Camaleon
Quien dejo los silencios servidos, quien hurto los refugios, quien sedujo la honra inerte de los parias. Minerva paciencia de los decapitados, mínimo reclamo de la sabiduría, ahora no somos mas que fuego de leves cenizas. Mas tarde como de costumbre padecieron, ya lo habrás leído y ya lo habrás olvidado. Cada mañana serán recopiladas, y a hurtadillas pasaron por pasajes cada vez más oscuros de la imaginación, que desgracia, grito él, que placer padeció ella, sumidos en la locura y establecidos en los profundos miedos. Hoy no serán fuego y mañana será ayer, ya se nos olvido mirar, ¿a los ojos? ¿Cuáles ojos?, sabré bailar en silencio y donde esta el conflicto, mínimo calor, mínima contemplación, que larga es la vida, solo se padece, se sufre, se ríe, ¡que digo¡ todo es la vida. Cada cuanto me tomo las medicinas, hoy no estoy enfermo, ni me duele la panza, soy capas de transformar la anarquía y el desarrollo de mi mente, soy capas de llorar a gritos construyendo grutas de esconder cabeza, mira la misericordia es astuta y seduce su resplandor en la tortuosa demencia de una obra de caridad, quisiera tener alas y viajar a la profundidad, hoy leve zambullida en la posible realidad, donde esta el lenguaje y que es la estética acompañada de lo que creo, hoy no miento y ni me quedo rezagado.
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