Hola. Mi nombre es... Bueno, prefiero el anonimato. Como el tema de la felicidad parece estar en auge, debo decir que soy un hombre bastante feliz; incluso, luego de visitar a varios «enfermos».
No creo que mi edad, religión, nacionalidad, o residencia actual —o, peor aún, mi nombre—, tenga importancia alguna en este relato: sea creativo, y atribúyame las características que más le plazcan o crea convenientes; incluso, puede llamarme «Anónimo», que también se utiliza como sustantivo. Eso sí, mantenga la personalidad intacta.
Vano sería que gastase mis palabras —su tiempo— describiéndome en el aspecto psicológico: si alguna vez tuvo el placer —o desgracia— de conocer a alguien, se habrá percatado de que dicha persona no tuvo la sinrazón de hablar de sí mismo, a menos que se intercambien las estereotípicas preguntas que terminan siendo obvias. Le seré franco: detesto hablar de mí mismo.
¿Quién podría ser tan estúpido —o ingenioso; no encuentro parecido alguno entre estos adjetivos, mas, al parecer, la gente confunde los términos— para firmar bajo el nombre de «Anónimo»? Podría ser aquel discreto que no siente la necesidad de ser catalogado como arrogante. Y déjeme decirle que si lo considera vulgar, debería dejar de utilizar su nombre en las firmas, pues ¿qué demonios tiene que ver «Alexandra Bourdier» con «muchacha esbelta, de ojos color avellana; cabellera negra», y tantos detalles como la realidad lo permita? O bien, es sincero, o utiliza su nombre real, como suele llamarse, y tanto anonimato como no lo describa realmente.
¿Qué es más intrigante que recibir una nota, o, mejor aún, una carta, firmada por el tan conocido Anónimo? Pues recibir una sin firma, que, aunque la esencia es la misma, le da más lugar a la imaginación, y surge la posibilidad del «olvido de la firma».
Firma. Habría firmado hace un momento, mas debo concluir diciendo que es usted más anónimo que yo mismo; yo, al menos, me digné en decir unas palabras, mientras usted las leía en silencio, sin dar el más leve indicio de su presencia. Lo felicito.
Anónimo
Nota: más información en mi blog,
Silencio DÃ*az