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Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

  1. #1
    ¿Qué es poesía? Avatar de Amanda_angel
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    Predeterminado Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos


    Me he tomado la libertad de recopilar en un hilo los microrrelatos del concurso de microrrelatos del foro que se hayan hecho o que encuentre, para que no se pierdan y esté disponible su lectura en este foro de Literatura para quien quiera. Iré actualizando poco a poco porque son muchos.

    El I concurso de microrrelatos de Forojóvenes que he encontrado es de febrero de 2009:

    Organiza: GregorSamsa
    Palabras: Espía, Sentencia, Cohete, Letrado, Gominola
    Participantes:

    Pulga

    Al otro lado de la frontera

    Mi país, visto desde afuera, mi mundo visto desde el otro lado de la frontera, donde el aire no es el mismo que en mi patria, donde mi alma no es alma sin sus raíces.
    Estar aquí parada, del otro lado, respirando un aire que es solo prestado, haciendo de espía, pisando suelos que no son los míos, observando con ojos que ya tan acostumbrados estaban de contemplar a mi hermosa patria, esa patria que me rodeaba y me llenaba toda, esa patria que me abrazaba y me impregnaba de olores, sabores, amores, ritmos.
    Ahora veo todo desde afuera, la calidez esta del otro lado, es como ver el televisor, y querer consolar a la señora que llora en un tribunal al otro lado de la pantalla esperando oír su sentencia de la boca de un letrado que no termina de entender las cosas.
    Desde aquí afuera todo se ve tan distinto, mi patria no parece mi patria, parece una mezcla de voces que ensordecen y no dicen nada, parece una pincelada de incoherencias, una sopa de recuerdos y olvidos, de olvidos y promesas.
    Donde quedo esa patria que deje atrás?, o es que mi patria es como la recuerdo solo cuando estoy en ella, quizás esta ya cansada de ver partir a los suyos, y se deja llevar por los pocos que ahí quedan, algunos tan patriotas como yo, pero la mayoría solamente ciegos y torpes, dando puñetazos al aire, mas por costumbre que por gusto, sin darse cuenta que el tiempo no espera, la patria no espera, solamente calla.
    Estando en ella era tan fácil entenderlo todo, sentir los gritos de mi patria como dolores propios, pero ahora que estoy del otro lado siento que cada vez me alejo mas de sentir sus penas, me alejo como un cohete que desafía a la tecnología se aleja de tierra firme y parte llorando, y luego sigue su viaje alejándose en cámara lenta.
    Mientras observo a mi patria escribo estas letras, que, en realidad, se escriben solas, creando frases que comprimen y expanden la mente, que juegan con lo que veo y con lo que en realidad debería ver, realidad gomilona.

    ***

    FaLKo

    Una historia más:

    Corría el año 1965, cuando el mundo era prácticamente dos bloques antagónicos, lleno de riquezas no merecidas y pobrezas aun sin resolver, lleno de barbaridades tapadas y con una enorme tensión y miedo ante el holocausto nuclear, os hablo de "La Guerra Fría".

    En esa realidad indeseable, un soldado del ejercito ruso, paseaba con desdén y nostalgia las calles de San Petersburgo, maldiciendo su peligrosa situación, pues en realidad era todo un tapadera, tenia formación, pero ni como soldado, era un espía de la CIA.

    John Spartakov, o mejor dicho, John Morris, ya que éste era su verdadero nombre, paseaba camino al juicio de guerra que le tenían preparado.

    ¿Su crimen?

    Saber demasiado, aunque su cometido era ser espía, el titánico cohete de la URSS lo había encontrado de casualidad en una vigilancia rutinaria, cohete que sería como dulce gominola para EEUU.

    En realidad no iba a un juicio, iba a un hipócrita protocolo, ¿cual no lo es?, en el que la sentencia estaba clara, juicio en el que hasta su letrado le odiaba, para que luchar, se descubrió el pastel.

    Hacía más frio de lo normal en la ciudad rusa.

    En frente las puertas, detrás el "ejército" de periodistas, antes de entrar en lo que seria el preludio de su muerte, solo pensó una cosa:

    ¿Dios bendiga a america?

    ***

    GregorSamsa

    Nunca te enamores

    Aquella carta, perturbó mi alma como si de una sentencia de muerte se tratara. Debía poner fin a mi tapadera. Despedirme de la vida que había llevado durante más de quince años. Raúl Camino Rosado, letrado en un importante bufete de abogados en el centro de la ciudad, mi yo ficticio, desaparecería para siempre de la faz de la tierra.
    Las instrucciones eran claras. La vida que me había llevado quince años construir, debía ser destruida en unos pocos segundos. Tenía el tiempo justo de coger sólo aquello que delatara mi verdadero origen y luego salir de allí pitando como un cohete.
    No me concedían tiempo para despedirme de Laura. No era la primera mujer que abandona, pero esta vez era distinto. Creo que realmente la quiero. Su imponente figura, sus curvas capaces de quitar el hipo, sus tiernos y dulces labios de gominola, sus hipnóticos ojos verdes que parecían ser capaces de adivinar mis pensamientos, era justo el tipo de mujer a la que nunca debía de haberme acercado. Había violado la primera y única norma del espía: Nunca te enamores.
    Pero ya era demasiado tarde, el mal estaba causado. En la carta me informaban de que mi tapadera había sido descubierta, que mi vida corría peligro. Por ello debía desaparecer lo más rápido posible. ¿Quién pudo descubrir mi verdadera identidad? Había sido muy cuidadoso. Me resistía a marcharme y creía que si descubría al maldito bastardo que me había desenmascarado, quizás permitirían que siguiera con aquella identidad. Junto a la preciosa y cariñosa Laura.
    Por más que lo intentaba, no conseguía descubrir en que había fallado, cual había sido el error que había puesto en evidencia mi mentira. Aquellos pensamientos me entretuvieron. No demasiado, siquiera diez minutos, pero sí lo suficiente. A mi espalda me apuntaban con una pistola. Pude ver con claridad quien era, pues yo me encontraba frente a un gran espejo que ocupaba una gran parte de una pared del dormitorio. Era Laura. La hermosa Laura, la cariñosa Laura, la mortal Laura. Mi único amor, mi peligroso enemigo. Por mi cabeza taladró la única norma que no cumplí, la única que debía haber cumplido. Nunca te enamores, por que te cegará. Nunca te enamores porque te matará.

    ***

    Elevem

    Un día más

    Me asomo a la ventana, corre una ligera brisa, se me han pegado las sabanas, y mi cara esboza una sonrisa, otro día mas que se encadena, otro 7 de febrero, para desahogar esta pena, nada me llena, solo se que no se nada, y que con ello lo se todo, junto los polos, con los poderes de mi mente, es un instante controlo lo inexistente, es una extraña sensación, en modo de conspiración, me considero un ganador, si salgo de mi habitación, otra historia conseguida, superando las decisiones de esta mentalidad suicida, llego a la cocina ya es todo un logro, todas mis vecinas, me ven como un ogro, pero como son cosas malas pues las borro, bajo las escaleras y escucho un hola!!, donde vas elevem?…bahh!!! A comprar gominola…hoy siento que soy el mejor y nadie me controla, pero siento que alguien me espía, pero su mentalidad es tan débil, que no puede seguir mi teoría, que seria de mi sin el papel y boli que me guían, saludos desde Andalucía, para el que no me conozca esta en mi vida…

    No me siento bien, hasta que el día no complete, doy el 100 por cien, mi cuerpo ya no siente, ni padece, me parece que no es el, algo dentro se me mete, suplico a mi alma, que salga rápidamente como un cohete, vuelvo a mi casa, vuelve esa esencia, las horas pasan, ahora pongo en duda mi existencia, necesito un psicólogo con urgencia…ya todo ha acabado, grados de paciencia, para el que vive en el otro lado, y espera la sentencia, de un letrado, equivocado, por su poca inteligencia…

    ***

    Predictor

    El Espía de la Packi.

    Me llamaban el espía de mi vecina La Packi. Y realmente era así. Mientras mis padres ,de lo único que se preocupaban consistía en ver en la caja “tonta”,con series de jueces y letrados luchando frente a sentencias, de cohetes que iban a ninguna parte, de actualidad macabra…… yo aprovechaba esos momentos para observar a la Packi desde una pequeña ventana en mi cocina que daba directo a su ducha. Me encantaba masticar chuces (gominolas) en el momento de tal espionaje. 100

    Era mi ratito especial del día, mi preferido. Me levantaba con la única finalidad de ser un cotilla sexual, gracias a la despreocupación de mis “papis”. No sé que tenía La Packi que me absorbía todo mi YO.
    A parte de que siempre echaba una ojeadita por la ventana en cualquier hora de la jornada, sabía perfectamente que a la occident ,morion o muerte del Sol, una luz enfrente de mi hogar competía con es GRAN astro.

    Cuando me preguntaban que quería ser de mayor, respondía que cocinero. Que cual era mi objetivo en esta vida, pues fácil, que nunca me faltara alimento en la “cocina”.Que qué creencias tenía, qué simplemente después de la muerte no estará mi “laboratorio” de alimentos o vulgarmente llamado kitchen. Que defenderé en la vida cuando nazca en mí valores, ¿ehm? que todo vaya bien para que cuando me levante sepa que al anochecer exista ese lugar donde mis ojos espían libremente. Y la última, que como me definiría o definiré : como mi mote, el Espía de la Packi.

    ***

    Santis

    Mentira e ilusión

    Este pequeño relato no es más que las cenizas de lo que alguna vez fue luz y calmo todos mis gritos de agonía y soledad. Blando y dulce como una gominola era la mentira en que vivía y solo cause una sentencia a la mujer que mas amor me ofreció, con sinceridad y pureza como solo debe ser este sentimiento.

    Conocer a Estefanía fue casualidad, la enamore como acostumbraba y la hice mi novia sin sentir más que placer solo por sus besos y su cuerpo, mientras ella me otorgaba todo su universo de sueños y esperanzas de llevar su vida a mi lado. Burlándome de su amor, me entregaba a otra mujer que caía bajo la misma trampa de mi juego placentero, frecuentábamos las mismas calles, los mismos locales donde llevaba a Estefanía, y más rápido que un cohete al ser encendido, logre besar sus labios y apoderarme de su figura, Carolina otra víctima de mis palabras.

    El juego continuaba, mientras hacía como un espía disfrazando mi verdad, para lograr descubrir su interior y siempre tenerlas a mi mando, con más poder de lengua que un letrado, como si todo lo que existe lo cambiara solo con palabras, así jugaba con su amor, así me regocijaba con sus besos.
    Llego el día que a lo lejos se asomaba, cuando se descubriría la verdad, no por mi confesión, no por ajenos a mi situación, simplemente Estefanía vio con sus ojos la verdad, calló, y corriendo abandono aquella escena que tanto dolor le causo. Esa misma noche toque la puerta de su casa, esperando un abrazo y su más cálido beso, solo encontré lágrimas y un corazón partido.

    Con una pequeña frase cambio todo mi mundo y me partió el alma, no fue nada soez como me lo habría esperado si supiera que sabia la verdad, solo susurro llena de llanto y ahogada en sus propias lagrimas, -“¿Cómo es posible que a pesar del daño que me has causado, pueda asegurar que aun te amo?- Mi vida se partió en dos, y comprendí que no hay nada como el amor verdadero, no importa el dolor que causes, es tan ciego que puedes amar así te acribillen, algo así de poderoso no puede ser empleado sino solo para llenar un rostro de sonrisa y darle a una vida sentido.

    Última edición por Amanda_angel; 02/04/2017 a las 10:58
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    No es oro todo lo que reluce; no todos los que vagan están perdidos; lo viejo, si vigoroso, no se marchita; a las raíces profundas no les llega la escarcha...
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    Muchas gracias


  2. #2
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    Buh.

    ¿Por qué lo hiciste, cabrón?

    Miraba por la ventana asegurándose de que la bolsita de gominolas seguía en su bolsillo. De vez en cuando se llevaba una a la boca, aprovechando que su madre estaba de forma aparente con los ojos fijos al televisor. Inevitable. Ella estaba llorando a gritos en silencio.

    Mientras tanto el pequeño jugaba con un cohete que había construido él mismo con cartón mojado y unos corchos olvidados. Imaginaba que volaba por el cielo siendo astronauta, que hacía de espía entre los vaqueros del oeste, o jugar a ser letrado defendiendo al mejor lado, siempre… Sin duda, aquellos momentos de infancia habían salido corriendo en un segundo.

    Estaba amoratada y enamorada. ¿No es lo mismo? Por sus brazos y piernas surcaban arañazos, algunos ya curados, otros sangrantes todavía. Su mano vendada, dolorida; su nariz un poco deformada por los golpes. Su cara pálida, triste y amarga. Islas diminutas de todos los tamaños recorrían su cuerpo mustio. Tal vez las heridas superfluas se fuesen, sin embargo, el pecho lo tendría en cuarenta de por vida.

    De repente, se oyeron gritos a través de la puerta. ¿Quién sería? ¿Qué quería o qué buscaba?

    -¡Zorra! ¡Te encontré! ¿Pensaste no lo haría? ¡Ingenua de la vida!

    Ella levantó lentamente la mirada por el respaldo del sofá en dirección a la puerta. Él, su padre, se propuso tirarla abajo y lo consiguió. Su madre, sin apenas fuerzas y la voz quebrada, habló:

    -Cariño… Escóndete, por favor. – dijo, levantándose. Se sobresaltó, obedeciendo a su ángel.
    -Mami, ¿qué le pasa a papá? Porque es papá, ¿no?

    Ella no supo qué responder. Le abrazó, le acarició entre sus brazos y le dejó en la habitación más próxima que encontró, a fin de protegerle.

    Ella le abrió el camino libre, sumisa. En el fondo le amaba, ¿cómo no iba a amarle? Se abalanzó sobre su cuerpo, fue fácil reducirla; acarició su cuello con el filo del cuchillo y no dudó en apretar poco a poco disfrutando de cómo la sangre corría por él. Solo un grito y cayó muerta, asesinada. Y el pequeño asustado no se atrevió ni a llamarla. No hay nombres, no hay vidas… sólo otra sentencia de muerte.

    ***

    LINITA

    24 HORAS ANTES DE LA SENTENCIA DE SARA...

    -ME DECLARE DE ELLOS ,UN PROYECTO MAS QUE ACATABA ORDENES,ESAS ORDENES TERMINARON CON TU PRESENCIA EN MI MORIBUNDO SENTIDO EXISTENCIAL...

    RECORDO SU PASADO Y A PESAR DE SABER QUE LE INVADIA POCO A POCO UN FRIO INCONCIENTE Y DE MIEDO SU ALMA, LA TRANQULIZO EL HECHO DE CUMPLIR CON LA MISION Y HABER CONOCIDO A EMILY.
    SARA ERA EL SEGUNDO PROYECTO CREADO PARA SENTIR, JUNTO CON VICTOR (SU COMPAÑERO) FUERON DISEÑADOS UNICAMENTE PARA ENAMORARSE Y REMPLAZAR PAREJAS HUMANAS... (GOMINOLAS CIENTIFICASARA HACER MAS INTERESANTE EL PLANETA Y LA RELACIONES).

    -EMILY... PUEDO ASEGURATE QUE ESTO ES AMOR, NO ENTIENDO QUE PASA... NO HE LLAGADO EN UN COHETE, SOY TAN HUMANA COMO TU,NO ESTOY ENFERMA,NO TE BESE NI ABRASE, SIN TENER TODOS MIS SENTIDOS ENFOCADOS HACIA UNA REALIDAD PoR LA QUE ME HAN CREADO,TU DESARROLLASTE Y AHORA ME QUIEREN MATAR...¿¿POR QUE???

    EMILY ERA UN TERCER PROYECTO QUE SOCIALIZABA CON LA PAREJA ,PERO, EL INVENTOR Y DIRECTOR DEL PROYECTO SE ENTERO DE LA INCLINACION DE SARA Y CONSECUENTEMENTE Y CONTRATO A UNA ESPECIE DE ESPIA QUE VIGILABA LOS MOVIMIENTOS, FUE DESCUBIERTA E INFORMADA DE SU MORTAL EJECUCION... SU INHUMANA FISIOLOGIA LLORABA Y SE PREPARABA PARA DESPEDIRSE DE SU AMADA Y DE UN PROYECTO EXITOSO DE TODOS MODOS.
    CUANDO SARA FUE DECLARADA IMEXISTENTE EL PUÑO DE SU MANO DEJO CAER UN PAPELITO CON UN LETRADO ALGO CONFUSO QUE DECIA:

    "Agradecimientos para los humanos y su gran sentimiento, aunque no toleraron su magnitud"

    Ganadores: empate entre GregorSamsa y Buh.

    ***


    II Concurso Microrrelato (marzo 2009)

    Organiza: GregorSamsa
    Palabras: árbol, toalla, rinoceronte, prepotencia, caspa, silla

    Participantes:

    FaLKo

    Historia de un fracasado:

    Peter Miles, pintor y aventurero, pasaba la tarde mirando por la pequeña ventana de su apartamento, recordando con nostalgia tiempos pasados, en este caso mejores. Miles tenia ya poco de artista, "su estilo no esta de moda", le dijeron los llamados expertos con innecesaria prepotencia.

    Se hizo muy famoso..., vaya que si lo fue, añoraba las fiestas, el dinero, el consumo excesivo..., aun así él sabia que todo esto era tan voluble como la caspa, y al parecer, para sus compañeros de profesión igual de molesta.

    Su éxito lo logró tras una visita a la cuna de la humanidad, África, en una de sus, anteriormente, adoradas expediciones, aun antes de la fama, cuando iba solo con lo puesto, algo de comida y material artístico. Quedó maravillado por la belleza del lugar, y esto hizo que creara su mejor obra, "El rinoceronte y el niño", en el cuadro se mostraba como un indefenso niño ugandes, daba de comer a el mencionado animal devolviéndole éste el afecto al niño, había también un árbol de esos que abundan en África, pero cuyo nombre no recordaba en ese momento, estuvo pensando durante cierto tiempo, pero entonces no estaba para esas cosas, así que tiró la toalla.

    Encontrándose actualmente en una vivienda tan diferente, con personas horribles a su alrededor, sin dinero y sin ser célebre, cuando realmente debía aferrarse a las cosas importantes, descubrió que estaba solo, ya abandonó a sus amigos por la fama, a su familia por el dinero, y ahora la fama y el dinero le abandonaron.

    Se levanto de la silla, cogió una copa y una botella y, quizá sin saberlo, empezó el camino hacia su auto destrucción.

    ***

    GregorSamsa

    Aburrimiento.

    Observaba el juicio con poco interés. Todo lo relativo a la justicia me aburría terriblemente. Sólo me encontraba en la sala por pura obligación.

    Cuando la abogada empezó a dar razones por las cuales se debía conceder la fianza, me la imaginaba saliendo de la ducha con una diminuta toalla rodeándole apenas la cintura, sólo podía pensar en embadurnarla con mermelada y lamerla de arriba abajo. Una vez finalizado el juicio, debía conseguir como fuera el número de teléfono de aquella diosa.

    El fiscal con dientes de marmota, me sacó de mi estupor argumentando con leyes y jurisprudencia que jamás había oído. El fiscal seguía hablado con la prepotencia que le da su cargo. Aquel desgraciado iba en contra de mi gran amor de aquella aburrida mañana No paraba de proferir argumentos complicados y referir leyes que debían adornar las páginas de algún Código o manual de Derecho

    Sí, tenía nociones de Derecho, pero sólo estudié la carrera por que no tenía suficiente nota en selectividad para estudiar psicología. Y toda esa jerga de leguleyos siempre me daba dolor de cabeza.

    Durante un segundo, mientras intentaba seguir el hilo de lo que se decía en aquella sala, casi estuve a punto de quedarme dormido. De repente me fijé por primera vez en el acusado. Era todo lo contrario a mí. Bien aseado, dentadura perfecta. Era alto y cachas como un rinoceronte. Yo en cambio era bajo y gordo como un hipopótamo, desaliñado y en mis flácidos hombros podían verse pequeñas partículas de caspa. Caí en la cuenta de que aquel mastodonte tendría sin dudas más posibilidades que yo de acostarse con mi dulce abogada. Y de repente me entraron ganas de que aquél individuo (fuera culpable o no), se le condenara a morir ahorcado del árbol mas alto que se pueda encontrar. Lástima que no exista la pena de muerte.

    Cuando abogada y fiscal terminaron de hablar, todas las miradas se dirigieron a mí. Me encontraba sentado en aquella silla en lo alto del estrado. Ahora me tocaba la difícil tarea de dictar sentencia, y yo no tenía la más remota idea de que iba todo aquel proceso.

    ***

    Elevem

    PIENSA Y PARATE

    Era se una vez, piensa y parate a ver si este cuento lo adivinas, cuanto sin perdiz, sin final feliz, el que le contara un padre a su niño en Palestina, duérmete niño, que a fuera están tirando cohete y fuegos artificiales, y no te asuste, que como en los dibujitos, los buenos ganan en todos los finales, en su rostro una mirada inocente, fijada con miedo hacia el horizonte, no te asustes, que esos ruidos son de un rinoceronte, fantasía en esas palabras, mientras mueren familias de una forma muy macabra, ojalá pudieran hacer magia y desaparecer, solo diciendo abracadabra.

    Cierra los ojos y échate a dormir, porque el lobo va a venir, se intentará reír, pero la realidad de sus vidas, marcada en su porvenir, de que puede servir, si la prepotencia falla, ya que sus defensas son mas débiles que una simple toalla, calla, calla, no me llores, en las nubes vuelan angelito, que están tirando desde cielo regalito, derriban un colegio, un hospital, sin importarle los llantos de un niño chico, intenta imaginar, todo lo que no valoramos los días bajo el árbol de navidad, no se porque será, pero mientras nosotros estamos unidos, ellos mueren con sigilo.

    Piensa todo esto, mientras estas sentado en tu cómoda silla, te da rabia cuando tu mama, por no ayudar te chilla, mientas a a ellos lo capturan como el capitán garfio a campanilla, que le vamos hacer, si aporrean la puerta jugaremos al esconde, libertad, todos merecemos libertad, y no llevarnos toda nuestra vida, sin poder expresarnos, hasta siempre papa, se que todo esto ha sido un cuento muy bonito, lo recordare siempre aunque me vaya a otro sitio, ahora el viento roza su cara como si fueran aspa, la chaqueta del padre con restos de caspa, un cuento mas del día a día, mientras nosotros solo perdemos la vida, la vergüenza pierden lo de Naciones Unidas.

    ***

    CapitanaNemo

    El tiempo y las flores amargas

    ¿Por qué son importantes las fechas? Suelo olvidarlas con facilidad.
    Me limito a sentir el paso del tiempo mirando mis manos por si la piel empieza a perder la batalla.
    Me gusta observar el campo lleno de amapolas, de flores silvestres y margaritas, sentada sobre el destino inevitable, apoyada en el árbol más viejo del lugar.
    Cuando pasan los meses, me dejo llevar por la corriente del agua sin pensar en los peligros que acechan en las profundidades del océano sedientos de orillas cálidas y pobladas.
    Las hojas que abandonan a los árboles me dicen que el otoño ha penetrado y el frío gélido que todo lo convierte en blanco me hace saber que es invierno.

    Hoy es una noche sin límites, con estrellas refulgentes y luna de manos de gato, así que la disfruto haciéndome un banco de arena detrás de la cabeza y dejándome llevar por ese infinito inacabable.
    Me encanta restregar los pies desnudos en la fría arena y enterrarlos hasta topar con una superficie todavía más fresca pero que terminará entregándose a un vientre cálido hasta que la marea decida echarme de sus propiedades.
    El pelo se me enreda en esta amplitud desértica de granos finos alternados con pequeñas conchas abandonadas por las gaviotas y se me acumula como caspa de un cerezo que deja caer sus hojas al invierno.

    Siempre he sido una persona práctica aunque según del punto de vista del que lo mire, la cosa puede ser distinta. No me gusta traerme la toalla a la playa, en realidad, no me traigo nunca nada.
    Seguramente alguien diría que lo engorroso sería limpiarse del olor a mar y de sus inconvenientes pegajosos.

    Mi mejor silla está entre las dunas, refugiada del furioso y prepotente viento que arruina noches tan aparentemente apacibles como estas, arrasando con la furia de un rinoceronte ciego.
    Es como el bufido de un gato rabioso al que no le importa su destinatario.

    No me importa el clima, ni las horas, ni las estrellas, ni el cielo… Lo que realmente me interesa es esta playa; y con ella lo acabo apreciando todo.

    Miro mi muñeca desnuda.
    Quizá algún día me compre un reloj.

    ***


    Última edición por Amanda_angel; 02/04/2017 a las 10:57
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  3. #3
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    LINITA

    EL OJO DE LA PROFECIA

    pasaba algo extraño con ese señor,cada vez que lo miraba alos ojos estaba formulando preguntas y contestandolas al mismo tiempo y no lo digo por lo que dicen... "los ojos, la ventana del alma" para sugerir que era una persona curiosa por que no lo era ...hiba mas alla.
    Era misterio lo miraba por 2 segundos e iperceptiblemente -sin que la caspa sobre su hombro me distrajera- cambiaba de significado.Para resumirles las cosas tan extrañas que veia en esa mirada, les contare que algun dia me parecio ver atraveS de sus ojos una especie de espejismo con un rinoceronte furioso,era tan real que podia ver la ira de su alma irracional,sentia lo que el sentia , tristeza de un espiritu encerrado que se desahogaba con un niño y la prepotencia de su cuerno.
    Toda esa conexion era sorprendente pero no tanto hasta cuando vi en las noticias como en el zoologico moria tragicamente un niño por el ataque de un rinoceronte fugitivo de su jaula
    peculiar persona mi vecino...!!!
    en ocaciones un padre cariñoso que me amaba, en otras me parecia un alma en el limbo que se distraia mirando una casa de vieja pintura y supe que la mujer que vivia en aquella casona era amada profundamente por el.
    Antes de desaparecer me hizo un regalo, me mostro el dia de mi muerte, me sonrrio y se fue...vi un gran arbol florecido justo en la mitad del bosque y cerca de el una cabaña, en la cabaña habia una hermosa silla dorada, me sentaba y moria.
    me dejo un rompecabezas analogo a mi vida que me enseño a ver la vida como un regalo para disfrutar;El arbol mi vida en su apogeo,la cabaña mi familia, mi refugio y la silla mi esposa con la cual sin temor me entrego y duermo un sueño eterno.

    ***

    MiguelEsteban

    Hysteric Ego:

    Me dejé las uñas largas como las alimañas
    para trepar y escalar ese árbol que me llevaba
    hasta el cielo, el de mi prepotencia,
    trepaba y trepaba con rapidez
    como si llevase un motor bmw
    de varios rinocerontes de potencia,
    llevaba también aire acondicionado
    a condición del tiempo que hacía fuera
    así que iba secándome el sudor con la toalla
    que le chingué a Soraya en la playa,
    pero por el ascenso me rayaba,
    pensaba: -puta caspa, me pica la cabeza
    y no me puedo rascar con las dos manos
    que es como mas gusto da y encima el HS genera
    calvicie y no sea que tenga mala suerte
    y en la copa del árbol esté un empresario
    sentado en una silla esperando un curriculum mio,
    y piense este tio cómo puede ser tan guarro que no sólo
    no se corta las uñas si no que además no se lava el pelo.
    En una rama encontré un supermercado, un arruinamás,
    después de cobrarme más de un pavo por una mierda
    de redbull le dijé a la cajera:-quedate con las codornices
    del cambio cosa de lo que más tarde me arrepentiría.
    Ya después de repostar seguí escalando y me encontré una
    club nocturno en otra rama era el african queen dije bueno
    habrá que pasar a ver que tal y pascual, me dice un chica
    muy guapa: Hola guapo tomate una copa conmigo,
    le digo -vale cuánto es la copa¿?
    30 euros la mia y 10 la tuya
    le digo -vale entonces me pido dos para mi y tú te bebes una si quieres,
    veo como se empieza a mosquear y le cambia el color de la cara,
    digo bueno me voy que solo tengo 25 pavos, sigo trepando,
    y llego a la copa
    y veo a Dios y al diablo echando un tute apostandose
    el control del mundo y fumándose a María me quedo pensativo:
    -yo creo q al tute también se juega de tres no¿?
    lástima que no tenga suelto para un chicle si no también me fumaba
    a la María.

    Ganador: GregorSamsa

    ***


    III Concurso de Microrrelatos (mes de abril)

    Organiza: Gregor Samsa
    Palabras: Corazón, Nube, Lágrima, Sensación, Exhibicionismo, Criatura

    Participantes:

    Kurai

    ¿Le han roto el corazón?

    Las calles del mercado estaban abarrotadas de compradores, no era de extrañar, pues me encontraba en el mercado más famoso del mundo, un mercado de magia, sueños e ilusiones, a mi derecha una gran nube enjaulada, la dividen en pedacitos y los más pequeños moldean figuras con ella; a mi izquierda un puesto de ingredientes para pócimas de bruja, desde las lágrimas del miedos (criatura despiadada que habita en el interior de las personas e impide ser libre) hasta los típicos pelos de rana, los vendedores gritaban, los juglares cantaban y dos hombres perseguían a otro por exhibicionismo, paré frente a un cartel que llamó mi atención: “¿Le han roto el corazón? ¡Cámbielo por uno nuevo!”, estaba pasando por una mala racha, así que decidí probar. El vendedor me explicó las consecuencias que podría tener y los trámites que debía seguir, todo a cambio de que le explicara por qué quería cambiarlo, no me llevó mucho narrarle mi historia de desamor, los motivos por los que no dormía y los miedos que me perseguían.
    -Pobre criatura, te daré el mejor corazón que puedas encontrar.
    Noté el efecto de mi nuevo órgano minutos después, paz, serenidad, ¿Por qué no lo encontré antes? ¿Por qué alguien se iba a deshacer de un corazón así? Ahora ya no importaba, los recuerdos del pasado ya no me atormentaban, pagué el precio acordado al vendedor y me fui, con una falsa sensación de haber hecho algo bién.

    Fue por la noche cuando me di cuenta de mi terrible error, perece ser que recibí un corazón generoso, porque no pude dejar de pesar en mi egoísmo, no me había desecho de todos los males, sino que se los había dado a alguien que cualquier día, entre el griterío del mercado pararía frente al puesto de intercambio de corazones y, confiado, cambiaría su corazón por el mío, un corazón dañado que no le haría sino infeliz a quien lo poseyera, no dormí aquel lunes, ni el martes, así que el miércoles me presenté en el mercado antes de que los puestos estuvieran montados.
    El buhonero se sorprendió al verme y se rió de mí cuando le conté lo ocurrido.
    -No se aceptan devoluciones. -dijo- y tampoco intercambios.
    -No puedo vivir con este corazón, entiéndalo, por favor...
    -Lo siento, o eso o nada.
    No me costó mucho tiempo decidirme por lo segundo. Me arranqué el corazón.

    ***

    Melocotoncito

    Caminante.

    Caminaba solitario, en medio de las calles mojadas por la lluvia que caía intensamente sobre su cuerpo, así empapando su rostro oscuro que me llenaba el cuerpo de una sensación extraña al verle. Una sensación que nunca antes había sentido, mezclado con un impulso de atraer mi cuerpo hacia el suyo. Aquel cuerpo de un extraño, un hombre de no muchos más años que yo, que sólo vagabundeaba por los callejones oscuros, perdido, o perdiéndose.
    Me levanté y le seguí, a cortos pasos de los suyos, a una distancia mínima que me dejaba escuchar su respiración acelerada del frío. Pues no llevaba mucha ropa de abrigo, e iba casi arrastrándose.
    Tan sólo era un vagabundo joven que conseguía atraer mi curiosidad hacia él. No, no era morbo, era mucho más.
    Giró su rostro, mostrando su cabello moreno y abundante salir del sombrero donde lo llevaba escondido, girando así la barbilla, unos centímetros para captarse de que ahí estaba yo, siguiéndole, dejándome llevar hacia algún lugar, sin importarme cual peligroso podría resultar.
    Seguí lentamente sus pasos. Pude imaginar cualquier cosa, pero no lo hice. Algo me decía, que me sorprendería.
    Se paró delante de una puerta agrietada de una casa algo vieja. Bajó su rostro intimidándome. Me acerqué sigilosamente a él, para ver su cara más de cerca. Pero se la tapó con la única chaqueta que seguramente llevaría.
    -Si me has seguido hasta aquí, ahora debes de entrar junto a mí.-Aquella voz aguda y misteriosa hizo que sintiera estremecimientos por todo mi cuerpo.
    Se acercó a la puerta despacio, haciendo los menores gestos para tocar con pequeños golpes detenidos.
    Un chiquillo no más de ocho años abrió la puerta, así viendo al joven vagabundo.
    -¡Oh! –Exclamó.-Estás empapado William…entra, rápido. –William asomó la cabeza por la puerta, con aires de curiosear. Pero de golpe la apartó, dejando a la vista una luz intensa y risas que salían del interior de la casa.
    Caminó hacia un montón de basura que estaba en el fondo del callejón cortado y oscuro.
    El niño salió tras él, y yo me acerqué, sólo por comprobar que ocurría.
    El viento soplaba con intensidad mientras las gotas de lluvia recorrían las mejillas de aquella criatura, que observaba callado a William.
    Pude ver como una larga lágrima salía de los ojos de éste. Eran oscuros y vacíos pero sin embargo decían mucho.

    William se giró y abrazó a la criatura con sus grandes brazos.
    -¿Sabes que te quiero, verdad?-Le preguntó.
    -Si hermano, claro que lo sé…
    -¿Sabes que te tengo muy en el fondo de mi corazón, a pesar de no poder vivir con vosotros, verdad?
    El niño volvió a asentir.

    ¿Qué hacía yo ahí? Me sentía como una espectadora viendo un exhibicionismo de lágrimas.
    Podía imaginarme una nube repleta de lágrimas sin consolación, que caían sobre el cuerpo de los dos hermanos abrazados.

    No sabía que estaba haciendo ahí, no sabía siquiera porque había decidido perseguir a aquel muchacho vagabundo. En realidad, tenía ganas de salir corriendo…Y eso hice.


    ***

    FaLKo

    La partida:

    Años después volví a tener esa sensación, ese sentimiento punzante que hace que te cuestiones todo, y que dejes de dar importancia a lo que te rodea, a tu vida misma.

    Soy un hombre solitario, en realidad siempre lo fui. Mi vida es más o menos normal; amigos, bienes... Una vida sin caprichos ni penurias, pero últimamente quería algo más.

    Y simplemente debía abandonar todo eso, no sabía bien porque, ni si quería hacerlo, solo tenía que hacerlo, es algo que me pide el corazón.

    Antes de eso observé mi hogar por última vez, entonces pasó algo extraño para mi, una leve lágrima se deslizo sobre mi agria cara. Empecé a recordar los buenos momentos, las risas, las buenas tardes de agradable longevidad, los tristes momentos, también necesarios...

    De pronto baje de esa nube de recuerdos y vi a Kach, noble criatura posada sobre el armario. Kach era mi lemur, de rabo largo y rayado con cara curiosa y juguetona. Me miraba fijamente, pidiendomelo sin decir nada, a fin de cuentas era un animal.

    Esa cara...

    Me decidí, y a un corto gesto vino hacia mi y se colgó de mi hombro, por primera vez tendré acompañante.

    Cogí la ropa, casi ningún dinero en mi bolsillo, y con algo de comida para Kach y para mi, abrí la puerta.

    Al hacerlo allí estaba Miriam. Me había pillado, otra vez.

    "Que exhibicionismo", pensé.

    Intercambiamos miradas. Ella sonrió...

    No pude hacerlo.

    ***

    Última edición por Amanda_angel; 02/04/2017 a las 11:21
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  4. #4
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    MiguelEsteban

    Mirada lasciva:
    la noche incitaba a la pasión era luna llena, mis pelos erizados por la suave brisa q movió tu pelo lo q me permitió ver tu sonrisa, fue tan tierna q me se erizó otra cosa tb, tu culito redondeado con esos vaqueritos apretados q marcaban tus braguitas, tu mirada inocente y tímida, tus labios carmin, en tu boca todas las flores, mi lengua saboreando tu carmin sabor a fresa, tu acariciándome, tus ojos mirándome lascivamente como una vampiresa apunto de morder, empezaste a morder mi cuello suavemente, con tu lenguita definiendo el chupetón, llegas a mi oreja, empiezo a sentir una sensación de cosquilleo q me recorre todo el cuerpo, tu aroma entrando en mi interior, mis cerdomonas emanando por todos los porros de mi cuerpo, mis vaqueros desabrochandose solos por la presion vascular y arterial de mi revolver, ahora es mi momento, bajo con mi lengua por tu cuello dandote besitos y haciendo ventosa, te bajo los tirantes mordiendolos, te desabrocho el sujetador y sigo bajando con mi lengua y hago el circuito de tus curvas terminándolo con el freno de diente mordiendo tu pezón, tu empiezas a acariziarme el revolver suspirando levemente con un gemido q bombeó más sangre a esa zona q acariciabas, fui acariciandote suavemente todo tu cuerpo, te desabroché el primer botón de tus vaqueros y deslice mi mano lentamente hasta palpar el segundo tipo de labios q tienen las mujeres y contemple como cerrabas los ojos y te dejabas llevar por el placer gimiendo tiernamente llegaron las 12 y me transforme en una criatura medio hombrelobo medio vampiro devorandote en la hierba a la orilla del río,seguro q estábamos haciendo un show de exhibicionismo para algun mirón con camara de visión nocturna, pero aquello fue como un sueño que lo hubiesen rebovinado hacia adelante y todo lo q deseaba surgía cada vez más rápido.
    Tu cuerpo me volvía loco y aquella lágrima mia de todo mi sufrimiento se borró de mi cara aquel día, se convirtió en placer, en sentimientos q recorrían todo mi cuerpo como una droga, tus besos eran como una nube de algodón de azucar y jamás los podré arrancar de mi corazón.Te quedaste dormida en mi hombro y desaparecí entre la tiniebla, de vuelta a mi cueva y a mi triste realidad.

    2º Microrrelato

    creación del mundo:

    Me encontraba de viaje a mi pueblo, era denoche y el copiloto seguramente seria algún amigo mio porque estaba embobao cotemplando la lluvia que corría por el sucio cristal de aquel renault 21, las gotas nacían pequeñas como lágrimas en la parte superior, permanecían suspendidas hasta q se fusionaban con otras compañeras y caían hasta llegar al limpiaparabrisas, le di una colleja a mi amigo xq parecía q se había metido en un bucle o q tenía algo neurológico. Cambié la emisora de radio para no dormirme xq ya les valía poner un blues a las 2 de la mañana, normal tanto accidente, meti aquella cinta que tenía en la guantera de estirpe imperial y mi amigo salió del bucle de retroalimentación positiva.
    Cogimos el desvio, y empezamos a subir la montaña, eran 4 curvas peligrosas y llegabas a otro desvio para coger la autopista, un atajo q me conocía pero fue mala idea coger aquel atajo entramos en un banco de niebla espesa como si condujesemos en una nube mi colega iba fumao asi que él lo veria como un submarino gigante, ya habia parado de llover asi q baje la ventanilla para q me diese el aire y estar más despejado y atento para conducir mientras bajaba la ventanilla miré un instante a mi izquierda y en la carretera vi una especie de silueta humana de pie mirándome volvi la cabeza al frente y en el medio de la carretera vuelvo a ver la misma silueta a casi 7 metros de mi coche intento esquivarla dando un volantazo me derrapa el coche y comenzamos a caer por la montaña mi amigo con lágrimas en la cara y gritando en ese instante tuve la sensación de que vaya vida desperdiciada, haber vivido tan poco tiempo para palmarla a lo gilipollas pero tuvimos suerte de no dar vueltas de campanas y de no haber subido mucha pendiente, el coche se fue frenando progresivamente con los arbustos del monte hasta frenarse en el valle.
    A mi amigo le habia dado un amarillo o se habia desmallado asi q le vacie la botella de agua en la cabeza y le di 2 buenas tortas y se despertó y yo pa hacerme el capullo le dije tú que estamos muertos la hemos palmao me lo ha dicho mi abuela q está en el asiento trasero ya sé que es una putada pero que se le va a hacer y me dice bua q pua le tenia q devolver el pro al pirri q se joda, le digo tu tronco atraviesa la puerta seguro q es como en las pelis, va to decidio y se da un cabezazo con el cristal menudo bobo q te estaba vacilando cómo vamos a estar muertos tienes q dejar los porros q estás más tonto q antes de ayer-bueno tu voy a ver si he atropellao a ese especie de quasimodo a ver si encima voy a tener un juicio por darme a la fuga montaña abajo jeje bua q le jodan voy a mear pa tener espacio pa otra cerve.
    Salgo del coche y veo a la vuelta de un rivarzo como si hubiese una luz voy caminando me asomo y contemplo una luz azulada muy intensa y otras blancas girando y en medio de aquel luzarrero la misma silueta me acerco a decirle q a ver q coño era eso un cuerpo esmirriao y una cabeza enormeme acerco y veo a la izquierda del monton de tierra de la montaña, la entrada a una cueva y otra silueta igual pero q no tenia paquete dije pues será la mujer del bicho eseme estaban mirando fijamente y cuanto más me acercaba más miedo me daban yo iba abriendo la navaja q tenia en el bolsillo y contemplando los pedazo de ojos q tenian las criaturas aquellas parecian ojos de mosca y encima de feos tenian una piel asquerosa medio grisacea y ya encima pa postre estaban en pelotas pense: -serán aliens exhibicionistas cogi un pedrolo y se lo tiré a uno y lo esquivó como un rayo y desaparecióal otro tampoco lo vi asi q volvi al coche abrí el maletero y cogí la linterna y me fui a la cueva, en el fondo me encontré una cinta de video, la cogí y me piré al coche a dormirmi compañero ya estaba en el tercer sueño ahi roncando al dia siguiente nos recogieron en la carretera y nos llevaron al pueblo alli estando a solas puse aquella cinta de video y se me puso el corazón en un puño pude ver la creación del mundo, montañas formándose a partir de lava, erupciones volcanicas por todas partes nubes sin parar de descargar agua y al final del video pude ver las mismas criaturas mirando fijamente a la camara. Dije pues vaya misterio de vida somos un experimento de unos extraterrestres si lo sé lo atropello ayer.

    3er micro

    realidad extrasensorial

    hoy me entretengo con mi pensamiento fragmentado, voy cogiendo palabras de pensamientos q pasan fugaces y las apunto en una hoja de papel así estoy decorando las paredes de mi antro dnd vivo. No sé si es denoche o de día, las persianas de mi casa llevan bajadas mucho tiempo, el espacio y el tiempo no existen, no soy consciente del tiempo. A veces, tengo la sensación de haber pasado días sentado en el sofá cuando llevo breves minutos y breves minutos un día sentado, no recuerdo la ultima vez q dormí 5 horas seguidas mi cenicero es un plato sopero, la ventilación es escasa x lo q parece q vivo en una nube de monóxido de carbono. Los vasos de mis cubatas son garafas de 5 litros de agua mineral cortadas x la mitad. Ya no me alimento, me alimanto
    pensamiento empobrecido caldo de cultivo de alucinaciones, algunas eran curiosas y divertidas otras encambio aterradoras.
    el otro día me entretuve viendo como del gotelé de la pared se formaban criaturitas q se ponían a bailar break dance, pero las mejores son las que me quitan el sueño cuando me tumbo en mi cama q aveces es el suel otras lo q se denomina cama otras el sofa otras la bañera me impacto la alucinacion, me encontraba en mi cama y empecé a oir ruidos abro los ojos y veo como un hombre se acercaba a mi yo no podia mover ni un musculo de mi cuerpo y contemplé el brillo de un bisturí quirúrgico y como empezaba a abrir mi diafragma y a extirpar mi corazón y me metía una patata asada pude entonces despertarme con lágrimas en los ojos e hiperventilación y contemplar q aquello no fue real sino extrasensorial una pesadilla vivida pero sin estar durmiendo ya q queria despertarme y mover mis musculos, la luz me la cortaron un mes de estos y velas me quedan pocas asi q voy tirando de madera levantando el parque para tener lumbre en una papelera metálica, el otro día encontre un paquete de bolis en un cajón y cuando me desvelo me entretengo pintando mis pesadillas, todavia me quedan paredes para colgar mis obras el otro dia llamo a la puerta de mi habitación una chica muy guapa estuvimos hablando y tal y decidimos empezar a salir. yo la dije q para el amor no había barreras q no me importaba q fuese una chica imaginaria que la iba a amar igual q yo la escribiria todas las noches un poema y se lo leeria, se puso muy contenta y me dijo todo lo q habia deseado oir en años me fui enamorando cada vez más de ella y pensando q si cesaba mi locura ella desapareceria asi que no cambié mis habitos tenia latas de conservas para 2 años mas en mi despensa asi q seria feliz 2 años hasta q tuviese q bajar a la calle ha hacer la compra, yo era consciente de q cuando viese la luz del sol y a las personas abandonia todo aquello y terminaría mi relación pero no me importaba por que cada dia parecía un mes y cuando llegase ese dia ya tendria la sensación de haber vivido intensamente, la locura me hacía tan feliz ya me reia de las alucinaciones q querian crearme miedo y terrory aprendi a evadirme a otros mundos de fantasia con mi novia imaginaria fuera de aquel zulo, nos ibamos de vacaciones a lugares increibles paseabamos en pelotas xq como aquello no era real nos importaba una mierda ser exhibicionistas, eramos muy felices la verdad hasta q un dia buscando algun papel por los cajones donde pudiese escribir un poema encontré un album de fotos y vi como había sido feliz sin la locura q había llevado una vida intensa y sana en todas las fotos salia sonrriente en algunas dando un beso a algunas chicas y comprendí q el mundo real era mejor q aquel creado por mi mente q sólo me habia llevado a la autodestrucción y a parecer una criatura del inframundo, cogí las tigeras y empece a cortar la barba q tenía varios palmos de longitud y me afeite con jabon y cuchilla. me puse guapo y abri las persianas ,era primavera y estaban los arboles en flor.baje a la calle observando como un extraño a todo el mundo pero disimuladamente, di un buen paseo y me meti en una peluqueria a cortarme el pelo, mientras me miraba en el espejo como caian mechones de pelo me sentia cada vez más normal, despues fui al banco y comprobe q de no haber gastado nada de dinero durante tantos meses el saldo en mi cuenta se habia triplicado con mi pensión y me compre un pequeño estudio bien iluminado y en vez de persianas le puse cortinas para nunca mas volver a sumergirme en la oscuridad mis cuadros empezaron a venderse al igual q mis poemas pero siempre extrañé con nostalgia a aquella novia imaginaria.

    ***

    Henken

    La infancia perdida

    Antonio volvió a ver esa nube, la que un día observaba con esa forma de paloma que hace tiempo le provocó una sensación de libertad indescriptible. Cuando todavía era un niño, cuando lo único que importaba es que hiciera bueno para ir a jugar al futbol a la eras, cuando su único sueño era una nueva bicicleta, cuando todavía sus actos eran controlados por los sentimientos de su corazón, puros hasta que llegó a la edad adulta y se trasladó a la ciudad, esa degradante acumulación de almas putrefactas que acabaron por contagiarle a él tambien del virus de la codicia.

    En la metrópoli se convirtió en una criatura insensible que no hacía más que un absurdo exhibicionismo de lo que es capaz un ser humano, de lo que se puede llegar a degradar por unos míseros papeles sin valor real en esta vida finita. Pasaba por encima de la gente, los aplastaba con sus ansias infinitas de poder, de querer cada día más y más, de no importarle más que ser el el mejor abogado de la "city" y el que más casos ganase.

    Daba igual dejar a un asesino en la calle o encerrar a una persona completamente inocente, a el eso no le importaba en absoluto. Hasta que un día se dio cuenta de que había condenado a muerte a un amigo suyo. No sabía que era él, no había mirado ni su nombre y cuando llegó al juicio soltó su parrafada sin sentido sin mirar siquiera a su lado, estaba cegado. Pero cuando miró cómo se llevaban al condenado para regodearse en su crapulencia, vió su rostro y un sudor frío recorrió su cuerpo. ¡Era su mejor amigo! No podía creer lo que había hecho.

    Ese mismo día volvió a su pueblo natal, subió a la misma era en la que se tumbaba y miró hacia el cielo. Al ver de nuevo esa nube, soltó una lágrima. En ese momento se dió cuenta de que había perdido tanto el norte que ya era casi imposible volver a ser el de antes. Había matado a su parte infantil, y ningún juez del mundo le declararía inocente.

    Abrió su cartera, cogió todo el fajo de billetes, levantó la mano hacia el cielo y la abrió dejando que el viento se llevara todos los papeles de su mano. Se quedó observando su vuelo mientras el Sol empezaba a ocultarse. Pero eso no le importaba, ya nada le importaba, Antonio seguía mirando al cielo.

    ***

    Última edición por Amanda_angel; 02/04/2017 a las 11:26
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    No es oro todo lo que reluce; no todos los que vagan están perdidos; lo viejo, si vigoroso, no se marchita; a las raíces profundas no les llega la escarcha...
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    El Iconoclasta

    Un hombre muerto.

    El corazón se me encogió al verlo postrado en la cama, inmóvil, sin sentido. Cuántos años sin vernos y de repente esa inoportuna llamada me despertó de la tranquila soledad, buena amiga que me acompañaba en todo momento, fiel como un idólatra y comprensiva como una madre. La llamada me produjo un escalofrío, no suelo recibir muchas llamadas y sabía que ésta no podía significar nada bueno. Una voz fría y desconocida me apuñaló inesperadamente en el pecho; al recibir el comunicado una extraña sensación se apoderó de mí, era algo que hace tiempo que no sentía: la culpa, otra vez. No sé de dónde vino ni el por qué; los sentimientos suelen ser incomprensibles y su origen inextricable. Podemos intentar razonar por qué nos enamoramos, por qué sentimos miedo o por qué entristecemos o nos alegramos sin motivo aparente, porque llueve o hace sol. Pero a pesar de nuestra falta de entendimiento ahí están, nos aprietan hasta ahogarnos o nos elevan hasta la estrellas. En mi caso la culpa apretaba con una fuerza insólita.
    De camino al hospital, el taxista no paraba de intentar congeniar conmigo, daba por sentado que era como él y yo me limité a quedarme en silencio o a contestar con un monosílabo si la situación lo requería.
    -¿No tiene un buen día, verdad amigo? Tiene una cara de desahuciado…- dijo mirándome por el retrovisor.
    -Limítese a conducir.
    -Vale, tranquilo hombre, si yo sólo quería entretenerle.
    Puso la radio. Un estúpido locutor que pretendía ser divertido se reía y comentaba las anécdotas que gente sin nada mejor que hacer le mandaba; cambió de emisora: una repetición del debate de la nación, no le convencía; retransmisión en directo de los partidos de la jornada.
    ¿Qué me importaban a mí la política o el fútbol? ¿Qué me importaba nada de esta vida si hace tiempo que dejé de vivir en este mundo?, las vidas ajenas me parecían exhibicionismo puro y duro, las personas se me antojaban despreciables, hace tiempo que perdí la capacidad de conmoverme por nada ni por nadie, la belleza ya no tenía sentido en el infierno y, por supuesto el amor se había quedado por el camino, como un lastre que se tira para avanzar más rápido. Y sin embargo ahí estaba, dentro de mí, esta maldita culpa, ese sentimiento inoportuno, ¡márchate ya, no eres bienvenida!
    Al bajar del taxi vi llorar a una criatura desesperadamente, seguí de largo, ya estaba acostumbrado a mi indiferencia, era como una nube que me protegía de la incómoda realidad que me rodeaba, así era más fácil esperar tranquilo a que la muerte llamara a mi puerta.
    Cuando quise darme cuenta, me encontraba en la habitación, un terrible olor a desinfectante me sacó de mi ensimismamiento, entonces lo vi y noté una terrible sensación en el pecho, era la culpa y ahora la acompañaba el miedo. Decidí marcharme, sin más.
    La maldita sensación no volvió a aparecer más, hasta el funeral de mi padre, entonces lo comprendí: no había derrochado ni una sola lágrima por él, ni cuando supe por la fría voz del teléfono que iba a morir, ni ahora que se mostraba inerte ante mí.
    Pero entendedme, llevo mucho tiempo muerto y no puedo ni sentir, sólo la maldita culpa que me quitó la vida y ahora se divierte haciéndose notar de nuevo.

    ***

    Neanderthal

    Irn y Hit

    Se veía venir, era algo abstracto, pero se podía entender, sólo hacía falta voluntad y ganas de saberlo. Pero requería un pequeño esfuerzo, y pocos estaban acostumbrados a hacerlo, sólo el corazón inquieto. Irn, llegó sin darse cuenta, sin que se dieran cuenta los demás, pero por fin estaba entre ellos, sin protagonismos, sin grandezas, mezclado, y acurrucado, casi desapercibido, pero allí estaba, contagiándose y contagiando a los demás, con el aliento caliente que exhalaba como una nube cuando respiraba. Pocos se percataban de su presencia física, pero ahí estaba con su aureola, sin hablar, casi sin mirar, cabizbajo y humilde, pero cuando pasaban a su lado una sensación vibraba en los demás, como un zarpazo eléctrico que se inyecta en la mente. Nadie sabía, ni intuia que aquello provenía de aquel ser, tan callado, tan de aquella manera tan anónima; pero se proyectaba, se introducía, se apoderaba de todo el que pasaba; se hacía dueño, sin saberlo, sin quererlo, sin exhibicionismo. Era su destino, su fatal destino, inyectar su néctar de bondad, como un enanito, que busca la paz, la tranquilidad de los seres humanos, y tan sólo con su respiración, exhalando aire del interior, no necesitaba hablar, sólo respirar, y a veces mirar; cuando notaba que alguien no se contagiaba, levantaba su mirada, y pegaba sus preciosos ojos al reticente. Todos sucumbían a su mirada y respiración. Porque lo decían todo, sin pronunciar ninguna palabra.

    Cierto día, cuando todo había cambiado, los problemas de la comunidad resueltos, comenzaban a olvidarse rencillas, guerras y egoísmos, llegó Hit, antiguo miembro de la comunidad, y temido por todos por su maldad y codicia. Desfiló con sus altas botas y al ver al ser extraño para él no pudo reprimir un ¿Quién es esta criatura tan deforme? De donde ha salido? Al oír aquellas palabras, a Irn le calló una lágrima por la mejilla. Pero la lágrima derramada no fue por las palabras que Hit pronunció, fue porque algo había notado dentro de su ser, algo negativo; Hit no había respondido a su respiración, ni siquiera a su mirada. Se sintió dolido en su interior, como una sensación de fracaso, como si su halo comenzara a desaparecer, a perder su poder de bondad, pero sobre todo lloró por aquel ser inmune a la bondad, y por los demás, porque si el perdía su poder, qué sería de la comunidad?.

    Hit volvió a sus maldades, y volvieron los problemas, los egoísmos, las envidias, las desigualdades, poco a poco fueron siendo mas los marginados, los desterrados, los pobres…

    Poco a poco fueron abandonando aquel lugar mas y mas, hasta que surgió entre ellos una nueva comunidad, pero aquí no era Irn quien exhalaba su respiración, ni contagiaba con su mirada, sino que cada uno que llegaba conquistaba su halo de bondad. Aquella comunidad fue creciendo y creciendo, y desarrollándose de una manera mucho mas justa que la regida por Hit, la cual fue desapareciendo , ahogada entre sus propios vómitos.

    ***


    Elevem

    La melodía perfecta

    Estoy dormido, o eso creo ya que mis ojos están cerrados, mi respiración es pausada, aun así llego a sentir, la frialdad existente en el ambiente, pero a la vez tiene un pellizco de serenidad, la tranquilidad invade mi cuerpo, y comienza una danza mental.

    Mis pensamientos, sentimientos, y emociones vuelan desesperadamente, buscando algo que los sostengan, y de repente aparece ella, compañera de la noche, amiga de la soledad, amante del insomnio, y extendiendo su luminosidad, se ofrece para sostenerlos con la ayuda de las nubes.

    Esboza una sonrisa, y me describe un sueño, un sueño ya vivido, no es un dejavú, ni un recuerdo, es una extraña sensación producida por una melodía, esas palabras ya fueron escuchadas, ¿porqué se repiten?, si solo dañan, hacen sentir añoranza, deseo, tristeza, alegría, rabia, pena, dolor, ilusiones, amor…, solo estados de ánimos, ellos empujan hasta que el corazón se encoja; no eres distinto, no eres diferente, eres otra mas, brillas con luz propia, te codeas con las estrellas, ahora si que me siento vivo.

    La mirada se me vuelve a perder, no llego a controlarla, ¿porqué?, la pupila se dilata, los parpados se cierran, y una lágrima cae por mi mejilla, odio llorar sin motivo, o por algo que no entiendo, así que miro la constelación, y empiezo a distanciarme, entonces, es cuando me doy cuenta lo insignificante que soy,, pero algo debo conseguir para el mañana, lo fácil es rendirse, pero se que el bienestar de mi karma, me lo debe la esperanza.

    Hoy por primera vez he practicado exhibicionismo, he desnudado mi mente, para que ella la analice, y descifre todo los enigmas que no me dejan calmarme, soy una extraña criatura, me criaron con aspecto humano, me siento limitado en este cuerpo, deseo salir de el, así puedo moverme entre la gente sin llamar la atención, aunque ahora mas que nunca alardeo de mi sabiduría, 3, 2, 1 despierto.

    La luna ya se fue por motivos de inspiración, luchamos por sobrevivir siendo una especie en extinción, y para evadirme, me aferro al litro, se lo que significo y me aferro al folio si lo necesito.

    ***


    Capeteitor

    Las preguntas surgían en mi mente. No pude evitarlo. Tanto tiempo fingiendo hacía que esa sensación fuera casi insufrible. Mientras, una lágrima surcaba mis mejillas, solitaria, como me sentía yo en ese instante. Pensé que si me derrumbaba todo acabaría conmigo. No supe que hacer en ese momento, solo se me ocurrió dejarme caer sobre la cama. Ni eso me hizo sentir bien como pasaba habitualmente, ahora tenía una cama nueva y no me había acostumbrado aún a ella. La vieja fue directa al vertedero hecha añicos gracias al odio que me tiene mi hermano y a su afán de exhibicionismo. Sí, mi hermano es ese gilipollas que ayer me tiró un bote de pintura rosa por encima para aparentarse varonil delante de sus amigos. Recordé…

    El tiempo amenazaba tormenta. El cielo estaba ennegrecido salvo por una solitaria nube, blanca como la leche, ajena al temporal como uno de estos “invitados” que se cuelan en las bodas. La puerta de la cafetería se abrió, levanté la cabeza y vi que Laura se marchaba. Laura es la chica que me robó el corazón aquel dos de marzo en la Biblioteca, era increíble como hablaba, como expresaba sus opiniones y lo inteligente y culta que se la veía. Además era preciosa. Me levanté de mi silla al fondo de la sala y salí detrás de ella casi por inercia.
    –Espera un segundo Laura– mi voz se tornó casi en un grito. Sentí un poco de vergüenza. –Sí, pero corre que llevo algo de prisa–. Me dedicó la sonrisa más bonita que había visto en mi vida, sentí un escalofrío que me recorrió la espalda entera. Lo siguiente que ocurrió prefiero olvidarlo. Me quedé dormido, pero mi sueño también me traicionó.

    –Espera un segundo Laura– dije con una voz que sonaba como el eco. –Sí, pero corre que llevo algo de prisa–. Me acerqué a ella sonriendo como un niño viendo a Barney el dinosaurio. En su mano estaba el libro que la dejé prestado aquel dos de marzo, Criatura Maldita. En ese momento escuché un grito, después carcajadas. –¡Ahora!– Era una voz conocida. Miré sobre el tejado de la cafetería que es de donde provenía y vi un montón enorme de pintura de color rosa que fue a chocar contra mí. Mi hermano y sus amigotes echaron a correr como un grupo de niños estúpidos jugando a picaporte. –¡No vas a follártela, deja de perseguirla pringao! Es lo que alcancé a oír cuando se fueron a la carrera.
    Todo se volvió negro al instante.
    En mi mente resonaron unas palabras que pronunció mi padre: “–El tiempo pone las cosas en su lugar–” Ese era mi único consuelo…

    ***

    GregorSamsa

    Esperando a la muerte.

    Mi corazón palpita a ritmo de infarto. La hora de mi muerte se acerca inexorablemente. Soy conciente de ello, al menos tengo esa ventaja sobre el resto de seres humanos. Patéticos e inconscientes no piensan en la muerte. No son conscientes del frágil hilo con el que están cosidas sus estúpidas vidas.

    Cuando supe que iba a morir, lloré. Pero ahora no hay ninguna lágrima en mis ojos, ni sensación alguna de terror o tristeza. No entiendo el absurdo apego por la vida que poseen algunas personas. No entiendo su ansia de vivir. La vida no es más que una criatura cruel, caprichosa e injusta, que nos engaña con unos falsos placeres que nunca terminan de llenarnos.

    Miro el reloj de pared colgado en mi habitación, la espera se reduce. Con cada Tic Tac del reloj la muerte avanza un paso hacia cada uno de nosotros. La muerte no es como la vida. No es tan falsa, no es tan injusta, ni siquiera es tan cruel como nosotros la pintamos. La muerte no disfruta con el exhibicionismo de nuestro de dolor. La muerte no disfruta con el sufrimiento, es nuestro apego a la vida lo que nos hace sufrir. Nadie que haya muerto ha regresado para contarnos su calvario.

    Oigo un nuevo Tic Tac. No sé cuanto pasará hasta que muera. Sólo sé que con cada segundo que trascurre nos acercamos más a la muerte. Así que seguiré esperándola mientras viva. Pero mientras espero será mejor que ocupe el tiempo lo mejor que pueda. Miro por la ventana y veo que no hay ni una sola nube en el cielo. Quizás lo mejor será que salga un rato a dar una vuelta. Quien sabe cuanto puede tardar la muerte, si no me encuentra aquí ya irá a buscar a otro lugar.

    ***

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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    Buh.

    Leyenda de Ella y Él.
    Afuera llovía con pasión mientras se arropaba con los pocos harapos que tapaban su gris y mate piel. Había encontrado como único refugio una pequeña gruta en la superficie de las rocas que componían una montaña que fue incapaz de descifrar en su camino.

    De repente, palpitó su corazón, palpitó otra vez después de mucho tiempo. ¿Mucho tiempo? Calculó quince o dieciséis siglos de tortura sin compasiones. Debido a un gran error del pasado, fue condenada a dejar de volar entre las nubes para ser súbdita de las tinieblas.

    Así que Él decidió arrancarle el corazón, lo más valioso de ella, la criatura más extraña jamás creada. Lo bañó en hielo, lo fundió con bordes de plata y oro, mientras la ironía inundaba sus labios, y se lo entregó a modo de collar. A su lado, la herida abierta a carne viva que jamás cicatrizó.

    -Sin él, morirás lentamente. No lo tendrás dentro de ti pero si no posees corazón, será imposible que te mantengas aferrada a este mundo. – rió Él entre dientes.

    Y añadió, tras tirarlo de cualquier modo:

    -¡Ve al exilio, maldita! ¡¿A qué estás esperando?! Lárgate o acabaré contigo sin ser tan piadoso.

    Ella nunca respondió. Tan sólo recogió del suelo lo que era suyo a la vez que la sangre embadurnaba el suelo y dejaba caer una lágrima en la prisión que había sido su techo durante su captura y encierro.

    Su carga jamás podría ser calmada, ni volvería a sentir el calor del latir en su pecho… O eso le había hecho creer. Era difícil morir; podía tardar días y semanas en expirar su último aliento. Demasiado sufrimiento para cometer tal suicidio, a pesar de dos o tres intentos fallidos. Le había engañado pero, ¿qué esperaba? ¿Realmente había podido confiar alguna vez en su palabra?

    Se encogió sobre sí misma perdiendo casi el conocimiento. Los sentimientos volvieron a su alma de un modo excesivamente rápido. Comenzó a temblar y sus ojos se desorbitaban de las cuencas. Tuvo la sensación más triste del mundo… cuando apareció Él batiendo sus alas con exhibicionismo.

    No hacían falta gestos, ni señas; significaba la guerra a vida o muerte. La causa era que Él poseía el corazón más grande alguna vez conocido, multiplicando sus emociones por infinito. Tan rápido sentía amor, pasional, como odiaba al ser más inocente. Cuando ella dejó de ser fiel a su pensamiento, la desterró. En el fondo, jamás le amó pero el miedo obró.

    Sin pararse a pensar, con sus últimas fuerzas, ella le clavó la lanza en su pecho. Su herida empezó a petrificar al igual que su cuerpo. La muerte la abrazaba.

    -Lo siento… - susurró Él. Su último deseo.

    ***


    Elisita

    Perenne

    Postes de luz sutil, precisaban con su mayor esfuerzo la calzada a todo lo largo. Cada un tercio de hora, el ómnibus que me conduciría a mi destino hacía su descanso a pocos pasos de la casa, no habiendo advertido aún mi acostumbrado arribo. El viernes me estuvo esperando toda la semana, pero, esta vez, me hubieron prohibido hacerle compañía.
    Mientras más alcanzaba a escuchar el ritmo de las cosas, de los pasos, de las risas y de las voces, menos quería ya deshacerme de la idea. Podía imaginar los cuerpos allá afuera en movimiento, las almas allá afuera intentado librarse de toda perturbación, intentado captar la energía efectiva de la atmósfera. Podía ver reflejada mi rabia en los espejos.
    Permanecí obediente, estancada, aburrida, solo unas cuantas lágrimas, hasta que decidí escapar, abandonar mi vida, mi realidad, mi inocencia, mi conciencia, abandonarme. Era la única forma de concretar la idea. ¿Por qué no podía refutar la creencia del yo que ven en mí? ¿Quién era entonces, realmente? Y acepté el desafío.
    Vestí cómodamente, cabello a voluntad y azar del viento en honor a la ansiada libertad, tomé algún dinero que saltó a mi vista de manera inesperada y provocativa, respiré varias veces profundo, no llegando a recuperar jamás el tan necesitado equilibrio, miré mi rostro nervioso, expectante, desconocido, por última vez, y me dispuse a andar.
    Según mis instintos, no habiendo presentado ningún altercado durante la fuga, y llevando por paradigma a las antiguas naciones latinoamericanas colonizadas por españoles y yanquis, que una vez teniendo creadas las condiciones objetivas y subjetivas merecedoras de una revolución, lanzáronse a la conquista de su independencia, tuve la sensación, por unos instantes, de haber estado obrando correctamente, y luego me eché a reír con semejante comparación, mientras la gente miraba con asombro aquella risa, mi soledad, mi caminar precipitado, el miedo que exhalaba.
    Me prometí no pensar, pero las previsiones, los recuerdos, las imágenes, las palabras, y el amor, sobre todo el amor, me embestían y dolían a cada paso. Entonces, me pregunté si todo aquello no era más que una tentación del Diablo, y allí mismo, se rompió el hechizo de la falsa firmeza de mi disposición.
    Las decisiones –recordé- por más simples o pequeñas que sean, modifican, influyen, traen aparejadas consecuencias, y yo, restábale importancia a una decisión aterradora, que atentaba, no solo contra mí, sino contra los seres que más amo en el mundo, a punto estaba de consumar, injusta, grave e irreversiblemente, un error, uno de esos, de los grandes.
    Llamé a casa desde un teléfono público. No pudo calmarse mi madre, me atestó de preguntas, de una búsqueda inútil regresaba mi padre, y aún quise tocar el límite.
    -No me esperen, no regreso esta noche.
    Yo sé de mi padre simpático, de mi padre comprensivo, de mi padre inteligente, pero ciertamente no fue hasta ese momento que conocí a mi padre enfadado, a mi padre traicionado por mí. Fue tanto el ímpetu de su voz y su sentencia, que caló hasta mis huesos como un voraz invierno.
    -Si no regresas ahora, no regreses nunca.
    Y volví de inmediato, porque aquel era un riesgo que no podía correr, porque hube ignorado las reglas del juego, porque seguía siendo una criatura, pero esta vez, egoísta, esta vez amenazando mi esencia, la confianza, el respeto, esta vez arrepentida del exhibicionismo ridículo y estúpido de mi ridículo, estúpido e innecesario arrojo de cobardía, esta vez, arrugando como a una mera hoja de papel, un corazón.
    Sobre su pecho, así, durante largas horas, durante largos días, durante largos años, permanezco lloviendo, lágrima a lágrima, lloviendo, desde la nube gris del cielo de mi alma, que se tornó perenne.


    ***

    Bollo

    Me presento,soy Héctor.


    Os voy a mostrar literalmente de una manera sencilla lo que me sucede últimamente : estoy harto de la vida .


    Sí ,ya no soporto más mi día a día rutinario ,monótono ; de levantarme temprano sin saber qué hacer el resto de las horas caóticas restantes.

    Como salgo más bien poco,realmente no tengo amistades; y cuando lo hago,de salir me refiero, dependo siempre de alguien ya que no poseo carnet propio de conducir, y con la bicicleta y autobuses no me llevo bien que digamos.

    En casa, la televisión no me ha llegado a enganchar, internet lo desconozco y leer poco -me cuesta mucho esfuerzo y somnolencia.
    He dedicado mi vida atrás a pasármelo bien más que a aprender .También siempre he hecho las cosas sin pensar, y es ahora cuando estoy bajando de la nube y enfrentándome a la cruda realidad de la baja autoestima.

    Las jornadas, como comprenderéis, las vivo como eternidad infinita y los años …., no existe palabra que defina este período concreto. Añado que a veces me quedo embobado simplemente con una mosca. Esa conducta no es la adecuada.
    Soy en cierta manera consciente y sé que he de dedicarme a otras cosas más productivas que puedan ayudarme a salir de este pozo tan profundo y oscuro.

    Mi corazón jamás ha tenido dueña; y por supuesto, el mundo de la sexualidad me queda bastante lejos respecto al conocimiento y la práctica.
    Motivo suficiente de agrandamiento exponencial de mis penas. No sé por qué la gente le da tanta importancia a este tema, pero sé que me influye para mal.

    A veces me llevo toda la tarde con más de una lágrima facial en la soledad más absoluta; otras con mucha agresividad interior manifestándola en pequeñas rabietas. ¿ Como siendo tan “normal” me ocurren estas cosas a mí? No he sido ni soy una criatura tan despiadada como para merecer esta sensación de vacío que destruye mi ser interior lentamente.

    Os digo una cosa, no entiendo mucho de estrés, ansiedad y compañía ; pero si de cambios, para eso soy una persona que se va haciendo mayor.
    Y veo el ambiente familiar crispado por la nueva situación que comentaré enseguida(ya no soy una exhibición de sonrisas y sorpresas, de estar en brazos de mi madre o en el carrito de bebé paseado por el parque un domingo soleado).

    El cambio es el siguiente: en septiembre comienzo el colegio. Y puede ser que este “bache” o momento de baja moral actual tenga algo que ver con la incertidumbre de algo tan grande como abandonar el hogar,aunque sólo sea por las mañanas.
    Incertidumbre de que toda mi vida anterior y presente puede modificarse.
    No es ni bueno ni malo.
    Es futuro, el sendero más largo y desconocido de la humanidad.

    Creo no haberme presentado. Soy Héctor y este verano cumplo cuatro añitos.
    Sé que no soy muy mayor, pero sé más que cualquiera que su mama aún le esté limpiando el culete un rato sí el otro también.


    Ganadores: empate entre Kurai, Neardental, Iconoclasta y Gregorsamsa

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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    IV Concurso de Microrrelatos (mes de mayo)

    Organiza: GregorSamsa
    Palabras: libertad, monstruo, rio, amor, poesia, niebla

    Participantes:

    kurai

    En el cielo estoy de más


    La conocí una noche, vestía de blanco, a juego con su largo cabello, ocultando el miedo de sus ojos.
    Me quedé observándola hasta que desapareció entre la niebla.
    A la noche siguiente quise verla de nuevo, por lo que volví al lugar en el que la había conocido.
    Allí estaba ella, atrapada por su amante, cohibida, cansada, perdida, con su mirada me rogaba que la liberara, que la alejara de aquel monstruo, que rompiera las cadenas que la ataban, que le diera la libertad a la que todos tenemos derecho.
    Pero estaba obligada a estar allí, a pasar las noches con él, no podía hacer nada para defenderse, no podía hacer nada para escapar, y pasaba las noches lamentándose, con la mirada perdida contemplando el mar.
    Yo, al contrario de aquel monstruo la amaba, su larguísimo pelo blanco, su cuerpo canónico, la poesía de su dulce mirada, mi amor por ella. Por eso no podía dejar de mirarla, aun a altas horas de la madrugada.
    Ella se llamaba Luna, Y él, Noche.
    Un día al ponerse el Sol, fui a verla, mientras su amante se divertía mirando el efecto que causaba sobre otras personas me acerqué a ella, la besé, y le prometí que le daría su tan ansiada libertad.
    Y así fue como comencé un romance con la Luna.
    Nuestro amor creció, la visitaba mientras otros dormían, cuando su amante se despistaba, pero yo no aguantaba más, no soportaba que ella estuviese siempre triste, decidí liberarla de todos sus males, acabar con la Noche, solo por verla sonreír.
    Así que, blandiendo mi espada, salté hacia el cielo y herí a la Noche en un costado, salpicando el cielo con su sangre caliente.
    Arremetí de nuevo contra él, y de su pecho brotó un río rojizo que se extendió por todo el cielo, hogar de mi musa.
    Lo dejé moribundo y marché a recuperar a mi Luna, que ya me esperaba en pie, ennojada, fría, helada.
    -Le has herido. - dijo enfadada.
    -Sí, pero lo he hecho por ti, por tu libertad. -expliqué, arrepintiéndome al momento de la violencia utilizada.
    Mas no conseguí convencerla.
    -¿No lo entiendes? Desde el cielo puedo verlo todo, desde las amarillas luces de las ciudades hasta la oscuridad de los países pobres, catástrofes naturales, bombas, enfermedades, y guerras, guerras en las que la violencia y las armas solo empeoraban las cosas, tú has transformado el amor en una guerra, no quiero volver a verte, lo siento.
    Me quedé callado, viendo como la frialdad de la Luna congelaba la sangre derramada, convirtiéndola en brillantes esferas de hielo que resplandecían en lo poco que quedaba de Noche.
    Ahora paso las noches en vela, arrepentido de aquella estocada, cuando las gotas de sangre pasaron a llamarse estrellas, y aquel río Vía Láctea.

    ***

    Tánatos

    Al salir del Barrio


    No siempre he estado guardado en el cajón. Yo era famoso. Me querían. Al principio era hermoso. Me reconocían por la calle. Sobre todo los niños. Me gustaba ver sus sonrisas con huecos, sus comisuras manchadas por migas de pan o restos de nocilla. Flacos y gordos, morenos y rubios. Niños y niñas. Yo era famoso.

    A ellos les hacía gracia lo que hacía. A mí al principio también. Todo era hermoso al principio. Lo que yo hacía les encantaba. Y lo hacía a todas horas. Todos los días. No paraba ni un segundo. Yo era famoso. Era famoso por lo que hacía. Eso les encantaba y no paraba de hacerlo. No lo escuchaba, pero mi cabeza me engañaba y a lo lejos oía las carcajadas desdentadas de los gordos, de los flacos, de los morenos, de los rubios. Lo hacía por ellos. ¿Lo hacía por ellos? Yo era famoso.

    Mi adicción me dio un respiro gracias a la dieta que mis propios compañeros me obligaron a llevar. Pero no era tan gracioso. Las frutas y las verduras jamás podrían sustituirlas. Yo era famoso por ello. Aunque no perdí mi gracia, ya nada fue como antes. Los niños crecen. Todos. Y ya nada fue hermoso.

    Me escapé una mañana con niebla. Pensaba que así nadie me vería. Pensé, ya no soy famoso. ¿Qué más da que me vean en una cuneta, debajo de unos cartones o tirado en la orilla de un río? Me fui del barrio. En el barrio lo tenía todo. Tenía a mis amigos, tenía juegos, distracciones... Tenía mi adicción. Yo era famoso por ella. Era famoso por mi adicción. Pero me fui. Libertad ansiada.

    Pasó el tiempo y llegó el olvido. Ya ni me acordaba de ellas. Ya no las necesitaba. Ya no era famoso. Han pasado muchos años... ¡Triqui! Al principio ni me di cuenta. ¡Es Triqui mamá! Me cogió. Me miró. Sonrió. No hay nada como el amor de los niños, pensé. No hay nada como su sonrisa sin dientes, sus comisuras manchadas de migas de pan o restos de nocilla. ¡Hazlo! Dijo la niña. Yo llevaba años sin hacerlo. Pero me llamó Triqui. Nombre que es poesía para mis oídos. Esa niña me llevo a casa, me llamó Triqui y me pidió que hiciera lo que siempre había hecho. Lo que hacía cuando era famoso. ¡Come galletas! Me pidió. ¿Quién se puede resistir a la sonrisa de un niño?

    Una vez más fui el monstruo de las galletas.


    ***

    BjS

    LOS PIES DEL ALMA!

    No soy solo un hombre vulgar , ese ser que va por la vida caminando a paso lento pero apresurado pisando las huellas agenas para hacerlas propias , asi me siento realizado , feliz ? claro que feliz que hace mas feliz a una persona que le marquen el camino paso a paso , hasta señalizado quizas para no perderce!!!... de que sirve plantar los pies en la tierra misma,dejar tu huella y al final terminar girando en circulitos estancado en una sociedad activamente cuadrada que en conjunto no te lleva a nada...!! , vivo en ella pero no de ella . muchos me llamaran MONSTRUO , mal viviente , mala persona , animal , y yo les contesto!.....
    "disculpe señor o señora o sea lo que sea en esos zapatos , criticando, a este majestuoso en corazon pero pobre en riquezas ser ,que soy yo!, me alaga diciendome animal ud sabe que los animales son los seres mas puros vivientes!?, mala persona no? lanze la primera piedra si esta libre de pecado! ...buenas tardes..."
    y asi sigo caminando sin rumbo alguno solo giandome por mi fiel instinto animal que reencarna en mi corazon desde vidas pasadas...
    cuando digo huellas no me rifiero a las humanas....no solo el maldito ser humano tiene algo para decir , los animales tambien y creo que cada uno de ellos tiene un secreto guardado y es guia en el corto sendero que ofrece la maldita vida que hay que aprender a vivir para morir.! .........
    hoy me encuentro cerca de una pequeña ciudad , estoy algo apartado de ella el aroma a humano me descompone , ese aroma peculiarmente obseno , de sexo pago, de drogas , de hipocrecia...
    por eso prefiero acostarme en este suelo virgen donde la tierra humeda es el mas grande tesoro y el RIO corriente es la POESIA que adorna el lugar ! como decearia volver a nacer , y ser solo un ende por el aire , hacercarme al soberano de los siglos y universos y preguntarle por que quiso que los humanos fueran asi de ambisiosos y codiciosos, discutirlo ,llegar a un acuerdo pàra cambiar todo , y desaparecer entre los umbrales del desierto arido y seco.!!! quiero ser amor para mis enemigos si los tuviera , bañarlos de pureza y bondad si se dejaran si abrieran esa puerta que bloquea lo cotidiano de lo hermoso. solo me resta decir palabras , seguir luchando , por mi vida , aunque un dia quiza me levante y determine que el mundo es mio y devo salvarlo de esta cruel y salvaje niebla espesa , como moises guioo a su pueblo a la libertad....espero con ancias , y que la vida me sorprenda.!

    ***

    Neanderthal

    El hastío le salía por las orejas como un río, escribía y escribía, sin saber lo que escribía; su vida era un puro aburrimiento, no aguantaba a sus padres, ni a su novia, ni al único amigo que le quedaba. Una noche, cuando su dolor y su sentimiento de libertad se hicieron insoportables decidió salir, de sacar al monstruo que se había convertido a paseo; callejeó por toda la ciudad, sin rumbo sin destino, bajo las farolas que dibujaban unos círculos de colores bajo la niebla nocturna. La atmósfera de la noche hacía presagiar la poesía escondida de la ciudad. Sus pies se toparon, por un momento con una puertecita pequeña, al final del callejón sin salida.

    Dudó, pensó, y empujó, quien sabe? Quizás aquella puerta lo transportara a caminos desconocidos. Pasó, y lo que allí descubrió lo animaron a quedarse; quien sabe si allí estaría el amor ansiado. Encontró el lumpen, de la ciudad, personas como él, que también se refugiaban allí de la soledad y del hastío,; sin dudarlo se acercó a la barra, y pidió la absenta, único estimulante que se servía en el lugar. Se sentó en una mesa, y contempló a los personajes de aquella obra, cada uno en su papel, entre el humo de los cigarrillos, con su sonrisa, su pensamiento y su dialogo, pero sin agonía en los rostros. Creyó haber descubierto el pequeño teatro del mundo, donde su vida encontraría sentido, sin ambición y sin esperanza en el futuro, pero con felicidad en el presente.

    Todos los días deseaba que llegara la noche, que su hora le acercara a la meta del callejón, el de sin salida, porque allí estaba el lumpen, su sitio, el escenario de la vida. Una noche, una de tantas, mientras descifraban los habitantes de aquel tabernucho los misterios de la vida y de la muerte, irrumpieron en el lugar unos extraños ocupas, tapados con gorros azules, como cucuruchos, y con túnicas que reflejaban maldad y odio; anunciaron que el lugar quedaba clausurado por orden de la autoridad, y que los allí presentes deberían dar explicaciones ante el tribunal.
    Todos los actores de la taberna fueron conducidos a las mazmorras de la ciudad, y cuentan que nadie nunca mas supo de ellos.

    ***

    FaLKo

    En busca de la amada:


    Caminaba Richard por el interminable sendero, a izquierda y derecha solo se observaba la dorada llanura, un viento lento chocaba contra su nuca trayendo consigo el sonido de un río ya pasado.

    A medida que avanzaba hacia su destino el dia se oscurecía repentinamente, como vaticinando lo que le esperaba, tanto es así, que una asfixiante niebla empezó a atraparlo, el frió de éste le helaba las articulaciones, la soledad en la que se encontraba volvía a su memoria, y la duda pasó por su mente, pero no cesaría en su avance, no podía ni quería hacerlo, lo juró a un viejo amor a quien no podía defraudar,
    entonces la vio, esa mansión ruinosa y oscura que al mismo diablo parecía pertenecer.

    Estuvo caminado, esta vez con más rapidez, durante unos minutos más, y pronto se encontraba delante de la puerta, hecho un rápido vistazo a lo andado y volvió a ver el interminable y solitario camino.

    Y entró, ante sus ojos una tétrica y angustiosa sala digna de la poesía de Poe, con enormes escaleras con escalones de dos palmos, lo que predominaba en esa casa era el negro, tinieblas en cualquier parte donde las sombras y la sugestión hacia estragos en cualquier persona que allí se atreviera a entrar.

    Con una velocidad pasmosa subió dichas escaleras y sin prestar atención al resto entró en la habitación de la derecha, y allí se encontraba el monstruo, barrigudo y mal oliente, cruel y violento, mientras se limpiaba las fauces después de comer el manjar preparado por Helena, y a ella también la vio, hermosa aun con los harapos que tenia como única vestimenta.


    - Vengo a llevármela - dijo Richard con una voz potente.

    - Ella es mia, me pertenece - dijo en monstruo enseñando su anillo.

    - Me la llevaré igual.

    En ese momento el monstruo se avalanzó sobre Richard y como éste era muy zorro aprovechó la feroz fuerza de su oponente y se apartó de su envestida cayendo el bruto al suelo y fue en ese instante cuando Richard sacó su machete y le asestó un golpe mortal al monstruo.

    Corrió a reunirse con Helena, que con aspecto cansado por todo lo padecido le sonrió, ambos salieron de la casa. Al salir volvieron a ver ese camino que seguia pareciendo interminable, pero ya no solitario, por fin Helena y Richard estaban juntos, y por fin, después de tanto tiempo, volvieron a sentir la libertad.

    ***

    Última edición por Amanda_angel; 02/04/2017 a las 11:49
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    El Iconoclasta

    Para la musa de mis fantasiosos días. (Relato erótico con alegoría).

    Yo era un monstruo enjaulado antes de conocerla, una inmunda bestia que vivía apartado de todo, en una ciénaga, sin compañía, a excepción de las alimañas carroñeras que me rodeaban. Allá donde mi vista alcanzara sólo veía desolación, el barro cubría mis pies y el viento y la tormenta me maltrataban, me castigaban con violencia y sin piedad. Me lo merecía. Como ya dije yo era un monstruo, la Gorgona Medusa que convertía en piedra a todo el que me mirara, era como el rey Midas, sólo que todo lo que yo tocaba se convertía en mierda.
    Una tarde de abril, ella apareció de entre la niebla espesa, como el arcángel Gabriel se le apareció a la Virgen para venir a anunciarle la buena nueva: el acontecimiento milagroso del nacimiento de Dios. Ella apareció con una luz entre sus manos, sopló y convirtió mi ciénaga en el paraíso; la maleza se tornó en flores de intensos y embriagadores olores, las alimañas en insectos y animales de vivos colores; el aire pesado y asfixiante ahora era liviano y puro, me curaba mi cuerpo y alma enfermos, al respirar me llenaba de vida.
    Se me apareció una tarde de abril y me otorgó la libertad, me sonrió y me devolvió a la vida, me habló y me hechizó, ahora yo era suyo, su fiel esclavo, su protegido. Ella era el amor en persona, su luz era su amor desbordante, que resbalaba por su cuerpo y sembraba la vida por donde iba.
    Cuando por fin la hice mía, el tiempo se paró, murió todo a nuestro alrededor y Dios nos concedió la eternidad.

    Mi lengua recorría impetuosamente su cuerpo de sabor a frambuesa. Yo era un niño lamiendo un helado de su sabor favorito, con los labios manchados de rosa por la ansiedad devoradora, con una sonrisa en la boca producida por el placer del éxtasis.
    Ella se mordía los labios, me agarraba la cabeza con fuerza y apretaba. Su mirada lasciva y su risa sardónica daban un toque tierno a la vez que perverso, era una niña traviesa, una mujer de carácter. Sus gemidos y su respiración entrecortada eran pura poesía, cada centímetro que recorrían mis dedos y mi lengua, cada escalofrío de placer, cada mordisco a esta jugosa manzana era un derroche de amor divino de las altas esferas, un río de placer intenso y deleite de los sentidos, un mercado libre de sentimientos, donde sólo nosotros nos beneficiábamos de la oferta y la demanda de ese producto exótico y místico que hace resplandecer de belleza con su intensa y trascendental presencia toda la inmundicia que nos rodea.
    Yo le besaba el cuello y le mordía la barbilla mientras ella se estremecía de placer; bajaba lentamente resbalando con mis labios hasta encontrarme con la fruta prohibida, jugosa y tierna. Ella era Eva; me ofrecía su manzana y yo la mordía, su sabroso jugo despertaba mis sentidos mientras ella se retorcía entre gemidos y me pedía más, parecía que nunca se saciaba y yo estaba dispuesto a complacerla eternamente, era gula y era lujuria, era deseo intenso. Cuando por fin entraba en ella, el mundo estallaba con colores de fuegos, serpentinas y confeti, rugían las trompetas arrogantes y nosotros nos fundíamos flotando en el vacío, los pájaros volaban despavoridos y los animales avanzaban huyendo en estampida. Daba igual, nosotros éramos una sola persona y lo demás no existía.

    ***


    Shikari

    Por encima de las cosas...

    Me llamaron monstruo.
    La primera vez que me vieron, me llamaron monstruo.
    Hijos del ruido, de las armas, prófugos del odio, sirvientes de la codicia. Seguidores del “ojo por ojo y diente por diente”.
    Ellos, simples mortales, osaron llamarme monstruo.
    No me conocían. No sabían nada de mi, y aún así…
    Pobres criaturas.
    Cuando yo les conocí, hace millones de años, no eran libres. Ni siquiera se hacían llamar libres. Funcionaban como máquinas, animales. Nada les diferenciaba de los osos, de los bisontes, de los lobos o los tigres.
    Depredadores.
    Peor aún; carroñeros.
    Evolucionaron, crecieron. Se creyeron dueños de una libertad que, como dije antes, no tenían.
    Inventaron las palabras. Inventaron nombres para las cosas porque, si ellos los nombraban, se sentían sus dueños. Aprendieron a usar la piedra, el cobre, se olvidaron de los viejos silex.
    Me utilizaron a mi.
    ¿Qué podía hacer?
    ¿Negarme a ir en su ayuda?
    Yo, hijo del dios sol, pero que ni siquiera podría cruzar el río.
    Ellos fueron los que descubrieron mi poder. Descubrieron que solo yo podía ser su arma, su guardián en las noches frías de invierno, su pequeño sol para encontrar el camino entre la niebla…
    Me alimentaron.
    Me recogieron.
    Me adoptaron.
    ¿Era eso lo que buscaban? Sentir que la naturaleza estaba bajo sus pies…
    ¡Qué equivocados estaban!
    Gracias a mi y solo a mi, comenzaron a crecer, a cambiar.
    Se hacían más sabios, más listos, mejores, más fuertes.
    Inventaron la pintura, la poesía, el tiempo, construyeron casas y caminos dejando atrás su bosque, sus cuevas, aprendieron a escribir, a vender y a comprar, a creer, a mentir, a llorar, a olvidar. Cuando su vida fue sencilla, buscaron motivos absurdos para seguir sufriendo porque, ante todo, amaban el sabor salado de sus lágrimas.
    Le pusieron nombre a sus instintos, los llamaron emociones. Le pusieron nombre a sus caprichos, a sus errores; lo llamaron amor, odio, ira, pena, miedo…
    Creyeron dominar el mar, la tierra, el aire, a mí…
    Pobres humanos.
    Pobres mortales.
    Hijos que se creen más sabios que sus padres.
    Ya han caído, no se dan cuenta, pero ya han caído…

    ***


    Juanillo19811

    Amor fotuto

    Una mañana de niebla encontré un amor de dudosa procedencia. No logré concretarlo, pues la niebla que cubría la escena era muy espesa, molestamente densa. A primera vista, cuando lo vi; no daba crédito a lo que contemplaba. Un monstruo, enorme, se batía por la libertad, que le arrebataban unas cadenas, enrolladas como serpientes a un pilar. La descomunal fuerza que mantenía de manera púnica con su prisión me sobrecogió. Quizás fue por eso que la poesía de sus gritos ominosos, en un principio, no me causaban terror, sino, que cada vez me sentía más atraído por él. Con decisión llegué a la conclusión de acercarme. Acercándome por el cauce del río, la criatura gritaba, chillaba desconsolada, tratando de liberarse, dañando parte de sus escamosas muñecas. Cuando me acerqué, no sé bien cuándo; ya no gritaba y lo besé con ímpetu y decisión. El amor brotó de lo más profundo de mi ser mezclándose con su terrible impotencia, ayudándole con las caricia suave del beso de la pasión. Pero, algo ocurrió y me di cuenta de que un hecho fatal había ocurrido. Sentí un vacío que no lograba encontrar correspondencia en el beso, que tan cándidamente brindé. Mirando desconsolado, me fije que en la piedra, una lasca reluciente dibujó una imagen, formando una forma; y no era un engendro lo que yo veía, sino un pobre preso que fue abandonado a su muerte, muerte que con el beso, yo le brindé: pues era yo la aberración que impartía justicia.

    ***

    MiguelEsteban

    Thoughts:
    With a dream of freedom can be achieved with a poem could be the dream of love and freedom, with fog in the head could be a happy existence, with a disdain create a river of tears and with an injustice a monster revenge killing innocent people he sees as responsible for mistakes of centuries of wars and the clash of cultures or take him hurt to people like when he was a victim.

    Born, arise, exist, live, eat, grow, touch, feel, hear, seeing light, colors, to crawl, to walk, to stammer, talk, learn, play, paint, to write, to read, to count, sharing dishes, to dream, understand, smile, innocence, childhood, freedom, to thought, to reflect, to change, puberty, sexuality, masturbation, friendship, dating, fight, love, happiness, frustration, want to seem like others, smoke, drink, stress, let go , fashion, be like the others, personality, acceptance, self esteem, assertiveness, to hate, aggressiveness, fun, study, to seek to do, or be a more vague, school failure, start working, plug, module, college, work, rope on neck, absence of freedom to live in society, money monster of this world, dreams bottled in mass production, cars, houses, mortgages, grimaces at the back of the leader's head, stress, anxiety, joy, children, women, to be rewarded one, teach, scolding, love, appreciation, mime, protection, maturity, aging, retirement, return to enjoy, fog, dying, light, revive

    fight for your dreams that is your freedom, or die by that of others.
    The human being is born and dies fighting love that is the poetry of life as water of a river dropping with force, having its source of the mountain, moving defining curves, marking its course, giving birth about its around and coming to its end, the sea

    ***




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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    GregorSamsa

    Justicia Divina, divina justicia.

    La justicia es un monstruo ciego e idiota. Simplemente no funciona. Millones de delincuentes campan a sus anchas en libertad y sin toparse la Ley ni el orden en su camino. En cambio, Roberto, siendo completamente inocente, fue juzgado y condenado a muerte.

    La condena a muerte suena como una institución arcaica y cruel, no obstante es el buque insignia de la nación más avanzada de nuestro orbe. Estados Unidos, país de oportunidad, igualdad y justicia, es el país en el que más oportunidades tienes de ser tratado de forma desigual e injusta. Roberto es un claro ejemplo de cómo una justicia corrompida sólo necesita ver un color de piel más moreno del habitual, y un bolsillo vacío, para cargar sobre él todo el peso de la Ley.

    Un río de palabras vacías como jurisprudencia, proceso, diligencias, declaraciones, pruebas, motivos, leyes, veredicto…, condujeron a Roberto a la silla eléctrica. Un abogado de oficio, sin formación y poco interés, un jurado mediado por la opinión pública, y un juez inhumano, no ayudaron mucho a que Roberto pudiera probar su inocencia. El resto de recursos, vistas, llamadas al gobernador para conmutar la pena, fueron una perdida de tiempo y una apariencia de un esfuerzo que en realidad no se estaba haciendo. Propiciando una esperanza que no debía de existir. ¿Cómo podía esperar justicia un inocente, si no puede pagarla? Que ilusos los que piensan que la justicia es justa. Esas ideas sólo deberían permanecer en las novelas y la poesía. La vida real no debería de contaminarse con esas ideas, tan románticas como ridículas.

    Pero Roberto, seguía confiando en la Justicia. Sabía que iba a morir ejecutado. De eso ya no cabía duda. De hecho estaba sentado en la silla, atado de pies y manos y con la cara cubierta. Pero creía en la justicia. En la Justicia Divina. Pronto se repararía su error, y todos los integrantes de la maquinaria destartalada que le condujeron a su muerte, serán divinamente juzgados como asesinos.

    Roberto murió entre convulsiones eléctricas. Convencido de una vida mejor tras la muerte. Una vida de amor, tolerancia, verdad y sobre todo de justicia. Nada mas morir Roberto fue rodeado de una espesa niebla, en la que no se distinguía más que una luz en la lejanía. Roberto caminó siguiendo aquella luz. Al final del camino había una gran habitación con un gran estrado situado al final de la estancia. La sala era muy parecida a cualquier sala de Justicia de las que había pisado en vida. En efecto, Roberto estaba convencido de que aquello era una sala de justicia. Por fin sería juzgado por una entidad competente. Nada menos que por el propio Dios.

    –Siéntese. –Bramó una poderosa voz–. Debo juzgarle como a todos los que aparecen ante esta sala, pero su caso es muy claro y evidente.

    Roberto sonrió al escuchar esas palabras, por fin sería recompensado por todas las injusticias que había recibido en vida.

    –He repasado su expediente minuciosamente. Usted ha sido condenado por homicidio en primer grado por tribunales competentes. Su sentencia ha sido ratificada en posteriores apelaciones. No se han aportado nuevas pruebas y su abogado ni siquiera se ha personado en esta última apelación. Por todo ello, me veo obligado a condenar su alma inmortal a la penitenciaría del infierno

    ***

    sinoda257

    La Lira de Martha

    Cuando el cielo se nubla y los campos se llenan de niebla todos los seres somos convertidos en implacables bestias del amor, unas bestias tan parecidas al monstruo de nuestras pesadillas más perversas.
    Todos perdemos en un instante toda la libertad de nuestras ideas cuando hablamos de ese sentimiento a que todos lo catalogamos como amor. Esta será la historia quizás mas recordada en todo el pueblo, es sobre una dulce niña que le demostró a todos que por el amor somos capaz de perder todas las cosas que hemos adquirido en esta vida.
    Su historia se ha hecho poesía para los creyentes y los amantes siguen su río de ideales. Ella es la pequeña Martha que tenia 16 años cuando murió por este sentimiento.
    Martha vivía con sus padres en la ciudad de Encarnación, un pequeño pueblo de Paraguay, ella desde muy pequeña aprendió a tocar la lira y para sus quince años se había convertido en todo una experta en su instrumento ya que sus padres eran músicos y la habían transmitido todo su conocimiento a la pequeña.
    Hasta ahora trágica es llamada la tarde cuando la ahora niña leyenda conoció a Raúl un joven de su misma edad. Pronto se hicieron amigos ya que Raúl se había mudado cerca de la casa de la niña. Pasaron los días, quizás los meses y de pronto se hicieron novios.
    Raúl se pasaba la noche escuchando las hermosas melodías que producían las hermosas manos de Martha, pero el destino le tenia deparado otras melodías. Un día cuando Raúl volvía a su casa un asaltante le dejo la carta de la muerte encarnada en el pecho. La muerte había ganado nuevamente y se lo demostraba a todos los creyentes del amor eterno.
    Martha con su corta edad pensó que todo se había terminado, y de hecho para ella eso había ocurrido. La tristeza le dio su nuevo pentagrama de melodías asesina. Con el alma hecha pedazos y con una lira muda se quedo.
    La noche cuando se hizo leyenda fue tan oscura y recordada entre todos los del pueblo, cuando decidió tomar la última nota de su alma. Y Martha toco y toco toda la noche y toda la mañana hasta que sus dedos comenzaron a sangrar. Pero eso no fue un obstáculo para ella, ya que siguió tocando y no paro hasta que las últimas lágrimas se conviertan en sangre alrededor de su tristeza.

    ***

    Bollo

    La pala y yo

    Cojo la pala y sin pensar, a cavar. ¿Qué que cavo? Pues yo qué sé. Ni la más mínima idea. Sólo que tengo ese instrumento y he de hacer lo que sea.
    Sin ningún alma a mi alrededor, y con una pala,¿ qué coño hago? ¿qué pasa aquí?. Pues tiene su explicación. Os lo cuento a la par que me río. Ahora si me puedo reir.


    De pequeño, sin un motivo aparente, nací con una pala de excavar junto al brazo, encadenada a él por la muñeca. Aprendí a hablar, a gatear y a andar con la pala.Iba a la playa, y en mi mano tenía la pala. Salía a jugar con los niños de mi barrio por el campo, y allí estaba con mi pala.
    En esa época era el alma de la fiesta, siempre animaba dónde estuviéramos gracias a mi inexplicable amigo de madera e hierro que nos ayudaba en cualquier juego o situación de aburrimiento, a mí y a mis amigos. Sentía amor por aquella cosa.


    En mi adolescencia, era el que más ligaba, ¿por qué? Por mi pala, ya que su presencia hacía más fácil el “trabajarme” a las chavalas. En el instituto yo era el chulo de la pala, mi reputación estaba ganada frente a los demás. La vida era poesía y mi pala el poeta.


    Antes de que cambiara mi vida bruscamente negativamente , notaba una niebla oscura acechando mi presencia al pasar los años . Con una conciencia fuerte desarrollada tempranamente, hacía que me hiciera más preguntas de lo normal antes de cumplir la mayoría de edad, empezando a notar como la gente hablaba cada vez más de mi pala, notando una sensación extraña de dolor y temor. Me hacían sentir la mayoría de veces como un monstruo. Poco a poco fui notando la soledad de la pala y yo.


    En el momento de cumplir los dieciocho, fui presionado, por mis padres y por todos los que me rodeaba, a qué mi destino era la pala y qué debía aprovechar ese don respecto a la vida y a lo laboral.


    Rotundamente me negué. Hablé con mis padres y les comenté que deseaba libertad ,como joven que era , e irme a un nuevo lugar, dónde la pala quedara oculta antes de proceder a una nueva vida. Mis padres, tristemente, aceptaron.A los meses de irme,me di cuenta de que era imposible esconder mi secreto ,sobre todo, enormemente complicado de lograr.
    Insistí un par de años hasta que desistí: de tanto ocultar caí enfermo y débil física y mentalmente.


    Actualmente volví con mi familia. He decidido dejar al descubierto a mi "amiga" y eso hace recuperar mi fuerza y energía de antaño, ya que no estoy siempre pendiente a como no hacerla visible. E incluso es enormemente útil para trabajar, como bien me dijeron la gente que me querían. Es decir, que la maduración va llegando en mi comprensión de esta situación mía tan extraña de yo y una pala.


    Pero … algún día suelto, cuando me doy una vuelta por ahí a pensar, me pregunto a veces cuestiones tales como las dichas al comienzo.

    Ganadora: kurai


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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    V Concurso de Microrrelato (mes de junio)

    Organiza: GregorSamsa
    Palabras: gato, árbol, césped, coche, pintauñas, vecino

    Participantes:

    Dredd

    CUANDO VUELVA…

    Llueve. Mis botas están tan caladas que me cuesta avanzar en la espesura. Esta maldita mochila me hunde aun más en el barro. Mi fusil preparado, atento como mis sentidos para reaccionar ante cualquier indicio del enemigo. Para eso nos han entrenado durante dos semanas.

    Veo a mis compañeros por todos lados. Eso me hace sentirme seguro.

    Enciendo un cigarrillo con la esperanza de que no se moje si lo cubro con la oquedad de la palma de mi mano, pero es imposible, se ha empapado.

    Recuerdo a Mary Jane y la echo de menos. Cuando vuelva, nos casaremos e iremos a vivir a la granja que nos dejó mi padre. Fue un gran hombre que se dejó la piel en el campo para que pudiera tener la oportunidad de estudiar que él no tuvo. Continuaré la carrera que tuve que interrumpir cuando me llamaron a filas, seré médico y ejerceré en mi ciudad natal, Lovington. Conservaré la granja y cultivaremos maíz como me enseñó mi padre y como yo enseñaré a mis hijos. Tendremos tres, y una mascota, un gato. Ella podrá sentarse en la mecedora con su pintauñas mientras yo lavo el coche y por la noche nos tumbarémos todos sobre el césped y observaremos las estrellas. Será una vida feliz.

    También echo de menos a mis amigos: ir con ellos de pesca, ver los partidos en el bar del padre de Sammy, hacer barbacoas… Son buenos chicos y alguno me ha escrito alguna vez. Dan, mi vecino, un tipo con un gran sentido del humor, me mandó una foto de ellos junto al río con una gran carpa, todos sonriendo y disfrutando y en ella escribió “Intenta superarme cuando vuelvas”. Debió de ser un buen día.

    Ha dejado de llover, intento encenderme otro cigarrillo, pero es imposible, mis cerillas se deshacen.

    ¿Qué estará haciendo Mary Jane? ¿Me echará de menos tanto como yo a ella? La primera vez que la vi tenía tan sólo 17 años. Estaba en el café Benton’s y la vi entrar con su cabello rubio, sus ojos azules, tímidos, y esa cara tan dulce, es preciosa y no puedo evitar el esbozar una sonrisa al recordar aquel momento… Tenía que hablar con ella, pero no sabía qué decirle, así que simplemente me levanté y me dirigí hacia ella… Estoy en el suelo… ¿por qué estoy en el suelo? Algo me ha golpeado el pecho. Oigo mucho ruido. Sigo en el suelo, bajo un árbol. Sangre. Me han disparado. No siento dolor. Veo caer a varios de mis amigos. Tengo frío. Cesan los disparos. De la maleza comienzan a aparecer soldados vietnamitas y empiezan a registrar los cuerpos de mis compañeros, ejecutando a los que aún no han muerto con sus bayonetas. Les roban lo que tienen de valor y el tabaco. Un cigarro…

    Uno de los soldados se dirige hacia donde estoy. Me ha visto. Su non (*), me impide ver su cara… Cala la bayoneta parado a mis pies… Saco la foto de Mary Jane y la sujeto con fuerza contra mi pecho… Él está delante de mí, ahora puedo verle. Es un niño de unos quince años. No veo piedad en sus ojos… Mary Jane…

    Me quita el tabaco del bolsillo… un cigarro… Mary Jane…

    FIN

    * Gorro tradicional vietnamita de paja con forma cónica.


    ***

    El hombre de arriba

    La adoras, la deseas, la necesitas.

    Se está retrasando, seguro que le ha pasado algo, no es normal que a estas horas no haya comprado su perrito caliente, el árbol al lado del paso de cebra se encuentra hoy solitario. Debo tranquilizarme, no pasa nada, retrasos hay todos los días y de hecho no es la primera vez que a ella le pasa. Es muy guapa, la adoras, la deseas, la necesitas.

    Ahí está, hoy su pintauñas es negro, ¿qué hace? Debería entrar al trabajo ya, se ha quedado en la acera y parece que está esperando a alguien. Siempre sale, lo compra y entra, pero se ha retrasado y ahora está parada en la acera esperando a que alguien venga. Ha debido de pasar algo raro. Pero, serás idiota, este es tu momento, ahora podrás decirle cuánto la amas y cuánto tiempo la has esperado, sí, por fin saldrás de esta oscuridad.

    Oh no, no puede ser, tiene, no, esa palabra es horrible si no soy yo, es, es su novio. No puede ser cierto, no, debe ser ¡mentira! Tranquilo, tranquilo Ernesto, haz lo que te dijo la psicóloga, siéntate, ponte recto y respira, respira hasta que notes que el odio se ha ido, eso es, el odio se ha ido, el odio no existe en ti.

    ¡Diablos!, la está besando, no rompas nada Ernesto, o el vecino te oirá y llamará a tu tutor. ¿Qué esperabas?, tarde o temprano ocurriría, ella es muy guapa, no te conoce y además no te has atrevido a decirle nada en 6 meses, ¡cobarde!

    Otra vez estás llorando, has roto tu teléfono, ¡joder!, tu tutor te va a matar, si sigues así te encerrarán otra vez en aquel psiquiátrico, pero no, tú ya estoy mejor, sólo vas al psicólogo, y si te comportas bien pronto no tendrás tutor, no debes decirle lo del teléfono, o sí, solo estabas furioso, lo comprenderá.

    Vamos Ernesto, aún estás a tiempo, sal y díselo, puedes luchar por ella, seguro que ese novio cabronazo no es nadie que pueda competir contigo, él no corta el césped como tú, no, Ernesto, eres único y vas a conseguirla, vamos.

    Mientras bajo las escaleras del andrajoso edificio noto como una fuerte presión me oprime el pecho, la ignoro, debo seguir y por fin me liberaré de esta locura.
    Salgo del edificio, se me cruza un gato negro. Allí sigue, abrazado aquel tipo tan odioso, la miro fijamente y me dirijo a ella con paso firme y cauteloso, en mitad del paso de cebra se da cuenta de mi indiscreción y me mira algo asustada, me detengo.

    Vamos, ¡díselo!, venga Ernesto, son solo dos palabras, son tus dos palabras para ella, no tienes otra cosa mejor, es tu único recurso Ernesto, ¡vamos!

    - ¡Te amo!

    Veo su cara de miedo, y comprendo que no es por lo que le he dicho. Noto como un coche me impulsa 3 metros a mi izquierda, noto como se me rompe todo y comprendo que en cuestión de minutos estaré muerto. Ella se acerca asustada y me mira, ya se lo he dicho, soy libre al fin, ya no hay miedo que valga. Ella me mira, su dulce mirada inspira ternura, es tan hermosa, la amo.


    ***

    El Iconoclasta

    Olor a disolvente.

    Pasaré el resto de mi vida en una silla de ruedas; mi corazón permanecerá para el resto de sus días encerrado en una jaula. Mi cabeza descansa en una celda acolchada. Mi cuerpo, dolorido y moribundo, rodará hasta la muerte. Yo -autómata solitario, lunático rodante, carcelero y preso de mi corazón, de mí mismo-; yo, personaje lábil, patético, inválido y viejo, muero, casi vacío y débil, en estos días de endeble vida. Chupado, y caduco. Olvidados quedan los días de pura y alegre juventud, loca y desenfrenada; olvidado yo en mi rodante y acolchada celda de letargo y soledad. Sólo su recuerdo…
    ……………………………………………………………….

    Hastiado de aburrimiento me acerqué a la cómoda de nuestra habitación. En el primer cajón botes de maquillaje, pinceles, rímel y bártulos de la vanidad, esparcidos como los trastos inútiles que son; el pintauñas rojo, que olía a disolvente estaba casi vacío; espero que no compre otro de la misma marca. A pesar de que sus uñas me gustan más desnudas, en contraste perfecto con sus dedos; a pesar de que odio ese olor a banalidad que desprende el esmalte, merecía la pena sólo para verla pintar sus uñas, ¡qué grácil y hermosa estampa…!
    Fijé mi vista en el viejo mechero Ronson de oro que le regaló su padre, el que casi pierdo en aquella apuesta estúpida. Recuerdo cuando ella fumaba: su tímida tos se revestía de un gemido agudo a cada expectoración; su olor... Ni siquiera el tabaco conseguía impedir que siempre oliera bien.
    François, nuestro gato, me sacó de mi ensimismamiento frotándose contra mi pierna, me venía a saludar y, de paso, a recordarme que llenara su plato de la comida. Ella leía un libro, atenta y concentrada; aún estaba metida en cama. Fue el coche de mi vecino, un viejo Fiat, en las últimas, que aparcaba en mi césped la que la despertó de su trance. Sebastián, “El Sebas”, se dirigía hacia la puerta de nuestra casa. Siempre llamaba compulsivamente al timbre, repetidas veces, pero ese día golpeó fuerte en la puerta; no me acordaba de que le había dicho que lo ayudaría a cortar el viejo roble que hay al lado de su casa, el árbol al que antaño tuve que trepar para rescatar a François. Le abrí la puerta, me saluda con una palmada en el hombro, con su rústico vozarrón. Bruno, su fiel e inseparable rottwailer me olisqueó amistosamente, moviendo alegre el trozo de cola que le quedaba.
    La voz garrula perforó mi tímpano: “Nos queda una larga y laboriosa mañana”.
    Yo, infundado en una dosis de respeto y miedo, de fidelidad cobarde por una promesa precipitada, balbuceé, con absurda complicidad mi forzada aprobación, me enfundé mi gabardina, me despedí seca y fríamente de Sofía: “hasta luego. Prepara la comida ¿vale?” Y me fui con el loco de Sebas a talar el viejo roble. Bruno se quedó con mi mujer y mi gato, se llevaban bien.
    Cuando volvimos a mi casa, percibí el olor del maldito esmalte, anuncié mi llegada con un áspero saludo, escasamente tierno. Estaba llena de sangre, desfigurada, llevaba tres uñas de los pies pintadas. Había conseguido arrastrarse hasta la cómoda y hacerse con el revólver, disparar a Bruno en la pierna y a ella en la cabeza. François descansaba herido por el perro al lado de su plato vacío.
    Nunca supe qué trascendió más para que Sofía se suicidara, si el poner fin a su agonía causada por el dolor, o por el sufrimiento de la idea de su corta vida de cáustica enfermedad al lado de un patético personajillo como yo.
    Intenté quitarme la vida en varias ocasiones, pero hasta para eso soy un fracasado, ni siquiera la última vez, al tirarme por la ventana. Lo único que logré fue quedarme postrado para siempre en esta silla. Me conformo, estoy muerto en vida. Parece que Dios planeaba mi vida de una forma un tanto cruel y retorcida. Ya no importa, ya no me preocupa nada, sin ella ya no soy nadie, sin ella ya no me queda nada.
    Ahora estoy solo. Mi gato murió hace un año, no sé por qué, pero siempre me olía a disolvente, a ese olor insoportable y banal de aquel esmalte pintauñas.

    ***

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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    GregorSamsa

    Un día en la vida de un opositor.



    Me apetece tanto ponerme a estudiar, como me apetece colgarme de un árbol por las pelotas.

    Miro las hojas que están desparramadas en el escritorio, y casi me apetece tirarme por la ventana. Buena idea. Decido mirar por la ventana. Gran recurso del estudiante, observar a través del cristal un mundo que no puede disfrutar.

    En la calle un gato callejero pulula libre, sin obligaciones aparentes. También veo al cretino de mi vecino con menos preocupaciones en la cabeza que ese estúpido gato. Lleva unos bermudas y una toalla al hombro. Irá a la piscina, y mientras yo muriéndome de calor estudiando en esta angustiosa habitación. Espero que se ahogue, sólo por pura envidia. Además, el cretino, va con una chica espectacular que debe estar tremenda en bikini. Y yo repasando una vez más leyes y artículos, con la única compañía de las chicas inanimadas que cuelgan de los póster de mi habitación. Tantos años de estudio y lo único que he aprendido es que la vida no es justa. Miro como se sube a su coche y se aleja, y decido que no fue tan buena idea eso de mirar por la ventana.

    Mis apuntes siguen ahí, esperándome. Los miro nuevamente y pienso que si esas hojas tuvieran voluntad me pegarían un tiro, sólo para no ver más como mi estúpida cara los examina como un obsceno mirón a su dulce vecinita que no corre las cortinas.

    Antes siquiera de que haya leído una línea decido que lo mejor es coger fuerzas antes de reanudar con el estudio. Me dirijo a la nevera y cojo un par de botes de Coca-Cola, y algunas chocolatinas. Todo el mundo sabe que el azúcar es bueno para el rendimiento del cerebro.

    El calor es asfixiante, menos mal que el refresco está bien frío. Le doy un gran trago antes siquiera de sentarme. Vuelvo nuevamente a mis papeles, no sin antes comprobar el volumen de los folios previstos para hoy. Miro el reloj. No creo que me de tiempo a todo hoy. No debo ser demasiado exigente conmigo mismo. Al fin y al cabo, aquí estoy encerrado en mi habitación, mientras otros (por ejemplo el capullo de mi vecino) están tumbados en el césped mientras una preciosa y mojada muchacha acude a sus brazos.

    Debo concentrarme. Aparto de mi mente a mi vecino, su guapa acompañante y al resto de desgraciados que disfrutan del calor de este día de junio, mientras yo estudio. Ya estoy dispuesto a coger con fuerza el temario. Repaso de nuevo el volumen de folios fijados para hoy, y no me parece tanto. Quizás pueda hacerlo, sólo debo estudiar hasta tarde. Pero antes debo ir al cuarto de baño. Casi sin darme cuenta me he bebido un bote entero de Coca-Cola y necesito hacer hueco para el siguiente.

    Regreso del cuarto de baño (lo que haya hecho en ese cuarto de baño forma parte de mi intimidad y poco tiene que ver a lo que vengo contando) y me siento nuevamente frente a mis papelorios. De repente suena un pitido que me saca de mi concentración, antes siquiera de que pudiera usarla. Es el ordenador. Enciendo la pantalla y compruebo que una de las películas que había dejado en descarga ya se ha bajado. Joder con las ganas que tenía de verla. Bueno, veré un rato. Sólo media hora.

    Cuando no han pasado ni cuarenta y cinco minutos venzo a la pereza y regreso a mis estudios. Miro de nuevo el reloj. No puedo creer que sea tan tarde. Bueno la mitad la dejaré para mañana. Los artículos suenan una y otra vez en mi concentrado cerebro haciendo funcionar todos los engranajes de mi cabeza. Pero este ejercicio mental no dura demasiado. Mi teléfono sonó y de nuevo salí de mi asombroso poder de concentración.

    Era Carolina. Me llama por si me apetece hacer algo. ¿Es que no sabe que estoy estudiando? Intento cortarla, pero cuando empieza no para. Hasta me empieza a contar algo sobre un pintauñas y su perro. A esta chica le afectan los estudios aún peor que a mí. Como puedo me libro de ella, y regreso a mi mar de letras.

    Miro el reloj. Vaya, que horas, y apenas me ha cundido hoy. Enciendo la luz artificial de mi cuarto y regreso al escritorio. Entonces escucho la voz de mi madre. La cena está lista. Bueno he de quitarme para cenar. Debo alimentarme bien si no quiero caer enfermo. Y es lo último que me faltaba, no puedo permitírmelo. Debo estudiar y no puedo perder ni un día. Bueno ya seguiré después de cenar. Aunque realmente tengo ganas de terminar de ver esa película.

    ***


    kurai
    Deforestación humana

    Desperté cuando apenas había amanecido, creo que llevaba varios días durmiendo, sin enterarme, apenas, de lo que había pasado.
    Escuché gritos y sollozos cerca de mí, los asesinos habían regresado durante mi sueño, eché a andar hacia el lugar del que provenían aquellos desesperantes ruidos, lloraban por el poblado vecino, aquel bosque estaba totalmente arrasado, demasiado tarde. ya no podríamos salvar ningún árbol, éramos el último bosque en un mundo industrializado.
    Los árboles cortados y la desesperación de los escasos supervivientes creaban una imagen desoladora que inundó mi alma en la más amarga tristeza. Lloré por todos ellos. Lloré también por nosotros, pronto volverían.
    Alcé la vista hacia la lejana ciudad, incluso el inerte césped artificial recibía más cuidados que nosotros, fue entonces cuando divisé en el camino un coche y varios camiones acercándose al bosque. Les grité a todos que se movieran y regresaran a su sitio, yo también lo hice, como buen árbol que soy, hundí mis raíces en el mismo agujero que había dejado al salir.
    Aparcaron en el solar artificial que habían creado con la tala de árboles de los días anteriores. De el camión salieron varios hombres armados y un pequeño e inofensivo gato que no se iba a dar cuenta de la atrocidad que sus amos iban a cometer.
    Comenzó la matanza, la sangre del primer árbol actuó como pintauñas cuando el asesino manchó sus manos talando a mi viejo amigo. Así cayeron uno tras otro, hasta que solo quedé yo, “A por el último dijeron”
    Se pusieron ambos manos a la obra y, como los viles cobardes que son, acabaron conmigo.
    Un indefenso árbol cayó contra el suelo. Todos lo escucharon.

    ***

    FaLko

    Infancia de un presidente

    En una oscura habitación llena de muebles, adornos y un par de ventanas algo viejas ya pero que cumplian su función se hallaba dormido sobre el lecho el protagonista de nuestra historia.De pronto, se escuchó un sonido chocante y repetitivo, era la alarma, pero no duró más de un segundo, pues George se despertaba al más mínimo sonido,y apagó el despertador de un manotazo, después logró entrever que eran las tres de la madrugada.

    Se incorporó, con cara seria miró a ambos lados de la habitación, no vio nada, estaba muy oscuro, avergonzado de si mismo se puso de pie cabizbajo.

    Abrió la puerta lentamente y con delicadeza para no hacer ruido, y cual gato sigiloso comenzó a dirigirse a su objetivo, el camino no era muy largo pero si peligroso. Ahora estaba pasando justo al lado de otra ventana, ésta mucho más grande que la de su cuarto, mientras miraba al exterior, cuando observó horrorizado la terrible criatura, de una altura descomunal, con los cabellos incontrolables, brazos raquíticos con huesudas. En miedo le había paralizado, queria gritar pero ni siquiera podía, lo que si pudo hacer instintivamente era cerrar los ojos porque así no podía hacerle nada.

    En esta situación, empezó a pensar en el monstruo tan brutal y deforme con esos largos brazos, ese pelo verde, esa piel rugosa y marrón, esa única pata que se hundía en la tierra....

    -Un momento - pensó George

    Abrió los ojos y volví a mirar penosamente por la ventana, así pudo confirmar que era solo un árbol, el viejo melocotonero que hacia tiempo plantaron en su césped.

    Pero también vio a su vecino llegando en coche, lo que le hizo recobrar el estado de alerta, nadie podía verle ejecutando su plan, por lo que echó cuerpo a tierra durante unos minutos, que provocó un golpetazo contra la moqueta y esos minutos estuvo doliéndose en la soledad como si de hemorroides se tratara.

    Se alzó de nuevo y emprendió la marcha tras unos pasos más, consiguió entrar en la habitación donde se encontraba el valioso tesoro. Con los ojos tan abiertos como los de un lemur y con paso silencioso fue hacia el mueble, despacio cogió el objeto...

    ¡Y cogió el pintauñas de mamá!

    Corrió como loco y riendo ruidosamente hacia su cuarto mientras mamá y papá le seguían enfadados, no importaba que le castigaran, él estaba feliz, por fin, podría ser una niña como siempre quiso.

    ***

    Bollo

    Pienso,¿luego existo?


    ¡Qué calor joder! Esperando a Rocío llevo media hora en mi cuarto, asado como los pimientos que pone mí tía en las barbacoas -que pronto inaugurará por estas fechas de(demasiado) buen tiempo.

    Por fin me da el toque y salgo de mi casa con mi bañador nuevo que estreno de Springfield y mi toalla de propaganda Dyc. Tal como nos saludamos le doy un beso en todos los morros. Y ahí estaba como todos los días el amargado de mi vecino, mirando como un poseso psicópata desde la ventana del segundo. No lo veo apenas nunca salir de casa.Me cuentan qué es uno de esos tarados que se creen que con unas malditas oposiciones la vida la tiene solucionada. Es como si ahora digo que por cocinar una tortilla de papas un día ya he solucionado el problema de hacer comida para toda la vida. Así es el pobre, qué no sale de su casa si tiene un paquete de quinientos folios de reserva en su nicho que es la mesa de estudio. Que le den por culo. Yo me voy con mi pibita al coche para la piscinita, pero antes le meto un poco de mano en sus esbeltas caderas y enormes ubres.Arranco en seguida el coche.

    Mientras conduzco de camino a recoger a una pareja amiga nuestra, me pongo a pensar a la par qué Rocío saca el pintauñas de su bolso y se lía a hacerse la manicura.
    ¿En qué pienso? Pues en que este año ha sido el mejor de mi no tan corta existencia. De la increíble mujer que tengo a mi lado; del apasionado trabajo de enchufado que me salió en el Ayuntamiento este Marzo gracias al padre de Rocío ,y de una nueva casa, que nos mudaremos en poco tiempo, regalada por mi padre al verme tan estable sentimental y laboralmente hablando. Un chaval de mi edad no puede aspirar a más.Era inimaginable pensar ésto en estas mismas fechas pero del verano pasado.Realmente soy consciente de lo sumamente injusta que es la vida de cada uno,pero no en la totalidad, sino por etapas. Muchos años tirado en la calle buscándome la vida en todos los aspectos sin conseguir una mierda.

    De repente, un gato negro se nos cruza en medio de la calle. Dejo de pensar en mis enormes logros del presente, doy un pequeño volantazo y sigo hasta llegar a casa de Luis y Sara. Se montan, los saludamos Rocío y yo efusivamente y continuamos el camino hacia la piscina pública.

    Ya allí, entre césped y algún árbol de más, colocamos las toallas los cuatro y a continuación empezamos a charlar largo y tendido de cómo se presentaba el verano o de los planes en conjunto que haríamos. A esto, con un calor tremendo,sin soportarlo ni un minuto más, me levanto solo sin decir nada dejando esa agradable conversación para remojarme en un buen chapuzón.En el camino a la piscina me vino de nuevo mi vecino a la cabeza no se por qué coño.

    Ahora en cambio pensé en lo duro que estaba labrándose el futuro,los frutos enormes que iba a recoger en un año si le iba bien la cosa. Frutos que jamás un tipo afortunado como yo cosecharía,aunque cuando él me ve diariamnte desde su triste morada con un pibonazo como Rocío con toalla y bañador para colmo mientras me raco los cojones,ideas suicidas han de pasarle por la mollera seguro.
    Absorto en mi mundo de auto-placer pensativo,junto al bordillo de la piscina entro en contacto con un charco húmedo el cual hace resbalarme.Lo único que puedo deciros es qué ví una luz al final de un pasillo oscuro en no sé dónde, y en esa luz,que poco a poco se achicaba sin que llegara a alcanzarla, el hijo puta del pringao de mi vecino estaba recogiendo frutos,hasta encontrarme en una ocuridad absoluta dentro de la nada.


    ***

    Jaimee

    Una noche en la mañana

    La policía tardaba en llegar, hacía ya casi 10 minutos que había llamado.
    Puse el tocadiscos empolvado a sonar, para tranquilizarme, y me senté en una gran silla de madera fina, justo al medio de mi biblioteca repleta de libros olvidados.
    Y nada, nada, podia tranquilizarme.

    Desde hacía un par de minutos se escuchaba un maullido, que era hasta ahora cuando comenzaba a molestarme. Miré por la ventana: era un gato trepado a un árbol. Lo vi fijamente, con la mirada vacía y el rostro inexpresivo, hasta que saltó al césped y huyó.

    Estaba lloviendo, y todo me parecía tan patetico y triste.
    La lluvia, en esos momentos era sólo miles de gotitas de trizteza y sal, y yo quizás un submarino que apenas y flotaba, sin darse cuenta que no estaba en el mar.

    Realmente no entiendo a Juliette, tan débil, no se resistió en ningún momento.
    Mi aliento sobre su rostro,
    Y su cuello entre mis manos,
    Es lo único que recuerdo.

    Todo pasó tan desapercibido, ni mi único vecino sospechó nada.
    No hubo nada de sangre, la única mancha en el suelo era de su pintauñas color rojo, ironicamente.

    Ya era mi segundo trago, y no veía por ninguna parte el coche de la maldita policía.
    Comenzaban a tardar demasiado, y yo ya no podía seguir revolcandome entre tanta miseria y agonía.

    Sabía que no iría al mismo lugar que Juliette, pero al menos, al menos, tendría el mismo destino que ella.
    Morir entre mis manos.

    ***

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  12. #12
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    Shikari

    ¿Acaso piensas desaparecer?

    ¿Piensas desaparecer antes de que llegue el verano?
    No, no te lo permito, ni siquiera tienes ese derecho. No vas a hacerlo, no vas a desaparecer. No puedes desaparecer antes de que el césped, ahora seco y áspero, se vuelva verde y suave, como lo era en esos días antes de conocernos y que no pudimos compartir. No, no puedes marcharte, no puedes irte a la guerra antes de que vuelvas a encontrar a tu gato, ese que se ha perdido. Imagínate que vuelve y no estás, te has ido. Se quedaría solo, se quedaría solo conmigo. Y tú sabes que, desde que nos conocemos, tu gato y yo siempre hemos tenido una rivalidad enfermiza por ver a quien de los dos haces más caso. Así que no, no te permito que desaparezcas, no antes de que se haga de noche y durmamos bajo un árbol, contando estrellas y envolviéndonos, poco a poco, en ese olor a jazmín que comienza en las tardes más cálidas y no se marcha hasta que las hojas vuelven a secarse. Tú y yo. Tú y yo y la Luna. La Luna tampoco quiere que te marches, ¡Ella no quiere que vayas a la guerra! Prefiere compartirte, compartirte conmigo y con tu gato, a que te vayas a la guerra y no vuelvas nunca más.
    Volveré a usar el pintauñas negro, volveré a pintarme los labios de rojo pero, por favor, ¡no te vayas a la guerra!
    Y no te equivoques, no estoy admitiendo que te quiera ni nada por el estilo. Es que, simplemente, me he dado cuenta de que mi vida (la mía y la de todo hijo de vecino) se basa en detalles, en detalles minúsculos que parecen insignificantes, resquicios de cosas que, teóricamente, carecen de sentido.
    Quiero encontrar cada día uno de tus libros abiertos en el rincón más escondido de nuestra casa, quiero una fotografía desenfocada de esas que haces tú pegada al frigorífico con una nota que diga “¿No es maravilloso el ritmo al que gira la Tierra?” Si, siempre has dicho que tus fotos salen movidas porque eres el único capaz de captar la rotación del mundo… Quiero encontrar tu ropa tirada en el suelo de mi habitación cada uno de los días que quedan hasta el fin de los días, quiero que hagamos el amor una vez más en tu coche, empañar los cristales, que salten chispas… Como aquellos adolescentes que fuimos y que, en cierto modo, nunca hemos dejado de ser. ¡Que tampoco han pasado tantos años!
    En resumen, que se que a ti te da igual… Pero a mi no.
    No quiero que vayas a la guerra.
    Quiero que te quedes conmigo.
    No vas a desaparecer.
    Ni ahora, ni nunca…


    Ganador: Dredd

    ***

    VI Concurso de Microrrelato (mes de julio)

    Organiza: GregorSamsa
    Palabras: sopa, pendientes, música, cable, mano, ruido

    Participantes:

    Retortijón

    Me duele pero ya olvido

    Las palabras flotaban por la habitación dejándome totalmente indiferente a lo que me intentaba explicar. Carlos era una persona de corazón noble, pero un pesado de cuidado.
    Yo asentía a todo, dejándome llevar por unos pensamientos que no tenían lugar en aquella estancia. La música ayudaba y la desesperación también.

    -¿Me estás escuchando?- Finalmente llegó la pregunta tan temida.
    -¡Pues claro! ¿Por quién me has tomado? – Un silencio.- ¿Te apetece algo de comer? – Menos mal que el chico no era una persona insistente.
    -No, me tomé una sopa antes de venir.- Suspiro.- Te lo dije antes.

    Cogí su mano a modo de consuelo y le dije que continuase con su historia.

    Al finalizar la tarde, mis sentidos estaban agotados de tanto forzarlos (no escuchar también tiene su mérito) y me despedí de Carlos con un gesto de lo más amable:

    -Ya sabes, los amigos estamos aquí para echarnos un cable.

    Acto seguido besé la comisura de sus labios.
    Fue tan natural como inocente.

    Apenas quedaba luz en el cielo y mis fuerzas estaban tan consumidas como ésta misma, así que me relajé en el sofá escuchando el simple ruido que emitía el reloj del salón.
    En pocos minutos quedé sumida en un mundo paralelo a mi conciencia, donde unos gusanos roían mis ropas para liberarme de las ataduras de mi mundo hecho de piel, huesos y olores. Desnuda, sin hallar nada con que cubrir mis vergüenzas, anduve caminando por un pasadizo de tierra y piedras diminutas, notando el dolor como si fuese el dulce más apetitoso que jamás hubiere probado ya que acariciaban justo en los recuerdos que me atormentaban, llevándoselos lejos uno por uno.
    No sé cuánto tiempo pude permanecer en ese estado, pero no me hubiese importado quedarme para siempre. Por una vez, el dolor y la vergüenza acallaban todos mis temores y sembraban en mí una nueva persona llena de energía y preparada para soportar el mundo en el que existimos.

    El tintineo de mis pendientes me despertó.

    No sé si tendré más fuerza para afrontar el mundo. Tampoco sé si realmente fue un sueño. Lo único que sé con certeza es que cada día olvido algo nuevo y vivo algo diferente. Quizá a eso se le llame tiempo.

    ***

    Dredd
    Un pasaje

    Nos sentamos todos a la mesa. Agradecemos a Dios nuestra comida leyendo un pasaje de la Biblia y comenzamos.
    El primero en ser servido soy yo, luego mi mujer y por último mis hijos.
    La disposición es siempre la misma: mi esposa en el extremo de la mesa más cercano a la cocina y yo en el otro, de frente a la puerta. A mi derecha se sientan mis dos hijos: Mike de 10 años y Moses de 6. A mi izquierda mis dos hijas, Ruth y Madelaine de 7 y 3 años. Todos tienen el uniforme del colegio Saint John aun puesto.

    Degusto la sopa que ha hecho mi mujer mientras hablo con Mike sobre béisbol. Moses no demuestra demasiado interés por los deportes, sin embargo tiene una especial afición por la lectura y por eso le dejamos leer el pasaje antes de comer en ocasiones.

    Ruth es muy responsable. Está todo el día pegada a su madre aprendiendo las obligaciones propias de una mujer, y Madelaine es aun muy pequeña, pero sus ojos son grandes, abiertos y curiosos con el mundo que le rodea. Ruth siempre está al cuidado de ella.

    Tras el almuerzo me siento en mi sillón a fumar un cigarrillo, un Lucky Strike, antes de volver a trabajar. Ruth ha dejado sus pendientes en él así que la llamo y recrimino su falta de cuidado, alguien tan responsable no puede tener semajante descuido. Pondría la televisión, pero esta mañana Madelaine rompió el cable jugando y por eso tendrá que rezar el doble de lo habitual esta noche.

    Hoy tengo que ir a ver a Mr. Burton, que regenta un restaurante al otro lado de la ciudad. Tras descansar durante un rato, mi mujer me pone la chaqueta y me da el paraguas, el abrigo y mi sombrero de fieltro.

    Mis hijos en formación se despiden de mí y mi mujer me da un beso en la mejilla. Son las 16:30h, tardaré aun 45 minutos en llegar, así que conduzco con una mano y la ventanilla abierta mientras escucho a John Lee Hooker. Estos negros si hay alguna cosa que hacen bien, es música, a pesar de sus continuas perversiones, vicios y demás conductas poco católicas.

    Las luces de Sunset Boulevard Avenue me indican que ya estoy cerca del restaurante. Su cartel en neón azul no destaca especialmente junto al del burdel de su izquierda que apesta a pecado.

    Doy la vuelta a la manzana para entrar por la cocina y, de esa forma, no molestar a los clientes.

    Mr. Burton está junto a las cámaras frigoríficas así que me acerco lo suficiente como para llamar su atención. Cuando me ve pone cara de extrañeza. Saco la Thompson de tambor de debajo de mi abrigo y abro fuego sembrando el caos entre el personal de cocina. No sé si les causa más terror el ruído de mi arma o saber que quizá una bala perdida les alcance. Algunos caen heridos y otros muertos, entre ellos Mr. Burton. Dejo de disparar y avanzo entre el olor a pólvora, sangre y especias. Desenfundo mi .38, y me aseguro de que mi misión quede cumplida.

    Sobre el pecho de Mr. Burton dejo un pequeño crucifijo de plata.

    Vuelvo tranquilamente a mi coche y me dirijo a casa. Espero llegar a tiempo para cenar. ¡Qué bien suena Etta James!

    Aparco el coche en el garaje, guardo mis herramientas y entro en casa. Mi mujer me da un beso en la mejilla y me informa de que mis hijos han rezado sus oraciones antes de dormir, incluída Madelaine.

    Me indica que me lave las manos. Paso por las habitaciones de mis pequeños y les doy un beso de buenas noches a cada uno. Luego me lavo las manos.

    Leemos el pasaje antes de cenar y damos gracias al Señor por los alimentos. Nos sentamos. Ella junto a la cocina y yo de frente a la puerta…

    ***

    El Iconoclasta

    En una nube.

    -Morenaza, eso es menear las caderas y lo demás es tontería.
    -Te comía cruda y sin aliñar.
    Desiré aguantaba todas las mañanas ese tipo de lindezas cuando se dirigía al trabajo. Ya estaba acostumbrada. Había desarrollado una especie de sistema que la hacía inmune al ruido imperante de la gran ciudad, a los piropos de los albañiles, a la fealdad de las calles sucias y contaminadas; el jaleo del tráfico, de las obras, el bullicio de la gente y las sutilezas que escupían esos garrulos, ella lo transformaba todo en música; las fachadas ordinarias, putrefactas, los escaparates, la basura… ella lo veía con ojos de iluminado, como quien muere y contempla el más allá, siendo éste un paraíso de ángeles y divinidad. Vivía en su propia película de dibujos animados, donde las personas eran elásticas y los perros hablaban, donde un cazador perseguía a un conejo que nunca lograba alcanzar, siendo víctima de sus artimañas. Ella trabajaba en la fábrica de sueños, donde hacía feliz a la gente, regalándole ilusiones, dándoles esperanza y motivación. Tenía una vida completamente feliz y satisfactoria, no necesitaba a nadie ni a nada, lo tenía todo, un marido que le esperaba en casa con la comida hecha, un perro que corría a saludarla cuando llegaba, una niña preciosa y angelical, con una sonrisa alegre y saludable; una casa perfecta, decorada por los más prestigiosos expertos, con jardín y flores, con una piscina enorme y un estanque con peces…
    ¡No, ya basta! ¡Mentira, es mentira! Sólo una vana ilusión, un espejismo que como arena se escapa entre los dedos cuando después de soñar vuelves a la realidad, dándote cuenta de la triste verdad de tu vida. La verdad…
    La verdad es que ella es una chica normal, como todas, con su trabajo, que apenas le aporta nada, a no ser un sueldo que, a duras penas le llega para tener un plato de sopa en la mesa; la verdad es que es una triste solterona que vive con sus peces en un piso viejo encima de club de streapteasse, el cual tiene sus ventajas, como, por ejemplo, el neón que está frente a la ventana de su dormitorio, que hace que ahorre en luz, o el alegre sonido de las voces de sus vecinos, que consiguen que nunca se sienta sola, la falta de ascensor, detalle estratégico beneficioso para su salud…
    Pero hablemos de su trabajo, ya lo decía su madre- “niña, nunca serás más que una triste secretaria, y da gracias a Dios que no estás de fulana en cualquier esquina”.
    Desiré es una humilde secretaria, que trabaja para su jefe, subordinado de los grandes mandamás, que controlan la producción y exportación de productos tan indispensables como las toallitas de papel o los bastoncitos para los oídos.
    Su jefe es un estúpido arrogante y pendenciero, un yuppie de cuarenta años, pervertido y repulsivo, que se pavoneaba ante la pobre Desiré de su estatus y su elevado poder administrativo. Ella, víctima de la vanidad y egolatría de su superior, tenía que aguantar el contacto de esa mano asquerosa que le tocaba la rodilla. Tenía que ser condescendiente con ese cerdo, había que comer y pagar las facturas y, ese cerdo era el que le extendería el cheque a final de mes.
    Desiré sólo ansiaba la libertad, vivir en ese mundo onírico de dibujos animados, donde su príncipe azul aparecería para despertarla de su encantamiento, con un beso resucitador; la cogería en brazos y la llevaría a vivir a su castillo mágico, que descansaba sobre una nube de algodón.
    Pero en cambio se encontraba con la panorámica de su jefe, sentado en su mesa, con un pie apoyado en el suelo y con su sucio paquete erecto delante de sus mismas narices.
    -Hoy la quiero a las cinco en mi despacho, tiene que echarme un cable con las facturas de los proveedores y esas cosas. Traiga los albaranes de este último mes.
    Desiré no podía prestar atención, la tenía toda acaparada esa imagen repelente del pene de su jefe; deseos incontrolables, violentos, deseos de agarrar la cuchilla abrecartas de su mesa y rebanarle esa cosa colgante y asquerosa; deseos de coger su grapadora y graparle los “pendientes reales” a la mesa, de coger el pisapapeles y aplastárselos…
    No era la primera vez que sufría esas insinuaciones- sí, el cerdo era consciente de sus erecciones y las exhibía con orgullo, creyendo que derretían a Desiré-, otras veces, cuando subían en el ascensor, ella tenía que soportar su fétido aliento en su nuca, su cuerpo restregarse indecorosamente contra el de ella. Ella callaba, necesitaba ese cheque, pero sentía que cualquier día explotaría.

    El cerdo se agarraba la picha con la mano, mientras miraba grotescamente a Desiré; ella, con la mente nublada alargó instintivamente su mano hacia ese rabo sucio, lo apretó fuerte, lo frotó, le bajó la cremallera y los sacó, lo empezó a menear y el puerco agarró su cabeza y la atrajo hacia la cosa colgante, ella abrió la boca, introdujo el pene en ella y empezó a lamer. Desiré no podía controlarse, sabía lo que iba a hacer “reprímete”- se decía alargando su mano hacia la mesa- “tú no quieres eso, tú quieres vivir en tu nube, con tu príncipe azul, hacer feliz a la gente- palpaba la mesa en busca del objeto concreto que ocupaba su mente; lo encontró, lo agarró- “no lo hagas, Desiré, acabarás de fulana”- oía la voz de su madre regañándole- “Puta, no lo hagas, no lo hagas”.
    - ¡Hazlo, hazlo!
    La sangre salpicó su cara, le rebanó la polla al cerdo y como tal, el puerco gruñía y gemía de dolor. Desiré estaba sumergida en el éxtasis, una sonrisa de satisfacción se dibujaba en su cara ¡por fin se sentía feliz!, no hacía falta ya soñar, nunca se había sentido así de viva.

    ***

    Última edición por Amanda_angel; 02/04/2017 a las 12:42
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  13. #13
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    FaLko

    Genio:

    Nací en una tarde de primavera, el sol bajo, los árboles cual esmeralda relucían y en medio de la brisa. Mi madre, Marieta, había parido en la plaza de "Los descalzos", porque era de una familia pobre y campechana, además mi abuela no confiaba en esos "matasanos" como ella los llamaba.

    A si vine al mundo, envuelto en sangre, entre sollozos y pobre.

    Mi niñez no fue fácil, mis padres no tuvieron la apetencia de educarme, mi madre se pasaba las horas cosiendo y fregando, no tengo mucho más recuerdo de ella, pero si sus pendientes, esos maravillosos pendientes que si bien eran bañados en oro bastante corrientucho a mi me parecían un autentico tesoro. Mi padre, Tomás, salia a trabajar al mar muy temprano, y el tiempo que estaba aquí lo pasaba durmiendo, porque el resto de su tiempo libre lo pasaba en el bar, afición que muchos problemas me acarreó en esta edad tan inocente.

    A medida que pasaron los años estuve aguantando mi situación y ayudando a la familia, pero un dia fue especial. Por la mañana, mientras iba caminando hacia el mercado para conseguir unos huesos de pollo para la sopa, vi a un trotamundos tirado en medio de la calle que me llamó la atención, nada tenían que ver sus ropajes o su aspecto febril, lo que me entusiasmó fue un extraño artilugio que poseía y con el cual era capaz de entonar unas melodías que me enamoraron.

    - ¿Qué es eso que tienes? - le pregunté.

    - ¿Esto?, es un saxofón - dijo mirandolo con cariño. Mi mejor amigo, el que me ayuda seguir.

    Tras esto, siguió tocando. Yo no podía echarle un cable, pues llevaba el dinero justo para gastar, así que continué mi camino.

    Desde ese dia me propuse que obtendría uno, de una u otra manera, dia tras dia ahorraba algo de lo que mi madre de iba soltando, y porque no decirlo, algún que otro dia se lo quitaba sin permiso.

    Ya llegaba mi adolescencia se produjo el dia que más ansié, fue a la tienda de música "Clave de Fa" y me compré un saxofón, y más feliz que cualquier chaval en el mundo me fui casa con el saxo en la funda. Fueron tiempos felices porque además la situación de la familia mejoró ya que mi padre se montó un pequeño comercio que nos daba cierta comodidad.

    Al principio no sabia que hacer, recordaba haber visto como el vagabundo soplaba por una parte, pero yo solo hacia un ruido sordo como de aire, estuve moviendo la posición de los labios un rato hasta que de pronto se escuchó algo, era un pitido pero era más que antes, y a medida que seguía empezaba a poner instintivamente los dedos en las teclas, y empecé a fabricar alguna que otra melodía que hacia vibrar mis propios sonidos y desde entonces estuve dia y noche tocando mi instrumento, en casa me soportaban, aunque no tenían ni idea de música se les hacia agradable oirme tocar.

    Y así anduve hasta mis 15 años en los que un dia cuando estaba en la casa-puerta de mi casa tocando el saxo, ya con trabajo en la tienda de padre, pasó ante mi un hombre mayor y con pinta de bohemio y le dio como un espasmo cuando se acercó más a donde yo estaba donde podía escucharse mi música, me miró con ojos fascinados y me dijo que tenía que irme con él que era un genio y que debería enseñarlo a los demás. Estuvo hablando con mis padres largo y tendido hasta que por fin dejaron que me fuera con él y así hice. Fue la última vez que vi a mis padres.

    A partir de ese encuentro con Alonso, quien seria mi manager durante toda mi carrera. Todo fue muy rápido empezamos en algunos pubs de la capital y en unas semanas estaba tocando conciertos, en cualquier lugar donde iba siempre me encontraba con la misma palabra "genio", supongo que me denominaron de esa manera, yo me consideraba un obseso de la música más que un genio, pero ellos sabían más que yo, eso creo...

    Mi técnica igualaba a los más grandes, mi mano se movía sola, como si ella fuera la que tocara y yo solo me encargase de soplar, era fantástico.

    Tuve dinero y fama, saque grandes discos, y me olvide de todo y de todos solo vivía en el agradable sueño al que me llevó Alonso, incluso llegué a aceptar que era un genio. Pero la vida es extraña y dura y pasados los años la gente comenzó a olvidarse de mi y así acabé en una taberna de Chicago, sitio donde comencé a vivir conseguida la fama, viejo, solo y cansado, recordando los buenos años de juventud, empezaba a sentir dolores en el pecho, cada vez tocaba menos, no lo hacia para nadie, solo para mi, hasta que terminé por no hacerlo.

    Un dia de Diciembre tras varias semanas dolorido en cama, volví a coger el saxofón, toque y toque, tocaba de manera espléndida, ni en mis mejores años tuve tanta creatividad y disfrute al mismo tiempo.

    En medio de la habitación se escuchó un sonido metálico chocando contra el suelo, el cuerpo se hallaba inerte en la cama, y así estuvo durante semanas. El genio a quien tantos admiraron se encontraba solo, su muerte no importo a nadie, no se había ido un genio, era un ser humano, pero no le importó a nadie.

    El invierno había comenzado...
    ***

    facundob

    El cuento : otneuc El

    A Magurno le encargaron hacer un cuento para un concurso. Pero en realidad se lo encargó él mismo a modo de prueba.Era uno de los tantos temas pendientes en su estrecha vida.Puesto que no tenía ideas decidió irse a caminar con su libreta para ver si en su cabeza surgía de imprevisto ,gracias a la observación porfiada que realizaba, tal idea tan anhelada.La música de los pájaros amalgamada con el bullicio de la calle se hacía oír y ésto a Magurno le encantaba tanto o menos o más que la sopa que le preparaba su madre y le servía con gran cariño. Llegó hasta la estación de tren. El ruido le llegaba a sus tímpanos con el mismo placer con que lograba desenmarañar algunos planteos que se iba haciendo en el camino hacia allí en donde(siempre hacía ésto) tomaba las cosas que le llamaban la atención de la calle para coleccionarlas en un bolsillo, en este caso agarró un cable.Prosiguió.Colocó su mano en su cabeza producto de la incertidumbre y decidió seguir intentando encontrar una idea.Siempre, es decir, desde que los conoció, le gustaron mucho los trenes. Le pareció un buen tema a tratar pero culminando inextricables conclusiones y reconclusiones desistió ya que de repente le surgió una idea todavía mejor y más original. Escribir sobre una persona a la cual le habían encargado un cuento. Analizó minuciosamente las diferencias entre escribir sobre eso o un cuento común y corriente pero finalmente optó por la primera.Cuando se dispuso a empezar a elaborar en su mente el comienzo de su cuento le surgió una nueva idea más original todavía que la anterior. Hacer un cuento en el que el protagonista sea él pero con otro nombre. Pero no, otra idea súbitamente se le cruzó en la entrada de sus pensamientos. Escribir sobre un personaje el cual tenía que escribir un cuento para un concurso y en ese cuento el protagonista era él. Le pareció muy intrincada y confusa la idea planteada pero optó por ella puesto a que si lograba hacerlo claramente sería un buen cuento.Comenzó a escribir las primeras líneas: "A Magurno le encargaron hacer un cuento para un concurso. Pero en realidad..."

    ***

    Trencitas

    Locura.

    Recuerdo como aquel ruido estridente le hacía estremecer hasta tal punto de caer en el suelo derrumbado. Sus lágrimas invadían sus ojos haciéndole sollozar como el niño que dejó de ser hacía ya tantos años. Sus clamados llorosos eran tan fuertes que conseguía erizar mi vello llevándome a un escalofrío incómodo. Enloquecía delante de mis ojos, abría la boca con intención de gritar al mundo, de echarse en cara lo estúpido que fue al dejarla ir, pero ni siquiera la voz le salía, se guardaba el grito en la garganta, haciéndole gemir de dolor. Podía sentir como su corazón palpitaba velozmente, como aquellos pequeños golpes tocaban rápidamente su pecho. Su mano no dejaba de golpear el suelo ya inundado de un charco de lágrimas.
    -¡Dios! La necesito, la necesito desde mis entrañas, la necesito para respirar, para ser feliz, necesito verla por última vez…-intentó gritar, en vano.- ¡Devuélvemela Dios! Hazlo.
    Se levantó pálido, sin fuerzas para caminar, encogido, enloquecido, con la mirada perdida; furioso, triste y cabreado. Agarró unos pendientes que estaban sobre la cómoda de la habitación, estrujándolos hasta romperlos, destrozando esos recuerdos de Samantha, tragándose las lágrimas que no dejaban de salir. Y la sopa… la sopa que dejó a medias antes de marcharse, el cuenco de sopa donde estaban sellados sus labios carnosos y divinos, esos labios que besaba cada noche a cada hora. Esos labios que extrañaría el resto de sus días.
    -Y un puñal me clavaría sólo para que pudiese volver. Sólo para que Dios me la devuelva. Me hundiré en el mismísimo infierno sin ella, me hundiré bajo tierra, en tinieblas, en una pesadilla si no vuelve. Caería rendido ante el diablo rogándole que la deje vivir a cambio de morir. Me arrojaría a un acantilado si con certeza sé que ella renacería. Y ella… y ella…-Su voz se convirtió en hilo, haciéndole callar hundiéndose en otro mar de lágrimas.
    ¿Y yo, yo que podía hacer? Estaba absorta, sin poder moverme del lugar, sin siquiera poder ir para abrazarle. Mis manos pesaban como dos piedras al verle enloquecer de aquella forma, mis piernas ene ese momento era barro seco. Me sentía perdida en un bosque sin salida.
    Continuó caminando hasta toparse con el equipo de música donde estaba la última canción que ambos escucharon juntos. La canción donde bailaron el último balls, donde recorrió con sus dedos por última vez el precioso cuerpo de Samantha…
    Se quedó pálido al escuchar esa canción maravillosa, pálido al acordarse de aquel momento lujurioso y divino ante aquella hermosura que ya no estaba. Su vida había terminado.
    Vi como agarró el cable del equipo de música, me miró pálido. Se cayó al suelo casi a propósito, sin dejar de mirarme, advirtiéndome que no me acercase a él. Advirtiéndome que le dejase ir. Con aquel silencio me confesó tantas cosas… no le hizo falta hablar para decirme que su vida había terminado en aquel instante, su corazón dejó de latir en el momento en que Samantha murió. Y ahora él debía irse con ella.

    ***

    oravIAlegnA

    Plaga de conejos en un sanatorio de Santurce.


    Desde cuatro hospitales hallo una vida feliz, mientras las doradas bocas de otros llenaban el aire espeso sin su nada. Hace un mes, Carlos me dejó. Y estoy sin nada, en esas bocas de mariposas en inmensa primavera, de oscuros soportales en camas de otros pacientes mentales, observo, colocándose electrodos en la cabeza, sepultando el cable intravenoso, y amputando parte del cerebro entre coma y coma. Entre arcada y arcada, y el hijo que llevo dentro. Pero Carlos no volverá. Mientras, el parásito eléctrico sigue haciendo de madre en unos intestinos cubiertos de plumas, tan suaves como una caricia o un beso de amor.
    Veía cómo mis músculos se encogían dentro de una textura de piel de serpiente por fuera. Le quiero, pero sigo esperando a que los espejos se den cuenta. Volvamos a empezar. Ya viene la cena. Sopa con sapos y con la cara nacarada, veo la cama muy blanca: eres la clave de las embrujadas flores. Que olor. Cada vez que golpeaba la cabeza contra la pared, el tronco disimulaba el aire irrespirable para pasar toda la vida juntos: eres un embustero. Toda la vida juntos. Me tapo los ojos para no ver la roca giratoria, mareante, de unos cuerpos satisfechos. Muero y mato colgando manos tuyas. Tu mano que sujeta mi vida. Átame ahora que las burbujas verdes están llenas de pájaros frescos y de ventanas abiertas. Es tu mano la que sujeta el ruido de mi nada. La cena está esperando y se enfría. Eres la música de nuestras axilas. Las bazofias con sabor a enfermo están pendientes de ser ingeridas. La uña que nos mordemos. Nuestro pubis compacto, preparado para todo, espera. La uña desprendiéndose de nuestro cuerpo como un hijo muerto. Es piel de serpiente blanda, de horas infinitas, cuando escucho esa música blanca de pie amargo, con los ojos hundidos. Abres la puerta de la muerte donde se celebra la misa. La nuestra. Tenemos toda la vida por delante, hasta que la muerte nos separe.

    -Sí, quiero.

    2º micro

    Cementerios de chatarra en una fosa llena de agua.

    Los adictos al pegamento os dan los buenos días.
    ¿Sopa de amor?
    Hola CocaCola. Y toco las patas de las bestias en unos ojos entumecidos,
    ahora, que me condeno a sentirme hombre. Caracola, tengo la cara de rosa mustia.
    Soy una angustia de sombra primitiva. Voy con las manos abandonadas. Somos sombras elásticas en esta ciudad, que es mucho peor que el desierto. La patata fría sin música, el color del hierro joven, y el fuego de la tierra. La CocaCola amaina sin su rosa. Y la tierra. Tu boca es la cárcel donde nunca podré habitar (Aisha).
    Mientras que tú me arrancas las piedras, yo, con la azada, voy sacando la tierra del hoyo.
    La humanidad es el fracaso de Dios. Y por creer, anoche soñé con cosas raras.
    Cable frito. Demasiado hecho. Los conejos parecen que no se mueren, son como si fueran los mismos. Hola caracola. Allí, todos juntos enterrados. Pan blando, blanco, chillando.
    La mano sucia y el cable tirante. El ruido sagrado de ese caer la tierra. Hola tierra, y enterraron a Carlos, con sus dientes, todos completos. Era el vicio de esperar el naufragio con la boca abierta. Ahora tengo el miedo de noche si duermo sola. Un pez,
    que alguien le diga que volví. La mano inconexa, sujeta uno de tantos vasos en que se vierte el alcohol con hielos. Al pasar la barca, todo me queda grande, cuando hablábamos de volcanes, de diluvios, de desolación, y de peces. Lo típico en estos casos. El pelo le había crecido tanto después de muerta, que le tapaba los pendientes de plata. Cada noche sueño con Carlos. Sueño que está vivo y que lo veo moverse.

    ¿Qué te parece si ahora te matara?

    ***

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  14. #14
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    Capeteitor

    Injusta justicia injusta...

    En la noche de mi habitación con un dolor de espalda insoportable decidí reflexionar sobre el ser humano y la literatura. No, mejor dicho, sobre el ser humano en la literatura. Embobado entre nubes, niebla y un torbellino de pensamientos alocados reflexionaba sobre ideas que me llevaban a otras sin ningún tipo de conexión aparente. Sentía una incomodidad similar a la dentera que me produce el ruido de los pantalones rozando entre sí. Lo odiaba. Lo peor es que no supe como frenarla. Embobado, escuchando música clásica, me dejé arrastrar por la bruma de mi neblina mental. Ni siquiera sé por qué la escuchaba porque la odiaba, pero sumergido en sus notas llegó a parecerme bella. Es una sensación realmente incómoda la de saber que te haces daño y no conseguir pararlo. Estoy recuperando la cordura, así no conseguiré hacer nada. Tan solo bloquearme otra vez como siempre que intento pensar con la cabeza fría, y volver a perderla de nuevo por la ansiedad que me produce el bloqueo, aunque claro, si soy capaz de darme cuenta de que me bloqueo será porque tengo una mente ágil y previsora, como para ser capaz de saber de antemano lo que sucederá y así evitarlo. El problema es que luego esto no ocurre. No sé si esto lo digo porque así tengo un refugio imaginario para aislarme y sentirme bien conmigo mismo cuando la realidad es que no he hecho nada meritorio de elogio. ¿Quiero que me elogien? no sé si todo lo que trato de hacer es para recibir un cumplido o porque en realidad soy una buena persona, aunque si no lo soy ojala todos fueran tan malos como yo. ¿Estoy auto compadeciéndome de nuevo? ¿Acaso esto no es cierto? Estoy harto de tender la mano y recibir una patada a cambio. De nada por todo. ¡¡Cago en la puta!! También soy humano, me equivoco como todos y procuro ser siempre cuidadoso. Me levanté de golpe. Quedó en un intento. ¡Maldito cable y maldita sopa, bazofia de cada día! Creo que me merezco algo más digno. Algo de libertad de movimientos o una dieta con más variedad no estarían de más. Ya no sé ni lo que pienso, me he alterado y solo se me ocurren estupideces. Tengo un hambre demoledora y todavía no han venido a buscarme. La batería se ha acabado, o las pilas. Me calmó un poco. Debería haber cometido un delito, así al menos viviría más dignamente que en este lugar. ¿Sería injusto? Tengo hambre. Quiero mi sopa. Me pongo nervioso cuando no me puedo llevar nada al estómago después de tanto tiempo. En ese instante entró ella a la habitación y mi cabeza seguía fría*. Era la señal de que la cena estaba lista. Me fijé en sus pendientes. Resplandecían en la tenue luz que bañaba la sala. Verla me excitó demasiado, más de lo normal. Tengo hambre. Mantuve la calma para aparentar tranquilidad y que no me sucediera nada como ocurrió ayer. Primero desató a mi compañero y le dedicó una sonrisa. Nunca antes fui el segundo, era un descuido imperdonable. Me alteré aún más. Con lo amable que he sido siempre con ella... Se acercó a mí con la misma sonrisa en los labios que le dedicó segundos antes a mi compañero. Mentirosa. Me desató y me tendió la mano para que pudiera levantarme. En ese instante mi mente se enturbió por completo. La tiré contra la cama y la propiné un guantazo en la cara. La sujeté del cuello con fuerza mientras le lamía la cara. Adoraba su sabor. Estaba medio ahogada pero alcanzó a pedir auxilio. La volví a golpear y se desmayó. Me dispuse a desabrocharle la camiseta para sacar sus pechos. Se me caía la baba. Al instante oí unos pasos que se acercaban apresuradamente. Me aterré al oír ese sonido. Me aterró lo que estaba haciendo y el castigo que me esperaba. Solté a la chica y me puse a gritar del pánico. Al instante los pasos se pararon junto a mí y noté un calambre en la nuca. Perdí la consciencia.

    Algo ha cambiado.

    ***

    Gnoside

    Baiser Passionné - Beso Apasionado

    Sábado por la noche, la fiesta ya estaba prendida y movida. Susan sacó cinco botellas de ron que los dueños de la casa guardaban en la cocina.

    -Bueno, ahora sí a lo que vinimos- Dijo Susan mientras servía el ron.

    Los tragos iban y venían mientras la música hacía el ambiente, esa explosiva mezcla de sonido con luces producían un efecto alucinante en Susan. Su novio, un tanto preocupado por ella, decidió llevársela para una habitación alejada del ruido.

    -Oye ¿estás bien?

    - Claro que estoy bien, bajemos- dijo entrecortada.

    -No, tú estás muy borracha, es mejor que nos vayamos a tu casa.

    Susan dejó de discutir con su novio, a los pocos minutos quedó totalmente dormida en los brazos de Christopher, el cual decidió llevarla a su casa. La alzó en sus brazos y rápidamente se fue de la fiesta, ya en la calle llamó un taxi, cuando se subió pidió al conductor que los llevara a la dirección donde vivía Susan.

    Apenas llegaron, Susan se despertó suavemente.

    - ¿Dónde estamos? ¿Y la fiesta?

    -La fiesta se acabó, estamos en tu casa. –dijo mientras quitaba el cable de seguridad.

    -¿En mi casa?

    -Sí – respondió Christopher mientras abría la puerta. Subió las escaleras, entró a la habitación de Susan y la recostó suavemente en la cama.

    -Bueno ya estás en casa, duérmete, mañana deberías tomar una sopa para la borrachera.

    -No espera, quédate un rato.

    -Ya es muy tarde, debo irme.

    -Que te esperes – dijo mientras lo agarraba fuertemente de la mano, se acercó a su oído y empezó a susurrarle- oye, hace un mes que somos novios y aún no lo hacemos, ¿quisieras hacerlo ahora?

    -¿Qué cosa? – Dijo Christopher nervioso.

    -Hay pues tú ya sabes, no te hagas el ingenuo, pero dime, quieres hacerlo ya. La verdad es que te tengo muchas ganas.

    Palabras de Susan, palabras que todo adolescente en desarrollo quisiera escuchar, pero ese no era el caso de Christopher, la verdad él no quería tener relaciones con su novia en ese momento, y no es que fuera algún tipo de homosexual, su verdadera razón era difícil de explicar, y si la decía de seguro que ella lo tomaría como un mentiroso.

    -No espera, aún no estoy listo.

    -¿Es que acaso no te gusto? ¿O es que eres un jodido gay?

    -No, lo que pasa es que…

    -Lo que pasa es que nada, mira quiero que me lo hagas ya mismo, si no lo haces empiezo a gritar para que mis padres se despierten y crean que estás abusando de mi.

    -Esta bien -soltando un suspiro de resignación- lo haré.

    Susan estaba lista, lentamente se quitó la ropa delante de su novio, y le quito la de él, se acostó en la cama esperando a su amante. Christopher, un poco nervioso, se puso delante de ella y cerrando los ojos inició el acto sexual. Al inicio sintió un placer indescriptible, sus movimientos fueron continuados por ella, las sensaciones eran infinitas y parecía que entre más tiempo pasaba más lo disfrutaba.

    En la mitad de la relación, Christopher no podía evitar escuchar los gemidos de Susan, los cuales penetraban lentamente su cabeza y lo enloquecían, el tiempo se torno lento y duradero, no sabía que hacer, las manos le sudaban, cosa que Susan notó pero ignoró totalmente. Ya llegando al final, Christopher no aguantó mas, la agarro fuertemente y aceleró su paso.

    Cuando todo había acabado, Susan miró fijamente los ojos de su novio, como si lo desconociera, como si hubiese olvidado su rostro. Los dos se acostaron agitados mirando al techo por dos minutos, no sabían que decir, sus mentes estaban despejadas y ninguno se animaba a pronunciar palabra, al cabo de 20 minutos sonó el celular de Christopher, era una especie de despertador.

    -¿Te tienes que ir verdad? –dijo Susan consciente de lo que había pasado.

    -Sí, tengo asuntos pendientes – le dijo su novio mientras la veía fijamente a los ojos.

    -Bueno, estoy muy feliz, eres estupendo.

    -Gracias- le dijo mientras se acercó para darle un beso apasionado. Se levantó, se vistió y se alistó para salir.

    -Oye, no me has dicho, ¿Te gustó?

    -Por supuesto, No hay como la primera vez.

    Fin...

    ***

    GregorSamsa

    Su único defecto.

    Sólo, aparcado en un rincón junto al cable del teléfono dejo que pasen las horas. Una lágrima empaña mis ojos. No hago nada para pararla. No lloró por estar en este asilo, sólo y sin familia. Tampoco lloro por estar confinado en esta silla de ruedas. Mi vida ha sido larga, la he disfrutado como he podido. Ya no ansío seguir viviéndola, no ansío compañía, ni siquiera deseo volver a caminar. Tan sólo espero, y me dejo llevar por los recuerdos.

    Son los recuerdos los que me hacen llorar, pero son lo único que tengo ahora. En mi mano sostengo una pequeña y antigua cajita de música. En su interior están aquellos horribles pendientes que tanto le gustaban. Abro la cajita y los contemplo.

    En el fondo de mi alma sé que siempre me recriminó que no le hubiera dado descendencia. Deseaba haber tenido una nieta a la que poder dar aquellos estrambóticos pendientes, igual que su abuela se los dio a ella, quien los recibió de su respectiva abuela. Se hubiera conformado con poder haberlos dejado a una hija o incluso a la mujer de algún hijo nuestro. Hubiera dado lo que fuera por haber dejado esas alhajas en herencia a alguien que pudiera llevarlas puestas. Quizás si le hubiera dejado algún vástago ahora no estaría aquí sólo. O quizás sí, quien sabe.

    No obstante, nunca me lo echó encara, nunca se mostró disgustada conmigo, aunque lo estuviera. Siempre aparentó ser feliz. Era un encanto. Era perfecta. Bueno, perfecta, no. Nunca supo hacer la sopa de tomate por más que se empeñaba. Era incomestible. Decía que al igual que esos pendientes era una receta familiar y ponía gran cariño a su receta. Pero detestaba aquella sopa aún más de lo que detestaba aquellos pendientes. Cada viernes hacía aquella bazofia incomible y cada viernes yo ponía alguna excusa para no comerla.

    Pero nunca me lo echó en cara, nunca se mostró disgustada conmigo. Era un encanto. En cambio yo, estoy aquí sentado recordando el único defecto que tenía. Soy despreciable. En lugar de recordar el día que la conocí y los nervios que sentía hasta que decidí hablar con ella, pienso en el único plato que no sabía cocinar. En lugar de recordar el primer beso, de recordar sus labios, su piel, su amor, su dedicación, recuerdo aquella estúpida sopa. Soy despreciable. No recuerdo el día que nos casamos, ni aquel esplendido viaje a París, ni las tardes que pasamos juntos en el parque, o las noches en mi viejo coche cuando éramos novios. No me ha dado por recordar su dulce voz, su espléndida sonrisa, su buen humor siempre, su fuerza a pesar de su larga enfermedad. Su fuerza. Su fuerza era increíble. No me ha dado por evocar como se empeñaba por mostrarse bien a pesar de estar devorada por el cáncer. Como trataba de animarme a mí, que era quién debía animarla a ella. No rememoro todos esos fantásticos recuerdos. En cambio recuerdo su único defecto sin importancia. Su único fallo. Soy despreciable. Creo que nunca conseguí quererla como se merecía, en cambio ella me dio más amor del que me correspondía.

    De repente todo se revoluciona. Las demás almas que habitan en este asilo se arremolinan ante el salón. Ese ruido característico de arrastrar de pies, bastones y sillas de ruedas, anuncia que se acerca la hora de comer. La puerta de la cocina se abre y a mis orificios nasales llega el olor de la comida. Es sopa de tomate. Me encanta la sopa de tomate que preparan aquí, pero nunca la como. Me hace recordar su único defecto. Me hace recordar lo mezquino que soy, que nunca la quise lo suficiente, que nunca le mostré el amor que debía haber mostrado. Y añoro su asqueroso plato. Daría lo que fuera por poder volver a comer esa sopa, por que fuera ella quien la cocinara. La añoro tanto que hasta añoro sus defectos. ¿Soy despreciable?

    ***


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  15. #15
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    facundob

    Exangüe.

    Se sintió conforme con su raciocinio y su conciencia lo dejó dormir tranquilo.Era una de esas noches en donde el tiempo parecía no transcurrir.
    Despertó.Sintió una necesidad inusitada de asearse, quizás para desprender de sí ese hedor impregnado de la muerte vecina o tal vez para intentar liberarse del dolor que lo oprimía."Después de todo, lo más lógico es volverse loco" pensó.La endeble música brotaba desde un interior desconocido y se convertía lentamente en un ruido ensordecedor y desesperante.Mientras el agua se deslizaba en su piel miró su mano y se desconoció.Ya su espejo no reflejaba más que un cuerpo grácil y desgarvado, una cara con forma de círculo y con arrugas.
    Buscó con obstinación e inteligencia un lugar donde esconder el cadáver.¿vendrían los policías?Mientras el vapor fluía de la sopa, continuaba pensando con ingenio y apacibilidad el recóndito sitio donde esconderlo.Finalmente decidió tirarlo en un acantilado.Se vistió, se colocó los pendientes y casi como un deber, envolvió el cuerpo en una bolsa y lo llevó hasta la cornisa.Sin vacilaciones lo arrojó por inercia.Le acometió un súbito pensamiento:"¿y si me tiro yo también y acabo de una vez con ésto?"La respuesta se la dió su cuerpo al correrse hacia atrás.Con enorme desconcierto se arrodilló ante el mundo y su arrepentimiento le colmaba la visión.Divisó un cable, un gran pájaro negro posaba sobre él.Lo miró y acometió contra su cara destrozándola.Su cuerpo putrefacto y desnudo fue hallado luego de varios días, arrodillado y rezando.


    ***

    Tegularius


    Combustión

    El humo del tabaco se arremolinaba sobre mí, bailaba lentamente y desaparecía casi al tocar el techo. La habitación estaba prácticamente a oscuras, la escasa luz del anochecer filtrándose apenas por la pequeña ventana y la cortina. Y, sin embargo, podía ver claramente el humo, cómo se dispersaba hasta desaparecer y adherirse en secreto a las paredes, al plato de sopa fría que llevaba días reposando en la mesa, a las sábanas y a mi sucia camiseta de tirantes. Desde hacía días todo, desde lo más profundo de mi ser hasta allá donde alcanzaban mis sentidos, sabía a combustión y a nicotina. A podredumbre. De repente reparé en la vieja televisión, que llevaba horas encendida intentando atrapar ondas a la desesperada con sus antenas de cuernos, como uno de esos viejos cabezones que se niegan a dejar de conducir a pesar del evidente deterioro de sus facultades. El cable desgastado del televisor serpenteaba por el suelo y se me clavaba en la espalda desde hacía horas, pero no me importaba. Habían acabado de emitir Love and Death, dentro de un ciclo de Woody Allen. Pensé que el título encajaba perfectamente con mi situación, con cómo me sentía, y sin embargo no me supo mal no haber prestado atención al saltimbanqui neoyorkino, que tenía la cara de lucir esas horrendas gafas de pasta hasta en la supuesta Rusia decimonónica. Me gustaba, pero en esos momentos le detestaba a muerte. No podía concentrarme ni en la televisión ni en nada salvo en aquel terrible malestar. Me sentía fatal, como si la atmósfera ejerciera una presión infinita sobre mi cuerpo y mi cabeza, haciéndome saber que ya no había sitio para mí en el mundo. Sabía que nunca sacaría nada de ese terrible dolor psicológico, y eso era lo que más destrozaba. Puedes encontrar consuelo cuando eres capaz de sacar algo positivo, de transformar una mala experiencia, por mala que sea, en una advertencia sobre el futuro, en una pequeña porción de sabiduría personal o en una obra de arte. La mayoría de las veces ocurre así, consigues extraer algo de ese sufrimiento, aunque compense poco. Hay ocasiones, sin embargo, en que el dolor es demasiado persistente, profundo y espontáneo. Es un dolor que no tiene sentido, no sabes de dónde viene, pero lo sientes como la sensación más verdadera y profunda que has tenido en la vida. Ese era mi dolor, y sabía que nunca sacaría nada de él, salvo saber hasta qué punto la mente podía sufrir y ser desgarrada. Era una hecatombe de pura e íntima destrucción. A través del humo, la televisión seguía encendida. Más allá de los saltos de imagen y del ruido de los altavoces surgió una música de guqin y vi que habían empezado a emitir un documental sobre la Presa de las Tres Gargantas. La ciudad de Fengjie, en la China central, estaba siendo deconstruída por sus propios habitantes, al tiempo que se realizaba una mudanza a otra nueva, más moderna, construida recientemente en un emplazamiento más alejado del río Yangtsé. El río, que pasaba por la ciudad de Fengjie, aumentaría su cauce llevándose por delante toda la ciudad una vez la colosal empresa ingeniera de la Presa de las Tres Gargantas fuese concluida. Un hombre de mediana edad, que estaba siendo entrevistado, explicaba cómo trabajaba cada día de sol a sol por un sueldo pésimo, golpeando eternamente con un pico sobre los edificios de su ciudad, reduciéndola a cenizas con sus vecinos, mano a mano. Cada día morían uno o dos en algún derrumbamiento. Morían destruyendo sus propios hogares. La ciudad estaba medio derruida, como recién bombardeada, la viva imagen del Apocalipsis. Pero envidié a aquel hombre. Por tener un futuro, por malo que fuera, e incluso por verse obligado a destruir su propio pasado. Le envidié porque ese hombre tenía motivos para aguantar ese sufrimiento. Y, sin embargo, mientras lo envidiaba me sentía miserable, la peor persona del mundo. Quizás era sólo mi problema, quizás era débil, quizás una persona como yo no mereciera vivir. Estaba totalmente corrompido. No había salida. Apagué la televisión y encendí otro cigarrillo. Sus pendientes todavía descansaban en la mesita de noche.


    Ganador: El Iconoclasta

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  16. #16
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    VI Concurso de Microrrelato (mes de agosto)

    Organiza: GregorSamsa
    Palabras:
    Equilibrio, ausencia, distancia, oscuro, distante, fin

    Participantes:

    GregorSamsa
    La Guerra.

    Decidimos acabar con las guerras. Es una tarea ardua, pero no nos rendiríamos fácilmente. Investigamos detenidamente la organización social, los problemas políticos, las motivaciones humanas. Sabíamos que con una actitud distante y perseverante frente a este problema conseguiríamos nuestro objetivo. Después de tanto estudio llegamos a la conclusión de que la totalidad de las guerras son motivadas por los recursos escasos. Camuflados en falsas ideas, los políticos y representantes, democráticos o no, engañaban a sus ciudadanos para emprender una guerra con el fin de conseguir esos recursos de los que carecen.

    Una vez conocido el problema la solución era sencilla. Sustituimos todos aquellos bienes escasos en bienes imperecederos y de fácil adquisición, nunca nadie podría quedarse sin ellos. Al principio aquello pareció ser traumático ya que mucha gente tenía poderosos intereses en enriquecerse controlando aquellos escasos recursos. Pero pronto se acostumbraron a no depender de nadie para conseguir energías y otros bienes necesarios.

    Durante un tiempo creímos haber conseguido nuestro propósito de erradicar las guerras para siempre, pero más pronto que tarde ese cáncer se volvió a manifestar. Las razones eran distintas, pero fueron mas fácil de detectar que las anteriores. Parecían entrar en guerra aquellas regiones con rasgos distinguibles. Todo apuntaba a que mientras existieran las razas existirían las guerras. Por lo que adoptamos una nueva medida. Mediante la manipulación genética conseguimos que todos los nuevos nacidos fueran del mismo color y de facciones similares. Al fallecer sus progenitores las guerras acabarían.

    Pero con la muerte del último ser humana no modificado genéticamente la guerra no desapareció. Nos habíamos equivocado, las razones debían de ser otras y no las meramente raciales. Los estados, naciones y pueblos seguían peleando entre sí, sin importar la distancia que hubiera entre ellos, motivados esta vez por ideales religiosos, culturales o lingüísticos. Las razones de estos conflictos era la de imponer sus ideales a las demás agrupaciones humanas. Demostramos científicamente y de forma fácilmente comprensiva la inexistencia de los dioses, fuera cual fuera su procedencia. Dejando de existir de este modo las diferencias religiosas. Asimismo, inventamos potentes traductores que hacían imposible la incomprensión de unas personas sobre otras.

    Esta vez creímos haberlo conseguido. Las guerras entre pueblos habían acabado. Habíamos conseguido el equilibrio perfecto. Pero no podíamos comprender como dentro de una misma nación, con idéntica cultura, raza, y educación pudiera haber levantamientos sangrientos. No entendíamos cómo podían seguir matándose unos a otros. Pero el motivo no era tan descabellado, seguían existiendo diferencias sociales y posicionales; y mientras éstas existieran, las guerras entre los hombres serían inevitables. Así que buscamos una solución para estas clases sociales, creamos robots y otras tecnologías para que ningún humano necesitara trabajar nunca más. Todos obtendrían todas las riquezas que desearan y podrían permitirse todos los caprichos que se les antojaran. Orgullosos como dioses, estábamos convencidos de haber resuelto el problema de las guerras. Desde luego, ¿qué otras razones podían existir?

    Pero de nuevo la naturaleza humana nos sorprendió. Pese a poseer todo aquello que necesitaban, sus impulsos seguían conduciéndolos a la violencia. Algo oscuro debían poseer en su interior. Seguían matándose unos a otros, sus motivos nunca fuimos capaces de entenderlos. Sus motivaciones eran absurdas para alguien que lo tenía todo. Razones como el amor, el despecho, el aburrimiento, la pura maldad, parecían ser los detonantes de estas nuevas guerras. Y entonces lo entendimos. Dimos con el verdadero origen de las guerras, de la violencia, de los levantamientos, de los conflictos, de los derramamientos de sangre. Todo apuntaba a un evidente origen: La maldita naturaleza humana. Si queríamos erradicar este acto despreciable. La solución era sencilla. Sólo la ausencia del hombre acabaría con las guerras

    ***

    elisabeth Bennet

    ANSIADO VERANOPuedo sentir como los rayos del sol inciden tan directamente sobre mi piel que incluso quema, pero aún así resulta cercano y agradable, hace que hasta la última de mis terminaciones se remueva de gusto. Mientras, jugueteo con mis manos dejando que las diminutas partículas de arena se entrelacen en mis dedos a la vez que esbozo pequeños retazos de lo que promete ser toda una obra de arte sobre esa superficie tan delicadamente suave. Noto como una suave brisa marina azota mi rostro ocasionando que algún que otro mechón de mi pelo se quede ondeando sobre mi frente. Esta brisa, provoca que distinga el olor a agua salada, a espetos de sardinas, a jazmines recién cortados, a pan de hogaza recién sacado del horno que al meterlo en la boca abrasa pero que tiene un sabor delicioso, coco, canela en rama, almendras tostadas con un ligero toque de chocolate, lilas, naranjas, zumo de mango recién exprimido, lavanda, jacinto y diría que incluso vainilla.
    Puedo saborear el verano.
    A lo lejos oigo como un barco acaba de atracar en el puerto, el sonido resulta un tanto molesto al principio, pero al poco rato, pierde importancia debido a la majestuosidad de su popa; en la que se puede leer con total claridad: “VERONA” con caligrafía esmerada y letras remarcadas para que destaque. En ese momento me asalta la duda de la procedencia del nombre, quizás lo han llamado así en honor a la bella ciudad italiana, o tal vez sea una mera coincidencia. Mientras me encuentro en ese momento de reflexión, algo capta enseguida mi atención; una gaviota de grandes dimensiones se desplaza con desparpajo, sobrevolando mi cabeza tan cerca, que hace que me tambaleé de un lado para otro bruscamente, tras el ataque fortuito. Acto seguido, quedo maravillada con la rapidez con la que reemprende el vuelo, alejándose a través del cielo azul añil, dejando únicamente tras de sí, la estela blanca de su plumaje. Pierdo la noción del tiempo por completo, y caigo en la cuenta de que ya está atardeciendo. Dirijo la vista hacia el horizonte y quedo embelesada contemplando la caída del ocaso. Puede que esté quizás, ante uno de los paisajes más hermosos que haya visto jamás; el mar ha perdido ya ese azul turquesa incluso cristalino que presentaba al mediodía, para adquirir tonos violeta y rosa palo, los cuales se mezclan con un azul marino intenso. Sigo mirando absolutamente maravillada y desplazo la mirada, un poco más hacia el frente. El cielo también ha perdido por completo su color azul añil, y en vez de eso, tengo ante mí toda una paleta de colores; desde el rojo más fuerte, que acapara gran parte de la inmensidad celeste, pasando por tonalidades naranjas que juguetean con suaves amarillos, rosas claros y rosas chillones, violetas, lilas, hasta púrpuras. Toda una obra de arte, que hace que mis párpados pesen una tonelada, hasta que caen suavemente para hacerme sucumbir en el más profundo de los sueños.
    Pasado un tiempo, intento abrir los ojos, sin prisa, primero pestañeo un par de veces y luego hago esfuerzo porque las órdenes que mando a mi cerebro para que se abran, se cumplan correctamente. Finalmente, termino por abrirlos del todo y observo con un ápice de frustración, y pena en mi rostro el techo tan familiar de mi habitación. Todo sigue exactamente donde lo dejé, exactamente igual que siempre. Justo entonces, un pensamiento se mueve de forma frenética, rebotando en mi cabeza: .. Ansiado verano. Pienso, mientras exhalo un amargo suspiro.

    ***

    Salemslot

    La estantería

    La estantería parecía sujetarse por unos filos hilos nacidos del techo, acumulando una suave capa de polvo que parecía derramarse en ese equilibrio absurdo de libros antiguos y carpetas viejas.
    Me gustaba su estrechez, la madera a punto de desplomarse, las hojas amarillentas con olor a cerezo viejo y su oscuro fondo de objetos perdidos.

    Pasados los años, decidí deshacerme de ella y de todo su contenido.

    Crecí en un ambiente hosco, donde la rudeza de mi padre había sido sufrida por todos los muebles de la casa. Lo único que había quedado de él era esa vieja estantería y algunos agujeros en la puerta de mi habitación. Después del abandono, había suplido su ausencia con las letras de los maltrechos libros y las memorias de mis escritos.

    Jamás compartía ninguna palabra con nadie, siempre paseando cabizbajo por las calles a fin de encontrar una sombra distinta a la mía. Me odiaba sin sentido.

    Sufría mi cuerpo distante y las palabras rebotaban en mí como si surtiesen de una montaña sin eco. Ni siquiera era capaz de contestarme yo mismo a mis propias preguntas.

    A la muerte de mi padre, la estantería temblaba como la hierba fresca que renace de una gran nevada. Sus crujidos no me dejaron dormir en toda la noche y gran parte de las hojas amarillentas habían comenzado a pudrirse, como si unas lágrimas se las hubiesen comido.

    No lloré con ella, simplemente la abandoné.

    La distancia de mi cama hasta el hueco de la estantería se convirtió en una gélida corriente de desdichas. La tristeza se apoderaba de mí cada vez que pisaba la huella incapaz de borrarse.

    Ahora recuerdo aquella vieja estructura de madera carcomida.

    Me hace pensar que enfocamos nuestro dolor en lo más absurdo. Maltratamos a nuestra mente culpándonos sobre lo más insignificante que tenemos a nuestro alrededor, sin contemplar lo verdaderamente importante.

    Hoy puedo decir, sí padre, yo te quería.

    ***

    Undertaker500

    Todo o nada.


    Todo empieza una tarde de un caluroso Agosto, Luis tenía la tarde libre y fue a ver a María su pareja con la que llevaba 2 años saliendo, últimamente estaba distante, y su relacción que había conseguido un gran equilibrio rozaba el fin.

    -Ya estoy en casa, dijo Luis
    -No hubo respuesta...
    -María ¿Estás en casa?
    -Nada...

    Luis recorrió el oscuro umbral para llegar a la entrada, donde para su sorpresa se encontraba su amada, fallecida en el sillón, Luis se quedó inmovil, no hizo nada, mas que dejar caer una fina lágrima que recorría su rostro hasta llegas a sus labios, de repente, empezó a gritar como un loco el nombre de su amada en voz alta

    -María, María gritaba sin cesar.

    Lugo, Día 1, 5:00 pm.

    Luis notaba mucho la ausencia de su amada, intentó recomponerse del duro palo, pero le resultaba imposible, no podía sacarla de su mente, una gran distancia les separaba a ambos, pero él no cesaba de pensar en ella, no quería vivir un solo instante más sin ella.

    Lugo, Día 2, 2:00 am

    El final se acercaba, Luis no soportaba más la presión, no quería vivir un momento más sin su amada, y tenía una macabra solución, antes de hacer nada, decidió despedirse de sus padres y hermanos.

    Lugo, Día 3, 8:00 pm

    El momento había llegado, se encontraba frente al barranco, y un fino hilo le separaba de la muerte, un salto y todo habría acabado, estaba hecho, iba a saltar, cuando lo vió, lo vivió y lo sintio, en su mente, una voz le susurraba:

    No lo hagas, disfruta como yo no pude

    Lugo, día 4, 7:00 pm:

    No lo había cumplido, no se había suicidado puesto que quería cumplir el deseo de su mujer, y se dedicó a ser feliz, pronto encontró un nuevo amor, formó una familia, y vivió feliz, pero... María siempre estuvo en su memoría.

    Gracias a ella, fue feliz, gracias a ella disfrutó lo que ella no pudo.

    ***

    rtrek
    Se fue...
    ¿Dónde quedaron aquellos besos al despertar? ¿Quien tiene aquellas miradas que quedaron retratadas? ¿A dónde fueron aquellos planes de futuro? ¿Que fue de las noches donde era sólo mía?... se fueron.

    Preparó las maletas. El curso había finalizado. No había razón para quedarse ya y demorar más la vuelta a casa. La esperaban.
    El amor a distancia es como el aire, pensé, sabes que existe aunque no lo puedas tocar.
    Nunca pensábamos igual.
    Dos besos. Se despidió.
    Se fue...

    Al principio llama todos los días. Con el tiempo cada vez menos. La notas distante y piensas que no es grave. Estás convencido de que el fin del mundo está muy lejos. Nada puede romper ese equilibrio labrado durante un año de convivencia.
    Hasta que ese aciago día decide ponerle fin.
    Se fue...

    Llamó.
    No dió razones, ni hechos, ni argumentos. Tampoco los pedí. Tampoco hacía falta.
    "No te quiero" es suficiente.
    Colgó.
    Se fue...

    Esa no es la forma.
    Así no.

    Su ausencia ha dejado un hueco imposible de llenar. Su oscuro corazón sólo pensó en ella. Se olvidó de mí. Quizá se le pasó por alto.
    Se fue...

    Creí estar en un sueño. Que estaba dormido. No quería despertar.
    Pero al volver a la realidad...no quería creer aquella pesadilla.
    Se había ido.

    Aunque duela, por duro que sea, ahora tengo que pensar en mí mismo. en recuperarme. Empezar de cero.
    El nuevo curso está cerca. La volveré a ver. Estaré preparado.
    Me fui...

    ***



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  17. #17
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    Anuki

    CIERTA VEZ

    Cierta vez, conocí a una persona que me llevó a conocer lo más preciado del ser humano y valorar lo distante como cercano entre un mar de dudas lejanas a cualquier comprensión paciente. Muchas tormentas cruzamos y pese a la distancia llegamos a puerto, la luz del sol era tan ceguedora y bella que nos embriagamos de ella. ¿Quieres conocer la historia?

    Me llamo Elisa y pese a mi juventud y ausencia en argumentos vitalmente imprescindibles, vivo en un pequeño y apartado bosque, todo lo que me rodea inspira paz y tranquilidad, el olor de los árboles vertiginosamente altos y la brisa del amanecer es lo que hoy día hace que pueda seguir despertando con una sonrisa.
    Todas las mañanas, al salir el sol, salgo a pasear por un largo camino que comienza en mi cabaña y acaba en un riachuelo claro y luminoso, en él me gusta sentarme y ver los pequeños peces nadar y las piedras de su cercano fondo que brillan juzgándome y haciéndome viajar a lo más hondo y oscuro de mis pensamientos. Así paso largas y largas horas, podría decirse que mi vida es monótona pero también creo firmemente en que en ella, no sobra ni falta equilibrio a excepción de la razón de mi nueva locura.
    Te preguntarás cómo he llegado a vivir así, ¿cierto? Pues te lo explicaré lo mejor que pueda.
    El inicio de éste viaje llegó por casualidad, como mismo llega la vida la arrebata la muerte sin apenas avisar, ¿no lo crees? Mi vida hasta éste momento digamos que transcurrió de una forma similar a la tuya, vivía con mis padres, estudiaba, salía con mis amigos… Pero algo la hizo enmudecer…
    Hubo una vez una persona a la que le hice prometer que cuando decidiera abandonar mi mundo sin avisar sería obligatorio volver para cogerme de la mano y decirme que no me preocupara, que el fin es infinito y cálido. Por desgracia, cuando ese día llegó mi vida perdió mucho sentido, las alas que creía poseer se partieron al igual que murieron sus sonrisas, ya no existía ese mundo lleno de frutas, risas y tropiezos, ahora la llamada vida me había dejado oscuridad, arañas y polvo.
    Conforme transcurría el tiempo mi paciencia también se iba desmoronando, ¿Cómo era posible romper una promesa así? No podía quitarme esa idea de la cabeza, la confianza es un lazo tan fuerte y transparente que como un leve soplo de aire fresco me llevó a éste mismo sitio donde ahora me encuentro. ¿Quizás sólo necesita fuerzas para venir a buscarme? ¿No puede regresar? ¿Qué falla? Miles de preguntas así bombardearon mi cabeza y decidí ir en busca de un lugar en el que sólo yo pudiera ser testigo de mi vida, mi esperanza, mi espera y mi muerte.
    Así que como podrás imaginar, aquí sigo situada en la misma piedra al pie del riachuelo, mirando los mismos peces y los mismos rayos de luz, día tras día…. Hasta que tú quieras venir sonriéndome y cogerme de la mano, así pues, las dos caminaremos juntas por ese mar de luz y olor a fresas.

    ***

    Gnoside

    Viviendo mi esquizofrenia:

    Llego al salón y, como casi siempre, no hay nadie. Reviso las tareas que debí hacer ayer pero que no hice por pereza, saco mi reproductor mp3 del bolsillo, me recuesto sobre el puesto y me dedico a lo que mejor se hacer. Normalmente tengo música con sentido, es decir, con letra coherente y mensajes profundos, no como la porquería que oyen algunos jóvenes contemporáneos a mí, luego de diez minutos siento un pequeño golpe en la cabeza, es mi amigo de turno que llegó a joder, me levanto con los ojos cansados y lo saludo como todos los días.

    Rápidamente pasa ese lapso entre la entrada al colegio y la llegada del maestro, cuando eso ocurre siempre tengo una mala disposición frente a la clase, o por lo menos eso dicen de mí. La clase se torna un tanto aburrida, solo tengo una salida a esta prisión mental, el dibujo, mi herramienta preferida para salir de este mundo.

    En la mitad de mi obra maestra no falta el personaje interesado por lo que hago, mas conocido como sapo, que dice normalmente ¿Otra vez usted con sus dibujos?, y yo como siempre hago caso omiso a ese tipo de observaciones, al fin y al cabo solo yo se que dibujo y que hay en mi cabeza.

    Al terminar la clase salgo un momento al pasillo para alejarme un poco del estrés, me dirijo al balcón que hay enfrente del salón y solo miro la gente pasar; veo el cielo tan distante y tan deseable, ese es uno de mis mas grandes anhelos, poder volar atreves de él.

    Mis pensamientos empiezan a congelarse, olvido totalmente que estoy en el colegio, que me toca entrar al salón para que no me llamen la atención, que debo rendir académicamente para no defraudar a mi madre. Son muchas cosas, pero todas y cada una de ellas me dan igual, ya que solo me muevo por inercia, mi cuerpo actúa como un robot, y mi cerebro ya perdió totalmente su control.

    Ya reanudada la clase, me siento otra vez en ese rígido puesto, noto que mi amigo no esta, en otras palabras, andaré solo por algunas horas gracias a su ausencia. Miro al profesor hablar, pero sus palabras no hacen efecto en mí. Mi maldito sexto sentido me dice que todos me miran en ese momento, como si tuviera algo que les llamara la atención, odio esa sensación, mi cabeza empieza a recrear las miradas cortantes de los demás, empiezo a sudar frio, quiero comprobarlo con mis propios ojos, pero el miedo no me lo permite.

    A veces no se que soy, un paranoico arraigado a la sociedad, o un apartado mental; reflexiono constantemente sobre “mi propósito en la vida” y siempre llego a la misma conclusión: Estoy en este mundo para dar alegría y desdichas a mis padres y para mantener el equilibrio de natalidad en el país.

    Luego de esa pequeña gran experiencia en el colegio, llego a mi casa. Este es mi lugar preferido, pues puedo hacer lo que se me venga en gana sin que nadie me critique, y sin tener que rendir cuentas. Lo único malo de estar en mi casa es esa rapidez con la que se va el tiempo, tanto así que no me doy cuenta que ya son las 9:11 pm y aun no hago mis tareas.

    Ya para poner fin a mí diario vivir me voy a dormir, mi pobre cabeza pasa por su peor momento, el insomnio. Doy vueltas en la cama, mi tortura no tiene fin. Mis penas se hunden en el profundo tono oscuro de la noche, solo me queda la demencia como solución a las preocupaciones. La distancia entre la cordura y la locura se vuelve cada vez más pequeña, tanto así que me doy por vencido y me dejo caer al precipicio. Y es en ese preciso momento en el que adopto la condición de raro, loco, de otro paneta; en pocas palabras, paso de mi estado normal, a mi estado esquizofrénico.



    ***

    facundob

    La sombra del infausto.


    ¡Ah! ¡Con qué feroz porfía acometió a mi vida! ¡Con qué fuerza se incrustó en mi mente revolucionando mi sosiego y arrancando de raíz mi dicha!

    La gélida noche atrofiaba mis huesos. Mis pasos imprecisos y tímidos resonaban para mi interior como un corazón desesperado. Sombras incongruentes se proyectaban en las baldosas y se quebraban contra las paredes. ¿Qué esperanza resurgiría para convencerme de que la vida tenía un propósito digno de ser seguido? ¿Escupiría mi desazón y me abriría paso entre la masa innoble? Una vez más lo haría. Entre ocultadas mentiras y desnudas verdades. Mi sombra, artificio de lo fútil, caminaba a mi lado. Mi infundada soledad ¡ah! ¡Qué terrible destino!
    El desánimo colmaba mis sentidos y mi pesar divagaba entre la niebla cuando de repente oí endebles risas provenientes de un hogar.¿Qué feliz mentira vivirían?¿Con cuánta inocencia angelical me encontraría al asomar por su ventana? Mis dudas se pudieron despejar sólo cuando atisbé hacia allí y de repente la vi: su belleza distante se clavó en mí como una puñalada impía y mi debilitado cuerpo cayó como una vieja ruina ante su virtud incandescente. Todo desapareció menos su rostro impoluto y lumínico. ¡Qué magnificencia divina! Sólo entonces entendí mi soledad, mi penumbra silenciosa y mordaz. El augurio del fin clamaba en el oscuro equilibrio terrenal y ensordecía a mi espíritu ya sin luces. La ausencia de su inmaculada imagen empujaba a mi alma hacia un abismo.¡Ah! ¡El imponderable dolor de que no habite en mi su hermosura insondable!¡ Me prosterno ante el cielo apagado, ante la luna llena, y rezo, como un fiel cristiano y lloro, cual fantasma desdichado, por su distancia inapelable y el odio efervescente que se desprende de mis venas!

    ***

    Bollo

    Cogido por el rabo.


    Oscurecí en el tumulto y desparecía imperantemente. Entre llantos y lamentos, mi ausencia fue necesaria. El odio y el dolor florecería en aquel descampado.

    Estaban deseando mi fin, era un complot uniformemente desacelerado. No había aceleración por ser alguno. Siempre rechazado por la sabia naturaleza, por cualquiera de sus rincones más profundos.
    Un equilibrio que se distorsionaba en ella con mi presencia, con mi oscuro suspiro.
    Ya no me encontraba alegre, diferente o malparado. Resultaba ser que después de tantos años luz encontré mi estrella a cual iluminar. Una estrella débil, frágil a ciertas horas del día estelar dónde me orientaba.
    Distante de todo universo existente, ya era hora de entrar en la profundidad de la felicidad oscura, luchar cuerpo a cuerpo hasta encontrar un vencedor.
    Tras un duro entrenamiento, salí volando como un gallina tiranosaúrica en medio de una matanza. No me quería enfrentar en la batalla. Quería pertenecer siempre en su sistema, y quería ser un siervo, un vasallo ordenado por la masa ultraradiante, un canario introducido en una jaula alejada de los destellos solares. De ese modo veía mi futuro.
    No, esa realidad estaba a mucha distancia de mi escatológico pedigrí. Así se encontraba tal situación.

    A todo ésto escucho que llaman a la puerta de mi caserío, me despierto y voy a abrir. Mi padre, que había venido de hacer la compra. ¡Eran las siete de la tarde y me había acostado a la tres para dormir el siestorro! Normal que sueñe esas cosas tan raras con esas dormileras tan largas, añadiendo una comilona grasienta al mediodía.
    Otro día os cuento si me desperté de mi realidad o fue ella quién me despertó. Os lo juro por Piotr Alekséyevich Kropotkin.


    ***

    Ganadora: Salemslot


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  18. #18
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    VI Concurso de Microrrelato (mes de septiembre)

    Organiza:
    Bollo
    Palabras:
    Química, Pasajero, Grande, Tiempo, Sensual, Mirada.

    Participantes:

    Salemslot

    Desde Hospital del Mar

    Recorriendo los viejos callejones de una Barcelona mojada por la tormenta invernal, se me ocurrió que aún no tenía una idea fija de hacia a donde me dirigía. El barrio gótico temblaba por las luces de los relámpagos, los charcos reflejaban unas gárgolas acechantes con mirada de eterna fijación y mis pasos resbalaban por la soledad de la calle.

    Desconocía el tiempo que andaba merodeando sobre el mismo círculo, buscando entre vagabundos de las Ramblas a la mujer del paraguas rojo. Tuve la intuición de que ella podría ayudarme a encontrar la mitad de mis miedos. Quizá suene extraño, pero hay formas de que estos se escapen y no deseen volver a ti. Nadie los quiere, pero yo estaba empeñado en conservarlos conmigo.

    Sentí un pasajero estremecimiento al agacharme frente a la Estatua de Colón. Probablemente el horizonte ocupaba uno de mis temores. El gran infinito, ahora oscuro y denso, con sacudidas eléctricas cegadoras reavivó una pequeña parte de mi cerebro comatoso.

    Pude sentir como me envolvía esa fuerza negativa. Como llenaba mi ser de cosquillas amargas.
    Anduve unos cuantos pasos más, llegando a los pies del puerto. Pude observar como unas lisas merodeaban buscando desperdicios para hacerse un festín con ellos. Había una muy grande con un mordisco dado en uno de sus dorsos. Me quedé unos instantes flirteando con esa química tan especial que tenía con el mar oscuro y chorreante de lágrimas celestiales.

    Un suspiro en la nada se dejó caer. Supe que estaba a mis espaldas. No tuve tiempo a reaccionar cuando me encontré con su mirada sensual mezclada con ingenuidad. Era él. Era yo.

    Los miedos de la infancia tras un cuarto oscuro nunca desaparecen.

    ***

    Evilson

    Infausto

    Intentaba escribir esa noche, pero el líquido denso que comenzaba a descender por sus lánguidos dedos de pianista frustrado, estaba manchando las delgadas hojas celosas de su ceñida imaginación. Había encontrado la decimonovena carta de rechazo bajo la crepuscular víspera anterior. Tenía fecha del veinte de agosto. La primera acogida había sido relativamente positiva; sus relatos serían analizados a través de un meticuloso estudio de cinco reconocidos críticos literarios a nivel local. Esta vez sentía esperanza, ya que creía haber alcanzado notoriamente su expresión ideal. Pero los diecisiete días de tortura no acabaron más que en reprobación y desagravio, que volvieron a patearlo en los ya indolentes días de clamor, sucedidos unos tras otros, como si fuera una embustera quimioterapia digna de enajenación.

    No se distinguía de un perro moribundo tras ser atropellado en la carretera de alta velocidad; rengo y buscando destellos luminosos de esperanzas finiquitados por un nuevo automóvil ribeteado en el lejano horizonte, raudo y sin ojos más que los inertes focos delanteros. Tanto había leído en su vida que no lograba entender el exagerado fracaso al cual se veía expuesto. Levitaba sobre vientos de creación sublime, pero caía estruendosamente a tierra cuando plegaba tales ideas a su propia empuñadura, una empuñadura falsa y superficial, que sopesaba con profundas heridas en sus muñecas poco talentosas.

    No era más que una mierda en una cuneta esperando el momento en que una luctuosa y voluminosa lágrima de las nubes de su desidia lo arrastraran hasta el recodo del camino. Aquellos días pasados, rebosantes de energía, habían sido extinguidos por un sueño pasajero e inasible a la realidad. Alguna vez grande, de espíritu y gallardía desbandada, hoy se confundía con un alienado tiempo de subversión. La nervadura de sus brazos se había vuelto cada vez más oscura y sobresaliente, como dañinas excrecencias gangrenosas. Tales momentos se hallaban hundidos y encadenados en el fondo de aquel lago yerto que era su presente, lleno de sufrimientos indelebles que lo tintaban de un color repulsivo a cualquier ojo vívido de conmiseración.

    Al correr las horas desde el desabrido exordio de su nueva narración, ya no alcanzaba a dilucidar ni recordar qué era lo plasmado en ese infértil papel endemoniado. Sus movimientos febriles hicieron que tropezara en su imaginación, y se diera de lleno en la cabeza con una estaca de acero oxidada. Trató de reivindicarse con su propia laceración, pero el advenedizo cuerno invertido en su frente, truncaba toda forma de pensamiento estoico, arrojándolos a un espiral de fuego abrasante que terminaba por reducirlos a cenizas irreversibles.

    La modorra comenzó a tomarse por completo su alienígena fisiología, formando una corcova que lo apretaba en contra de la hoja estéril. El punzante óxido clavaba cada vez más su crisma, desollando sus sueños, ideales y esperanzas que habían sido el débil y único cimiento que sostenían su infausta vida.

    Pero algo notó en esa curva infernal de extinción, algo que la hoguera no había podido quemar por completo. Era un recuerdo que acezaba, pero que luchaba por desprenderse de la mortaja que trataba de aprisionarlo para siempre. Con los últimos dejos de raciocinio no podía aventurarse en él, además, estaba casi extinto por las llamas inmisericordiosas. Solo pudo entrever un atisbo, una ínfima mirada que alcanzó a esbozarle una leve sonrisa en su boca de dientes pútridos, vahídos por el descuido. Un nombre. Un sensual nombre que se alzaba como el fulgor estridente del último faro del fin del mundo. Un destello refulgente que lo hizo arrepentirse por un instante del cambio de su habitual puñal por uno más grueso y mortífero para estigmatizarse los infortunios en forma de heridas eternas en sus lánguidas extremidades. Esas cicatrices que representaban milímetro a milímetro sus desilusiones y derrotas, esas llagas de combate contra sí mismo, en la cual jamás se pudo acordar paz. Una lucha sempiterna, la cual tarde o temprano debía acabar.

    Las cuerdas vocales no habían tenido uso hace estaciones enteras. Pero no eran necesarias, puesto que el alarido expulsado a través de su última exhalación fue escuchada a miles de kilómetros de distancia, remozada por una química fénix, por la propia dueña de aquel último gesto de vida.

    Isabel…

    ***

    GregorSamsa

    A un universo de distancia.

    Más que el tripulante de aquella magnífica nave, soy un pasajero de un vehículo sin control. Mi misión era conseguir que su cerebro segregara la suficiente sustancia química en su organismo para que su corazón latiera con fuerza cada vez que yo estuviera cerca. Tamaña proeza para la que concentre cuerpo y alma.

    Historias de éxitos y fracasos en similares empresas alentaban mis ánimos y depuraban posibles fallos que pudiera cometer. La creación de una estructura que me permitiera acercarme a ella, se convirtió en una autentica obsesión. Pero finalmente la construí. Su diseño era magnífico, perfecto. Nada podía salir mal. O al menos eso creí.

    Ilusionado en mi proyecto y cargado de orgullo y optimismo subí a la lanzadera, me introduje en el habitáculo de mando y accioné los mandos que calentaban los propulsores. Atravesé mi propia estratosfera en dirección a ella. El trayecto iba según mis cálculos.

    La sensación de ausencia de gravedad y problemas durante aquella parte del trayecto, inflaron mi ego, dándome la seguridad de que no existía meta por grande que fuera que no pudiera conseguir. Aunque aquella fuera la meta más difícil del cosmos entero, ¿qué podría salir mal?

    Pero antes siquiera de entrar en su campo gravitacional, algo parecía no funcionar correctamente. Mi maravillosa nave no conseguía vencer la fuerza de su sensual mirada. Mi cabina restalló con innumerables alarmas sonoras y luminosas. El oxigeno dejó de entrar en el habitáculo proporcionándome una sensación de ahogo nunca antes experimentado por mi. Los controles no obedecían y los reactores que impulsaban mi nave parecieron apagarse, dejándome en una situación de descontrol que realmente me aterraba.

    Mi infructuoso medio de transporte no fue capaz de penetrar en su atmósfera y quedó inerte girando alrededor de su orbe durante toda la eternidad. La cualidad más gratificante de la eternidad es que te proporciona tiempo para reflexionar con una tranquilidad que la caducidad no te permite. De ese modo despejé mis dudas y comprendí mis errores. El principal de ellos fue el propósito de mi misión. Fui un egocéntrico idiota al querer controlar los sentimientos de ella, cuando rara vez somos capaces de controlar los nuestros propios. Y esa fue mi perdición.


    ***

    Ganador: no he encontrado las votaciones

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  19. #19
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    Y aquí me empiezo a perder un poco porque parece que vuelve a empezar el concurso de microrrelato en el 2013 por otras personas y con otra forma de hacerlo pero no encuentro los primeros. Seguramente fue Toupie quien lo recuperó. Pongo los que encuentro.

    III Concurso de microrrelatos

    Organiza: Dean Moriarty
    Frase: No eres más que una gota de sudor frío recorriendo la sien de tu futuro padre

    Participantes:

    zendt: No eres más que una gota de sudor frío recorriendo la sien de tu futuro padre. Has sido concebido, es verdad, pero justo desde el momento de anunciarle tu llegada, han comenzado sus dudas acerca de si sabrá ó no quererte. Pero no te asustes, la noche siempre ha sabido transmitirle todo aquello que yo no pude y lo conseguirá. Será capaz de interpretar que su alma noble ya no le pertenece a él, sino a ti; no serás su incurable enfermedad, sino su salvación, su mejor hazaña dentro de su ripia locura y engendrará para ti todo aquello que necesites al ver la luz. Tu padre te espera, hijo y yo también.

    angelh2o:
    No eres más que una gota de sudor frío recorriendo la sien de tu futuro padre.
    Una vez tomado los votos, no volverás a amar más que a Dios, a quien obedecerás y entregarás toda tu vida terrenal y espiritual.
    El mundo está lleno de pecados y pecadores, vigila con enamorarte, con los homosexuales o la democracia. Vigila con todo aquello que amenace la Iglesia, tu Iglesia, tu casa, la del señor, tu señor.
    Expanderás la fe cristiana y demostrarás a todo aquél lo equivocado que está y le harás saber de su ignorancia... ateos, judíos, musulmanes o hindúes tendrán que ser que sólo hay un dios, Jesucristo.
    Me pediste sinceridad, pues bien, ya la tienes. Ahora toma mi mano y abre la boca. Pronto conocerás el jardín del Edén y serás una gota más tu padre, Francisco I.
    Amén.

    Ernesto Álvarez:
    No eres más que una gota de sudor frío recorriendo la sien de tu futuro padre. Hijo que no has nacido, me provocas un pálpito seco en la garganta. Tendrás mi rostro, y robarás la piel que ahora es mía. Me vas aborrecer, vas a ocupar mi sombra sobre la Tierra, vas a olvidarme. El olvido es una forma de inexistencia, y por tanto, de lenta muerte. Y pensar que eres una gota de sudor ahora, y un día inevitable, tu carne habrá parasitado a la mía. Yo llegaré a ser mi propio y desconocido hijo, y la otra parte de mí, lo que soy ahora, habrá muerto. Estos pensamientos, yacerán imposeíbles... irrecuperables en tu memoria.

    Kelly:
    No eres más que una gota de sudor frío recorriendo la sien de tu futuro padre. Se te acabará la tontería adolescente y tu padrastro volverá a estar feliz y sin preocupaciones.

    salemslot:
    No eres más que una gota de sudor frío recorriendo la sien de tu futuro padre. Una composición de grasas almacenadas en forma de delicioso bollycao que recorrerá cada balcón de su orondo cuerpo para saludar la inestimable falta de voluntad tirada bajo los escombros del sofá. Eso serás, una gota de sufrimiento para una retirada de placer efímero.

    Anairo:
    No eres más que una gota de sudor frío recorriendo la sien de tu futuro padre. Felipe, espero que cuando quieras saber la historia incógnita y proscrita de mi condena, quienes me sobrevivan te respondan que morí como un hombre:con el pecho al rojo vivo y los ojos sin vendar, así el fusil lo lleve el mismo Diablo. En el recuerdo quiero nuestro último encuentro, el de la patada de campeón en mi mano cercenada. Hoy me doy cuenta que nuestra Marisol tenía razón, y sea esta mañana la última vez que la vea llorar.

    Toupie:
    No eres más que una gota de sudor frío recorriendo la sien de tu futuro padre.
    Apenas un leve susurro, el aleteo de una frágil y delicada mariposa. El débil murmullo de tu corazón se convierte en el eco de mil tambores reverberando en tus venas, palpitando en tu cuerpo, en tí. Te creíste más débil que nunca, pero en realidad nunca te habías sentido tan vivo. Todo a tu alrededor se desvanece, sólo existe algo ciertamente nítido, y es Ella, ahí, de pie, esperándote.

    Luz roja:
    No eres más que una gota de sudor frío recorriendo la sien de tu futuro padre. Eres parte de él, de su tensión y su lucha. No eres más que una gota de sangre caliente recorriendo los muslos de tu futura madre. Eres parte de mí, de mi miedo y mi esperanza. Tú y solo tú me has llenado la frente guerrera y vieja de arrugas de felicidad nueva, princesa negra. Llora ahora, hija mía, que la vida — tu vida — ha comenzado y tú... tú ni siquiera te has dado cuenta.

    Bienvenida al mundo, Adela.

    _Alvaro:
    No eres más que una gota de sudor frío recorriendo la sien de tu futuro padre. Una coagulada soledad de hijas no deseadas, gritando delante de un sol dominante de mala suerte, con los ojos muriendo muy azules.Ahora vivimos en un círculo vicioso de sexo, lleno eres de gracia. Somos nosotros mismos los propios verdugos, pero no eres más que un útero desgarrado que soñaba con un milagro.

    Ganador: zendt

    ***

    V Concurso de microrrelatos

    Organiza: Blacksad
    Frase: En algún lugar de esta ciudad, vivió un hombre que...
    Participantes:

    Relato 1

    En algún lugar de esta ciudad, vivió un hombre que...

    no tenía sombra. Nació sin sombra y vivió sin ella, pero a el le daba igual. Sus abuelos lloraron tras su parto, pues pensaron que iba a ser sin desgraciado, una persona sin sombra no auguraba nada bueno, pero le daba igual. En el colegio se reían de el por no tener sombra, y en el trabajo también! pero le daba igual. De alguna manera, era especial y diferente al resto. Nunca echó en falta tener una sombra con la que reír, llorar o hablar, pues el era una sombra.

    Relato 2

    En algún lugar de la ciudad vivió un hombre que siempre luchó por aquello en lo que creía. Un hombre fuerte, tenaz y quizás algo testarudo, como quizás le habían enseñado desde su más tierna infancia. Un hombre anónimo, como muchos otros, que trató de dejar algo mejor a los suyos. Y un hombre que, hasta su último aliento, te amó incondicionalmente. Como él sabía. Como él podía. Pero no como tú querías.

    Relato 3

    En un lugar de la ciudad vivió un hombre de pelo en pecho,uñas de plata, ojos del halcón, portes de reina,
    corazón de luna y tierra, que sembró las calles con el perfume de su alma atrapada entre el murmullo del tiempo,los rumores de sus besos y la ciencia y la paciencia de sus sentimientos. Era un hombre de acero y miel, de sonrisa pálida: un verso prohibido.

    Relato 4

    En algún lugar de esta ciudad, vivió un hombre que era considerado el mejor amante del mundo. Tal semental era que lo visitaban cada año miles de mujeres insatisfechas solo para conocerlo y miles de maridos envidiosos solo para asesinarlo (o, al menos, intentarlo). Pero él nunca abría su puerta, nunca se dejaba ver... hasta que, un día, apareció. Lucía un Rólex en la muñcea, dos anillos en el pulgar y una bala en la cabeza. Lo encontraron con una única vestimenta: sangre entre las piernas y el broche de un recién nacido mamando de sus pechos. El mejor amante del mundo había sido madre... y mujer. Y nadie entendía cómo podía haber sido ninguna de estas cosas.

    Relato 5

    En algún lugar de esta ciudad, vivió un hombre que su visión no era la misma que el resto. Observaba infinitos ochos que se dirigían hacia el firmamento. Al rato pequeños números tres caían del cielo haciendo ese sonido tan característico en sus oídos. Esa amalgamada de sentidos le envolvían en la burbuja que siempre quiso. Los números eran su único motivo para vivir, por ello los necesitaba. Él bendecía su futura sinestia, porque su visión del mundo sería única. No iba a ver nunca más ningún "verdadero" rascacielo, pero aquello merecería la pena. La Seducción Dispar.

    Ganadores:
    empate entre rcv2502 y Kelly

    Última edición por Amanda_angel; 02/04/2017 a las 13:14
    A Zendt. le gusta esto.
    No es oro todo lo que reluce; no todos los que vagan están perdidos; lo viejo, si vigoroso, no se marchita; a las raíces profundas no les llega la escarcha...
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  20. #20
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    Predeterminado Re: Microrrelatos del Concurso de Microrrelatos

    VI Concurso de microrrelatos

    Organiza:
    Toupie
    Frase:
    Mientras observaba la moneda girar y girar en el aire, su impaciencia aumentaba.

    Participantes:

    Kor

    Mientras observaba la moneda girar y girar en el aire, su impaciencia aumentaba.
    Era la inagotable espera lo que le estaba matando, la incertidumbre de saber y a la vez no saber a ciencia cierta qué puede ocurrir. Mientras nuestro personaje seguía cavilando, lanzando su moneda; en la calle se agrupaban decenas de hombres ataviados de negro y rojo. La diosa fortuna no ha sido favorable, no iban a dejarlo tranquilo nunca, la policía militar se presentaba dentro del hogar. "!Hazlo!, !hazlo y olvidaremos este malentendido"", demandan con furiosa terquedad. Él levanta la mirada con lentitud y mueve en gesto de negatividad la cabeza, entonces, se procede a los golpes y si hiciera falta, la tortura. Al final, acabará por ceder, como todos. Nos encontramos a mediados del siglo XXI, quién no vota al partido nacional, vota al socialista y quién no vota, es obligado a ello.

    Báthory

    Mientras observaba la moneda girar y girar en el aire, su impaciencia aumentaba.
    El cuproníquel permanecía pausado entre la grisalla de aquel tabuco abarrotado. ¿Cuántas veces había usado él ese ejercicio de azar para enseñar estocástica a sus alumnos? Innumerables. Y ahora jugaba sobre seguro contra aquella turbamulta: Su cara y cruz, su fatídico destino, pasaba por morir apaleado en cuanto esa moneda tocara el suelo… Sin embargo, nadie había calculado la improbabilidad de que la moneda permaneciese siempre allí arriba, estática, suspendida en el aire.

    zendt

    Mientras observaba la moneda girar y girar en el aire, su impaciencia aumentaba
    estaba realmente confuso y quiso dejar lo que parecía amor en manos de la suerte. Cara, para lanzarse a su conquista, cruz para quedarse encerrado y disuelto en el estudio donde tan protegido se encontraba. Mientras, Helen cruzaba el parque como cada día después del trabajo, ajena al turbio desenlace de lo que ella interpretaba como un amor sincero, había quedado con su misterioso amigo al otro lado del oxidado puente, creyéndose más cerca del amor verdadero de lo que jamás estuvo. Las manos de Diego apresaron la moneda al caer y lentamente abrió la palma para observar el futuro prometedor con ella o su deriva más irrevocable.

    angelH2O

    Mientras observaba la moneda girar y girar en el aire, su impaciencia aumentaba.
    En la sala de urgencias la espera era eterna y la moneda parecía no parar nunca.
    Pasaron treinta segundos que parecieron tres horas. Sus padres nerviosos se levantaron de golpe, un cirujano se dirigía hacía ellos.
    -Lo siento, hicimos lo que pudimos- dijo mientras la madre se derrumbaba y el padre no decía nada. El muchacho escuchó las palabras que, a pesar de su mutismo, gritó tan alto que el padre desvaneció, el cirujano no entendió y la moneda que giraba y giraba, se paró y con ella, el corazón del joven paralítico que pereció de una súbita tristeza, mas su alma se alegró de volver a ver el amor que tenía por perdido y de perder la tristeza que lo había matado.

    kixky

    Mientras observaba la moneda girar y girar en el aire, su impaciencia aumentaba.

    ¡Plop! Unos círculos perfectos surgieron en la superficie de la fuente, ahí donde la moneda había golpeado el agua. Y un susurro imperceptible salió de entre sus labios, mientras veía la moneda girar y descender entre burbujas como una pluma hasta golpear el duro fondo de piedra gris, al lado de otras tantas. -Cientos de peticiones… Tantas monedas arrojadas debido a deseos e inseguridades humanas… Y súbitamente lo lo tuvo claro, no dudó, metió sus pies en la fuente, sacó la moneda, y corrió hacia la vieja cabina al lado del paso de cebra dejando un rastro de salpicaduras a su paso, introdujo en ella esa mojada moneda y pulsó las teclas. La suerte le podría ser de ayuda, pero era él quien tenía que actuar.

    Luz Roja

    Mientras observaba la moneda girar y girar en el aire, su impaciencia aumentaba.
    Era un hombre al que no le importaba jugar con el dinero, lo reconocía. Casi todas las noches se las ingeniaba para ir a uno de los casinos ilegales de la ciudad. Odiaba al presidente Sharper por haber destruido el alma de Las Vegas de aquella manera. Era evidente que el juego no corrompía: él era un ciudadano respetable de Las Vegas que no hacía mal a nadie. Resopló, hastiado, y la moneda con la que jugaba quedó atrapada en su puño. Habían pasado tres minutos de la hora acordada y ‘El Ruso’ no había aparecido. Le debía diez de los grandes. Lo castigaría con otros diez bien grandes, a punta de pistola. Se excitó al recordar el olor a sangre y echó a andar hacia el corazón maltrecho y ruin de la ciudad, tan igual al suyo, mientras seguía pensando que era evidente que el juego no corrompía porque él era uno de los pocos ciudadanos respetables de Las Vegas que no hacía mal a nadie.


    kelly

    Mientras observaba la moneda girar y girar en el aire, su impaciencia aumentaba.Este hombre ya había perdido su cordura jugando con la tostada y la mantequilla. Sin embargo, no tenía suficiente; ahora tocaba jugar con la moneda una y otra vez. Finalmente la moneda se deslizó por el suelo cayendo de canto. Era la primera y última vez que consiguiese ver esa hazaña, al igual que a su mujer; había cerrado la puerta una última vez, dejando a ese científico en su domicilio. Ahora esa mujer se enamoraría del primero que pasase y se quedaría una temporada con él: ¿Quién será el próximo loco?-se preguntaba-pues la suerte con los hombres nunca le sonreía.

    Mr.Bluesky

    Mientras observaba la moneda girar y girar en el aire, su impaciencia aumentaba.
    Él sabía perfectamente que quería hacerlo, pero, ante su miedo por enfrentarse a ella, había decidido dejar que decidiera el azar. El tiempo se paró antes de que la moneda rozara el suelo, ¿de verdad dejaría esa decisión en manos de una moneda? ¿qué pasaría si la moneda le negaba su deseo?, y lo que es peor, ¿de dónde iba a sacar el valor para confesar su amor si la moneda se lo concedía? Sentía su cabeza a punto de estallar. Se escuchó el tintineo de la moneda al rebotar en el suelo. No se apreciaba aún sobre que cara había caído, y se acercó a ella. Nada más existía en aquel momento salvo eso. Llegó hasta la moneda se agachó, la recogió sonriendo, y escuchó un claxon sonar a su espalda, se volvió y vio como se abalanzaba sobre él un enorme autobús. El tiempo se volvió a parar durante unos instantes, tiempo en el que ella inundó su mente.

    Ganadora: Luz Roja

    ***

    VII Concurso de microrrelatos


    Organiza: Mr.Bluesky
    Frase: Me era imposible ver nada, sólo escuchaba la percusión incesante de la lluvia contra el suelo...

    Participantes:

    kelly

    Me era imposible ver nada, sólo escuchaba la percusión incesante de la lluvia contra el suelo.

    -¡Ojalá pudiera salir de estas alcantarillas y saber qué es eso a lo que llaman lluvia, su olor, su color... todo-dije en un tono esperanzador. -Dicen que es agua, como la que tenemos aquí-dijo ella de una forma realista y tajante. -Es una pena, me la imaginaba cristalina como tus ojos, venga cariño, volvamos a las profundidades.-dije desolado por la idea.
    Ambos, enamorados, nos arrastramos hacia las profundidades. El hedor hubiera hecho mella en cualquier ser humano, pero no en nosotros. Ambos rezamos por encontrar algún día encontrar un libro relacionado con la lluvia;ambos finalmente teníamos la esperanza de saber que la lluvia fuera cristalina.

    lolface

    Me era imposible ver nada, sólo escuchaba la percusión incesante de la lluvia contra el suelo.Corría a más no poder, cada respiro, cada paso, cada movimiento me guiaba a la libertad. Recordaba el día que me metieron ahí, preso, por algo que no hice. Lo único que pensaba mientras corría, era encontrar a esa persona y vengarme por esos tediosos meses que debieron ser para él. Sin embargo, no lo conocía, lo único que sabía era su rostro...no recuerdo ningún hecho más que fuera relevante. Estaba en casa, fue un error haberlo visto, había matado a mi mujer pero no había dejado rastro alguno, nada más que mi propia memoria de los hechos. Ahora corría, a luchar porque sus cadenas me soltaran, cada gota en mi pelo era nueva, fresca, marcaba el inicio de algo que no esperaba que sucediera. Lo último que recuerdo sentir era el dolor punzante de las cadenas de nuevo, la luz de los policías hacía mí, no pude correr más, no hasta que no supiera como demostrar mi inocencia.

    Salemslot

    Me era imposible ver nada, sólo escuchaba la percusión incesante de la lluvia contra el suelo...
    Había ganado tiempo para esconderme y que no pudiese encontrarme, pero la estrategia no me había salido del todo bien pues estaba sumergido en un agujero en medio de la nada; sin visibilidad ni escapatoria. Lo había descubierto sin querer; prácticamente me engulló como si fuese una raíz hambrienta. No sé cuánto tiempo permanecí así,seguramente a día de hoy ya ni exista, pues todo lo que recuerdo es que me convertí en feto de la tierra siendo ahora estas pocas palabras convertidas en pensamientos.

    azulete

    Me era imposible ver nada, sólo escuchaba la percusión incesante de la lluvia contra el suelo.
    Aun así, cerrando los ojos y sintiendo las lágrimas del cielo en mi rostro, comprendí que había un sólo mundo dividido entre los sueños y el temor de cumplirlos. Una lucha acérrima y un amor imposible, visualización del pensamiento, esclava de mi fantasía. Los principios de la lujuria ardían en mi alma. Incoherente permanecía bajo esa nube con gran pasión, añorando que el sueño se hiciese realidad o que el sacrificio se volviese en venganza.

    Clarina

    Me era imposible ver nada, sólo escuchaba la percusión incesante de la lluvia contra el suelo. A pesar de eso, sabía que nada ni nadie podía detenerme, por lo que llegué lo más rápido que pude al lugar donde se llevaría a cabo la prueba. Olvidé por un momento todo el dolor que horas antes invadió mi espíritu, y bailé delante de las personas con rostro frío, que al mismo tiempo estaban examinando mis movimientos y determinarían mi entrada o no en la academia. Lo hice todo tal y como me enseñó ella, mi mejor maestra, mi madre que ya no podía estar conmigo para mostrar su apoyo. Empecé a bailar y desapareció toda esa tristeza. Lo hacía por ella.

    zendt

    Me era imposible ver nada, sólo escuchaba la percusión incesante de la lluvia contra el suelo. Me senté en un banco del paseo marítimo y a los cinco minutos, llego ella de nuevo, con su vestido azul, sin chaqueta, mojada hasta el tuétano y se sentó a mi lado apoyando su cabeza contra mi hombro. El diluvio empezó a ser incesante sobre nuestras afligidas estampas y nos resbalaba por todos los poros de la piel, sus zapatos que yacían en el suelo, se inundaron de agua y contemplando cómo se desbordaba me quedaría dormido. Quise proteger su cuerpo, pero daba igual, vino a morirse a mi lado y ya estaba muerta del todo, yo lo estaría dentro de una hora, elegí irme con ella.

    Kor

    Me era imposible ver nada, sólo escuchaba la percusión incesante de la lluvia contra el suelo. Las frías gotas recorrían mi rostro, mientras, solo oía los gritos del sargento instandome a avanzar, siempre adelante, directo al infierno. Las balas de la mg42 silbaban a mi alrededor, mis compañeros caían una tras otro, pero...!un zumbido me nublaba!, me molestaba, era insoportable...tan cerca estaba de la victoria.

    -!Hijo!, deja ya el puto videojuego que te tiro el ordenador por la ventana, !ven ya a cenar, coño!

    -!Ahora va!, espera que termine "esto".

    Disposable Teen

    Me era imposible ver nada, sólo escuchaba la percusión incesante de la lluvia contra el suelo. Mi corazón bombeaba sangre como nunca antes lo había hecho. Mi caótica mente no podía pensar con lucidez. Los recuerdos me acechaban, la culpabilidad me señalaba con su frío dedo acusador y las decisiones me atormentaban como punzantes espinas en la nuca. ¿Alguien me echaría de menos? La frenética vida llena de excesos que había llevado me estaba pasando factura en ese mismo instante. Todos los que me habían apoyado ahora ya no estaban. No podía culparlos. Entonces, interrumpiendo mi reflexión, la capucha que cubría mi cara se retiró sin darme la opción de siquiera darme cuenta de ello. Estaba en medio de la nada, lejos de cualquier rastro de urbe, arrodillado entre lúgubres árboles, maniatado y frente a alguien del que solo podía ver sus holgados pantalones azabache y sus zapatillas deportivas llenas de barro. Antes de que pudiera levantar la cabeza, el cañón de un arma se situó sobre mi parietal, seguido del sonido del martillo retrocediendo y de una sola palabra: "Dieciocho".

    Ganador: zendt

    Última edición por Amanda_angel; 02/04/2017 a las 13:30
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