Alfonso Cortés: locura y metafísica

Karakorum

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En mis antiguos territorios
#1
EL CASO DE ALFONSO CORTÉS.

Alfonso Cortés nació en León en 1893 y vivía en la misma casa de Rubén Darío, donde se volvió loco una noche de Febrero de 1927. Ahora desde hace algunos años se encuentra en el manicomio de Managua.

En la casa de Darío su familia lo tenía muchas veces encadenado, por sus crisis de furia, en un cuarto en el que había una ventana de viejos barrotes coloniales y se cuenta que allí escribió el poema “Ventana”, originalmente llamado por Alfonso “Un detalle” y cuyo cambio de título se debió entre nosotros a sugerencia de José Coronel Urtecho, quien dijo de este poema:

¿”Un detalle”? ¿Por qué un detalle y no una ventana? Una prisión oscura de muros altos y una ventana. Me he preguntado, constantemente me pregunto: ¿Será esta la más bella poesía de la lengua española? ¿La más bella poesía de todas las lenguas? La recito para mí solo cada vez que quiero evadirme, salir, sentirme superior a mí mismo. Yo no sé qué es lo que hace que una poesía sea superior a las otras, pero ¿Rubén hizo nada más alto, nada más veloz, nada más escapado? Nada.

Alfonso por su parte ha dicho hace poco en el manicomio que el poema se refiere a los ojos azules de una mujer cuyo nombre-Angélica-está escrito en él.

Sólo ha habido tres libros de Alfonso hasta la fecha, publicados por su padre después que el poeta se volvió loco: Poesías, 1931; Tardes de Oro, 1934 y Poemas Eleusinos, 1935. Pero gran parte de la poesía de Alfonso aún no se conoce porque la escribe en papelitos diminutos con una letra microscópica, del tamaño del ojo de una aguja que es sumamente difícil de leer aun con un lente. En esos tres libros se encuentran extrañamente confundidas varias clases diferentes de poesía: una, poesía mala; otra, buena poesía modernista pero sin marca propia; y la otra, la poesía genial de Alfonso con su marca inconfundible, la ALFONSINA.

La poesía Alfonsina es una poesía metafísica, quizás la única verdaderamente metafísica que hay en castellano, obsesionada sobre todo por los problemas del Espacio y el Tiempo, con muchas palabras en Mayúscula y con los versos cortados extrañamente; una poesía anormal, oscura y enigmática, paradójica, contradictoria, absurda, en un mundo suspendido como en una especie de éxtasis, impregnado de sensaciones abstractas y confusas como el éter. Pero lo más curioso del caso de Alfonso es la coexistencia de estas poesías diferentes, lo mismo en la adolescencia que en la edad madura, lo mismo cuerdo que loco, sin que correspondan a diferentes épocas sino como en planos diferentes de poesía, en los que no se nota ni evolución ni cambios ni progreso, en los que no hay ni cordura ni locura, ni adolescencia ni madurez. No hay poemas de juventud en Alfonso. Su poesía es intemporal.

El caso de Alfonso, como el de Rimbaud y el de Lautréamont, es uno de los grandes casos surrealistas y su poesía brota de las mismas entrañas del subconsciente de donde brotan el sueño, el mito, la clarividencia, la alucinación y la locura.

Alfonso Cortés es un hombre alto y sonrosado, con el cabello casi blanco, los ojos azules y una sonrisa infantil, casi beatífica, y habla lentamente, temblando y tropezado, con las palabras constantemente entrecortadas por la estática de la locura, y a veces se demuda súbitamente en mitad de la plática con escalofríos de terror o de furia que instantáneamente se disipan. Él ha dicho que es Alfonso Quijano y que don Quijote estuvo como él detrás de unos barrotes. Ha dicho también: “Yo soy menor que Darío Sarmiento pero más profundo; soy un poeta menor, como Quevedo. Pero yo antes tenía más soltura para hablar y más memoria que Darío Sarmiento…”

Su locura obedece a un ritmo lunar y se agudiza siempre con la luna nueva. El primer poema que escribió después que se volviera loco fue “La canción del espacio”.

Ernesto Cardenal, 1952.

Nota de Karakorum: Alfonso Cortés murió el año de 1969 en Managua, Nicaragua, sin haber recuperado la razón. Padecía de esquizofrenia, la misma enfermedad que padeció otro poeta metafísico: Hölderlin. El escrito anterior es un prólogo que el poeta Ernesto Cardenal escribió para una antología de sus poemas conocida como 30 poemas de Alfonso Cortés. Todos, con excepción de “Egeo en prisión”, que era de escritura reciente, fueron seleccionados de los tres libros mencionados. Escogió “los más alfonsinos, que equivale a decir los mejores”. A continuación pueden leer los poemas.
 

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#2
VENTANA

Un trozo azul tiene mayor
intensidad que todo el cielo,
yo siento que allí vive, a flor
del éxtasis feliz, mi anhelo.

Un viento de espíritus, pasa
muy lejos, desde mi ventana,
dando un aire en que despedaza
su carne una angélica diana.

Y en la alegría de los Gestos,
ebrios de azur, que se derraman...
siento bullir locos pretextos,
que estando aquí, ¡de allá me llaman!​
 

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#3
PASOS

Cuando, en el tumulto de la Tierra,
sientan los seres su soledad,
dará una tregua eterna la guerra
del Ruido; hundirá en la antigüedad

sus pasos el Hombre y la Mujer,
surcarán la arruga de la frente
de Dios, donde del éxtasis de Ayer
se alza vapor incesantemente...

Y quedarán los enamorados
-como despiertos-y dos a dos,
la mirada fija en los Sagrados
Poros, de eterno sudor bañados,
de la frente arrugada de Dios!​
 

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#4
LA CANCIÓN DEL ESPACIO

La distancia que hay de aquí a
una estrella que nunca ha existido
porque Dios no ha alcanzado a
pellizcar tan lejos la piel de la
noche! Y pensar que todavía creamos
que es más grande o más
útil la paz mundial que la paz
de un solo salvaje...

Este afán de relatividad de
nuestra vida contemporánea-es-
lo que da al espacio una importancia
que sólo está en nosotros,-
y quién sabe hasta cuándo aprenderemos
a vivir como los astros-
libres en medio de lo que es sin fin
y sin que nadie nos alimente.

La tierra no conoce los caminos
por donde a diario anda-y
más bien esos caminos son la
conciencia de la tierra...-Pero si
no es así, permítaseme hacer una
pregunta:-Tiempo, dónde estamos
tú y yo, yo que vivo en tí y
tú que no existes?​
 

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#5
RAQUEL

Por las graditas de los cielos
con lentitud desciende Dios,
los tronos alzan sus anhelos,
cantan los ángeles y los

Querubes ponen el arquillo
de ideas en las cuerdas tensas
de sus gargantas, y hay un brillo
feliz de palabras inmensas.

Por las graditas de los cielos
con lentitud desciende Dios:
los tronos alzan sus anhelos,
y sobre la inercia de los

festivos sueños de allá arriba
se cierne el alma de la miel
celeste, y su visión aviva
la blanca sombra de Raquel;

y su plegaria va, erigida
con palabras sin letras, sobre
la Religión, que está podrida
por el carnal humus salobre;

y su éxtasis emprende el monte
de la eternidad que pasó
y allí columbra el horizonte
de algo que está hacia allá del yo.

Y pueblan su conciencia sola,
los ritos que dan culto al Dios
que ama, y levántase una ola
de ideas-sueños, cuando los

querubes ponen el arquillo
de ideas, en las cuerdas tensas
de sus gargantas y hay un brillo
feliz de palabras inmensas!​
 

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#6
VERANO

Una llama de viento
extiende su lamento
en un valle del alma
mece una palma

un sutil oleaje
a una altura salvaje;
bajo la hierba mansa,
triste descansa

el cansancio terreno
y, ebria, bajo el veneno
del Sol, se precipita
esta maldita

raza de mis Pasiones
y de mis Sensaciones;
que va a saltos de cabras,
y mis palabras

cruzan el valle, llegan
a las grutas y juegan
en las selvas sagradas
de tus miradas

y dicen:-"Los acentos
"que hay dentro de los vientos
"son otros que sus ruidos;
los gemidos

"de la luz precipita
"el fuego que gravita;
"y en los poros del Alma
suda la calma..."

Y yo observo detrás
de sus palabras, las
cifras en líneas que
jamás sumé.​
 

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#7
EN EL SENDERO

Cuando el rebaño va en la senda
mueve una música trivial
de piedrecitas, en la tienda
que le hacen los ramajes, y, al

son de esa música, se empina
el alma en los claros floridos
de la esperanza y la divina
fiesta de mis cinco sentidos

se junta a tí, bajo las ansias
del viento; voluble caliz
danzando sobre las fragancias
tristes de la carne feliz.

-Vuelve hacia mí tu rostro, para
que pueda ver desalterado
mi perro (cual si meditara
con las orejas) a mi lado.

Y dame pláticas sabrosas
mientras que de pensar no dejas
que se mueva el alma de las cosas,
mientras las cosas ya están viejas!​
 

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#8
FUGA DE OTOÑO

Aquí todo, hasta el tiempo se hace espacio.
En los viejos
caminos nuestra voz yerra como un olvido,
y a un éter lleno de recuerdos, se ha salido
de nosotros el alma, para vernos de lejos.

El cielo es como un fiel recuerdo de colores,
en que tú arremolinas, luz sonora, tus vientos;
la loca de la tarde hunde sus pensamientos
de luz, en la epidermis de seda de las flores.

Yo hilaré con el blanco vellón de los vesperos,
horas de amor sutiles, concisas y espaciosas
viendo venir las pálidas parejas amorosas
en la convalecencia feliz de los senderos.​
 

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#9
AIRE

Suena un aire de niño tras las tapias, la plaza
trae patrullas de éxtasis antiguos a mi casa.

Cuando al aire de niño, con pasitos cansados,
rueda con el oboe que muere en los tejados,

y puebla de éxtasis crepuscular
el jardín, lleno de congojas,
que tiene deseos de hablar
palabras dichas entre hojas...

mientras retuercen en la bruma
locos y alegres movimientos
los blancos pliegues de la espuma
del alma, al roce de los vientos...​
 

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#10
ÁNGELUS

El cruel ángelus inconsciente,
levántase entre el Ataúd
de lo infinito, en el poniente
de una epicúrea lasitud;

y en los tejados de las almas
mayan los ruidos de la tierra,
y, en la locura de sus calmas,
la Hora, triste de espacio, yerra.

Y fatigados, los reflejos
que, con las nubes, huyen, huyen,
el uno al otro, tantos viejos
sueños solares, se destruyen,

danzando sobre la aburrida
fluidez del cielo, que se atedia,
y el compás tiene su medida
en el muerto tiempo que media

entre un reflejo que se hunde
y otro reflejo que aparece,
cuya inconsciencia se confunde
en el deleite que adormece

los correspondientes olvidos
de Fuegos, de Almas y de Vientos
que halagan todos los sentidos
y ruedan en los pensamientos

de Dios, en tanto que las almas
mayan los ruidos de la tierra,
y, en la locura de sus calmas,
la Hora, triste de espacio, yerra...​
 

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#11
ALMAS SUCIAS

Abro para el silencio la inercia de la fluida
distancia que no vemos, entre una y otra vida
y tras la cual las cosas que miramos, observan...

Yo elevaré las vastas esencias que conservan
su secreto de sueños dentro del pecho enorme,
y uniré los detalles de Forma, Luz y Acento
que unifica la pálida lejanía del viento;

porque bajo, entre y sobre los cielos, la distancia
de que os hablo, es la Idea que pone la fragancia
de unidas relaciones sutiles, como losas,
un silencio, una inercia del alma de las cosas!​
 

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#12
CUANDO TIENDES EL ÍNDICE
A Margarita Debayle​

Cuando tiendes el índice, se detiene
asombrado el Olvido, y si llamas, viene
a retorcerse a tus plantas el Porvenir.

La Primavera no es más que una
palabra tuya, y la luna, un recuerdo
que has dejado prendido en las zarzas del éter.

Bajo tu pecho bate lento, dulce y
constante un péndulo vivo, y si llegara a
pararse, el Tiempo rodaría roto.

Tu paso es tan fino y breve como si
te interceptaran el suelo suspiros de án-
geles tristes, y cuando caminas se que-
dan en el aire conversando de tí los perfumes.

Una divina delicia, flor de tu alma,
está diciendo claramente que el día que
tú ames, será una cosa nueva el amor.

En tu cuerpo armonioso se halla to-
da la geometría del cielo, y en tu alma,
se encuentra la música de Dios!

Si alguien inquiere tu origen, dile
que de Él vienes, y a los que ignoren la
ruta que llevas contesta que vas hacía Tí.​
 

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#13
LA GRAN PLEGARIA

El tiempo es hambre y el espacio es frío
orad, orad, que sólo la plegaria
puede saciar las ansias del vacío.

El sueño es una roca solitaria
en donde el águila del alma anida:
soñad, soñad, entre la vida diaria.​
 

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#14
LA FLOR DEL FRUTO

En el silencio de las flores se halla
un sacro amor que al porvenir inmuta:
el ser es fin para la propia ruta,
si hay una gracia que perfuma y calla.

La sangre dulce que en la lengua estalla,
al oprimir la carne de una fruta
es la palabra viva y absoluta
en que cada árbol su virtud ensaya.

El hombre es árbol místico y apenas
comprende Espacio y Tiempo si se vierte
en flor de su alma y fruto de sus venas;

porque en su doble esencia inconfundida,
sacan miel las abejas de la Muerte
y perfume las rosas de la vida.​
 

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#15
DESDE LA ORILLA

El sol enreda sus cabellos en los tilos
del parque, y los enfría en la agua de la taza
en que se ven soñar los viejos peristilos
de cobre; entre las ramas, rápidamente, pasa

un pájaro, y se acerca desde la torre una hora;
desde la orilla verde un cisne a la Onda baja,
y, viniendo a pedirnos pan, en su blanca prora
los ensueños del agua, con el pico, se encaja.​
 

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#16
CUADRO

El pajarito, cuyas alas eran caricias,
que tiraba el carrito del divino Flechero
y que me trajo a diario manojos de delicias
que dejaba a mi cuarto,-ha vuelto ahora, pero

fatigado ha caído junto a mí; alcé los ojos
y ví sus alas rotas, el pecho desplumado,
y en el carrito, dulces y muertos, los despojos
del niño, y el cadáver de una serpiente al lado...​
 

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#17
ÓRGANO

Yo tuve un órgano de Berbería,
y manubrié sus acentos lejanos,
viendo, con ojos de can, que moría
un día azul, tras los robles ancianos.

Y si pasaba un grupo enamorado
riendo, a través de las rosas, vibraba
mi voz, como un puñal ensangrentado,
y sobre el polvo de mi alma, lloraba;

sobre el polvo de mi alma en donde juegan
mis penas, bajo una luz amarilla;
sobre el polvo de mi alma donde llegan
como aullidos las voces de la Villa.​
 

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#18
DANZA NEGRA

Pasó batiendo sombras el hada de la muerte
en el despierto sueño de un otoño de sombras,
desenroscó una sierpe sus sueños, en la fuerte
visión fatal de las alfombras...

Y buscó en cabeceos locos, buscó el ave,
alzando la columna de su cuello (el esbozo
de un frío), y de la muerte en la mirada grave
reía un diablo doloroso...

Y cuando, con la aurora, cayeron las astillas
de luz del sol,-que el pecho de los cielos perfuma-
vi un cadáver a manchas azules y amarillas
y entre sus dientes... una pluma!​
 

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#19
SUEÑO

Su voz lejana da la Ninfa
de los recuerdos en la linfa
del hondo sueño;
saltan peces en los claros,
y caen con chasquidos raros
como un Empeño.
Y, en un silencio antiguo, queda
corriendo el agua en la honda seda
de mi alma:-"Dea",
dice la Ninfa al borde ahita
y oigo doblar la campanita,
de alguna aldea...​
 

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#20
LAS AVES

Cuando aún rodaban ríos de escoriáceas riberas
sobre la piel salvaje de la tierra, y cuando al
beso del sol, mostraba en sus anchas caderas
llagas de agua, fuego de piedra y de metal,

como vírgenes úlceras de asquerosidad pura,
las aves-noble ejército del águila bizarra-
cortaron con alegre vuelo la azur llanura,
y el jefe en una roca del cielo hincó la garra.

Y abrió la alondra el lirio de trinos de su pico
para cantar los dulces paisajes perfumados
del sol, que se gozaba inconsciente, en el rico
azur rompiendo un vaso de perfumes dorados.

Y el cisne alzó las alas, como una hostia partida
para santificar el secreto de calma
y volar en un momento audaz en que la vida
convidaba a encerrarse a vivir en el alma;

escuchando los números de la mar o del viento,
o los jóvenes ruidos terrenales, o los
versículos del manuscrito amarillento
que ví un día en el seno poderoso de Dios.​