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GOSAXIPE GAR
ESCAPE
“Siendo la vida como es, uno sueña con vengarse”
PAUL GAUGUIN.
“Si el presente es de lucha, el futuro es nuestro”
CHE GEVARA
“Hay que endurecerse sin perder jamás la ternura”
CHE GEVARA.
«Ha, ha, ya falta poco, tan solo espérame Seru, esta vez no estoy sola, tengo amigos muy fuertes y juntos te vamos a derrotar»
Una chica rubia de cabello largo y ojos verdes con armadura blanca subía corriendo las escaleras de una torre, empuñando una espada larga plateada, a su espalda un fino y precioso arco de cristal, a su paso le salieron varios enemigos, un hombre con cuello y cara de serpiente y dos caballeros esqueletos, la chica dio un salto a su derecha sobre estos últimos, al primero lo decapito con un corte vertical, posteriormente salto y girando en el aire le partió en dos el cráneo al segundo, apoyándose en la pared se impulso, llevando la espada recta sobre su cabeza como si de una flecha humana se tratara se dirigió al hombre serpiente pero este estiro su cuello para morder a su oponente, esto tomo por sorpresa a la chica que no podía esquivarlo en el aire.
– Cuidado – grito un hombre que llevaba una antorcha de base de metal, con esta quemo la cara del enemigo y con la punta de la antorcha le atravesó el cuello.
– Gracias Aníbal.
– De nada, solo no te alejes demasiado, se que estas impaciente por acabar esto pero no te olvides que somos un equipo y estamos juntos en esto, además… – dio un paso hacia la chica quedando a centímetros de ella, le tomo de la mano y puso la otra sobre su mejilla – si algo te pasara no me lo perdonaría.
La chica se sonrojo, le tomo la mano que tenia sobre su mejilla – gracias, desde el principio conté con tu apoyo y me alegra tenerte al final, tú has sido mi escudo todo este tiempo pero ya no puedo seguir dependiendo de ti, ha llegado la hora de actuar.
– Lo sé – dijo acercando su cara a la de la chica – no fue mi intención…
– Sí – contesto sonriendo y acercando su cara a la del chico – también lo sé, nos entendemos bien…
– ¡Hey tortolitos! – los interrumpió un hombre pelirrojo de cabellera larga, venia corriendo detrás de ellos y salto pasando por en medio de los dos, cortando con una katana en pedazos a varias bestias aladas, moradas con garras y cuernos – estamos en territorio enemigo, no es tiempo de esas cosas – sin voltear a verlos con una sonrisa se adelanto.
– Sí – contestaron al unisonó los dos, se separaron y corrieron detrás del samurái, al cabo de unos pasos el samurái paso volando a un lado de ellos, la chica volteo para ayudarlo pero una llama de energía morada y negra se dirigía hacia ella, cuando se dio cuenta era demasiado tarde para esquivarlo pero el chico de la antorcha ya se había lanzado hacia ella, la empujo quitándola de en medio pero la llama le dio de lleno desintegrándolo, la chica que estaba en el suelo, volteo a ver hacia donde segundos antes se encontraba el chico, con lagrimas en los ojos y una furia que nunca antes había sentido se lanzo hacia su enemigo – NNNNNNOOOOOOOOOOOO –
– BOMB –
– SEERUUUUUUUUU – La chica se despertó sudando y gritando el nombre de su enemigo «Ah, ah, todo ha sido un sueño pero… quienes eran esas personas, nunca antes las había visto»
– BOMB –
Otra explosión igual a la que la había despertado sonó afuera del castillo, a prisa se paró de la cama y corrió hacia la ventana por lo que se podía ver en la oscuridad, el castillo estaba siendo atacado por cientos, tal vez miles de personas.
– Oh no, el ataque ya comenzó – rápidamente se dirigió hacia su cama, la levanto de la orilla haciéndola a un lado, quito una alfombra pequeña y abrió la tapa de una pequeña cámara, de ella saco un pequeño baúl dorado de diez pirov[1] de largo, dos de ancho y uno de alto, lo abrió y de el saco un carcaj con veinte flechas, un precioso arco plateado con gemas en las orillas, un cuchillo pequeño de un pirov con una funda plateada, una cota de malla y un traje de tela negro, se coloco primeramente la cota de malla, posteriormente se puso la camisa de tela, arriba el traje negro, después el cinturón con la funda del cuchillo, se puso el carcaj, tenso el arco y lo llevo en la mano izquierda.
– Ayer, Ayer ¿Estás ahí?
Ayer saco rápidamente una flecha del carcaj y apunto hacia la puerta – ¿Quién?
– Soy yo – dijo la voz abriendo la puerta – un hombre alto, canoso, de complexión ancha y musculoso. Llevaba una armadura plateada compuesta del peto, una falda que cubría hasta las rodillas y hombreras, también contaba con protección en los brazos. En su mano izquierda llevaba un escudo azul de un quvo[2] y medio de alto y uno de ancho, en su espalda una espada ancha y en el lado izquierdo del cinturón llevaba colgado un martillo de seis pirov de largo – Kovos, ¿pero qué haces?, deja de apuntar con eso a tu viejo maestro y dame un abrazo.
Ayer tiro el arco y se lanzo llorando hacia Kovos, le rodeo con un gran abrazo – Oh Kovos, gracias a Xora estas bien, tantos meses sin saber de ti, temí lo peor.
– ¿Cómo que meses? Acaso el tonto de Gef no te dijo que yo estaba detrás de todo esto.
– Jeje, creo que se le paso – dijo Ayer secándose las lagrimas.
–Sí, claro, tendré que decirle un par de cosas a ese Qirko.
– Vamos, no le digas así, casi no teníamos tiempo de estar solos y cuando lo teníamos aprovechaba para decirme solo lo más importante.
– De acuerdo. ¿Ya estas lista? Tenemos que llevarte al Xuspe Forge de inmediato.
– Sí, ya estoy lista… – dijo recogiendo su arco – pero por que a Forge, ahí estaremos muy vulnerables, no está muy lejos de aquí y no hay protección.
– Bueno, es que no vamos a refugiarnos, si no a pedir ayuda… ¡Cuidado! – agarro a Ayer por el hombro y la cubrió con su cuerpo – una piedra de fuego acaba de golpear en la ventana haciendo volar varias partes de la pared del castillo que chocaron en la espalda a Kovos.
– ¿Estás bien? – pregunto Ayer cuando se quito de encima.
– Sí, no te preocupes, me protegió la armadura, de todos modos ¿Qué estarán haciendo esos idiotas? Saben que estas en la habitación.
– Tal vez solo fue desviada, pero ¿Cómo que vamos por ayuda?, creía que iríamos hasta Riuhe para suplicar ayuda a los reyes de los países vecinos.
– Sí, ese era el plan original… pero te diré en el camino – unas decenas de flechas se dirigían al hueco dejado por la piedra – imbéciles – dijo volteando por última vez a la ventana.
Salieron por la puerta y caminaron por el pasillo tratando de hacer el menor ruido posible sin ser notados, aunque con el ruido del ataque podían estar gritando y no serian escuchados, al final del pasillo voltearon a la derecha, Kovos corrió hasta situarse a un lado de una saliente del castillo, la movió con mucho cuidado y le hizo señas a Ayer para que se acercara.
– Entra, es un viejo pasadizo que nos llevara a las mazmorras, ¡Cuidado! – Kovos cubrió con el escudo a Ayer protegiéndola de las flechas lanzadas por unos caballeros negros, con la mano derecha saco dos pequeñas lanzas de cuatro Pirov de largo, agarro una entre el dedo pulgar e índice y la otra con el dedo medio y anular. Las lanzo al mismo tiempo y cuando golpeo a los caballeros les atravesó lanzándolos varios hue de distancia clavándolos en la pared, con una sonrisa siguió a Ayer por el pasadizo colocando la armadura en su lugar.
– Vaya, eso fue asombroso Kovos, cada que te veo me sorprendes – Ayer tomaba una antorcha que estaba en la pared y bajo una escaleras en espiral.
– Eso no fue nada, fui muy descuidado al dejar que nos vieran, espero que no haya más incidentes – decía mientras tomaba otra antorcha y al mismo tiempo aventaba una esfera al piso. Los dos bajaron sin contratiempos por las escaleras, el pasadizo pensó Ayer debía estar bien escondido ya que no se podían escuchar ningún sonido, mientras tanto Kovos ponía al tanto de las ultimas noticias a la princesa.
– No puedo creer que el reino este tan mal, tenemos que apresurarnos e ir a Riuhe.
– No princesa, ya le había dicho que ese no es el plan, según nuestros espías varios reyes estuvieron de acuerdo con el golpe de estado e incluso ayudaron a Seru para acabar con la Reina.
– No… eso… – Ayer se había detenido, le temblaron las piernas y se arrodillo llorando – ya todo está perdido, los Riuhe eran nuestra última esperanza… ¿Qué podremos hacer?
Kovos se arrodillo junto a ella y la abrazo – ¡Princesa! no desfallezca, si usted pierde la esperanza, ¿Quién podrá guiarnos?, si bien los Riuhe nos han fallado todavía contamos con el Xuspe Forge y sus KIUVVE QAXAGE.
– ¿Los kiuvve qaxage? Pensé que eran una leyenda, un cuento de niños.
– No… nada de eso, pero continúe por favor princesa, la prioridad es sacarla del castillo.
– De acuerdo – dijo Ayer poniéndose de pie – pero cuéntame más –. Los dos bajaron por las escaleras secretas sin contratiempos, al final atravesaron una puerta y salieron dentro de una celda.
– Oh no, creo que escogimos un mal camino.
– Tranquila princesa, esta celda nunca ha estado ocupada por que la cerradura no sirve.
Kovos se dirigió con mucho cuidado a la puerta, la abrió muy despacio, al comprobar que no había nadie salió, he izo una señal a Ayer para que lo siguiera, doblaron a la izquierda, el pasillo era amplio y a ambos lados había varias puertas con prisioneros dentro, los gritos de estos eran espantoso, Ayer apretó los puños y se obligo a continuar hasta que al llegar al final del pasillo en la penúltima puerta de la derecha un grito le hizo helar la sangre.
– ¡¡¡¡¡¡NOOOO!!!!!! Mami, mami, respóndeme mami – la voz de una niña pequeña resonaba en el lugar, Ayer no pudo soportar más y se acerco lentamente, al asomarse por la puerta vio varios cadáveres en la celda y a unos pocos pasos una mujer tirada en el piso, estaba muy pálida y la piel la tenia pegada a los huesos; una niña de seis años al lado de su madre que por lo menos no se veía tan mal, por lo visto su madre se había esforzado en que la niña comiera toda la comida, Ayer no pudo soportar y trato de abrir la puerta pero fue inútil.
– Princesa por favor, sé que es lamentable pero por el momento no podemos hacer nada, nuestra única esperanza es llegar a Xuspe Forge, entre más rápido lo hagamos más posibilidades tendrá de sobrevivir.
– Lo sé Kovos, lo sé pero… es tan difícil – Ayer estaba a punto de retirarse de la puerta cuando sintió un golpe en el pie, era un medallón heptagonal rojo con un corazón blanco en medio, volteo hacia dentro de la celda y antes de que pudiera preguntar, la niña todavía al lado del cuerpo de su madre volteo hacia ella, el cabello se le erizo, los ojos se le pusieron blanco y con una voz que no parecía en nada a la de una niña le dijo:
LAS VOCES DEL PUEBLO ACLAMAN JUSTICIA
LA ULTIMA DE LOS VIOH TE REGALA SU CORAZON
APRECIALO Y TE DARA UNA SEGUNDA VIDA.
Continua abajo
Última edición por Usiris; 03 feb 2012 a las 23:08