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Grandes estafadores de la historia

  1. #1
    cucho
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    Victor Lustig el hombre que estafó a Al Capone y vendió la Torre Eiffel


    Victor Lustig nació en Hostinné (R.Checa) el 4 de Enero de 1890. De pequeño estudió idiomas y a los 19 años un novio celoso le cortó la cara con un navajazo, por lo que lucía una cicatriz desde el ojo izquierdo hasta la oreja.

    Pronto salió de su país y se dirigió a Europa Occidental, se dedicaba a estafar a los pasajeros de los trasatlánticos que hacían la ruta París-Nueva York. Uno de sus timos consistía en ofrecer a los pasajeros una máquina de imprimir dinero en la cuál metía papel blanco y salían billetes de cien dólares, luego se quejaba que la máquina sólo sacaba cien dólares cada seis horas, los timados hacían números y compraban dicha máquina por miles de dólares. Durante las siguientes doce horas, la máquina producía dos billetes de 100 dólares. Después de eso, sólo producía papel en blanco, ya que no tenía mas billetes de 100 dólares en su interior. Cuando los timados se daban cuenta de que habían sido estafados, Lustig se encontraba muy lejos.

    Pero la Primera Guerra Mundial hizo el que los viajes en transatlánticos tuviesen que ser suspendidos. Poco después emigra a EEUU eran los años de la Ley Seca, había gente que se había hecho muy rica con la prohibición y Lustig quiere participar del negocio.

    En 1922 Lustig llegó a Missouri anunciando que tenia interes en comprar una granja que el banco tenía hipotecad por falta de pago. Nadie quería esta propiedad, y el banco no sabia qué hacer con ella. Asi llega el "Conde Victor Lustig", relata a los banqueros una triste historia de cómo su familia en Austria habia perdido todas sus posesiones durante la guerra, destruyendo asi su apacible vida de noble sangre azul, y por esa razon se habia visto obligado a emigrar a América.

    Y este caballero de noble estirpe y alta alcurnia había decidido que, para reconstruir su vida nada mejor que ponerse a trabajar en el campo! Los banqueros se tragaron el cuento.

    Asi las cosas, Victor les ofrece acciones Liberty por el valor de $22,000, y los banqueros las aceptan alegremente puesto que la acciones eran legitimas. Luego, Victor les solicitó que le adelantasen $10,000 para poder tener algun capital con el cual comenzar a trabajar la granja. Los banqueros estaban tan contentos con la posibilidad de sacarse de encima la granja, que no se dieron cuenta que en la transacción el vivillo les cambió los sobres con los documentos, y de esa manera se llevó las acciones y el efectivo junto con él.

    Los banqueros contrataron un detective privado para rastrearlo. Eso no podía quedar así. Pero Lustig, extrañamente, no hizo ningun esfuerzo por escapar. Es mas, el detective lo encontró esperándolo con toda tranquilidad en un hotel de la ciudad de Nueva York.

    Durante el largo viaje en tren a Missouri, Lustig se las ingenio para convencer a sus captores de que si presentaban cargos en su contra, ellos perderian mas que él, puesto que al descubrirse la estafa, muchos inversores comenzarian a desconfiar del banco en donde habían depositado sus dineros, y retirarian los fondos apresuradamente. De modo que mejor lo dejaban ir en ese mismo instante, y si no era mucha molestia, seria ideal que lo compensaran con mil dólares. De algun modo increíble, Lustig no solo convence a los banqueros de que lo dejen ir, sino tambien de que lo compensen por haberlos estafado.

    En 1925 regresa a París, Lustig leyó un artículo que discutía los problemas que la ciudad tenía en el mantenimiento de la Torre Eiffel. Lustig vio las posibilidades que había detrás de este artículo y elaboró un plan extraordinario.

    Lustig invitó a seis distribuidores de chatarra a una reunión confidencial en el hotel de Crillon , uno de los más prestigiosos hoteles de París, para discutir un acuerdo de negocios. Allí, Lustig se presentó como el subdirector general del Ministerio de Correos y Telégrafos. Explicó que habían sido seleccionados sobre la base de su buena reputación como hombres de negocios honestos, y luego dejó caer la bomba. Dijo al grupo que el mantenimiento de la Torre Eiffel era muy costoso para la ciudad y no la podían mantener por más tiempo, y quería venderlo como chatarra. Y que de entre ellos iba a salir el que ganase la concesión del negocio.

    Lustig llevó a los chatarreros a la torre en una limusina alquilada para un recorrido de inspección, solicitó ofertas para presentarlas al día siguiente, y les recordó que el asunto era un secreto de Estado. En realidad, Lustig ya se sabía que iba a aceptar la oferta de un distribuidor, André Poisson. Poisson era inseguro, sintiendo que no estaba en los círculos internos de la comunidad de negocios de París, y pensó que la obtención de la oferta de la Torre Eiffel lo pondría en la gran liga.

    Sin embargo, la esposa de Poisson sospechaba. Para hacer frente a sus sospechas, Victor organizó otra reunión, y luego "confesó". Lustig dijo que no ganaba dinero suficiente para seguir el estilo de vida que disfrutaba, y necesitaba encontrar la manera de complementar sus ingresos. Poisson comprendió de inmediato. Él estaba tratando con otro funcionario del gobierno corrupto que quería un soborno. Ésto tranquilizó Poisson de inmediato, ya que estaba familiarizado con la corrupción administrativa.

    Así que no sólo recibió los fondos para la Torre Eiffel, sino que también había conseguido un gran soborno. Rápidamente tomó un tren a Viena y desapareció con el dinero. Sorprendentemente, no pasó nada. Poisson había sido timado humillantemente y no acudió a la policía. Un mes más tarde, lo intentó hacer de nuevo con otros seis distribuidores pero la policía llegó a tiempo para evitar el timo aunque evitó el arresto.

    Pero sin duda su timo más peligroso fue el que realizó a Al Capone. Sabía que al rey del crimen no se le podía tratar como a los demás así que pensó en algo especial para él.



    Lo que hizo Lustig fué pedir a Capone que participara con 50.000 dólares en una estafa en la que dijo estar trabajando, prometiendole duplicar su dinero en sesenta días. Capone le dió el dinero, no sin advertirle de lo que le sucedería a Lustig si le hacia alguna jugada. Lustig hizo un ingreso del dinero en un banco durante sesenta días. Cuando terminó el plazo le dijo a Capone que cancelaba la operación porque no parecía fiable, justo antes de Capone empezara a sospechar, así que Lustig devolvió los 50.000 dólares a Capone. Este quedó tan impresionado con la honestidad de Lustig que le recompensó con mil dólares. Siendo eso exactametne lo que esperaba Lustig que Capone hiciera desde el primer momento.

    Intrinseco y expectorante: Victor Lustig el hombre que estafó a Al Capone y vendió la Torre Eiffel


  2. #2
    cucho
    Invitado

    Predeterminado Respuesta: Grandes estafadores de la historia

    Frank Abagnale, el estafador que trabaja para el FBI



    Muchos de los engaños o fraudes que se hacen es por ganar dinero fácil. Este es el caso de uno de los impostores más grandes de la historia, quien inspiró la película Atrápame si puedes. Actualmente este hombre trabaja para el FBI.

    Frank William Abagnale jr, nació abril 27 de 1948, fue un impostor por 5 años en los 60′s. Su primer victima fue su propio padre. Cuando su padre le regaló su primer auto usado, Frank le pidió prestada su tarjeta de crédito para comprar repuestos. Compró las piezas y después las vendió para obtener dinero en efectivo, hasta que su padre lo descubrió.

    Estafó mucho dinero a los bancos, para esto utilizaba una técnica que consistía en imprimir su número de cuenta en los cheques en blanco de modo que al final todos los ingresos fueron para él. En total reunió 40.000 dólares hasta que los bancos se dieron cuenta de lo que hacía.

    Se hacía pasar por algunas personas, por ejemplo se hizo pasar por un piloto bajo el nombre de Frank Williams, por lo que voló gratis en la Pan Am por dos años. También se hizo pasar por un pediatra en un hospital de Georgia con el nombre de Frank Conners. Pero fue despedido luego de que puso en peligro la vida de un bebé con privación del oxígeno.

    Obtuvo un diploma de Harvard y pasó el exámen para trabajar de abogado en la oficina del fiscal de Louisiana. Además impartió clases de sociología en la Universidad de Brighman.

    Durante sus primeros fraudes fue perseguido por el agente del FBI Sean O’Riley, de quien se escapó en repetidas ocasiones hasta que finalmente el agente lo capturó en Francia. Antes de cumplir 20 años Abagnale había cometido fraudes por valor de 2,5 millones de dólares.

    Cuando fue detenido 12 país lo querían extraditar por delitos cometidos en los mismos. Fue condenado bajo los cargos de suplantación de identidad, fraude, falsificación documental, ejercicio ilegal de profesiones, robo de bancos, etcétera. Pero el gobierno norteamericano le ofreció salir de prisión a cambio de colaborar en la lucha contra el fraude. Ha escrito varios libros y se hizo millonario al instalar una consultora especializada en la detección de fraudes económicos. Aparte de esto, Frank ha sido el diseñador de muchos de los cheques antirrobo más seguros que se usan actualmente en todo el mundo.

    Engaños y Fraudes: Frank Abagnale, el estafador que trabaja para el FBI | Curiosidades



    Ferdinand Demara el gran impostor



    De todas las notas curiosas y personajes curiosos que he leído en algún momento, uno de los mas intrigantes y exitosos ha sido para mi Ferdinand Waldo Demara, su astucia se mide por sus grandes dotes camaleónicas.

    Demara nació en Lawrence, Massachussets en 1.921 siendo aún niño huyó de casa y fue a parar a un monasterio en Rhode Island, y a partir de allí vivió de convento en convento sin encontrar nunca asiento, para 1.941 se enroló en la armada, mas específicamente en la marina, allí desarrollaría los métodos que le habrían de servir en un futuro, poco tiempo después desertó e ingresó al monasterio trapense de Kentucky con el nombre de Robert Linton French, doctor en filosofía, diciendo que estaba harto de la guerra y decidido a encontrar la paz en la religión , y aunque sólo robó alimentos cierto día en que fue a trabajar en las viñas él y otro monje tuvieron su happy hour, pero para mala suerte el otro monje se confesó y Damara fue expulsado.

    Demara fue detenido por el FBI con el cargo de desertor, lo cual le llevó a pagar 18 meses en una prisión militar, durante ese tiempo editó el periódico de la base y observó el funcionamiento de la prisión, lo cual le serviría en un futuro.

    Al salir en libertad Demara se hizo llamar Cecil B. Hamann y se fue a Canadá, donde entabló amistad con el Dr.Joseph Cyr, quien le pidió que le ayudara en obtener la licencia para practicar la medicina en los Estados Unidos, pero Demara utilizó los documentos para inscribirse en la marina canadiense, en la guerra con Corea el “Dr. Cyr” fue designado al destructor Cayuga, al llegar le toco extraerle una muela al capitán del navío, para ello se pasó toda la noche leyendo libros de medicina, y pudo sacarle la muela al capitán sin problemas, operó a varios soldados, e incluso a un soldado coreano pudo sacarle una bala alojada cerca de el corazón, todo ello sin ningún conocimiento de anatomía ni mucho menos medicina, pero la fama que acumuló como médico lo hizo delatar, una revista publicó sus proezas como medico y el verdadero Dr. Cyr la leyó y lo delató, cuando se descubrió la farsa sólo fue dado de baja y expulsado del país. (Luego el veradero Dr. Cyr descubriría que Cecil B. Hamann viva en Kentucky y había expulsado a Demara de la universidad de San Luís por falsario)

    También se hizo llamar Ben Jones y trabajó como guardia de seguridad en el departamento de correccionales de Texas, organizaba torneos deportivos, clases, sesiones de cine, etc. Y todos se le vino abajo cuando un prisionero leyendo una revista donde se contaban las audacias de un impostor que se hizo llamar Dr. Joseph Cyr, y sí, era el mismísimo guardia de seguridad Ben Jones, al conocer la historia, Demara lo negó e incluso desafió a duelo a quien se atreviera a decir lo contrario, a la mañana siguiente se marchó.

    Demara murió de un ataque cardiaco el 8 de Junio de 1.982 a la de 60 años, se desconoce que lo motivó a llevar una vida camaleónica, pero en sus palabras sólo decía.

    “la verdad es que siempre me impulsaba la picardía, una pura y exuberante picardía

    Entre las personalidades que asumió se cuentan:

    Cirujano, abogado, ingeniero civil, moje, profesor, psicólogo, alguacil, investigador de cáncer. Se cree que son poco mas de veinte, y en algunas usó su propio nombre, pero en la mayoría uso nombres falsos.

    Ferdinand Demara el gran impostor El blog de Enzo David



    David Hampton

    David Hampton (4 de abril de 1964 – 18 de julio de 2003) era un falsificador de obras de arte americano que adquirió popularidad en los la década de los 80. Como no podía entrar a la lujosa discoteca neoyorquina Studio 54 explicó que era el hijo de Sidney Poitier y enseguida lo dejaron entrar como si fuera un famoso. Su historia sirvió de inspiración para la obra de teatro Seis grados de separación, posteriormente convertida en película.



    Milli Vanilli



    Nuestro protagonista es el dúo Milli Vanilli compuesto por Fabrice “Fab” Morvan y Rob Pilatus que se formó en Alemania a mediados de los 80. Al principio ellos eran solo bailarines acompañantes de la cantante Sabrina Salerno. El productor alemán Frank Farian se fijó en ellos y lanzó su carrera como grupo musical. Entre sus éxitos se encuentra Girl you know it’s true, editada en 1988.

    1992 fue su año, pues recibieron el Premio Grammy como artista revelación. Pero su carrera estaba a punto de sufrir un revés sólo por un detalle técnico. ¿Qué pasó?

    En un concierto mientras el dúo “cantaba” falló el playback, inmediatamente la gente comenzó a sospechar del fraude. Efectivamente se trataba de un fraude, pues en noviembre de ese mismo año el creador y productor del grupo confesó que ninguno de los dos integrantes en realidad cantaba, más bien proyectaban sólo la apariencia tanto en las portadas de los discos como en los escenarios. Tras dado a conocer el engaño se les retiró el Grammy.

    Tiempo después, el mismo productor quiso remediar las cosas, pues en un intento de relanzar las canciones promovió a los verdaderos cantantes de los éxitos del fraudulento grupo Milli Vanilli, con el nombre The Real Milli Vanilli, pero el intento no pasó de ahí, sólo fue intento que fracasó.

    En 1993 Rob & Fab quisieron interpretar ellos mismos sus canciones, sin éxito alguno. Y la pregunta obligada es ¿Por qué no lo hicieron desde el principio?

    Finalmente Rob Pilatus murió por sobredosis en Frankfurt. Se ha confirmado que se pretende llevar esta historia curiosa a la pantalla grande, estará escrito y dirigido por Jeff Nathanson. “Siempre me ha fascinado la idea de los engaños y los fraudes”, afirmó el futuro director.

    Engaños y Fraudes – Milli Vanilli: el playback perfecto | Curiosidades



    Cassie L. Chadwick


    En Cleveland una mujer timó a los bancos más importantes de Ohio, con la sola ayuda de una pluma y de la rumorología. Su nombre Elizabeth Bigley, más conocida por su nombre de casada: Cassie L. Chadwick. Esta es su historia.
    Esta mujer ya contaba con algún que otro arresto por falsificación en su Ontario natal, pero no empezó a desarrollar su carrera profesional hasta que en 1882 abandona Ontario con destino a Cleveland. En esa ciudad se dedicó a labores de adivina, falsificadora o prostituta. Según consta en los archivos de la policía, en 1886 practicaba artes adivinatorias bajo el nombre de Madame Lydia DeVere; en 1889 recuperó su antigua cualidad de falsificadora con el apodo de Lydia Scott, actividad por la que tuvo que pasar cuatro años en la cárcel; y en 1893, utiliza el de Mrs. Hoover y monta en Cleveland una casa de citas.
    Con esas actividades poco podía pensarse en que esta mujer llegaría a ser una de las mujeres más distinguidas de la alta sociedad de la época. En 1897 se casa con uno de los millonarios más respetables del Cleveland, el doctor Leroy Chadwick, al que ha conocido en el prostíbulo y al que llorando ha conquistado contándole que no sabía que el sitio ese en el que vivía era un burdel, que ella pensaba que era un respetable internado de señoritas y que por favor por favor la saque de allí.
    Y así es como Cassie pasa a formar parte de la adinerada clase alta Cleveland. De esa forma tiene como vecinos a John D Rokefeller, Marcus Hanna y a todo millonario que se precie.
    La Señora Chadwick comienza a gastar el dinero de su marido de forma incontrolada aunque socialmente no deja de ser considerada como la ex chica del burdel y si la invitan a las recepciones es únicamente por ser la esposa del doctor Chadwick.
    Para mantener su estilo de vida todo dinero es poco y es entonces cuando lleva a cabo uno de los timos más legendarios de la historia: hacerse pasar por la hija del empresario Andrew Carnegie, uno de los hombres más ricos del mundo.
    Un día, durante una visita a Nueva York, Cassie le pide a un abogado amigo de su marido que la lleve a casa de Andrew Carnegie. Este la acerca a la mansión y la espera en el coche. Cassie visita al multimillonario, lo único que hace es introducirse en el recibidor de la casa, cruzar unas cuatro palabras con el ama de llaves para alguna irrelevante cuestión y volver a salir.
    Al regresar al vehículo, “por un descuido", se le cae un papel al suelo, que solicito lo recoge el abogado. El hombre se quedó estupefacto al comprobar que el papel es un pagaré por valor de dos millones de dólares, firmado por Andrew Carnegie. Cuando el abogado le exige una explicación, ésta le hace prometer que le guarde el secreto, la realidad es que ella es hija secreta e ilegítima del todopoderoso Carnegie, le confiesa. Ninguna de las dos cosas es cierta, ni es pariente de Carnegie ni la firma es auténtica. Por último la Señora Chadwick pidió al abogado que la acompañara a contratar para Cassie una caja de seguridad en la que pudiera guardar el págare y otras cosas de valor que anteriormente le había dado Andrew Carnegie
    Tal y como ella había planeado, el abogado no permaneció callado y rápidamente corrió la voz de su presunta identidad por todos los bancos de Ohio, que empezaron a ofrecerle a Cassie sus servicios.
    Durante los ocho años posteriores, Cassie estuvo pidiendo préstamos y falsificando la firma de Carnegie como avalista, hasta llegar a acumular una deuda de unos 15 millones de dólares con diversas entidades financieras. Los bancos suponían que el todopoderoso Carnegie se haría cargo de todas estas deudas, su firma garantizaba las operaciones.
    El engaño se destapó en noviembre de 1904. Un banco de Boston, demandó a Cassie al ascender los préstamos a una suma de 5 millones de dólares. Entonces se descubrió la falsedad de las firmas.
    Andrew Carnegie negó todo conocimiento del asunto, manifestó no tener ni idea de quien era esa mujer y que no había firmado ninguno de esos documentos. El doctor Chadwick se desentendió de todo y se retiró a Europa para no convertirse en el hazmerreir de todo el mundo. Por su parte Cassie huyó a Nueva York, donde la policía la detuvo en un hotel de baja categoría. En el momento de su captura llevaba encima un cinturón con cien mil dólares en efectivo.
    El juicio se convirtió en un asunto de interés nacional, dado que toda América estaba ávida por contemplar a la mujer que había estafado a los banqueros más prestigiosos del país.
    Cassie fue condenada a 14 años de prisión y una multa de 70.000 dólares por conspiración contra el gobierno, amparándose en que uno de los bancos timados, concretamente el Citizen's National Bank, era de titularidad federal y parte del gobierno estadounidense.
    En 1906 entró en la cárcel de Columbus, en la que moriría un par de años después.
    La Mansión Chadwick de Cleveland, se convirtió en una atracción turística para un público curioso que quería visitar el hogar de la más famosa estafadora de América.

    **TIERRA DE BARBECHO**: EL ARTE DEL ENGAÑO - CASSIE CHADWICK


    Última edición por cucho; 11/08/2012 a las 16:40

  3. #3
    cucho
    Invitado

    Predeterminado Respuesta: Grandes estafadores de la historia

    Baldomera Larra, “inventora” de las estafas piramidales



    Doña Baldomera Larra ha sido absuelta. Siempre me había parecido a mí que el tomar dinero no era materia penable. Y el Tribunal Supremo de Justicia acaba de ratificarme en mi opinión.

    Se asegura, no sabemos con qué fundamento, que varios de sus antiguos imponentes, los más agradecidos, piensan obsequiar a dicha señora con una serenata el día que sea puesta en libertad.

    Una de las piezas del programa será la popular Canción de la Lola, con una pequeña variación en la letra: El dinero que era nuestro, Baldomera se llevó. Baldomera ha aparecido, pero nuestros cuartos no.

    E. Navarro Gonzalvo.
    Madrid Cómico, 6 de Febrero de 1881.

    El toque socarrón con que Madrid Cómico trató el tema de la absolución de la Baldomera muestra como uno de los casos de estafa más famosos de la historia de España fue vivido entre el estupor y la gracia. Permítaseme hoy traer a esta sección, dedicada comúnmente a grandes nombres de la ciencia o la tecnología de España, a un personaje que demostró tener un gran ingenio, aunque fuera para el delito porque, si hay algo típico en el caminar de los siglos en esta Iberia nuestra, es la proliferación de listillos y pícaros.

    Baldomera podría ser considerada como la patrona pagana de todos ellos y, aunque su ingenio no fuera en provecho del progreso de sus congéneres, no viene mal volver atrás la vista y comprobar que, en todo tiempo, han nacido y crecido a gusto este tipo de estafas.

    Tinglados financieros

    Cuando la economía crece no suelen descubrirse estas cosas. Ay, pero llegado el momento en que las vacas flacas están a la vista, las ratas abandonan barcos en proceso de hundimiento y, lo que hasta entonces era llamado “ingeniería financiera” o, simplemente, “gran oportunidad de negocio”, ahora es una simple y llana estafa. Que se lo digan a quienes invirtieron en el tinglado millonario del gurú Bernard Madoff, artífice de una ingeniosa estafa piramidal tan vieja como el propio sistema del que se ha beneficiado. Esto no es nada nuevo y, si hubiera que buscar un caso precursor y paradigmático, lo más socorrido será mirar atrás, a mediados del siglo XIX, a la que, a veces, es considerada como inventora de las estafas piramidales. Puede que no fuera el primer caso, pero el ruido que armó ha llegado a nuestros días, aunque muchos parecen no aprender y caen en tramas similares todavía.

    Cuando el tinglado de Doña Baldomera fue puesto en duda, la policía cayó implacablemente sobre el edificio madrileño donde se encontraba su Casa de Imposiciones, pero por mucho que buscaron, no pudieron localizar a la acusada de estafa y, además, habían desaparecido los dineros depositados en la citada casa. El pueblo, presente como testigo asombrado de la intervención, increpó a la autoridad gritando “es nuestra Providencia, es la madre de los pobres.”

    El asalto tuvo lugar en 1876, aunque a pocos sorprendió porque, ¿acaso alguien en su sano juicio puede pensar en lograr imposiciones del 30 por ciento al mes sin que haya trampa de algún tipo? Baldomera se había fugado, dejando detrás a gran número de ambiciosos con el saco roto. Se hablaba de conseguir ganancias del seiscientos por ciento en un año, hubo quien cobró veinte reales diarios por un desembolso de mil doscientos. Pura jauja, las gentes se agolpaban en la ventanilla, había que aprovechar el chollo mientras durara, pero como ha sucedido ahora con Madoff, la cosa no podía mantenerse eternamente.

    Hija de Larra

    ¿Quién era la ingeniosa artífice de tan monumental estafa? Ni más ni menos que la última hija de El Pobrecito Hablador, el ínclito escritor y periodista Mariano José de Larra y de Josefa Wetoret. Doña Baldomera Larra Wetoret creó su Caja de Imposiciones casi por accidente, fruto de la necesidad. El mecanismo del tinglado era muy sencillo, se depositaba allí dinero y, a cambio, se recibían intereses sorprendentemente altos. Pocos preguntaron de dónde salían, porque al ver que tales intereses eran abonados puntualmente, no había motivo para queja alguna. Baldomera carecía de licencia para llevar a cabo su negocio, pero en plena fiebre especuladora, en una época en que se habían levantado muchos límites sobre los intereses del capital, una gran mayoría quiso beneficiarse de la gallina de los huevos de oro.

    El marido de Baldomera, médico de la Casa Real, decidió probar suerte en las colonias del otro lado del Atlántico. Se quedó la hija de Larra sin un céntimo y con varios hijos a los que alimentar, sola en Madrid. Cuentan las crónicas que, aguzado el ingenio por la complicada situación, pidió prestada una onza de oro a una conocida, prometiendo devolver duplicada tal cantidad al cabo de un mes. Así comenzó todo, porque cumplido el plazo y satisfecha la exigencia prometida, otros quisieron que se repitiera el “milagro”.

    Todo el mundo sabía que los intereses salían de las nuevas imposiciones, puro sistema piramidal, algo que no podía mantenerse por mucho tiempo, no había inversión productiva alguna, simplemente se pagaba a los viejos clientes con el nuevo dinero que entraba. Colas interminables aseguraron, de momento, la entrada de capital fresco. En total, se estima que se movieron a lo largo de toda la operación más de veinte millones de reales y el número de impositores se contó por millares, todo ello cifras mareantes para la época.

    Y, ciertamente, mareo sintieron muchos de los impositores, sobre todo los últimos que depositaron su dinero en la caja de Baldomera, ya conocida entonces como madre de los pobres, cuando intervino la autoridad policial por orden del Juez de Instrucción del Distrito de la Latina. El resultado del registro fue de escándalo, apenas unos cuantos miles de reales y unos asustados empleados que no tenían ni idea de las operaciones ideadas por Baldomera, pues se dedicaban únicamente a ejercer de escribientes. El administrador fue detenido y se buscó a la estafadora por todas partes, pero no apareció. En un primer juicio, celebrado en 1879, fue declarada culpable de alzamiento de bienes y condenada a prisión pero, tras recurrir, logró ser absuelta en 1881.

    La extradición de Baldomera

    Contaba madrileño diario El Imparcial, del 14 de diciembre de 1894, cómo un agente de policía de París acababa de publicar unas memorias en las que narraba, entre otros casos sobresalientes de su carrera, el de Baldomera y su vida en Francia:

    Baldomera era buscada por el mundo entero, mientras hallábase muy tranquila, en un delicioso pabellón que había arrendado en Anteuil, con nombre supuesto. La calma de su vida fue turbada una vez por la denuncia de una criada a quien despidió. La criada, aunque no conocía completamente el pasado de doña Baldomera, poseía vagos informes sobre ella. Pero cuando se presentaron en su domicilio, el pájaro había volado a Bruselas. Poco después regresó a París, arrendó otra villa y vivió en ella sin que nadie la molestara.

    Entretanto, la justicia continuaba sus pesquisas, excitada por las apremiantes instancias del gobierno español. El 10 de julio de 1878, en el momento en que por décima vez se respondía a España que la Baldomera no había sido hallada, una carta anónima le reveló al procurador de la república su nuevo retiro. (…) Mientras [la detenida] hablaba, el magistrado comparaba su fisonomía con la fotografía de la Baldomera: la semejanza era sorprendente.

    — Sin embargo—díjole Mr. Potier, —no puede darse mayor parecido que el de Vd. con este retrato de Baldomera Larra.
    — ¿Es que en España no tenemos todas el mismo tipo? —replicó ella sin desconcertarse.

    Pero dos delegados de la cancillería se hallaban en el palacio de justicia. El magistrado llamó y ordenó que los introdujeran, así como a otras tres personas que habían conocido en Madrid a la prestamista y que, por casualidad, se hallaban en París. A la vista de estas personas, la detenida se turbó, perdiendo finalmente la calma cuando le refirieron varias circunstancias de su vida. No pudiendo resistir más, exclamó:

    — ¡Pues bien, sí, yo soy Baldomera Larra! ¡Después de todo, ya estoy harta de esta vida que llevo! ¡Prefiero que me juzguen!

    La orden de extradición estaba ya extendida. Quince días después, la presa fue enviada a Madrid en compañía de dos cajas conteniendo las alhajas y el dinero que se hallaron en su poder.

    Vida cotidia nitica: Baldomera Larra, “inventora” de las estafas piramidales


  4. #4
    cucho
    Invitado

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    CHRISTOPHER ROCANCOURT



    En sólo diez años, Christophe Rocancourt, se convirtió en el famoso más infame y buscado de Estados Unidos. Logró infiltrarse en los círculos sociales más exclusivos y herméticos de Nueva York, Miami y Hollywood. Y una vez que tuvo las conexiones precisas, estafó y embaucó hasta acumular millones.

    Jugando a ser un productor estrella, brindando con champaña dondequiera que fuera. Todos lo conocían, pero, ¿bajo qué nombre?

    Charles Glenn, ex diseñador, primero lo conoció como Christophe Rocancourt, que es su verdadero nombre. Sin embargo, Bettina Schein más tarde lo conocería como Christopher Ortuno. Incluso, cuando se fue a Nueva York usó el nombre Rockefeller.

    Estrellas de cine, productores, hombres de negocio, banqueros, inversionistas y mafiosos: todos le creyeron, todos confiaban en él. Nadie pensó que detrás de esa sonrisa angelical había un hombre capaz de extorsionar millones de dólares. "Yo lo conocí como un Conde", cuenta la actriz, Rhonda Rydel.

    Sin embargo, las fuerzas policiales de Nueva York y Los Angeles, el FBI y la Interpol lo buscaban simultáneamente por fraudes, estafas y porte de armas de fuego.


    Rocancourt se veía a sí mismo como el último padrino francés. Un Robin Hood urbano, un caballero ladrón. El héroe de una serie de aventuras que comenzó su vida en un orfanato y que logró engañar a lo más granado del país más poderoso del mundo.

    Rocancourt debutó a los 24 años en un exclusivo café de Hollywood, cerca de las estrellas y de la fama. Se presentó en 1991 con su verdadero nombre y una primera gran mentira. Dijo que era un famoso campeón de boxeo y se rodeó de amistades que comenzaron a abrirle las puertas.

    Cada noche gastaba miles de dólares en mantener contentos a sus invitados y descorchando botellas de champaña. Se hizo acompañar durante meses por Mickey Rourke, el famoso actor de "Nueve Semanas y Media" y por la estupenda Darcy La Pierre, ex esposa de Jean Claude Van Damme.

    Otra de sus conquistas fue Rhonda Rydell una modelo y actriz con más de 200 sitios de internet dedicados a ella. Conoció a Rocancourt en una fiesta, donde él se presentó como un conde francés. Por dos años estuvo a su lado y muy pronto aprendió una lección básica: no meterse en los asuntos de negocio del falso conde.

    Entre sus amigos favoritos, Mickey Rourke era el más importante y probablemente uno de los más famosos. "A esas alturas, Mickey era un actor desesperado. Tenía dificultades para que lo contrataran en alguna película. Ya no tenía grandes papeles. Estaba desesperado y pensaba que Rocancourt realmente lo iba a ayudar en su carrera" , afirma el reportero gráfico, El Woody.

    Hay que reconocer que Christophe trabajaba duro en su imagen. Su disfraz era perfecto. Manejaba un Hummer negro, el auto más de moda en Hollywood. A todo el mundo le contaba que el auto perteneció a Dodi Al-Fayed, el último amante de Lady Di. A otros les decía que era pariente de Dino De Laurentiis, famoso productor italiano de grandes películas. Para otros, era el nieto de Sofía Loren.

    Todas estas contradicciones se olvidaban rápido repartiendo gruesas sumas de dinero donde hiciera falta y manteniendo su corte de amigos famosos.

    Usando la imagen de Mickey Rourke, Rocancourt se ganó el respeto y la admiración de sus futuras víctimas. Les ofrecía la oportunidad de invertir, ojalá en efectivo, unos cuantos cientos de miles de dólares en sus futuros proyectos. Todos iban a ser un gran éxito, con Mickey Rourke de protagonista. Con el dinero en el bolsillo, lo gastaba en prolongar la ilusión.

    El producto de una triste infancia

    Christophe Thierry Daniel Rocancourt nació el 16 de julio de 1967. Su padre era alcohólico, su madre recurría a la prostitución para ganarse la vida y lo abandonó a los cinco años. A los once quedó al cuidado de los servicios sociales del Estado. Vivió entre los fríos corredores del orfanato de Saint Germain, administrado por una orden religiosa.

    Su familia no ha sabido de él en mucho tiempo. Su padre murió en 1992, sin haber vuelto a ver a su hijo. Sus tíos no lo han visto desde que partió a Estados Unidos. "Yo le saco el sombrero. Se lo digo: lo que él ha hecho es genial. Y me siento orgulloso, no importa lo que diga la gente. Estoy orgulloso", cuenta el tío de Christophe, Joel Rocancourt.


    Después de sus estafas en Los Angeles, llegó a Nueva York como Christopher Ortuno, hijo de un acaudalado industrial de Milán. Pronto se lo vio en los bares y restaurantes más exclusivos.

    En uno de ellos organizó una fiesta de cumpleaños para Johnny Canatiempo, un actor de la famosa serie de televisión Los Sopranos, acerca de la mafia de Nueva York. La cuenta final llegó a 80 mil dólares, pero nunca se dio el tiempo de pagarla. Simplemente volvió a desaparecer.

    Christophe se dedicó a pasar los fines de semana en The Hamptons, el refugio campestre de los adinerados de Nueva York. Aquí se presentó como un millonario, descendiente de una de las familias más ricas del país.


    En los libros de visita firmaba como Rockefeller. Pero la dirección y el número de teléfono que entregaba eran falsos. Mientras más grande el engaño, más le creían. ¿Quién podría dudar de un Rockefeller?

    Ginés Serran es un pintor de origen español que ha vivido en Estados Unidos por más de 20 años. Mundialmente reconocido, ha vendido sus cuadros a la familia imperial de Japón y al Sultán de Brunei. Christophe lo supo y rápidamente le echó el ojo. "Me dijo que iba a poner mis cuadros junto a otros de Picasso y de Pisarro que tenía en su casa y que iba a invertir casi medio millón de dólares en mis pinturas", afirma.

    Pero el pintor tuvo sus dudas. Este Rockefeller le pareció demasiado exagerado para ser un auténtico hombre de mundo. Cuando Christophe le pidió el número de su cuenta bancaria para transferirle el dinero de las pinturas, Ginés se negó y le exigió dinero en efectivo.

    El dinero nunca llegó. Pero no todos fueron tan cautelosos como el pintor. En sólo seis meses, el falso Rockefeller se las ingenió para estafar a otros vecinos por más de un millón de dólares. Los convencía de invertir en alguno de sus proyectos y les dejaba a cambio unos cuántos papeles firmados, sin ningún valor legal.

    El fin de un embaucador


    Pero a pesar de su genialidad, Christophe cometió un error. Se alojó en uno de los hoteles más exclusivos de The Hamptons y se fue sin pagar. Rockefeller o no, la dueña avisó a la policía y lograron rastrearlo.

    El 2 de agosto del año 2000 fue arrestado. Pero dos días después, a pesar de las órdenes de detención en su contra, logró escapar.


    Mostrando un pasaporte falso a nombre de Fabian Ortuno, los registros no mostraron ninguna orden de arresto bajo ese nombre. Le fijaron una fianza de 300 mil dólares, el falso Rockefeller pagó en efectivo con el dinero de sus estafas y se esfumó.

    La libertad no le duró mucho. El 26 de abril de 2001, los hechos dieron un giro espectacular.

    Su historia apareció en todos los diarios. La cacería había terminado. El estafador de Hollywood y Nueva York, el falso Rockefeller, estaba por fin en la cárcel. Después de estar prófugo durante nueve meses, lo habían arrestado en Canadá, en Oak Bay, hogar de familias millonarias.

    Se supo que en esos nueve meses había escapado de Estados Unidos para instalarse en Vancouver, una ciudad canadiense en pleno despegue de la industria del cine, el negocio de las propiedades y la nueva economía.


    Se había hecho llamar Michael van Hoeven, un ex corredor de fórmula 1 y adinerado hombre de negocios de origen belga.

    Su principal víctima había sido un inventor a quien le propuso invertir tres millones de dólares en su compañía y mientras tanto se dedicó a vivir a sus expensas.

    Incluso manifestó interés por comprar una fastuosa villa de cinco millones de dólares. Firmó el pie con un cheque por 100 mil dólares. El cheque, por supuesto, no tenía fondos.

    En los restaurantes de la zona aún esperan que Christophe pague cuentas por más de dos millones de pesos, incluyendo valiosas botellas de finas cosechas.

    Pero ahora, el hombre que se hizo famoso por su afición a la champaña tendría que acostumbrarse a la comida de la prisión.

    La única persona dispuesta a defender a Christophe es su última esposa, Pía Reyes. Una ex conejita Playboy que se casó con él durante su paso por Los Ángeles. Tuvieron un hijo llamado Zeus.


    Su sueño es vivir en la fastuosa villa que Christophe aseguraba estar comprando en Canadá. La visitó todos los días durante un mes junto a su hijo. Era su modo de creer en la vida que Christophe soñó.

    Por intermedio de Pía, logramos la única entrevista que Christophe ha dado desde la cárcel.

    "Esta no es precisamente la mejor de las situaciones, pero de hecho, estoy libre. No soy una persona en la cárcel. Estoy libre en mi mente. Es como un reflejo que se remonta a mi infancia. Un estado de ánimo que se niega a darse por vencido. Cuando ves a tu madre trabajando como prostituta, cuando ves a tu padre alcoholizado y destruyéndose a sí mismo, realmente no quieres ser eso. Quisiera poder decirte que alguna vez hubo alguien que tuviera una gran influencia en mi vida, pero desgraciadamente nunca tuve esa oportunidad. El único modelo que tuve fue la frialdad. Así es que nunca tuve un modelo. Sólo el frío de aquel orfanato, la falta de amor y de contacto. Pero al mismo tiempo, eso fue lo que me hizo fuerte. ¿Qué puedo hacer para salir de aquí? ¿De esto se trata toda mi vida? ¿Estoy condenado a esto? Creo que tuve motivos para ser así desde muy chico", afirma Rocancourt.


    Inundado de pedidos de entrevistas, Christophe prefiere ahora concentrarse en negociar los derechos de su historia con un famoso estudio de Hollywood. "Ya estamos en un punto en que William Morris será quien me represente. Él es el agente más importante de los Estados Unidos. El que representa a todas las grandes estrellas", comenta.

    Y así es como, en la cárcel, este hombre puede soñar con hacerse rico. Por primera vez legalmente. Trabaja rodeado por un equipo de secretarios privados, los mismos guardias de la prisión, que se ocupan de organizar la apretada agenda de su ilustre prisionero.

    Actualmente, Rocancourt enfrenta cargos de fraude y acoso sexual en Canadá. En Estados Unidos piden su extradición. Y mientras tanto, negocia su regreso a Hollywood por la puerta ancha. Un estudio ofreció ya cuatro millones de dólares por los derechos fílmicos de su increíble vida real. Se espera que sea un éxito de taquilla. Con una gran estrella en el papel principal.

    Reportaje Ficha


  5. #5
    cucho
    Invitado

    Predeterminado Respuesta: Grandes estafadores de la historia

    Friedrich Wilhelm Voigt




    Friedrich Wilhelm Voigt (1849-1922) fue el autor de una de las estafas más famosas del siglo XX. Voigt nació en Tilsit (Prusia Oriental) y ya desde su primera juventud mostró "sus dotes" para la delincuencia de medio pelo: a los 14 años ya había sido condenado por robo. En los años siguientes acumuló condenas por robos, estafas y timos diversos, por un total de 25 años, lo que le mantendría en la cárcel hasta 1906. Tras su salida de prisión, deambuló por Berlín donde recibió una orden de expulsión por indeseable. Fingió trasladarse a Hamburgo pero permaneció en la ciudad planeando su gran golpe.Compró un uniforme usado de capitán del ejército imperial y se dirigió a la guarnición de Köpenick. Ordenó al sargento de guardia dirigirse a la oficina del comandante del cuartel y ordenó a seis soldados acompañarle al ayuntamiento de Köpenick y hacer guardia en las salidas, impidiendo la entrada o salida de cualquier persona. Entró en el ayuntamiento y arrestó al alcalde Langerhans y al secretario Rosenkranz bajo la acusación de haber manipulado los libros de cuentas. Se apropió de 4.000 marcos y 70 pfennings en monedas como medida preventiva y extendió un recibo para dar una imagen de legalidad al tema. Para rematar el golpe, ordenó a la tropa conducir a los arrestados a la presencia del general Moltke en Berlín. A continuación se trasladó tranquilamente a la estación de Köpenick, se cambió de ropa y se fue.

    Cuando se tuvo noticia del robo, la prensa alemana y la calle se romaron a risa el asunto y tanto el ejército como el ayuntamiento de Köpenick fueron objeto de las burlas más diversas. Lo mismo sucedió en el resto de Europa, donde el suceso fue aprovechado para hacer escarnio de Alemania e incluso del káiser.

    La policía detuvo a Voigt el 26 de octubre de 1906, y tras un breve juicio, fue condenado a cuatro años de cárcel por estafa, suplantación de personalidad y detención ilegal. Sin embargo, la figura de Voigt había ganado tanta popularidad que el káiser le perdonó en agosto de 1908 porque, según parece, el propio emperador simpatizaba con el desparpajo mostrado por Voigt. Tras su liberación, Voigt hizó numerosas apariciones públicas (remuneradas) y se convirtió en una figura popular que inclusó realizaba giras por Alemania y los países limítrofes. Murió en 1930, completamente arruinado por la hiperinflación de los años 20.

    De la nada a la miseria: Wilhelm Voigt


    Otros:
    George Psalmanazar (¿1679? – 3 de mayo de 1763) afirmó ser el primer habitante de Formosa (Taiwán) que visitó Europa. Durante algunos años convenció a mucha gente en Gran Bretaña, pero posteriormente se descubrió que era un impostor.
    Alicia Esteve, más conocida como Tania Head, se hizo pasar por una sobreviviente del atentado del 11S en Estados Unidos. Llegó a convertirse en la directora del grupo de afectados, se entrevistó con autoridades y consiguió una gran popularidad.


  6. #6
    cucho
    Invitado

    Predeterminado Respuesta: Grandes estafadores de la historia

    Mary Baker

    En 1817, un zapatero en Inglaterra conoció a una mujer desorientada con ropas exóticas, que hablaba un lenguaje que nadie podía entender. Los locales trajeron extranjeros para ver qué idioma hablaba la mujer, hasta que un marino portugués 'tradujo' su historia: era una princesa caraboo de la isla de Javasu, en el Océano Índico, que había sido capturada por piratas, quienes después la tiraron por la borda y nadó hasta la orilla.

    En las siguientes semanas la 'representante' de la exótica realeza fue la favorita de los dignatarios locales. Usaba arco y flechas, nadaba sin ropa y le rezaba a un Dios, a quien le llamaba Allah Tallah. Adquirió ropas exóticas y se le hizo un retrato que salió en los diarios.

    Finalmente la verdad salió a flote: ella era la hija de un zapatero y su nombre verdadero era Mary Baker, nacida en Devon, Inglaterra. Había sido sirvienta en varios palacios del Reino Unido pero no encontraba un lugar para quedarse.

    Inventó el idioma falso como producto de su imaginación mezclado con palabras gitanas. Íntentó hacer lo mismo en Estados Unidos, Francia y España, pero sin la misma suerte. Su historia fue la base para la película 'Princesa caraboo'.


    Wilhelm Voigt


    Se trata de un impostor alemán que se disfrazó como militar de Prusia en 1906 y se convirtió en el famoso Capitán de Kopenick.

    En 1906 compró partes del uniforme usado de un capitán y ya en la municipalidad de Kopenick, Alemania, fue al cuartel de la Armada, paró a cuatro granaderos y un sargento en su camino de regreso al cuartel y les dijo que fueran con él y ellos obedecieron.

    Luego mandó arrestar al secretario del pueblo y al alcalde por sospechas de malos manejos de fondos y los llevó junto con el tesorero a Berlín para interrogarlos. Voigt les dijo a los guardias que quedaban que se quedaran en sus puestos por media hora y se fue a la estación del tren. En el tren se cambió a ropas de civil y se fue.

    El impostor fue arrestado y sentenciado a cuatro años en prisión por falsificación, por hacerse pasar por un oficial y por tomar prisioneros indebidamente. Pese a todo, la opinión pública estaba a su favor y el káiser alemán lo perdonó en 1908, pues a las autoridades finalmente les pareció divertido lo que hizo.

    En algunas escuelas alemanas enseñan la vida de este ciudadano que no es visto como un criminal sino como un héroe folclórico que supo sobrevivir y enfrentarse a las contradicciones del Gobierno, pues el hombre estaba sin trabajo porque no tenía pasaporte y no le expedían el documento porque no tenía trabajo.


    Bernard Madoff


    Recientemente fue condenado a 150 años de prisión por haber montado y mantenido por décadas una de las mayores estafas financieras de la historia, cuyo monto aún se desconoce pero que muchos expertos estiman en unos 50.000 millones de dólares o más, lo que equivale a la fortuna de Carlos Slim o Bill Gates, los dos hombres más ricos del planeta.

    Madoff fue presidente del tecnológico índice Nasdaq y fue un respetado y admirado asesor de inversiones en Estados Unidos que terminó acusado de delitos como fraude, blanqueo de dinero, perjurio y robo.

    La estafa de Madoff salpicó a muchos 'gigantes' de la banca mundial, quienes reconocen que aas pérdidas propias o de sus clientes superan los 10.000 millones de euros.


    Carlo Ponzi


    Fue el creador del famoso sistema de pirámides, el cual se traduce en el pago de prometedores rendimientos y en realidad termina siendo una estafa en la cual las ganancias solamente las obtienen los primeros inversionistas, pues en algún momento la cadena se rompe.

    El creador del fraudulento negocio tuvo una vida llena de lujos: mansión con aire acondicionado y calentador para su piscina. El ciudadano italiano realizó este tipo de estafa que se hizo fuerte en los años previos a 1920 y la época de la Gran Depresión.

    Una biografía publicada por 'The New York Times' dice que Ponzi llegó de Italia el 15 de noviembre de 1903 y desembarcó en Boston, E.U. con "2,50 dólares en el bolsillo y un millón de dólares en esperanzas" tras apostar y perder casi todo el dinero de sus ahorros durante el viaje.

    Colombia no entró en el listado, sin embargo...

    El caso más parecido y sonado en el país es el de David Murcia Guzmán a quien se le acusa de lavado de activos y captación masiva de dinero. Murcia trabajó por varios años como camarógrafo y fue el principal accionista y representante legal de DMG Grupo Holding S.A., empresa que fue acusada de realizar negocios ilegales tales como lavado de dinero y esquemas piramidales, que son sancionados en Colombia bajo la figura de captación masiva e ilegal de dinero.

    En el 2007, DMG llegó a reportar ingresos operacionales de 72.000 millones de pesos. Murcia fue detenido el 19 de noviembre de 2008 por las acusaciones imputadas y estuvo recluido en la cárcel La Picota, de Bogotá. Y desde entero del 2010 fue extraditado a Estados Unidos en donde es procesado por lavado de activos.

    A este caso se suman otros que se encuentran en investigación y procesos, como son el de la firma Drfe y el de la ex presentadora de televisión Adriana Arango.

    Los 10 más grandes estafadores de la historia - Archivo - portafolio.co


  7. #7
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    Un gran estafador al pueblo español,José luis Rodríguez Zapatero.




    /

  8. #8
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    Cita Iniciado por Damaga Ver mensaje
    Un gran estafador al pueblo español,José luis Rodríguez Zapatero.
    No entiendo el porque.


  9. #9
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    Lo del primer tio hasido O.o que mentes tan astutas...




    Cita Iniciado por Moondrifter Ver mensaje
    (y molaría muchísimo que sin querer unas niñas invocasen al diablo).
    Dudo que vuelva a pasarme por el foro, así que, fue un placer n_n

  10. #10
    cucho
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    Predeterminado Respuesta: Grandes estafadores de la historia

    Cita Iniciado por Laertes Ver mensaje
    Lo del primer tio hasido O.o que mentes tan astutas...
    A mi el que me llamo la atención fue Christopher Rocancourt, demasiado descarado


  11. #11
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    Predeterminado Respuesta: Grandes estafadores de la historia

    No me lo creo mucho. Es bastante inverosímil lo de Al Capone.


  12. #12
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    Predeterminado Respuesta: Grandes estafadores de la historia

    Que tal estos dos casos:

    George C. Parker.
    A lo largo de cuatro décadas se dedicó a vender el famoso Puente de Brooklyn a todo aquel incauto que encontraba. Tantas veces que incluso había semanas que lo había vendido hasta en un par de ocasiones.

    Su modus operandi era muy sencillo… Se colocaba en uno de los extremos del puente y charlaba con el primer tipo que se encontraba con aspecto de tener una buena suma en el banco. Le explicaba el relato de que era el arquitecto responsable del puente y que por problemas económicos debía venderlo, mientras convencía al incauto de que podía recuperar el dinero invertido en la compra poniendo un peaje y cobrando por el paso de peatones y automóviles de un lado al otro.

    Muchos fueron los que cayeron en la trampa de Parker y le adelantaron unos cientos de dólares hasta que se formalizase la compra-venta unos días después. Pero también los hubo que el ansia por querer sacar rápidamente rentabilidad a la inversión, antes de darse cuenta de que habían sido estafados, les hizo ir muy deprisa y fueron detenidos por la policía al llevar a unos operarios dispuestos a poner una caseta y la barrera del peaje en los extremos del puente.

    Philip Arnold y su primo John Slack.
    Idearon una estafa que les salió perfecta, la cual consistió en comprar unas cuantas gemas (diamantes aún sin pulir) y las enterraron en un terreno que habían adquirido previamente en Wyoming a un precio irrisorio.

    Era 1872 y el país estaba enloquecido en plena fiebre del oro, lo que llevó a que las víctimas cayesen rápidamente en la trampa, que consistió en enseñar el terreno y demostrar que estaba plagado de gemas. Sacaron aquellas que habían enterrado y junto al posible comprador las llevaron a tasar, dando fe el experto de que se trataba de verdaderas piedras preciosas.

    El plan salió redondo y la venta del terreno les proporcionó 660.000 dólares que recibieron en metálico por parte de un grupo de inversores y banqueros interesados en entrar en el negocio de los diamantes.


  13. #13
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    Predeterminado Re: Grandes estafadores de la historia

    Las hermanas Fox.




    Kate, Margaret y Leah Fox fueron proponentes líderes del Movimiento Espiritista en el siglo XIX, lo que significa que eran unas charlatanas.

    Las dos más jóvenes, Kate y Margaret, tenían sólo 10 y 12 cuando convencieron a sus idiotas padres de que podían hablar con un fantasma casero a través de un sistema de golpes. Las chicas chasquearían sus dedos y los fantasmas responderían, para el asombro de todos los imbéciles que poblaban el mundo en el siglo XIX.

    Por la época en la que la hermana mayor Leah se unió al acto, ya se habían ganado una reputación internacional como médiums y estaban haciendo cantidades épicas de dinero con sus sesiones espiritistas. Desafortunadamente, las hermanas también habían ganado una insaciable sed por el aguardiente en su vejez y eventualmente fueron expuestas como ebrias fraudulentas que estaban usando los dedos de sus pies para simular los sonidos del más allá, un truco que, en retrospectiva, no parece haber engañado al perro de la familia. Pero ellas lograron engañar al mundo… durante 40 putos años. Un científico (William Crookes) estudió a las hermanas y declaró que sus proezas eran reales.

    Sólo se descubrió que eran un fraude cuando un reportero ofreció 1500 dólares en dinero para cervezas a una de ellas para que le contara el secreto. Ese dinero fue rápidamente despilfarrado y las hermanas murieron en la pobreza y fueron enterradas en una fosa común. Ni Charles Dickens pudo haber imaginado un final más apropiado para ellas.

    Gregor McGregor.




    Este tipo hizo su fortuna y reputación a principios del siglo XIX cuando convenció a cientos de inversores que era el príncipe del país ficticio de Poyois. No sólo se ganó la confianza y las libras duramente ganadas de sus entusiastas aspirantes de colonos, también creó una guía detallando la geografía y abundantes recursos naturales de su isla fuera de la costa de Honduras.

    Por la época en la que sus 250 inversores habían zarpado al parche de agua vacante donde su isla debió haber estado, McGregor ya estaba rondando a su siguiente grupo de colonos, esta vez de Francia. Sin dejarse impresionar por las muertes de 200 de sus primeros colonos, McGregor enfrentó los desafíos de redactar para Poyois una constitución nombrándolo como la cabeza de la república. Después que los primeros sobrevivientes volvieron de su viaje en bote a ninguna parte, la mayoría seguía sin creer que McGregor les había mentido, poniéndose de su lado en los periódicos y básicamente culpando a la isla por no estar allí. Aun después de su juicio y condena por fraude, este magnífico hombre siguió vendiéndole tierras y acciones inexistentes a la nobleza europea.

    Juan Pujol García.

    Este caballero luchó en la Guerra Civil Española y sabía una cosa o dos sobre odiar al fascismo. Así que cuando los nazis llegaron a España, García ofreció sus servicios a los británicos como espía. Cuando los británicos le dijeron que no estaban contratando, García lo hizo de todos modos, usando los súper-poderes que le daba su barba.



    Contactando a las autoridades nazis, García les dio un discurso sobre sus tendencias fanáticamente pro-fascistas y su deseo de dispersar la palabra de Hitler en Gran Bretaña. Los alemanes lo contrataron para espiar al gobierno británico, pero García tomó su dinero y se mudó a Portugal, enviando a sus empleadores una postal del Big Ben ocasional donde se quejaba sobre lo lluviosa que era Inglaterra.

    Claro, el trabajo de García consistía en informar a la inteligencia nazi sobre Gran Bretaña, de la que no sabía nada. Pues simplemente pasaba sus días viendo noticiarios, leyendo sobre Gran Bretaña en la biblioteca y compilando montones de mierda de segunda mano e información inútil. Como si esto no fuese lo suficientemente descarado, García comenzó a reclutar subagentes imaginarios y a construirse una red de espías imaginaria dentro de un país en el que nunca había estado. Y presentaba sus reportes de gastos. Me pregunto si los auditores nazis alguna vez se dieron cuenta si esos gastos eran de 50 cajas de cerveza y 100 tacos.

    Cuando Gran Bretaña se dio cuenta de que este muchacho estaba haciendo la broma más épica e hilarante de la historia en su honor, reconsideraron su petición de ponerlo en la nómina. Ahora respaldado por el gobierno británico, García y sus amigos continuaron expandiendo su empresa totalmente imaginaria para sangrarle un salario cada vez mayor al gobierno alemán, casi ciertamente escribiendo sus cartas al borde de un ataque de risa. Al final, García le estafó más de 4 millones de dólares de hoy al gobierno nazi.

    ¡Y nunca se dieron cuenta! Al final de la guerra, a Garcia se le presentó la Cruz de Hierro por su fiel y dedicado servicio al Tercer Reich, haciéndolo sólo uno de un pequeño puñado de personas que ganó medallas de ambos lados en la Segunda Guerra Mundial. Cuando se cansó de todo, fingió su propia muerte y dirigió una librería en Venezuela por 40 años. En serio.


    "¡Muchas gracias! Voy a atesorarla mucho hasta que me tope con el primer bote de basura".


    Risto Ryti.





    Finlandia fue neutral durante la Segunda Guerra Mundial, pero sólo porque no podían decidir a cual lado odiaban más. Para el presidente finés Risto Ryti, la pregunta de si aliarse con la Unión Soviética o la Alemania Nazi era como preguntarle si preferiría dormir en una cama llena de arañas o comerse un tazón de caca.

    Los soviéticos habían tratado de anexar a Finlandia desde que decidieron que el comunismo era cool y lo iban a compartir con ella lo quisiese o no. Realistamente, el único modo en que Ryti pudo prevenir que los soviéticos entraran era haciendo equipo con Hitler, un tipo con el que nadie excepto Mussolini querría tomarse una foto. Su solución final fue algo como una estafa nigeriana 419, pero con tratados de armas.

    Ryti le dio a Alemania lo que sonaba como un compromiso firmado para cualquiera que no se preocupase en leer entre líneas: declaró que, mientras fuera presidente, Finlandia y Alemania tendrían relaciones personales cálidas y tiernas. Alemania saltó de alegría ante la idea de tener un amigo en el mundo que no fuese el maldito Mussolini y les envió un gigantesco embarque de armas y suplementos como una amorosa afirmación de su unión.

    Una vez que las armas llegaron, Risto inmediatamente renunció como presidente. Su reemplazo, Carl Mannerheim, disolvió la alianza afirmando que sólo era válida mientras Risto Ryti estaba en el cargo, y les dijo a los nazis que se fuesen a la chingada.

    Ahora armada hasta los dientes, Finlandia hizo un tratado de paz con la Unión Soviética, los nazis quedaron con el corazón roto y Finlandia permaneció independiente. Un final feliz para todos, excepto para Risto, quien obtuvo 10 años de trabajos forzados por colaborar con los nazis. ¡Qué bonita forma de demostrar tu gratitud, Finlandia!

    Mohammed Al-Fayed.




    Si el apellido Al-Fayed les suena familiar es porque el hijo de este señor murió en un accidente de tránsito junto a Lady Di. Es un hombre de negocios egipcio que pasó de ser un vendedor de Coca-Colas a ser un magnate del transporte. Pero la forma en la que lo hizo no fue por ser simplemente bueno en los negocios.

    Un día que Mohammed estaba aburrido, arrojó un dardo a un mapamundi y este le dio al croquis de la nación antillana de Haití. Así que hizo sus maletas, voló a ese lugar y comenzó a afirmar que era un rico jeque de Kuwait. En poco tiempo, fue introducido a "Papa Doc" Duvalier, el dictador haitiano más conocido por estar completamente loco del culo.

    Ayudaba que nadie en Haití hubiese escuchado de Kuwait, así que bien pudo haber afirmado ser el presidente de Falsostán. Sin embargo, él se ganó al dictador paranoico de una forma poco masculina al enviarle repetidamente flores a su palacio. De acuerdo a un periodista, "Papa Doc estaba hechizado, cegado por Al-Fayed".

    El encanto es lo que realmente se necesita para ganarse a un tipo casi tan loco como para no ser capaz de atarse los cordones de sus zapatos. Duvalier pronto ofreció a Al-Fayed un contrato de 50 años para extraer todo el petróleo de Haití (después de cancelar un contrato similar que hizo con el último tipo que lo hizo mojar sus bragas). No sólo eso, sino que puso a Al-Fayed a cargo del transporte, y, eventualmente, hasta le entregó las nalguitas de su propia hija y casi lo convirtió en el heredero a su maldito trono. Si le hubiese pedido que renombrase a Port Au Prince como "Fayedville" probablemente se lo habrían concedido.

    ¿Cómo terminó todo? Papa Doc empezó a padecer dificultades financieras y le pidió a Al-Fayed un mísero obsequio de 30,000 dólares. Al-Fayed de inmediato se dirigió al aeropuerto más cercano con el contenido completo de su cuenta bancaria en efectivo. Nos gusta imaginar que Papa Doc intentó contraatacar con vudú pero no pudo hacer una muñeca con bolas lo suficientemente grandes.


  14. #14
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    Predeterminado Re: Grandes estafadores de la historia

    Albert Abrams.



    Albert Abrams inventó numerosos equipos médicos. Este carnal producía máquinas salvavidas al mismo ritmo que Stephen King produce historias cortas sobre padres tristes. La razón por la que su nombre no está escrito con letras de oro en los anales de la historia de la medicina y esta probablemente sea la primera vez que lees sobre él es porque ninguna de estas máquinas funcionaba. Y antes que comenzara a fabricar sus gadgets inútiles, escribió un libro entero sobre cuán incompetentes eran los otros médicos. Porque no hay mejor modo de comenzar una carrera que pelearte con literalmente todas las personas que podrían ayudarte.

    El más notable pedazo de basura de Abrams fue el Dynomizer, que decía que podía diagnosticar cualquier enfermedad de una sola gota de sangre. Considerando lo que sabemos sobre los inicios del siglo XX, esto tiene tanto peso como estacionarte en el césped de la Casa Blanca y proclamar “hazme el Rey de Estados Unidos, Obama, soy el verdadero Gandalf”. Ni siquiera tenías que ir a las oficinas de Abrams para que esto funcionara. No, podías enviarle tu muestra de sangre por correo y el Dynomizer te diría que tenías cáncer, diabetes, malaria, sífilis normal y sífilis bovina. ¿Cómo contraes sífilis bovina? Vacunas, obviamente. ¿Cómo la curas? Más viajes al laboratorio mágico de Abrams, que era como la fábrica de Willy Wonka, excepto que sin el chocolate y añadiendo puta sífilis bovina.

    También inventó cosas como el Oscilloclast y el Radioclast: objetos que suenan como una fanfiction de Transformers que eran 10% botones falsos y 90% bloques de madera inútil. Fue con el primer dispositivo con el que logró curar el cáncer de estómago de un hombre.

    Excepto que ese tipo murió de cáncer de estómago un mes después, así que, en realidad, no.

    El nuevo “campo” de Abrams se llamaba REA (Reacciones Electrónicas de Abrams) y, para poner a prueba este proyecto de vanidad, un miembro de la Asociación Médica Estadounidense envió a Abrams la sangre de un gallo. Me siento mal por esa pobre ave enferma porque, como resulta, tenía malaria, diabetes, cáncer y (adivinaste) sífilis. Abrams murió antes que pudiese ser enjuiciado por fraude, pero ¿la prisión realmente habría hecho algo? No soy experto en la salud mental, pero si envío a un tipo que nunca he visto un envoltorio con sangre de gallo y me responde que tengo media docena de enfermedades importantes y una ETS vacuna, pienso que es seguro decir que ese tipo va a montar su tren hasta que se acaben las vías.

    Parker French.



    French comenzó en 1849 al prometer construir un barco que transportaría oro, no terminarlo y después venderlo de todos modos. Su sed de hijoeputismo lo llevaría a Nueva York, donde, tras falsificar todas las órdenes requeridas y notas necesarias, organizó una gran expedición al Oeste. Por sólo 250 dólares, podías tomar el tren de French a California, donde te harías jodidamente rico con cientos de hombres de mentalidad similar y definitivamente no serías estafado y abandonado en Texas. Cuando alguien finalmente ordenó que arrestaran a French por no hacer ninguna de las cosas que prometió, huyó a México. Era como Red Dead Redemption, si el juego fuese sobre convencer a la gente que no tienes el dinero ahora, pero lo tendrás en unos pocos días.

    En México, French intentó asaltar a uno de los grupos de la expedición original que lo había seguido. Esto terminó con French recibiendo un disparo y necesitando que amputaran su brazo, que es lo más cerca que alguien alguna vez estuvo de conseguir una retribución de él durante la totalidad de su existencia. Pensarías, tras perder la mitad de su suministro de brazos, que French se tranquilizaría por un segundo y reconsideraría su siguiente movimiento. Pero a pesar de estos contratiempos, French siguiendo siendo una historia inspiradora. Los hombres normales verían un plan arruinado y un apéndice faltante como señales de fracaso. Parker French lo vio como una señal de que debía doblar las apuestas y ser el doble de loco la siguiente vez.

    Antes de simplemente robar a un montón de gente, intentó convencer a un gobernador de que le diera dinero para construir una colonia estadounidense en el Río Gila. Después, fue a California, donde le dispararon de nuevo y, con su brazo restante, le pegó a un ex gobernador.

    Tras ser filibustero en Nicaragua, comprar y vender periódicos y mentir sobre lo que planeaba hacer con tierras (entre muchas, muchas otras cosas), el último gran esfuerzo de Parker French fue intentar comprar propiedades que no podía pagar. Que sucedió después de eso es confuso, pero probablemente podemos asumir que todavía está allá afuera, diciéndole a alguien que olvidó su billetera en su auto.

    Oscar Hartzell.



    Contactando a un montón de gente de Iowa que se apellidaba Drake, Oscar Hartzell les decía que era un familiar lejano del que nunca habían oído hablar, afirmaba que era el heredero de la fortuna de sir Francis Drake y, que si le daban montones de dinero para demandar al gobierno británico, podía hacerlos ricos. La gente de Iowa y más allá, presumiblemente escuchando las palabras “ricos” y “demandar a los británicos”, le dio el dinero. Hartzell lo usó para mudarse a Inglaterra y hacer un mejor trabajo. Que gracioso, se estableció allí, ¡pero sigan enviando esos dólares, Drakes de Estados Unidos! ¡Esos malditos británicos están tratando de timarnos y sólo Oscar Hartzell (con quien no pueden comunicarse directamente porque acaba de mudarse a través del Atlántico) puede detenerlos!

    Cuando alguien señaló que no había ninguna herencia sin reclamar, Hartzell inventó un familiar falso de Drake al cual pertenecía. Cuando el secretario estatal de Iowa trató de convencer al gobierno de que ayudara, la gente detrás de Hartzell se enfureció. ¿Cómo se atrevía este afeminado aprieta lápices a decirles que no podían gastar su dinero en la idea de conseguir más dinero? Hartzell eventualmente trataría de conseguir dinero de gente que ni siquiera se apellidaba “Drake” porque, sorprendentemente, “aquellos que gustan del dinero y tienen un nombre” son una demografía bastante grande.

    Cuando Hartzell fue devuelto a los EE.UU., recibió miles de dólares de sus seguidores para ayudarlo a pagar su defensa legal. Algo sobre Hartzell y su suplicio había despertado el lado tonto dentro de ellos y, por 15 años, le donaron dinero con la esperanza que tal vez algo sucedería. Hartzell fue acusado de fraude y sentenciado a 10 años en prisión, todavía recibiendo dinero mientras estaba encarcelado. Pasó el último de esos años en una institución mental, creyendo que era la víctima de una gran conspiración contra él. Y lo era. Esa conspiración era la lógica básica.

    Giovanni Vigliotto.



    Cuando Giovanni Vigliotto se casaba, prometía a su amada que la amaría y la cuidaría hasta el día que muriera. Sólo había un problema: Vigliotto vivía lejos de su novia, así que ella necesitaría mudarse si quería estar con él. Así que la ayudaba a vender su casa y ella lo veía alejarse con todas sus cosas. Tenía unas pocas cosas que ordenar en su hogar y, eventualmente, volvería para llevársela y comenzar su nueva vida.

    Giovanni Vigliotto no volvió 105 veces. ¡Y YO NI SIQUIERA PUEDO CONVENCER A UNA MUJER QUE SE CASE CONMIGO UNA SOLA VEZ! ¡NADIE HA TOCADO MI PENE EN 8 AÑOS!

    La esposa que descubrió el secreto de Vigliotto terminó rastreándolo a un mercado de pulgas a 3 estados de distancia, donde estaba vendiendo todas sus cosas. ¿Cómo adivinó que estaba en un mercado de pulgas? Pues, conoció a un porcentaje importante de sus esposas allí.

    Joseph Weil.



    Con el internet, si no te gusta un negocio, o un empleado de un negocio, o el modo en que las sillas de un negocio se sienten en tu huesudo culo, puedes calificarlos para que todos lo vean. Si tu negocio no tiene suficientes críticas buenas para contrarrestar una mala, un pedazo de feedback de una estrella le dejará al mundo saber que tus hijos no merecen comer. Joseph Weil vivió antes de la era cuando cualquiera podía revisar y descubrir que era todos los cuatro jinetes del apocalipsis de tu cuenta bancaria. En 2016, sólo pasaría una semana antes que googlear su nombre revelara que no deberían dejar que se acercara a 50 pies de cualquier persona con ingresos disponibles.

    Weil dejó la escuela y casi inmediatamente comenzó a chantajear a los empleados de un prestamista local para que le pagaran para que no revelara que estaban robando. A la edad de 17, Weil ya había hecho que los empleados de la mayor compañía del pueblo le temieran. A la edad de 17, accidentalmente golpee mi entrepierna tan duro contra un arbusto falso durante un ensayo de Sueño de una Noche de Verano que Shakespeare se levantó de su tumba para reescribir la obra de modo que incluyera la línea “jiji, se golpeó las bolas en una planta”.

    Bajo la supervisión de otro estafador, Weil comenzó a vender un elixir milagroso basado en agua de lluvia, antes de dirigirse a cosas más grandes y mejores. Un día, estaría haciendo pasar perros callejeros limpiados por purasangres y, después, vendería “perros parlantes” a gente que creía que “perros parlantes” eran una cosa real. En su autobiografía, habla como un científico en una novela de H.G. Wells. Si comenzara a listar a toda la gente a la que desplumó que no era Mussolini, esta columna tendría 9 secuelas y un directorio completo de psiquiatras para ayudarte a recuperar la fe en la humanidad.

    Oh, ¿Mussolini? Sí, ese Mussolini, el primer ministro fascista de Italia. Mussolini le pagó a Weil 2 millones de dólares por una mina en Colorado y, si no has leído el resto del artículo hasta ahora, esa mina no existía.

    Me gustaría decir que este tipo pagó al final por todas sus malas acciones y tuvo una muerte lenta y dolorosa, pero estaría mintiéndoles. Weil vivió hasta los 100 años y se salió con la suya hasta el final. Esto es para demostrarles que eso del karma es puro cuento.


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