Soy judío sefardí. Durante muchos años fui guía de peregrinos y he sido testigo presencial de la premeditada manipulación del fervor religioso. Considero que las religiones, así como la carrera por la consecución de unas metas convencionales, le ponen un velo a nuestra existencia para que no desmayemos en nuestro afan por seguir adelante en un callejón sin salida. Gradualmente fui entendiendo que, más que conocer una verdad redentora, necesitamos deshacernos de una maraña de creencias para que nuestras vidas sean más soportables, más gratas. Ese es el propósito de este libro. Si bien presento una ética cotidiana para una supervivencia digna diría que Distracciones es una terapia de shock que busca estremecer ciertas convicciones. Mi propósito fue el de escribir un libro conciso y de amena lectura que despierte en el lector el deseo de reflexionar. Algunas ideas que aquí expongo son conocidas. Pero en la vida, que no como en las matemáticas, el orden de los factores si altera el producto. Aclaro que éste no pretende ser un tratado de filosofía o un himno al amor y mucho menos un libro portador de la única verdad. Este es un recuento de las reflexiones e inquietudes de un guía de peregrinos. Está dedicado a los jóvenes de todas las edades. Sé que a mí me hubiera hecho mucho bien leer un libro como éste durante mi juventud. Distracciones fue escrito con un sincero sentimiento de solidaridad contigo. Reconozco que el panorama del mundo que expongo a continuación puede resultar chocante. No es mi intención ofender a nadie.
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