Hay enfermedades muy conocidas a las que somos propensos, tememos y solemos prestarle sincera atención por su severidad y proporción evidente. Sin embargo, hay otras silenciosas que desconocemos o simplemente no les prestamos atención por lo pequeñas que parecen.

¿Has escuchado de una trombosis o infarto a algún órgano en específico? Y no hablo necesariamente del corazón. Todas las partes del cuerpo están conformadas por arterias que trasportan la sangre de un lugar a otro, oxigenando los miembros para que cumplan su función.

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Pero, ¿y si la sangre comienza a coagularse y obstruir el flujo regular de la sangre que cada órgano necesita para trabajar? A esto se le conoce como aterosclerosis, y a continuación vamos a conocerla a detalle para saber cómo prevenirla y tratarla adecuadamente.

¿Qué es la aterosclerosis?
Es el endurecimiento de las arterias que se produce cuando se acumulan sustancias como la grasa y el colesterol, entre otros en las paredes, creando placas que pueden bien mantenerse firmes en su lugar dificultando o disminuyendo la cantidad de sangre que transita por áreas específicas o desprenderse hacia vasos más pequeños y obstruirlos por completo.

La aterosclerosis es una enfermedad muy poco conocida, pero tan grave que puede ocasionar la muerte. Es una de las principales razones por las que los médicos de todas las especialidades recomiendan una alimentación adecuada, rica en fibras, grasas insaturadas, hidratos de carburos complejos y carnes blancas o magras como principal fuente de proteínas al cuerpo.

Dentro de la lista de órganos más propensos a sufrir sus consecuencias están los riñones, los intestinos, las piernas y el cerebro, incluyendo los accidentes cerebrovasculares (ACB). En otros casos dirigidos al corazón, la disminución o detenimiento absoluto del flujo sanguíneo puede ocasionar dolor en el tórax (pecho), asfixia y, por supuesto, infartos, entre otros.

Así mismo, dentro de las razones causantes también hay otras enfermedades que pueden alterar el flujo de la sangre, como lo son la diabetes, hipertensión, sobrepeso u obesidad, además de antecedentes familiares con este problema. De nuestra parte, las medidas preventivas recomendadas son: dieta adecuada, ejercitarse con regularidad y evitar hábitos como fumar.

Con respecto a los tratamientos para revertirla, son justo las mismas recomendaciones para prevenirla. Dependiendo de la edad, historial clínico y padecimiento de otras enfermedades asociadas pueden recetar medicamentos que lo ayuden a regular y controlar los niveles pertinentes para disminuir la propensión a la aterosclerosis, así como otras afectaciones relacionadas.

Otras medidas preventivas
Es importante mantenerse en control médico con frecuencia inclusive cuando no se sospeche de ninguna enfermedad porque hasta las personas aparentemente más saludables pueden padecer de afectaciones leves o severas tan o más graves que la aterosclerosis. Por eso recomendamos la visita regular al médico para una revisión de rutina.

Revisión general
Toma de tensión, evaluación respiratoria con estetoscopio, pruebas de dolor con tacto en áreas específicas (pecho, espalda, abdomen, etc.).

Pruebas y exámenes
Recomendables desde los 20 y 35 en hombres, y hasta 45 en mujeres. Sin embargo, genéricamente aplica a partir de los 18 y cuando realices cambios en el estilo de vida o notes irregularidades en tu estado anímico, capacidad, resistencia u otros.

Los ecos, tomografías, arteriografías, resonancias magnéticas, Doppler, placas torácicas, entre otros no son estudios de rutina, sin embargo, puedes sugerirlos a tu médico como complemento.