglo XIV podría insultar a un montón de estudiantes ebrios, la situación escaló caricaturescamente hasta que las campanas de la iglesia del pueblo sonaron para llamar a los lugareños a las armas. Para no ser superados, la iglesia en Oxford sonó sus propias malditas campanas para reunir al cuerpo estudiantil en el campo de batalla. Tras inicialmente forzar a los lugareños a retirarse, los estudiantes eventualmente fueron contenidos cuando los locales abrieron una brecha en la universidad. Cuando el polvo se asentó, 30 lugareños y 63 estudiantes estaban muertos.


    "¡Alfa Tau Kappa, perra!"

    Uh, alegrémonos de que estén canalizando su agresión en estúpidas carreras de botes en estos días, ¿sí?

    #1: Las especias eran tratadas como narcóticos.



    Sabes de la clase de historia que el mundo antiguo era todo sobre las especias: la sal, la pimienta y otros sazonadores eran difíciles de conseguir, e imperios enteros fueron construidos de controlar su comercio (y las especias a menudo fueron usadas como moneda). Puedes haber escuchado en la escuela que esto era porque las necesitaban para preservar la carne, pero en realidad eso no es cierto, y realmente no transmite cuan rara se puso la mierda: estas personas trataban a las especias cotidianas como heroína, en un mundo donde todos eran adictos.

    Comenzaron creyendo que las especias podían curar o prevenir toda suerte de achaques al azar, y las usaban en rituales religiosos. Las quemaban y respiraban los vapores. Pronto, su posición social entera estaba basada grandemente en el tipo y cantidad de sazonador que eran capaces de llevar a la comida. La Edad Media se convirtió en un juego escala cultura de Enchula Mi Comida, y no se tomó mucho antes que la mierda llegara a un nivel de locura “pongamos un acuario en el maletero”. El matrimonio de un duque en 1476 alardeó de “386 libras de pimienta, 286 de jengibre, 207 de azafrán, 205 de canela, 105 de clavo y unas meras 85 libras de nuez moscada” Si estás pensando “¡Maldición, esa es una comida condimentada del culo!” no estás captando el punto: estas personas apilaron 1300 putas libras de especias en la ceremonia puramente para presumir de cuan ricos eran. Tenía que haber montones de esta.

    Mientras tanto, los europeos estaban peinando el globo por su suministro. Los nativos del archipiélago Banda fueron implacablemente masacrados cuando los británicos y holandeses pelearon para controlar las especias que se originaban allí. También era el único lugar donde la nuez moscada podía ser encontrada, y en la época se pensaba que la nuez moscada podía curar la plaga. Al final, más de 6000 personas fueron asesinadas en la búsqueda de algo que hoy espolvoreamos en nuestro ponche de huevo.

    Y en realidad, nos quedamos cortos al compararlo con las drogas: en la Roma del siglo III, una libra de jengibre valía 18.5 años del salario de un artesano. Eso mismo tipo hoy sólo tendría que ahorrar por como 6 meses para conseguir un kilo entero de cocaína. Oh, y cuando los visigodos saquearon Roma en el siglo V, demandaron un rescate de 3000 libras de pimienta negra para liberar la ciudad.

    Y este es nuestro consejo de viaje en el tiempo final del día: si vas a volver atrás más de unos pocos siglos, invierte en un par de maletas de Mr. Dash de Costco. Dominarás el puto mundo.

    Fuente:

    5 Horrifying Realities Of Daily Life Edited Out Of History | Cracked.com

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  2. #2
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    Predeterminado Re: 5 Horribles Realidades de la Vida Cotidiana en el Pasado que quedan fuera de los Libros de Histo

    El agua solía ser una sentencia de muerte casi segura.

    ¿Recuerdan todos esos videojuegos donde un héroe por lo demás invencible es tan susceptible al agua que el mero contacto instantáneamente lo asesina tan duro que un charco acosa a su familia hasta la séptima generación y los apuñala en un callejón oscuro mientras cojean a casa desde el pub? Esos no son los diseñadores de videojuegos siendo idiotas; son ellos siendo controlados por recuerdos ancestrales.

    Primero, aunque no me lo crean, en el pasado no mucha gente sabía nadar. A menos que fueses un marinero, un pescador o te dedicases a cualquier otra profesión que requiriese que pasases una cantidad importante de tiempo en un barco, saber nada era una habilidad muy poco extendida. Era como saber leer.

    Segundo, a menos que fueses lo suficientemente rico para pagar un hogar con tuberías o empleados que hicieran el trabajo sucio por ti, la vasta mayoría de la gente tenía que conseguir su agua en ríos, estanques, etcétera. Conseguir agua de fuentes potencialmente peligrosas diariamente eventualmente se volvía rutina, y las personas dejaban de prestar atención a cada paso.

    Y tercero, la gente tendía a usar ropas voluminosas hechas de materiales como la lana, que tienen la desagradable costumbre de absorber agua y volverse muy pesados.

    Como resultado, se estima que un 40% de todas las muertes prematuras en la Inglaterra de los Tudor eran debido a ahogamiento (cuando en el presente esa cifra sólo representa aproximadamente el 2%) y durante la colonización de Nueva Zelanda tantos colonos se ahogaron que era conocido comúnmente como la Muerte de Nueva Zelanda. Y esos no son casos aislados: puedes encontrar ejemplos así a lo largo y ancho de toda la historia.



  3. #3
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    Predeterminado Respuesta: 5 Horribles Realidades de la Vida Cotidiana en el Pasado que quedan fuera de los Libros d

    Lo de la mierda, no sé por qué, me ha angustiado un huevo. xD Y pensar que ya me da palo ir al retrete...


  4. #4
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    Predeterminado Re: 5 Horribles Realidades de la Vida Cotidiana en el Pasado que quedan fuera de los Libros de Histo

    Los retretes romanos no eran cloacas inmundas, de hecho se ha ya encontrado algunos y, aunque carecían de paredes separadores, debajo del agujero pasaba un canal con agua corriente que se llevaba la mierda y un segundo canal delante con agua limpio que servía para la limpieza. Para esto usaban una esponja en un palo. Los romanos eran obsesionados con la limpieza y la higiene y hasta los cuarteles disponían de baños. Si lo que era un horror eran los retretes en europa en la edad media hasta el siglo 17-18, estos si eran agujeros inmundos y infectos.

    Retretes romanos




    Letrinas, el wc de los antiguos romanos | ArqueHistoria


  5. #5
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    Predeterminado Respuesta: 5 Horribles Realidades de la Vida Cotidiana en el Pasado que quedan fuera de los Libros d

    la misión en Fallout 2 en que hay que volar por los aires una letrina...

    Todo es Ka

  6. #6
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    Predeterminado Re: 5 Horribles Realidades de la Vida Cotidiana en el Pasado que quedan fuera de los Libros de Histo

    #6: El Sur estadounidense era la peor clase de club de la pelea.

    Hoy, nuestros deportes de combate son hechos seguros por una combinación de comisiones atléticas y conducta caballeresca. Si alguna vez has visto a Floyd Mayweather pelear, podrías confundir al boxeo con un foxtrot totalmente masculino, con más abrazos. Hasta la UFC, comercializada como “TAN REAL COMO SEA”, tiene varias docenas de reglas para proteger a los combatientes de ataques a la polla, mordiscos y mordiscos a la polla. Pero, acabas de aterrizar en el Sur estadounidense durante los siglos XVIII y XIX: la capital del Tiempo de los mordiscos en la polla.

    Si eras involucrado en una pelea en el Sur en el siglo XVIII, eras afortunado si te ibas con todas tus partes corporales. El objetivo del juego era arrancar los ojos de tu oponente o, cuando fuese posible, peor. Los peleadores tenían reputaciones por mutilar testículos y hasta afilar sus dientes para arrancar grandes pedazos de humano. Como el ministro inglés Charles Woodmason lo expresó en un sermón de 1760:

    Te aconsejaría que cuando pelees no actúes como tigres y osos como estos virginianos hacen (arrancándose los labios y narices entre sí a mordidas) que es, hundiéndose en los ojos de los otros y pateándose entre sí en las bolas, para el gran daño de muchas pobres mujeres.
    Es correcto, los sureños eran tan infames por las patadas en la polla y mordidas a la cara que la gente lo llevaba a la iglesia. Peleaban como monstruos salvajes, pero todavía tenían su propia marca de teatralidad. A un peleador derrotado un espectador le dijo que lo había hecho mal, y replicó, “¿lo hice mal?” mientras sacaba el ojo de su oponente de su bolsillo. 200 años atrás, un ensangrentado puñado de carne humana era como bromeabas.

    Hablando de bolas sangrientas, los intentos por castrar a otro hombre durante una pelea eran comunes. Como el famoso explorador Isaac Weld lo describió, “lo que es peor es que todos estos desgraciados en sus combates hacen todo lo posible para arrancarse los testículos entre sí”.

    Y estos no eran sólo maniacos en el bosque limando sus dientes en puntas y afilando sus uñas arranca pollas. El héroe estadounidense Davy Crockett aparentemente se entrenó en el arte marcial de arrancar y morder. En sus propias palabras, describió un encuentro así: “mantengo mi pulgar en su ojo, y sólo le doy una vuelta y saco el ojo, como tomar una grosella con una cuchara”. Desafortunadamente, la pelea fue interrumpida antes que pudiese terminar de perforar la cavidad ocular del hombre, que es probablemente por lo que no hay un verso sobre eso en su canción infantil.

    El humor un poco raro de Davy Crockett arrancando partes faciales no hace justicia al horror visceral de estas peleas y cuan lugar común eran. Por ejemplo, aquí está un pasaje de Gounge and Bite, Pull Hair and Scratch, un libro documentando el karate de mutilación sureño. Era una pelea que comenzó como un desacuerdo sobre qué estado era el mejor y demuestra cuán dramático podía ser un encuentro cuando ambos hombres estaban entrenados en esta letal arte marcial:

    Vemos a los combatientes rápidamente agarrándose por el pelo, y sus pulgares se empeñan por forzar un pasaje en los ojos del otro, mientras varios de los transeúntes apostaban cual sería el primer ojo en ser arrancado de su cuenca. Por algún tiempo los combatientes evitaron el ataque con los pulgares con destreza. ¡Finalmente cayeron al suelo, y en un instante el de encima se levantó con el ojo de su antagonista en su mano!!!
    Eventualmente, estas peleas se volvieron menos aceptables socialmente. Porque si cada discusión tenía que ser resuelta por medio de la remoción de globos oculares, tras perder 2 discusiones, nunca podrías estar equivocado de nuevo. Y esa no es una civilización sostenible.

    #5: Podías ser asesinado por votar.

    Tu portal del tiempo te ha dejado en los Estados Unidos del siglo XIX… afortunadamente, no en una de esas fiestas de masticación de testículos. Ahora, a comenzar tu juego para la dominación mundial. Primero, sé electo Presidente: porque con tu conocimiento del futuro y avanzadas tácticas de campaña deberías…

    De todos modos perderías cuando un montón de matones te secuestre, te llene con cerveza y te saque el voto a violaciones. Esa era una práctica común de la época llamada “cooping”. Los blancos eran usualmente borrachos o indigentes, que eran llenados con licor hasta que apenas podían pararse y después amenazados con tortura o muerte a menos que votaran del modo correcto. Cooping usualmente involucraba unos pocos cambios de disfraces también, ya que comenzaría a parecer sospechoso si el mismo indigente ebrio seguía volviendo y votando a punta de cuchillo. Algunos sospechan que con este acto violento de fraude de votantes fue como Edgar Allan Poe murió, que, tan imposible como parece, es una causa de muerte aun más deprimente que la que él pudo haber imaginado.

    Pero, ¿qué si querías controlar las elecciones a través de la violencia, pero no querías invertir en licor para votos de indigentes? Pues, el Partido Know-Nothing fue un grupo político de la década de 1850 que odiaba a los inmigrantes, pero amaba mostrar a los votantes potenciales fotos de gente siendo apuñalada con el punzón de un zapatero. O, a veces, les mostraban los punzones mismos, mientras eran apuñalados con ellos. En muchos modos, eran más directos que los políticos modernos, per exactamente la misma cantidad de maldad.

    El Partido Know-Nothing tenía otra táctica llamada la “tina de sangre” y era casi tan mala como suena. Conseguirían una tina llena de sangre de una carnicería local y, cuando sea que divisaban un alemán o un irlandés, agarrarían una esponja y exprimirían la sangre en su cara.

    Así, la próxima vez que Donald Trump trate de ganar corazones estadounidenses al quejarse sobre todos los violadores mexicanos, dense cuenta que podría ser peor: podría estar apuñalándolos, secuestrándolos y bañándolos con sangre. Mierda, probablemente acabamos de escribirlo su próximo discurso, ¿no?

    #4: Había que cuidarse de los “policías”.

    Te tropiezas ciegamente a través de tu portal en el tiempo, aturdido y desorientado. Divisas un oficial de policía de apariencia amistosa y le pides ayuda. Se te acerca con una sonrisa, mete sus manos en tus pantalones, agarra tu polla y después se aleja riendo. ¿Qué demonios?

    Entre 1685 y 1720 en Londres, 29 personas fueron atrapadas pretendiendo ser oficiales de policía, lo que ciertamente implica un número enorme que se escapó con esto. A veces, esto era hecho por vandalismo o extorsión, pero a menudo era hecho para tratar de conseguir sexo. Los policías falsos depredarían a jóvenes mujeres caminando solas de noche, amenazándolas con arresto por sus sospechosos viajes nocturnos. Un malnacido, John Hoskinson, fue realmente capturado con sus manos en la falda de una mujer por el mismo oficial que estaba imitando. Ella y el policía real se enamoraron, lo que es absolutamente falso… pero, si fuese cierto, sería la peor forma de conocerse en la historia del romance.

    En otro cuento erótico de las mascaradas del Londres histórico, un imitador estaba teniendo sexo con la esposa de un hombre y, para sacar al cornudo del país, pretendió ser un oficial de leva y reclutó al hombre en la Marina Real. El fraude casi funcionó porque nunca se le ocurrió a nadie que una persona pretendería ser alguien tan universalmente odiado como un oficial de leva.

    Aparentemente, todo lo que se necesitaba era un disfraz y un par gigante de bolas, y los antiguos londinenses creerían que eras un policía, un oficial de órdenes judiciales, un proctólogo de vagones… lo que sea que digas, amigo. Claro, no ayudaba que la corrupción fuese tan prevalente que no estaba fuera del reino de las probabilidades que un policía demandara un soborno o un puñado de tetas. La lección es clara: si te tropiezas con un policía de Londres que dice que necesita tu cartera y bragas, sé cuidadosa. Podría ser un impostor.


  7. #7
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    Predeterminado Re: 5 Horribles Realidades de la Vida Cotidiana en el Pasado que quedan fuera de los Libros de Histo

    #3: El entretenimiento regularmente causaba violencia y muerte.

    Pues, se está volviendo claro que no vas a conquistar el pasado con tu dominio de la violencia o la democracia. Tal vez sólo necesites algo de tiempo libre para descubrir cómo hacerlo. ¿Tal vez yendo a un bonito y pintoresco show de antaño? Seguramente este encantador music hall no se convertirá en algún tipo de Cúpula de Trueno bigotuda…

    ¡Adivina que! Era bastante común que las audiencias a finales del siglo XIX y principios del XX acribillaran a los artistas con objetos letales. Los cantantes, actores o comediantes sólo tenían momentos para ganarse a la audiencia, y, dependiendo de donde tu acto estaba fracasando, el público tenía su propia forma para intentar matarte. En Londres, arrojaban huesos de cerdo. Glasgow era conocido por arrojar putos remaches de acero. Pero, siempre y cuando doliera y dejara una herida chistosa, a las multitudes salvajes no les importaba. Se sabía que perros y gatos muertos eran lanzados a los artistas… lo que es casi tan fascinante como monstruoso. ¿Los gatos fueron matados de camino al show, sólo en caso que la banda apestara? ¿Se vendían gatos muertos allí? ¿Cómo el hombre sobrevivió una era, no obstante breve, donde cadáveres animales eran usados como botón de “no me gusta”?

    Como puedes imaginar, cuando maniacos descarrilados están arrojando cadáveres y armas, las peleas tienden a estallar. Los music halls frecuentemente eran el sitio de disturbios y acción policial, y ese ni siquiera es el mayor problema que tenían. El mayor problema eran los incendios. Por las regulaciones para incendios relajadas y públicos lunáticos, los music halls se prendían fuego todo el tiempo. Si tenías un music hall en 1870, podrías contar con que se convirtiera en un incendio rabioso dentro de 5 años. Además, todos sabían esto, y no era raro que estampidas letales se desataran cuando un bromista hilarante gritaba una alarma de incendio falsa.

    Nuestros bisabuelos no tenían idea de lo que eran los procedimientos de seguridad. En 1881, un artista con fuego llamado “Ling Look, la Gran Salamandra China” le disparó una bola de cañón a un niño de 15 años, matándolo. Después fue absuelto de homicidio involuntario, imponiendo el antecedente legal de que, si tu cabeza es volada en un teatro, ese es un riesgo cotidiano asumido que aceptaste como un miembro de la audiencia.

    22 años después en Chicago, un incendio estalló en el teatro Iroquois “a prueba de incendios” y 602 personas murieron. ¿Una de las principales causas de muerte? Muchas de las salidas estaban cerradas con llave. Este fue el incidente que finalmente llevó a la gente a darle definiciones reales a las palabras “a prueba de incendios” y “seguridad”, mientras que, antes, eran consideradas sólo sonidos chistosos que los afeminados hacían. El punto es, 120 años atrás, una pareja en el pueblo tenía la misma expectativa de vida que una pareja en una tirolesa de Malawi. El matrimonio no era algo que hacía por amor verdadero: es algo que hacías para evitar ser pisoteado y quemado hasta la muerte mientras tenías una cita.

    #2: Los hospitales eran como casas de fraternidad.

    Así, tu afeminado culo del futuro ha sido mutilado por literalmente cada faceta de la vida en el pasado. Te tropiezas, sangrando, en el hospital y pides ayuda. Aquí es cuando tus problemas realmente comienzan. Si ibas a un hospital en el siglo XIX, había una probabilidad bastante buena de que el personal robara tus cosas, tuviese sexo contigo, te dejara en tu propia mierda o una combinación de todas las 3. Por ejemplo, en Swan Hill Hospital de Australia, entre 1860 y 1890 virtualmente cada supervisor fue despedido por ebriedad. Y tengan en mente que esto es Australia, donde no estás legalmente ebrio hasta que tu sangre es 60% más grande.

    Los “supervisores” básicamente estaban a cargo de todo en el hospital, desde cocinar hasta limpiar hasta mantener a la gente viva, lo que habría sido difícil para profesionales médicos lúcidos e interesados. Con imbéciles borrachos, significaba que los hospitales siempre estaban sucios por los desechos unidos a los pacientes que llegaban y los desechos saliendo de los pacientes que ya estaban allí. Podrías ir al hospital con una ligera “mordida de serpiente” e irte con un ligero caso de “cuerpo comido por ratas”. No era raro que los supervisores se olvidaran de los pacientes completamente, hasta que se encontraban haciéndoles cucharita tras una noche de borrachera. Si un supervisor no te estaba acariciando o robando, probablemente estaba atacando a uno de sus colegas. El punto es, Mad Max era un drama médico histórico, no un filme de ciencia-ficción.

    Las enfermeras no eran mucho mejores en ese entonces. Antes de 1873, las enfermeras no requerían lo que llamamos “entrenamiento”. Una enfermera borracha en Filadelfia mató a 2 personas con una sobredosis y eso era tan esperado que sólo fue suspendida por una semana. No era sólo que cualquier malparida dispuesta pudiese ser enfermera: algunas mujeres reacias realmente eran coaccionadas para ser enfermeras. En Bellevue Hospital, era común que la enfermería fuese un castigo para las prostitutas en lugar de tiempo en la cárcel.

    Una enfermera prostituta suena como una idea divertida para una película, pero no funcionó muy bien en la realidad. Aceptaban sobornos, tenían sexo con los pacientes y le robaban a sus cadáveres. Jaden Smith podría decirte que no podemos aprender nada de la historia, pero el siglo XIX claramente nos enseñó que trabajadoras sexuales sin entrenamiento hacían terrible personal médico… que era una lección que aparentemente necesitábamos aprender en algún punto.

    #1: Todos se desnudaban y tenían sexo en público constantemente.

    Si alguna vez pasaste tiempo en San Francisco o Portland, un picnic tuyo podría haber sido interrumpido por un hombre cercano que pensó que sus bolas y descuidado vello púbico podrían lucir bien al lado de una camiseta y nada más. La desnudez pública inesperada es un recordatorio ocasional de porque la humanidad desarrolló la ropa y la vergüenza en primer lugar. Al menos, eso no será un problema ahora que has viajado al pasado, con todos esos aburridos puritanos en todas partes. Finalmente, puedes relajarte y bajar la guardia…

    Y aquí es cuando eres follado. En los siglos XVII y XVIII, hubo un grupo religioso inglés llamado los Ranters y la desnudez pública inesperada era su razón de ser. Cuando imaginas a religiosos desnudos, probablemente estés pensando en rara desnudez asexual, tal como un paseo en bicicleta de un hipster desnudo. Pero, los Ranters eran salvajes. No sólo correrían desnudos a través de las calles, sino que lo harían con pollas hinchadas, deteniéndose ocasionalmente para follar en las plazas de los pueblos. Esto era tan ilegal en ese entonces como lo es hoy, pero su filosofía era que, ya que Dios estaba en ellos, todo lo que hacían estaba bien.

    Los cuáqueros también tenían un odio extrañamente religioso a los pantalones. Hoy en día, el cuaquerismo es el estándar oro por el que medimos la mojigatería, pero tuvieron una juventud rebelde. Iban desnudos en las calles e iglesia y algunos abogaban abiertamente por el sexo casual y las drogas. Un par de cientos de años atrás, los cuáqueros nos hacían lucir como un montón de anticuados.

    Un campeón de la desnudez fue Abiezer Coppe, quien predicó desnudo en Londres. Esto era tan controversial como puedas imaginar, pero es difícil odiar a un carnal quien, con su pito afuera, arrojó fruta al comité parlamentario que intentó interrogarlo. Ese es un hombre que atrae seguidores. Otro héroe desnudo fue William Sampson, quien, por 3 años, fue desnudo a todas partes: pueblos, mercados, cortes; hasta fue a los hogares de sacerdotes para insultarlos, con las bolas afuera. No siempre estaba claro que tenía que ver todo esto con Jesús, pero era jodidamente punk.

    Y, claro, no eran sólo los grupos religiosos los que iban desnudos. Los cortesanos de la Restauración disfrutaban de correr así en las calles tanto que se convirtió en moda. Se volvió tan común que correr desnudo prácticamente era el deporte oficial del Londres del siglo XVIII. En 1787, el Oxford Journal reportó a un hombre llamado Powell quien hizo una apuesta de que podía correr una milla en 4 minutos desnudo. Durante el entrenamiento, redujo su tiempo hasta 4:03, pero nadie sabe si ganó la apuesta. Sí, la gente estaba corriendo desnuda tan a menudo, que tuvieron que añadir apuestas para hacerlo interesante, y los reporteros ni siquiera se molestaban en seguir el desafío del siglo.

    Así, si no eres un fan particularmente grande de los pitos indómitos, mutilaciones salvajes e infiernos desenfrenados, la próxima vez que veas un portal multicolor abrirse en el aire ante ti, sólo sortéalo cuidadosamente y continúa con tus asuntos.

    Fuente:

    6 Horrifying Facts That Get Left Out Of History | Cracked.com


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