#5: eBay.



Llega un momento en la vida de cada compañía tecnológica cuando tiene que preguntarse si quiere quedarse en el camino de la bondad enfocada en el usuario o ahondar en el mal estilo cuestionable persecución del lucro. Es como la prueba final de La Última Cruzada, pero en lugar de convertirte en un esqueleto, terminas spameando una elección con memes “alt-derecha” de mierda (también conocidos como “memes alt-derecha”).



Cuando eBay hizo su elección décadas atrás, es afortunado para nosotros que escogieran quedarse en el camino de la luz. Si no lo hubiesen hecho, hay una buena probabilidad que terminásemos viendo un culto obsesionado con el Ébola con un negocio secundario de calzas para ejercitarse y muñecas embrujadas.

En 1995, eBay.com era la página de inicio personal de su creador, Pierre Omidyar… y como con la mayoría de las páginas de inicio personales, estaba llena de mierda aleatoria. Había páginas dedicadas a un grupo de alumnos, una compañía de biotecnología, algo llamado “AuctionWeb” (¡spoiler!) y (lo más desconcertante) una página titulada “Información sobre el Ébola”. Tristemente, nadie pensó tomar una captura de pantalla de esta obra de magnificencia espeluznante, así que sólo nos queda la información provista por un biógrafo. Había “una fotografía del virus que había encontrado en el sitio web del Centro para el Control de Enfermedades”, así como “[links] a historias de noticias y datos sobre el Ébola y epidemias de Ébola”. Oh espera, alto. Esto era 1995. Probablemente había un bebé bailarín en alguna parte de esa mezcla.



Admitámoslo, Omidyar no estaba siendo un completo lunático cuando creó este sitio. A todos les aterrorizaba el Ébola en la época, gracias a películas tales como Outbreak y Twelve Monkeys, libros como The Hot Zone y, oh sí, esa puta epidemia importante de Ébola. Tenía todo el sentido tener una página que cotejara esta información y su preocupación por un apocalipsis virológico lo llevó a proponer un sistema de mensajería para ayudar a la gente a sobrevivir a una pandemia masiva tan recientemente como 2007.

Después que la sección AuctionWeb despegó, no obstante, fue una decisión bastante simple cambiar del fanboyismo del contagio sin fines de lucro a hacer una fortuna importante vendiendo copias de Ebola Zombies… lo que, sospecho, no sería tan útil de venir una epidemia. Aunque… he visto Shaun of the Dead varios cientos de veces. Probablemente podría salvar a alguien si la situación surge.



#4: Twitter.



Normalmente tengo una relación amor-odio con Twitter. Cuando estoy de buen humor, pienso que es una de las herramientas más grandes de la era moderna: un lugar donde puedo acceder a un rango diverso de opiniones y perspectivas que, dando tiempo infinito, mi cerebro aun no sería capaz de concebir. Cuando estoy de mal humor, pienso que en el mejor de los casos, estás gritándole al viento, y en el peor, es una herramienta peligrosa que te atrapa en una cámara de ecos intelectual. Y aun más, es una mierda total que una cuenta que sólo tweetea hechos de traseros tenga más seguidores que yo.

Antes que se convirtiera en la cosa más cercana que alguna vez tendremos a esa espeluznante app de calificación de personas de Black Mirror, no obstante, Twitter no era más que un servicio sólo de mensajería de texto que te permitía enloquecer a tus amigos con FOMO las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Todo lo que tenías que hacer era enviar cualquier banalidad que quisieras a un número específico, y ¡bam! Sería enviada a cada uno de tus seguidores, como un inescapable email de responder a todos con las propiedades psicoactivas de la Rana Loca.

El sitio web, mientras tanto, no era más que un archivo públicamente accesible de tus twextos. Como esto era en los días en los que a la gente le importaba una mierda su privacidad, un periodista especuló que “la mayoría de los usuarios no va a querer tener todos sus mensajes publicados en un sitio web público”. Después escribió que “el internet es bastante dulce, pero probablemente no sea el mejor modo de escoger un candidato presidencial”.

Cuando fue lanzado en 2006, Twttr tuvo el alcance viral de un virus real… un virus que ataca el dinero, a propósito. Aunque Twttr no dependía de los datos para enviar mensajes, diezmó las cuentas de SMS de sus empleados, hasta el punto donde la compañía tuvo que empezar a pagarles. Valió la pena, no obstante, sólo para tener un servicio que hoy en día sólo diezma la memoria de tu Smartphone.

#3: Flickr.



Cuando la vida te patea en las bolas, es importante que te sacudas el polvo, te apliques un ungüento calmante de bolas y salves lo que puedas del desastre. Caso en cuestión, me gradué como arqueólogo en una época cuando todos estaban más interesados en aprender cómo hacer empaques de pañuelos que pagarme para cavar un hoyo en sus jardines. Convertí mi conocimiento ahora inútil en un artículo chistoso para un sitio web de porquería y, spoiler, resultó en un trabajo en el que me pagan para comer rollos de salchichas todo el día en casa y contar chistes.

En 2002, Steve Butterfield se encontró en la misma exacta situación. Sus intentos por construir el secondlifesco Game Neverending habían terminado en un fracaso espectacular, porque eso es lo que sucede cuando juegas a la gallina con el pendejo amante de la ironía llamado “destino”. Con su compañía de desarrollo a meros días de cerrar, su equipo vio el juego y se preguntó si había algo que pudiesen transformar rápidamente en su propio producto. Los jugadores de la beta realmente amaron una característica que les dejaba enviarse botines entre sí. ¿Tal vez había algo en eso?

Cambiando la habilidad de enviar botines por la habilidad para enviar fotos, crearon Flickr.

Tras hacer un botín de la vida real vendiendo Flickr a Yahoo, Butterfield de nuevo probó su mano en los videojuegos con Game Neverending 2.0: Esta Vez No Estamos Bromeando. El resultado final fue un desastre incomprensible que nadie quería jugar, ¿y adivinan que sucedió? Imaginando que este esquema loco funcionó la primera vez, tomaron su única herramienta funcional (en este caso, un programa de chats que el equipo de desarrollo creó para comunicarse fácilmente) y lo lanzó al mercado para ver que tan bien le iba.

El resultado final fue Slack, una herramienta de colaboración de equipos que permite a grupos comunicarse, conspirar y crear bellas obras de arte de chistes de pitos. También fue valorada en 3.8 mil millones de dólares, así que hey, Butterfield probablemente esté preparando su tercer fracaso en el desarrollo de videojuegos justo ahora.

#2: YouTube.



De acuerdo al folklore del internet, el primer mensaje alguna vez enviado online fue “lo”. El segundo (probablemente) fue “a/s/l?”. Llámalo deseo sexual hiperactivo si quieres, pero es como los humanos evolucionamos. Usamos nueva tecnología para expandir nuestro potencial para compartir rabos y, en el proceso, gradualmente construimos una forma mejor de civilización. No soy un arqueólogo de sexo de ninguna forma, pero estoy bastante seguro que hay pinturas rupestres en Lascaux describiendo protohumanos haciéndose columpios sexuales de rocas y parras.

Fue lo mismo para YouTube. Cuando el sitio abrió en 2005, era sólo una masa de código sin direcciones e inmaculadas secciones de comentarios. No tenía “nada” para atraer a los usuarios. Para atraer interés, por lo tanto, a los dueños del sitio se les ocurrió la idea de promoverlo como un sitio de citas usando el slogan “conéctate. Liga”.

Fue, en resumen, un fracaso espectacular. Al igual que todos los demás desesperados por sexo, hasta fueron a Craiglist y buscaron mujeres para que grabaran perfiles de citas falsos a cambio de la regia suma de 20 dólares. Los usuarios aun se mantenían alejados. Es como si supieran que, un día, tendrían que explicar a sus hijos como conocieron al amor de sus vidas.

Al final, simplemente comenzaron a subir viejos videos de mierda de aeroplanos despegando, porque francamente, una audiencia de aerofílicos masturbándose todavía es una audiencia. El pequeño número de usuarios que tenían comenzó a hacer lo mismo, pero con videos de gatos, zoológicos y cualquier otra cosa aparte de embarazosos perfiles de citas. Bastante pronto, el sitio que conocemos hoy nació. Le corresponde a la historia decidir si esto es algo bueno, francamente.

#1: Wikipedia.



Tanto como nos guste hablar sobre como el internet es la mayor herramienta de búsqueda del mundo, eso no es cierto. Esperar que alguien se vuelva siquiera intermediamente versado en un tema basado en los primeros pocos links que Google pedorree es como esperar lo mismo tras ser golpeado en la cabeza con un diccionario: hay inmediatez, claro, pero eso significa incluir todo sin orden y erudición. Aquí es donde Wikipedia entra… y sólo por el bajo, bajo precio de una taza de café, como esos malditos banners para recaudar fondos continúan recordándome.

Admitámoslo, podría costarnos mucho menos, pero eso requeriría que Jimmy Wales volviera a sus días como pornógrafo. En 1996, Wales fue el cofundador de Bomis, un motor de búsqueda que se orientaba exclusivamente a hombres. Y no sólo cualquier hombre, a propósito: hombres de verdad que aman reportajes sobre autos, deportes, tetas y, claro, más tetas. Es difícil imaginar cómo sus amigos y él fueron capaces de codificar el sitio sin explotar como globos llenos de testosterona por la virilidad pura de todo esto, así que voy a ignorar esa posibilidad y asumir que Bomis nació de un accidente involucrando un servidor y un número de Maxim con todas las páginas pegadas. Cualquiera que fuese el método, el sitio se convirtió en un éxito importante y propulsó a los dioses del sexo de Silicon Valley a la estratósfera del internet.

Lo que produjo el 99% de esas ganancias fue el porno. A través de secciones como “Bomis Babes”, “Bomis Babe Report”, “Babe Engine” y cualquier otra iteración de “Bomis” y “Babe” que pudiesen reunir antes que estas palabras se convirtiesen en sonidos redundantes en el idioma inglés, consiguieron cantidades masivas de ingresos de la publicidad. Y después estaba “Bomis Premium”, una sección sólo para miembros del sitio donde, por la regia suma de 2.95 dólares por un acceso de 3 días, podrías ver a “modelos de alta categoría enseñarlo todo”.

El sueño no podía durar para siempre, sin embargo. Sintiendo un cambio en el modo que la gente buscaba información (léase, sin tener que limpiar su historial de navegación después de cada visita) Wales saltó del barco y usó los fondos y experiencia que había reunido para comenzar el precursor de Wikipedia: Nupedia, o como probable y originalmente quería llamarla, Hechogina.

Fuente:

5 Websites That Started Out As Something WAY Different