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Nuevo usuario
Fecha de Ingreso: enero-2008
Mensajes: 1
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Hola, soy nuevo en este foro y queria compartir un pequeño escrito que tengo por aca, espero les agrade.
Un rayo de tenue luz había teñido su frente de un tono amarillo, su cuerpo recostado sobre el viejo tronco dibujaba un contorno de mil curvas que hacían sentir mil pasiones por cada una de ellas, sus mejillas reposaban sonrosadas sobre sus manos, tan blancas y tersas, tan suaves como cálidas. Había olvidado ya cuanto tiempo llevaba llorando, y ni la brisa ni la niebla que intentaban cobijarla lo recordaban tampoco. Su espalda se había arqueado hacia el frente instintivamente para intentar cobijarse a si misma, lo que hacía que dos hermosos hoyuelos se marcaran sobre ella, y un poco más abajo una deliciosa curvatura retara a los estatutos divinos de lo que debía y no debía ser visto por el hombre. Sus cabellos caían desordenados sobre sus mejillas, sus hombros, y su rostro brillaba con un resplandor tenue, como cuando el sol esta apunto de ocultarse o la luna está a punto de salir. Sus labios cubiertos de un millar de matices, entre carmín y rosa, entre luz y sombra, entre deseo e ingenuidad, no paraban de susurrar lo que su corazón habría de estar pronunciando. Y mientras abrazaba su recuerdo, y las hojas de los árboles susurraban con el viento y se teñían de luz y alegría, mientras sus lágrimas caían quemando sus mejillas, y en su pecho el miedo y la tristeza habían encontrado morada, justo en el instante en que el bosque pareció hacer silencio, en el que las aves no volaron, y el agua se detuvo, antes de que el ruiseñor alzara vuelo, y las hojas de los árboles tocaran el suelo, escuchó su voz. Y después de que las hojas cayeron, y las lágrimas volvieron a caer en sus mejillas, su corazón volvió a preguntarle. ¿Por qué te alejaste de el? |
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