|
Miembro usual
Fecha de Ingreso: enero-2007
Ubicación: Tetuan - Marruecos
Mensajes: 190
|
Mi infancia
Vine al mundo el veinte de diciembre de 1987, Tánger fue la ciudad que me vio nacer, Msala fue el barrio quien fue testigo de mi crecimiento. Yo fui el tercer hermano en abrir los ojos, un año después lo haría mi cuarto hermano.
Al nacer, mi tía me puso el nombre de Mehdi y así me llamé gracias a Dios. Estudié en el colegio español de Ramón y Cajal, era un chico muy travieso; una profesora, que no recuerdo su nombre, me llamaba “bicho malo”, era un verdadero rompecabezas, no me paraba de hablar, era una máquina de hacer discursos y de los buenos, hasta que un día decidieron poner punto final a lo mío y dijeron a mis padres que yo no podía estar más ahí, tarde o temprano vendrá un momento en que la máquina se parará, mis padres no vacilaron en tomar la decisión de inscribirme en otro colegio, no podía contener las lágrimas, sentía una profunda tristeza al saber que no iba a volver a ver a mis amigos, pero mi mamá me consolaba, me tranquilizaba, aunque en vano, sabía que iba a ser algo difícil para mí, sobre todo adaptarme a otro aire que era el estilo islámico que reinaría en mi futuro colegio, no perfeccionaba el árabe, porque en el Ramón y Cajal sólo estudiaba media hora de árabe a la semana y era completamente insuficiente, tambien hablaba en casa el español y no recuerdo lo que decía en árabe, seguro que mi mamá lo recuerda como si fuera ayer mismo.
Me inscribieron en el colegio Amana, una escuela árabe, tenía mucho miedo a lo que iba a pasar, temía a todo, a los chicos que tal vez querían conocer al “niño bonito”, echaba de menos a mis amigos, a esos momentos tan dulces y tan hermosos que pasé con ellos, deseaba de todo corazón que volviera a mi antiguo colegio, pero sólo era una simple y mezquina sombra de mis fantasiosos sueños, mi mamá me dijo que tambien ahí iba a encontrar a nuevos amigos, yo no pensaba lo mismo, pero con el tiempo todo empezó a cambiar, comencé a aclimatarme a esa nueva vida, al idioma árabe también, no obstante mi árabe era para partirse de risa, aunque hacía lo posible para seguir adelante. Pero volví a mis travesuras, como me gustaba las artes marciales, cada día elegía a mi presa y le acorralaba con mis brazos y patadas, lo que con el tiempo también decidieron cambiarme de escuela y me trasladé a otro colegio que se llama Tarik Ben Ziyad, pasé ahí sólo un año, el tercer año de primario, ahí encontré la dureza de la educación, porque en los antiguos eran colegios privados, éste no lo era, todo era distinto, la gente me veía de una manera rara, es como si se tratara de un fantasma, aunque no me olvidaba de aquel famosísimo apodo que me puso la profesora del Ramón y Cajal.
Un año después estábamos rumbo a Tetuán, otra ciudad, otro ambiente, mi papá le trasladaron a esa ciudad, porque como era director de “Crédit du Maroc”, estaba “amenazado” con ser enviado a otra ciudad, el destino lo deseó así y nos concedió esa oportunidad inigualable, pasar de un barrio a vivir en un apartamento era completamente inimaginable, recibí la noticia con mucha alegría, aunque con mis nuevos amigos recién conocidos, sucedería la misma historia, pero Dios lo quiso así, al entrar en Tetuán no recuerdo perfectamente lo que sentía, ni tampoco recuerdo lo que hice al llegar, pero lo que siempre he tenido en mente y siempre lo tendré es que aquí encontré lo que más deseaba, lo que uno anda tanto tiempo buscando, pero muy pocos hallan ese preciado tesoro que siempre es la tranquilidad y la libertad. No me arrepiento de nada por haber venido acá y haber conocido a tanta gente, actualmente considero a esta ciudad mi segundo hogar, aunque no doy la espalda a mi cuna, gracias a Dios. Acá encontré la felicidad.
Mehdi Mesmoudi Padinha
|