La Mariner 1.



Encarémoslo: cuando la escala de tus fracasos científicos es tan grande que hasta Arthur C. Clarke comienza a burlarse de ellos, probablemente sea hora de pensar seriamente sobre cambiar a una carrera más adecuada.


"Es que no sabía que en la ciencia de cohetes hubiese tantas matemáticas".

Tal fue el caso para la NASA en 1962 con el malhadado lanzamiento de la primera sonda interplanetaria de Estados Unidos, la Mariner 1. Se suponía que la sonda volara lo bastante cerca de Venus para apapacharla por un ratito.

Pero en su lugar salió disparado debido a un fallo en el sistema de orientación relacionado con el software no distinto del de esos videojuegos apresurados sin ceremonias a través de la producción. En resumen, el control de la nave retrocedió de la precisión de GoldenEye al infame Superman 64 más rápido que una bala estrellándose con la Tierra a 1000 millas/h.

La Errata: Esta puta:



Algún idiota olvidó escribir o la barra superior o el punto (o peor, ambos) sobre la R, lo que aparentemente es muy importante debido a que la ciencia de cohetes es una cruel amante. Trátala bien y te enviará disparado a extraños nuevos mundos, pero mete la pata una sola vez y cerrará la puerta de un auto en tus bolas hasta que exploten a través de 8 estados (de mala manera).


En la foto: la ciencia de cohetes.

Una vez que quedó claro que este error de software había convertido a la Mariner 1 en poco más que un enorme misil Scud, la NASA no tuvo elección excepto detonar la nave de 80 millones de dólares menos de 5 minutos después de su lanzamiento.


La leyenda dice que fue en ese exacto momento cuando nació Michael Bay.

Arthur C. Clarke famosamente describió la superior faltante como “el guión más costoso de la historia”, que fue hecho más costoso debido a que eran 80 millones de dólares cuando un boleto para el cine costaba menos de un dólar.

Hacer que condenaran a muerte al Bruce Wayne de la vida real.

Sin importar lo que pienses sobre la pena de muerte, probablemente concordemos con que hay que poner todos los puntos en las íes cuando se trata de ejecuciones, especialmente cuando el tipo que vas a matar se llama Bruce Wayne.



En 1985, el extremadamente nada batmanesco Bruce Wayne Morris fue condenado por robar y asesinar a un hombre con un palo y una piedra.

Llegó la hora de la sentencia y el jurado tuvo que decidir entre la ejecución o meter al tipo tras la rejas para siempre sin ninguna posibilidad de salir libre. Parece bastante simple.

La Errata: Pues, lo fue, hasta que el juez emitió instrucciones escritas para el jurado de que el Bruce Wayne encarcelado no tendría la posibilidad de conseguir la libertad condicional… y accidentalmente se olvidó de poner el “no”. El jurado, ahora erróneamente pensando que tenían que escoger entre la muerte y dejar que el tipo tal vez vagara por las calles de nuevo en unos pocos años, escogió la muerte.

Se necesitaron 10 años y una puñetera corte de apelaciones federal para revertir la decisión basándose en que el estado de California estaba a punto de ejecutar a Bruce Wayne debido a una errata.

Claro, para entonces el juicio ya había engullido cientos de miles, si no millones, de dólares de los contribuyentes que California pudo haber usado para evitar irse a la bancarrota.

Una “s” extra lleva a la bancarrota a una compañía de 124 años de antigüedad.

Todas las compañías en el Reino Unido necesitan estar registradas con Companies House: la agencia gubernamental responsable de mantener el Gran Libro Británico de Negocios Auténticos, que casi seguramente no es como le dicen. En 2009 anunciaron que Taylor & Sons, una firma de ingeniería de 124 años de antigüedad basada en Gales, estaba a punto de hundirse. La compañía tenía 250 personas en su nómina, un contrato de construcción de un bote salvavidas nuevo de paquete en su bolsillo y parecía estar haciéndolo bastante bien en todos los frentes. Las noticias fueron una sorpresa para todos… hasta e incluyendo a los mismísimos Taylor & Sons.

La Errata: El negocio que estaba en proceso de hundirse se llamaba Taylor & Son; algún anónimo empleado de entrada de datos en Companies House accidentalmente había añadido una “s” extra en los papeles de la Companies House. La House sólo necesitó 3 días para descubrir y corregir su error, pero el universo pensó que esto era demasiado y decidió castigar a todos por esto. Verás, antes de corregir su error, la House había vendido la falsa información a agencias de referencias de crédito (como haces en este loco sistema nuestro privatizado con fines de lucro) y envió a todos los que tenían un interés superficial con Taylor & Sons un mensaje claro: Huyan de este negocio leproso. ¡Impuro! ¡Impuro!

Cuando se corrió el rumor de que Taylor y sus vástagos estaban teniendo problemas, sus órdenes de repente comenzaron a secarse. El director de la lucrativa compañía estaba teniendo unas vacaciones casuales, celebrando el cumpleaños #50 de su esposa, cuando los Teléfonos del Armagedón comenzaron a sonar. Todos los proveedores de Taylor & Sons pensaron que la compañía estaba en liquidación. Ese lucrativo contrato de botes salvavidas desapareció, así como un contrato recurrente con un importante manufacturero de acero.

En 2 meses, Taylor & Sons fueron forzados a salir del negocio. Esta vez en serio.

Una coma mal puesta hace que el gobierno pierda 40 millones de dólares.



En 1872, EE.UU. descubrió que las Guerras Civiles son un poquito costosas. Hacer una guerra en tu patio trasero es muy conveniente (menos tiempo para llegar al trabajo, en primer lugar), pero viene con unas pocas desventajas. Como los impuestos sobre la renta no existían en ese entonces, la administración del Presidente Ulysses S. Grant le puso impuestos a ciertos tipos de importaciones, en su lugar.

El Secretario de la Tesorería, William Richardson, añadió la exención de impuestos “fruit-plants, tropical and semi-tropical, for the purpose of propagation or cultivation”. Lo que está totalmente bien. Nadie quiere ser el monstruo que haga que el guacamole cueste extra. ¿Correcto, Chipotle?

La Errata: Desafortunadamente, la oración apareció impresa como:

Fruit, plants, tropical and semi-tropical, for the purpose of propagation or cultivation.
Presten cuidadosa atención a la primera coma porque el gobierno seguro que no lo hizo. Su inclusión convierte la oración entera en una lista. Donde la frase original era sobre un tipo particular de plantas frutales para un uso particular, la versión ligeramente modificada podía ser interpretada como todas las frutas y todas las plantas estando exentas del impuesto de importación.

Richardson inicialmente intentó jugar la carta “vamos, chicos, esa claramente es una errata”, pero los importadores respondieron alegremente con el grandilocuente argumento “¡nel!” Y lo llevaron a la corte. Los jueces concordaron con los importadores y esa coma errante terminó costándole al gobierno 2 millones de dólares en reembolsos de impuestos cobrados: alrededor de 40 millones de dólares en dinero del presente.

La coma costosa demostró ser tan agotadora que para diciembre Richardson se rindió y simplemente hizo todas las frutas oficialmente gratuitas de importar. El Congreso no se tomó esto por el lado amable: de inmediato aprobó una ley que limitaba el poder del Secretario de la Tesorería en situaciones como estas y reinstalaron los impuestos en las aduanas a la fruta importada. Esta vez, trataron cada coma como si valiese 40 millones de dólares.

Los Coranes mal impresos que acabaron con un gobierno.



Kuwait es un país del Medio Oriente más pequeño que Nueva Jersey, pero tan rico que sus gobernantes comen oro y cagan superoro. En 1999, el país decidió usar algo de su dinero para imprimir una edición gratuita del Corán.

Esto… no salió bien.

La Errata: Los Coranes gratis fueron impresos con versos faltantes y/o mal impresos. Lo que podría no parecer como un error tan serio, hasta que recuerdas que la gente se toma sus libros sagrados muy en serio. Para los musulmanes, el Corán no es como otros libros. Literalmente es la palabra de Alá y cambiar y omitir algo es básicamente decirle a Dios “no, en realidad, pensamos que esta parte está mal.

La errata de inmediato explotó en un tumulto político. Los miembros de la oposición en el parlamento riñeron amargamente con el gabinete por los Coranes defectuosos y acusaron a Ahmad al-Kulaib, el Ministro de Asuntos Islámicos, de deliberadamente estropear las copias para “desfigurar la fe” de Kuwait. Como al-Kulaib encaraba un inevitable voto de no confianza, el Emir de Kuwait en persona tuvo que entrar en escena para disolver el gobierno y llamar a nuevas elecciones. Es correcto, algún pobre empleado no arrastró el cursor lo suficiente cuando copiaba y envió a todo un gobierno al olvido.

Un “6” en lugar de una “D” rompe 12 millones de teléfonos.

En el pasado cuando los celulares no existían y los dinosaurios caminaban por la Tierra (Nota del Editor: esto era 1991 y eso no es lo que Walk the Dinosaur significaba), la gente tenía teléfonos en sus hogares conectados a un muro por un cable. Pero aun en estos locos tiempos primitivos el sistema ya era controlado por computadoras. Un día, un programador en DSC Communications estaba parcheando el software que controlaba los sistemas telefónicos de no menos de 12 millones de personas… cuando, de repente, todo comenzó a morir.

La Errata: ¿Alguna vez has tecleado un “6” en lugar de una “D”? Hemos mirado nuestros teclados por un rato y francamente no tenemos idea de cómo es siquiera posible. ¿Hay tal cosa como la dislexia de dedos?

Sin importar el cómo, el programador logró hacer precisamente eso. Todo lo que se necesitó fue esa sola errata y una enorme porción de la red de DSC se fue al carajo. El parche defectuoso y los subsiguientes intentos en pánico de corregir los errores que estaba causando crearon una línea de conga de fallo tras fallo, causando el colapso completo de DSC Communications.