5 Casos de Personas que cometieron Crímenes en nombre del Heroísmo

Karakorum

The Spaces In-Between
24/12/08
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En mis antiguos territorios
#1
#5: El tipo que robaba joyas para el movimiento de los derechos civiles.

En 1963, Eddie Sandifer quería ayudar a patear al racismo y la opresión hasta el bordillo de la historia. Había sólo un problema: su trabajo de baja paga como el administrador de un asilo no podía ni siquiera comprarle a un soldado a pie en el Movimiento de los Derechos Civiles un buen par de zapatos para marchar, mucho menos hacer el tipo de contribución seria con la que soñaba. Claramente, la única cosa para hacer era hacerse voluntario en su tiempo libre. Sólo bromeamos: se convirtió en ladrón de joyas.

Sandifer robó 6 tiendas e intercambió su botín ilícito por efectivo lícito que donó a la causa. Y algunos de estos eran auténticos golpes estilo Hollywood: en un trabajo, Sandifer y su conductor planearon y cronometraron su ruta de escape tan perfectamente que huyeron a través de un cruce del tren justo cuando el tren pasó, dejando a la policía del otro lado, agitando sus puños y pisoteando sus sombreros consternados.

Pero aparentemente es más fácil robar joyería que venderla, pues Sandifer fue atrapado empeñando sus últimas adquisiciones e hizo 16 meses en prisión. Después que fue liberado, su identidad permaneció desconocida por 50 años hasta que un periódico rastreó al “Robin Hood del Movimiento de los Derechos Civiles”. Descubrieron que había estado viviendo cerca de la línea de la pobreza desde entonces, para apoyar legalmente a los derechos civiles, derechos gay, a las personas mayores y a la gente con VIH/SIDA. O quizá sólo se hizo muy, muy bueno con el robo caritativo y nadie lo atrapó de nuevo. Así es como nuestro libreto lo pone, de todos modos.

#4: Los activistas que ayudan a los indigentes a ocupar ilegalmente casas ejecutadas.

Entre 2007 y 2011, más de 12 millones de hogares en los Estados Unidos estaban en algún estado de ejecución hipotecaria. La mayoría del país vio a estas casas vacías como recuerdos deprimentes del estado de la economía, pero activistas industriosos vieron una oportunidad para ayudar a aquellos que han sido pateados más duro por la recesión: los indigentes.

Grupos de abogacía monitoreaban listas de ejecuciones hipotecarias y caían en picada como buitres humanitarios para llamar hogares ilegales a casas desalojadas. Algunos actuaban clandestinamente, mientras que otros, como Take Back The Land, conducían camionetas directamente a la puerta delantera y comenzaban a mudar a la gente. Los beneficiarios incluían padres solteros, familias grandes, viudas… tus típicas masas cansadas, pobres y apretujadas anhelando respirar libres.

Los acuerdos eran temporales por su misma naturaleza, pero podían durar más de lo que esperarías. Minnesota’s Poor People’s Economic Human Rights Campaign, inspirada por la longitud de su propio nombre desgarbado, logró mantener a las familias de ocupantes ilegales albergadas por un año. Sus esfuerzos fueron ayudados por el hecho que los hogares a menudo estaban en vecindarios de clase baja simpatizantes de su causa, y también ayudaba que los departamentos de policía hechos trabajar en exceso tenían cosas mejores que hacer con su tiempo que arrestar a gente por refugiarse temporalmente de los elementos.

#3: La gente que trafica ilegalmente drogas que salvan vidas.

Cuando piensas en un narcotraficante, generalmente imaginas a un individuo desaliñado y sospechoso… del tipo que verías en un panfleto antinarcóticos, holgazaneando en un callejón detrás de McGruff el Perro del Crimen. Pero no todos los narcotraficantes cargan del tipo recreativo: algunos trafican farmacéuticos legítimos en nombre de los empobrecidos con necesidades médicas.

Un grupo vagamente conectado de enfermeras y activistas, apodado contrabandistas de piedad, conseguía medicación excedente de pacientes y clínicas en los Estados Unidos, los empacaba en portafolios y maleteros de autos, y los llevó a los pobres del mundo durante la cúspide de la crisis del SIDA. Eran como un grupo organizado de Han Solos aun más heroicos… una idea que, si no es ya la trama de la nueva película de Star Wars, realmente debería serlo.

Después están las personas independientes como Lu Yong, quien adquiría ilegalmente drogas para el cáncer baratas de India para sí y 1000 otros ciudadanos chinos. Y podría encarar tiempo en prisión por esto. O Carol Glenn de Seattle, quien envió millones de dólares en provisiones médicas hasta tan lejos como Cuba, Estonia y Somalia… y perdió su trabajo en el proceso.

Joyce Crain de Florida falsificó firmas de doctores, hizo sus propias etiquetas de prescripción y acumuló 500,000 dólares en drogas en su hogar para así poder distribuirlas más rápido; recibió 30 meses en prisión por sus problemas. El juez hasta la etiquetó como una “cruzada desacertada”, que reconocerás como el rango de vigilante el “Caballero de la Noche” y el “Guerrero de la Justicia Social”.

#2: El alcalde que guió robos de tiendas para alimentar a los hambrientos.

En 2012, la tasa de desempleo en la región autónoma de Andalucía de España era un robocopiano 35%. Indignado porque tanta gente tuviese que vérselas negras, el alcalde del pueblito de Marinaleda y ganador del Nombre Más Español de 2014, Juan Manuel Sánchez Gordillo, reunió a sus simpatizantes y comenzó a asaltar supermercados en un pueblo vecino como un Mad Max de bajo presupuesto. Mientras gritaba “¿No están todos hambrientos? ¡Vayamos de compras!” Gordillo y sus simpatizantes correrían a las tiendas, llenarían los carritos con alimentos básicos como arroz y leche y huirían sin pagar. Varios asaltos fueron realizados, con todo el producto hurtado yendo a bancos de comidas.

Uno de los supermercados que asaltó llevó a Gordillo a la corte, pero otro, imaginando que demandar a la gente que quiere comer era mala publicidad, lo perdonó y prometió donar aun más. La aproximación criminal de Gordillo a la política parece haber funcionado, viendo como ha sido continuamente reelecto desde 1979 y su pueblo ahora luce salarios altos con sólo un 5% de desempleo. Los críticos lo han acusado de tomar ventaja de los subsidios gubernamentales, y críticos aun más severos han intentado asesinarlo 2 veces.

También ha sido amenazado con múltiples temporadas en prisión, aunque en realidad nunca ha servido tiempo por sus crímenes. Así que, hey, hay una cosa que tiene en común con sus contrapartes políticas estadounidenses.

#1: La científica que defraudó a su compañía para salvar la vida de su hija.

Esra Ogru es la cosa más cercana que el mundo farmacéutico tiene a Lex Luthor. Una niña prodigio académica que ascendió vertiginosamente a la posición de vicepresidente de investigación y desarrollo en la compañía de biotecnología Phosphagenics. Ogru pronto se dio cuenta que lo único que le gustaba más que la ciencia era el dinero. Así que conspiró con 2 amigos doctores para enviar facturas falsas para servicios de investigación falsos realizados por compañías fantasma, y juntos el trío recaudó 6 millones de dólares. Jesús, nuestros contadores sospechan cuando enviamos una factura por un almuerzo de la compañía con una orden extra de patatas fritas.

Las acciones del trío fueron enteramente egoístas hasta 2008, cuando Ogru dio a luz a una hija con un caso extremadamente raro de deficiencia del cofactor de molibdeno. “Deficiencia” casi siempre es una mala palabra cuando sale de la boca de tu doctor (es raro tener una deficiencia de helado), pero este desorden era particularmente peligroso: había matado a cada recién nacido que encontraba en meses.

Pero todos han escuchado lo que el viejo dicho dice sobre la necesidad y tu madre: Ogru no iba a dejar que un monstruo biológico imparable se llevara a su bebé. Ogru hizo que le enviaran muestras del tratamiento que estaba siendo probado en animales, un experimento dudoso después su hija mostró señales dramáticas de mejora.

Ogru después creó una nueva compañía fantasma, cuyas facturas falsas pagaban medicina real, y extrajo fondos para pagar pruebas clínicas que salvaron a otros 12 infantes. Ogru logró trabajar su camino hasta COO y después CEO conjunta de Phosphagenics antes de ser atrapada, ir a la corte, declararse culpable y ser sentenciada a 6 años en prisión. Afortunadamente, las pruebas clínicas que estableció permanecieron en marcha y en realidad fueron aceleradas.

No es como que fuese tan desinteresada como esas otras personas, pero es difícil llamar a una persona que salva a una docena de bebés un villano. Así que probablemente haya una moraleja en esta historia, pero honestamente no tenemos idea de cuál sea aparte del hecho que las compañías farmacéuticas podrían estar más jodidas que la Corporación Umbrela.

Fuente:

5 Crimes Committed In The Name Of Heroism | Cracked.com