Seremos dos extraños
Seremos dos extraños
¡Cuántas verdades nos hemos dicho
después de hablarnos tantos meses!
Ya no me resigno, no, si no me tienes,
tú para mí, sabes, no fuiste un capricho.
Fuiste más que eso, eras mi despertar
cada mañana, así lo venías haciendo,
para no dejar que esto fuera muriendo,
ahora, hoy, nos hemos de habituar.
Debemos vivir separados, muy lejos,
aunque antes, también lo estábamos,
ahora sólo será de Pascuas a Ramos
y, para entonces, ya seremos viejos.
Ya no veré tu rostro por las mañanas,
ya no recibiré ninguna de tus cartas,
y, por cumpleaños no habrán tartas,
regalos ni, felicitaciones tempranas.
Ahora, estaremos en silencio, callados,
los silencios, no son buenos a distancia,
todo irá languideciendo, como el ansia
y, cayendo como el agua entre los dedos.
Tal vez, si dejamos que pasen los años,
quizás, podamos algún día recuperarlos,
probablemente será muy duro repararlos,
pasado el tiempo seremos dos extraños.
Fontana
|