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Invitado
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La corriente es densa
La corriente es densa, la nube azul me sujeta el cuello, me ahoga; el río fluye, densamente. La flor marchita, el sabor dulce del mar, el salado corazón. Un muelle, un barco hundido, mis dedos entre mis dedos, mi piel entre mi piel, un barco hundido. La suave brisa, colma la tempestad, el viento helado, la barca sin remos. El carnaval del año pasado, algo hay extraño aquí, se ha muerto alguien. El esqueleto viviente, el cojo que anda, el viejo que muere, la mujer maltratada, el niño viviente. Los caparazones, luces rojas en el salón, el comedor está vacío, miremos por el pasillo, no hay nadie, el asesino tras mi espalda, cabrón muere. La piñata que se desploma, los caramelos en las cabezas de los niños, mi alpargata, mi sonrisa juvenil, mi llanto, mi equilibrio perdido, voy ebrio. Salado corazón, espada afilada con largo cuello, miradas asustadizas, el asesino me persigue, corre, huyamos, coge ese sendero que nos introducirá en el espeso bosque, huyamos, rápido. Las lágrimas al aire, el despertar, la huída inminente, el cuchillo tras mi oreja, el asesino de nuevo, corramos hasta morir. Un barco hundido, cofres, joyas, en su interior, un anillo de oro, perlas, el ocaso... El sospechoso tiene fiebre, la sangre coagulada, durmamos aquí mismo.
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