Los delfines se llaman por su nombre

21/10/16
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#1
En el siempre fascinante mundo del estudio de la inteligencia de los cetáceos y particularmente de los delfines, se ha producido un nuevo descubrimiento que confirma la hipótesis de que los delfines se llaman por su nombre.

Investigadores han notado que grupos de machos de delfines narices de botella en Shark Bay, Australia, tienen un nombre distintivo. Los delfines machos forman alianzas por varios años para poder ganar acceso a las hembras en fase reproductiva y a la vez proteger a sus propias hembras.

Los sonidos con los que se llaman dentro de estas alianzas son una especie de complejo silbido o pulso. Cada uno de estos sonidos distintivos tiene una serie de componentes espectrales que entran dentro de una cierta frecuencia. Los investigadores encontraron la firma sonora de 17 de estos silbidos.

Estudiando los sonidos se determinó que cada uno es distinto, descartando la hipótesis de que las alianzas de delfines producen silbidos generales. En otras palabras, los silbidos no representan a la alianza sino al delfín individual. Así que hay buenas razones para decir que estos sonidos son sus nombres.

Los machos además viven en una especie de "bromance", intercambiando pequeños golpeteos amistosos, casi como los miembros de un equipo deportivo.

Fuente: Pijamasurf
 

hibernacion

Miembro activo ⛵
19/3/18
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#3
va a ser verdad que sí nos visitan los extraterrestres,. si nos piden si hay vida inteligente, tendremos que presentarles a los delfines
Justo de eso quería comentar. Una vez vi en la televisión que el lenguaje de los delfines es tan complejo que se proponía que si viniese vida extraterrestre probablemente quisieran hablar con ellos antes que con nosotros.
 
Gustó a: Damaga
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#4
Justo de eso quería comentar. Una vez vi en la televisión que el lenguaje de los delfines es tan complejo que se proponía que si viniese vida extraterrestre probablemente quisieran hablar con ellos antes que con nosotros.
Yo escuché eso del lenguaje de las ballenas. Había quien teorizaba que ciertos cantos, caracterizados por su duración de horas, sería el equivalente a nuestras grandes obras literarias.